Madness Live!

Crónicas

Festival de Rock Andaluz: Medina Azahara - Triana - Alameda: El sur llega a Madrid

«Pensaba una noche a solas, si yo llegaría al cielo, escuchando a estas tres bandas, ya lo rocé con los pelos…»

2 mayo 2018

Wizink Center, Madrid

Texto: Oscar Lujuria. Fotos: Jose Luis Martín

Llegaba muy pronto a los aledaños del Palacio de los Deportes de Madrid, abrían puertas a las 7 y quería estar desde el principio. Demasiado pronto, pensé al no ver a nadie en la puerta. Me acerqué despacio a ver si había algún cartel que me orientase sobre lo que pasaba. El luminoso de la puerta me recordaba la inminente visita de Kiss en este mismo sitio. Una voz me saca de mis pensamientos. Es Fernando Galicia, el autor del libro “Inoxidable, formación cristalización y crecimiento del Heavy Metal en España”, libro que va por su segunda edición y que te recomiendo sin duda. Nos sentamos a tomar una birra e, inevitablemente, la charla es de rock. Concretamente de rock andaluz, que era el día.

Recordamos a García Pelayo y como él, en la época, trató de que no se llamase así. García Pelayo defendía que por aquellos años (mediados de los setenta más o menos) estaba surgiendo música muy interesante en todo el estado. A él le hubiese gustado que aquello se llamase “Rock con raíces” ya que no solo desde Andalucía llegaba este innovador y genuino a nivel mundial rock andaluz, él siempre recuerda al grupo Ibio de Cantabria o a Companyia Eléctrica Dharma de Catalunya (por citaros dos ejemplos) que mezclaban el rock con las raíces de sus regiones, que también hacían algo único a nivel mundial y que, tal vez, por qué no, podrían haber conformado un movimiento mas grande, poderoso, original y único en el mundo.

No salió adelante lo que él defendía, la etiqueta de “Rock con raíces”. Si la propuesta de García Pelayo hubiese arraigado, igual hoy día España sería mucho más importante en el mundo del rock, habríamos aportado muchas mas innovaciones que las propias del rock andaluz y la historia hubiese sido otra, quien sabe… Lo que sí sabíamos Fernando y yo (y el resto de amigas y amigos que nos acompañaban en la tertulia) es que llegaba la hora. Que el acceso era por la calle Goya (por eso no vi nadie al llegar…) y que debíamos ir ya hacia esta noche única y maravillosa que teníamos por delante. Antes, Fernando me recuerda que habrá una cuádruple presentación de libros el 19 de junio, amen del suyo propio otro sobre rock andaluz que también es la tesis doctoral de su autor, otro sobre rock progresivo en España y un cuarto que no recuerdo bien, perdonad. Lo que sí recuerdo es que contarán con la presencia de García Pelayo y que promete estar muy pero que muy interesante. Cita imperdible para estudiosos del rock de aquí sin duda.

Alameda

Medina Azahara son muy grandes. Ya os contaré después su actuación que cerraban la noche y mis pensamientos sobre ellos mientras los veía, pero permitidme que exprese mi agradecimiento personal a Manuel Martínez, a su manager Mónica y a Ramón de Precinto por hacerme caso esa noche. Soñaba con entrar a camerinos y saludar a Alameda, era la primera vez que los veía y conocer a Pepe Roca me llenaba de ilusión. Antes, nos deleitaron con su música. La formación está como nunca, o como siempre, su rock andaluz sigue siendo una maravilla capitaneada por la inconfundible voz de Pepe a quien acompaña en esas labores Toñi García, maravillosamente, por cierto. “Calle arriba” de su último trabajo (2008) se mezcla en el set con “Noche andaluza” (del 83) mientras Pepe Roca nos va presentando los temas y las luces del concierto hacen el resto para vuelva “er duende”, eso que solo bandas del sur pueden traer y de vez en cuando, que no siempre. Esa noche Alameda lo estaba teniendo. Cuando presenta “Rosa y Violeta” de esa maravilla de disco que fue “Dunas” (1994), Pepe arranca una cerrada ovación. Este tema habla de sentimientos, de lo que siento por mi Andalucía sin Rocío y sin peineta… y sin pollas en vinagre.

Volvió a hacernos sentir Andalucía, la de verdad, casi al final del concierto, cuando presentó “Mi identidad” y nos cuenta que es un tema nuevo. ¡Sí, están preparando disco nuevo!  Me lo confirmó en camerinos, y a nada que sea como este tema será un señor disco. Cayó otro tema de ese disco que se viene, “Un trofeo en la pared”, donde dan una vuelta de tuerca a sus letras. Es imposible ya abstraerse a la realidad que nos rodea, comentaba Pepe Roca, ya no se puede. Por eso esta letra dedicada a quienes acumulan títulos y masteres que desaparecen para colgarlos como trofeos en la pared. La ovación es cerrada en Madrid. Pepe ama Huelva, su ciudad, pero también lleva Madrid en el corazón, se le notó, estaba feliz. Más de 20 años sin venir, me repetía luego en camerinos… esto no puede ser. Pues eso espero, que no pasen otros 20 años para volver a escuchar temas como “La leyenda del tiempo” del disco que grabaron junto a Camarón de la Isla y que, como dijo Pepe y esta frase es literal “partió el flamenco”. Por supuesto cayó “Aires de la Alameda” y como despedida “otro tema nuevo” decía Pepe al presentarlo mientras todos arrancamos en aplausos al reconocer “Amanecer en el puerto”. ¡Qué bien empezaba la noche! ¡Cómo disfrutamos con Alameda!

Era mi momento. Mis vinilos de Alameda junto a mí y Mónica, la manager de Medina, muy amable, que me viene a buscar. En los pasillos de dentro me recibe Manuel Martínez, a quien felicito por su reciente cumpleaños y vamos al camerino de Alameda. Pepe trata con mimo los vinilos y, con la portada del primero, me cuenta uno a uno qué ha sido del resto de la banda. Especial recuerdo para Manolito, como él le llama, que nos dejó en 1999. Pasamos de la nostalgia a la alegría al hablarme del nuevo disco que se viene, ¡qué ganas! Y le dejo dos nombres apuntaditos para su viaje de vuelta: Fausto Taranto y Alhandal. Le despido con un abrazo y me voy satisfecho. Un ratito a ver a mis Medina ya que estamos. Cuando entro les veo haciéndose una foto con un señor que ha llegado en silla de ruedas y cuyo acompañante (por la apariencia podría ser su hijo, tal vez un sobrino, quien sabe) que hacía la foto estaba realmente emocionado. Se le escapaban las lágrimas mientras hacía la foto. No sabes lo que significa para él Medina, me repetía emocionado mientras hacía esa foto. Esa es la magia de la música.

Triana

Como mágicos son los acordes de “El lago” de Triana que suenan en el Palacio. Me despido de los chicos y voy a ver el concierto. Con Triana la polémica está servida. Alimentada además por el único miembro que queda vivo de la banda original y que no está en el grupo, Eduardo Rodríguez Rodway. Y así lo debe pensar más gente porque apenas empieza el concierto hay quien se acerca a mí para hablarlo. Mi primera respuesta es “Estas disfrutando de los temas de Triana, ¿no? Pues disfruta, hombre, disfruta”. Aquí hay varias cosas claras. La primera, que los derechos del nombre son de la viuda de Tele y, por tanto, puede utilizarlo. La segunda, que si hay una banda, hoy día, que puede defender esos temas, es la que en esos momentos estamos viendo. Los había visto hace tiempo en mi Segovia aun con Tele en la batería. Sigo pensando lo mismo, nadie como Juan Reina para cantar esos temas. Nadie salvo Jesús de la Rosa, pero eso ya es imposible. “Todo es de color” vuelve a ponerme todos los pelos del cuerpo de punta. Fijaos que si he de poner un pero no va a ser precisamente a la voz. Como os decía pude ver la misma banda pero con Tele a la batería. Pues bien, sin desmerecer para nada la labor del batería que estábamos viendo esa noche, de calidad indiscutible, sí añoré la batería de Tele. Tele tenía de todo en la batería, ¿os acordáis? Esa cortinilla tan Triana, un gong en la espalda… Pero no tocaba todo, todo el tiempo. Igual había cosas que solo tocaba una vez en todo el concierto, pero amigo, esa vez, era esa vez y ese sonido lo que daba esa seña de identidad de Triana. Su tempo, sus sonidos inconfundibles, son tan Triana como la voz de Jesús de la Rosa.

Pero volvamos al concierto, que parece que Juan nos está oyendo. Lo digo porque nos presenta un tema nuevo que dedica a la viuda de Tele y a sus hijos y al loro con el título: “La voz de tus recuerdos”, que en su estribillo deja clara la intención: “Déjame ser la voz de tus recuerdos”.  Como para no dejarle. “Una noche de amor desesperada”, “Tu frialdad” con un WiZink que se viene abajo o “Abre la puerta”, donde Juan Reina lo da todo, hacen que no es que le deje ser la voz de mis recuerdos, es que le pido por favor que lo siga siendo. No hay ninguna solución a lo que algunas y algunos reclaman, Jesús y Tele ya no están entre nosotros. Solo hay una manera de seguir oyendo esos temas en directo hechos con ese respeto, ese cariño, esa clase y con la esencia de Triana que la viuda de Tele y sus hijos puedan aportar y es la que vimos la noche del 2 de mayo en Madrid.

Medina Azahara

Cerraban la noche Medina Azahara. Os decía que os contaría mis pensamientos cuando llegase a contaros su actuación. Es el momento. Para mí, lo pensaba esa noche, Medina merecen ser el primer nombre que salga cuando se hable de rock andaluz. Solo ellos, y es mucho su mérito, han estado manteniendo la llama hasta nuestros días. Solo ellos. ¡Hostias Alameda! Decían muchos (y yo entre ellos), nunca los vi. Coño Triana. Yo soy de Triana a muerte y pa´ siempre, hay que verlos. Y llegaba Medina. Sí sí, me molan pero los he visto ya unas cuantas veces. ¡Pues claro! Porque ellos y solo ellos han navegado todo este tiempo en el mar del rock manteniendo la llama del rock andaluz, muchos de esos años en solitario, en el inmenso mar, contra viento y marea, siempre adelante facturando discazo tras discazo sin pararse jamás a vivir de éxitos pasados o ralentizando su actividad. Lo dicho, su nombre debe escribirse con letras de oro y todo el respeto del mundo en la historia del rock andaluz. Sin ellos, estoy seguro, hoy día no habría rock andaluz, así de claro.

Su sabiduría en esto del rock en vivo se pone de manifiesto en cuanto pisan las tablas. El concierto tiene otro ritmo, la gente da palmas, canta, baila… Han salido con “Paseando por la Mezquita” (nunca, pero nunca, me voy a cansar de ese tema, ¡que bueno es ¡por dios!) y pronto han soltado toda la artillería: “Palabras de libertad”, “Qué difícil es soñar”, “Tierra de la libertad”…

Uno a uno, la formación es un cañón. Poco que descubrir a estas alturas de la superclase de Manuel Martínez, de cómo se come cualquier guitarra Paco Ventura (que digo yo que algún año podríamos votarle como mejor guitarra, ¿eh? Fijaos en él cuando le veáis tocar y me contáis) o de lo que hace con los teclados Manuel Ibáñez (que digo yo que algún año tendréis que dejar de votarle como mejor teclista (jajajajaja) que ya anda pidiendo aumento de sueldo en Medina). Los que sí hay que descubrir si aun no lo has hecho es a Nacho Samurai (Nacho Santiago) en los palos y a Juanjo Cobacho al bajo y coros. Una faceta esta última (los coros) que me encantó en la noche madrileña. Medina, sin duda, se lo llevaron de calle. Cerraron la noche con una presentación donde demuestran que han mamado muy buen rock (Deep Purple, Metallica, AC/DC o Van Halen) y de la que no te cuento más que eso hay que verlo.

Impresionante noche de rock andaluz con tres de sus pedestales haciéndonos disfrutar, y mucho, de algo que es nuestro, solo nuestro y único en el mundo. Y que así sea por muchos años.

Pensaba una noche a solas, si yo llegaría al cielo, escuchando a estas tres bandas, ya lo rocé con los pelos…

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Esta entrada fue escrita por Redacción

  • Tryum

    Sobre Triana se puede escribir mucho. Para mí estos Triana no son Triana, lo que no quiere decir que no puedan existir, de hecho, lo que he escuchado de ellos me parece muy bueno, y pueden estar más que legitimados para tocar esas canciones inolvidables, pero no como Triana. Que sí, que con el consentimiento de la familia dueña de los derechos lo pueden hacer, pero no me parece bien, al menos tras la marcha del batería original, y más original y grande, que ha habido en la historia de nuestra música. Para mi Triana es el grupo, es la esencia, lo es todo, es también el barrio de Triana, al que pertenecí, y aún siento en mí. Puede ser que ver a estos Triana sienta muchas cosas, no he tenido la oportunidad, como tampoco la tuve de ver a los de verdad, por edad, sobretodo, ni como tampoco pude ver al gran Manué, que, incluso sin ser seguidor de su arte, lloré al enterarme de su muerte, pues incluso con sólo oírle una vez, su voz te llegaba al alma y pasaba a ser parte de ti, al igual que hacía Jesús de la Rosa. En resumidas cuentas, para mi estos no son Triana, aunque sigan llevando el sentimiento de sus canciones allá donde vayan.

  • Pepe Román López

    Me parece una frivolidad tremenda apoyar a Eduardo un día y su lucha contra este fraude que se hace llamar Triana y ahora ¡qué bonito! ¡Maravilloso!….por favor, que no somos tontos….Poderoso caballero…
    A ver si os suena esto:

    Mariskal y Rodrigo Contreras se desplazan hasta Caños de Meca para charlar de toda la leyenda de TRIANA con el único miembro vivo de la banda. Todo lo que siempre quisiste saber y nunca te atreviste a preguntar en un especial ÚNICO en vídeo #EspecialTrianaRockFM

    https://youtu.be/26KuYoAUz-c