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Crónicas

Download Festival Madrid 2019: Rock abrasador

«Las bandas lo dieron todo pese a las dificultades fruto de las altas temperaturas»

28 junio 2019

Caja Mágica, Madrid

Texto: Álvaro González. Fotos: Jason Cenador

Primera jornada de la tercera edición del Download Festival con sede en Madrid. Y las meteorológicas prometían que sería la más dura de soportar hasta la fecha. Los aproximadamente cuarenta grados que se precipitaban sobre las cabezas de los allí presentes exigían un punto más de entrega tanto por parte de bandas como de público.

Comeback Kid. Foto: Alfonso Dávila

Comeback Kid inauguró el festival a base de puro hardcore en vena. Su contundente directo no se vio perjudicado por el sol abrasador que se alzaba, ni teniendo en cuenta la procedencia de sus miembros (Canadá).

Los más valientes entre el público incluso amagaron con algún mosh pit que hubiera alcanzado un nuevo nivel a estas temperaturas. Crudeza y visceralidad definen los concuenta minutos que firmaron Andrew Neufeld y compañía, dejándonos escuchar cortes como “False Idols Fall” o “Die Knowing”.

Vita Imana

 

Les siguieron Vita Imana en el Main Stage 1, y no se les quedó grande el escenario ya que estuvieron impresionantes. Mero Mero, el nuevo vocalista de los madrileños, encaja a la perfección y exhibe una actitud a la altura de lo que una banda así exige. Su voz es completamente arrolladora. En cuanto la calidad de sonido, las percusiones se percibían genial y la base rítmica era un torbellino. Todos los músicos estuvieron perfectos, confirmando que componen una de las grandes bandas de thrash – groove de toda Europa. Aparte de temas nuevos, tocaron antiguos como “Romper con todo” o “Un nuevo Sol”.

Children of Bodom

Children of Bodom miró al sol de justicia que nos achicharraba y le dedicó una peineta en forma de cincuenta minutos de actuación vestidos completamente de negro. Un repaso a algunos de sus trabajos clásicos como ‘Hatebreeder’ ‘Are You Dead Yet?’ y ‘Hate Crew Deathroll’ garantizaron un show que complació a su público más veterano. Children nos hizo gozar bordando algunos cortes como los dos singles del último disco, “Angels Don’t Kill”, “Hate Me”, “Downfall”, If You Want Peace Prepare For War, o “Everytime I Die”.

Sin entrar en consideraciones personales sobre tal práctica, la decisión por parte de la organización de alejar el Main Stage 1 y de establecer una zona VIP en las primeras filas a las que solo poder acceder habiendo abonado más dinero previamente debilitó mucho la actuación de Papa Roach. Los directos de la banda comandada por Jacoby Shaddix requerían de una interacción con el público como pocos conjuntos del cartel. Afortunadamente, los estadounidenses se crecieron ante la adversidad y ofrecieron un show que se interpuso al calor infernal y las evidentes calvas presentes entre el público, en una jornada que no alcanzó las cifras de sus ediciones anteriores.

Papa Roach

Nada mejor para la ocasión que animar constantemente al respetable e interactuar con él como el quinteto hizo a lo largo de los sesenta minutos que duró su actuación, en la que algunos de los temas más aclamado fueron “Scars” (con olas que iban de un lado a otro de la pista incluidas), “I Hate This Feeling” (en la que Tony Palermo llegó a reventar uno de los tambores de su batería) “To Be Loved”, que sonó atronadora. Merece ser destacado el buen gesto por parte de la organización de regar al público con una manguera. Papa Roach se despedía de Madrid rindiendo tributo a Keith Flint, el vocalista de The Prodigy recientemente fallecido, ofreciendo una increíble versión de “Firestarter” y culminado con “Born for Greatness”.

Sacos de tierra a modo de trincheras, cañones antiaéreos, micrófonos decorados con cascos y rifles y una batería que emergía de un carro de combate no dejaban lugar a dudas: Sabaton se disponía a descargar su artillería sobre todos nosotros. Sin que las primeras filas solo pudieran estar copadas por los “VIP” en el main stage 2, la actuación de Joakim Brodén y los suyos sí contó con una masa de fans uniforme, que no escapó sin embargo de caer en típicas chiquilladas como corear el nombre de UPyD a modo de gracieta que se queda más cercana a la consideraci´no de paletada.

Sabaton

Toda la escenografía inspirada en la Segunda Guerra Mundial, un buen arsenal de pirotecnia a emplear durante todo el show y un setlist excelente, y el espectáculo está servido. Desde “Ghost Division” los suecos se echaron al público al bolsillo, y Brodén no tardó en preguntar a los allí presentes cómo podíamos aguantar este calor y si estábamos tratando de acabar con ellos con estas altas temperaturas.

La banda prosiguió con una impepinable “Fields of Verdun”, aunque fue una lástima no disponer de un foco que pudiera alumbrar a los artistas cuando se aproximaban a los laterales del escenario. Eso no impidió que disfrutáramos de absolutas demostraciones de técnica como la que Hannes Van Dahl, Chris Rörland y Tommy Johansson ofrecieron con su batería y guitarras respectivamente en “Attero Dominatus”.

Destacaron también “Carolus Rex”, “The Red Baron” y “The Last Stand”, y cuando el concierto se aproximaba a su fin Joakim sacó fuerzas de donde no las había para poner en pie a todoa sus feligreses y acabar bombardeándonos con “Swedish Pagans” y “To Hell and Back”.

Rudolf Schenker (Scorpions)

Y gloria a quien lo merece: los setenta años que rondan los integrantes de Scorpions no son nada cuando los alemanes se sitúan bajo los focos. Más de uno vendería su alma al diablo por alcanzar tal edad en las facultades de las que hicieron gala Klaus Meine, Rudolf Schenker y compañía. Aunque todo sea dicho, no tardaron en recurrir al tópico de proyectar la bandera del país anfitrión en cuestión que, en este caso, puede levantar ciertas asperezas por la nuestra realidad política tan complicada. En cuanto al setlist, fue el mismo que las leyendas del hard rock han acostumbrado a ofrecer en sus últimos conciertos, por lo que lo verdaderamente interesante de su espectáculo reside en la energía que le ponen, en especial el batería Mikkey Dee, cuyas cadenas alrededor de su instrumento nos hacían intuir lo que podríamos disfrutar a continuación.

Rudolf Schenker y Matthias Jabs (Scorpions)

Hasta entonces, Scorpions repasó su discografía tocando temas como “We Built This House”, “Send Me an Angel” y “Wind of Change” (que probablemente conformaron el binomio más ñoño de la noche).

Entonces llegó el esperado momento en el que Dee comenzó a elevarse sobre nuestras cabezas mientras aporreaba su batería. El veterano artista nos deleitó con un solo de varios minutos en el que los vítores desde la pista le animaron a seguir más y más, hasta que descendió de los cielos para comenzar a tocar “Blackout” y “Big City Nights” con el resto.

Klaus Meine (Scorpions)

A quince minutos de que su show tocara a su fin, los alemanes se hicieron de rogar comenzando a despedirse, tirando púas y regalando baquetas mientras Klaus se paseaba con la banera española en los hombros. Pero todo el mundo sabía que dos de susatores clásicos no podían ser pasados por alto en esta visita a Madrid. Tras una gran serie de ruegos, Scorpions regresó a las tablas para hacernos vibrar con las inmortales “Still Loving You” y “Rock You Like an Hurricane” antes de despedirse definitivamente. Como pudimos constatar más tarde, el mejor show de la velada para muchos.

Turbonegro

Y mientras una gran masa de personas se disponía a abandonar el festival, Turbonegro ponía todo a punto para hacer disfrutar a los valientes que acabaríamos por llegar a las tantas a nuestras casas. Pero el sacrificio valió la pena, ya que la tan excéntrica como notable banda de hard rock sueco firmó un concierto que no sobresalió por su calidad pero sí por la diversión.

Tras un día de lo más duro los noruegos nos garantizaron pasar un buen rato desde el principio consiguiendo que su séquito se animara a dar palmas para llevarles en volandas. Los problemas de micrófono que sufrió Duke of Nothing en primera instancia hasta la llegada de una brillante “Hot for Nietzsche”. A estas alturas, algunos entre el público se preguntaban qué había tomado el teclista Crown Prince Haakon-Marius. Pero la realidad puede ser sencillamente que los integrantes de Turbonegro son así incluso sobrios.

Los sesenta minutos de show se hicieron de lo más cortos, y en ellos destacaron “All My Friends Are Dead”, “Special Education” y “Get It On”, todo ello acompañado de un interesante juego de luces. Las sorpresas de la noche llegaron con las breves covers de “Bohemiam Rhapsody” de Queen y “School’s Out” de Alice Cooper con la que celebramos la llegada del verano. Y cuando todo apuntaba a que la banda seguiría la senda de Scorpions afirmando que se sabían el himno nacional español, las carcajadas ocuparon toda la pista cuando tocaron “La cucharacha” cambiando el nombre del insecto por el de la cocaína.

Con esto nos despedimos de la primera jornada del Download Festival Madrid 2019 en la que las bandas lo dieron todo pese a las dificultades fruto de las altas temperaturas. Las fechas restantes promete deslumbrarnos con shows de categoría mundial. ¡A recargar las pilas hasta entonces!

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