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Crónicas

Viña Rock 2018: No hay ninguna razón para no volver

«Viña Rock es una experiencia que hay que vivir. Ni el horrible frío ni la intermitente lluvia pudieron con un evento que año a año da a los viñarockeros exactamente lo que buscan»

Del 28 al 30 de abril de 2018

Recinto de Viña Rock, Villarobledo (Albacete)

Texto: Javier Pérez. Fotos: Sandro Santos

Según datos oficiales de la organización, más de 200.000 personas han pasado por Villarrobledo a lo largo de los cuatro días que ha durado el festival. El impacto económico ha sido ligeramente superior al del año pasado, llegando a los 20 millones de euros tanto en Villarrobledo como en la provincia de Albacete, y además supone una gran inyección en el ámbito laboral ya que genera más de 2.000 empleos directos e indirectos. Todo ello para que desfilen por sus siete escenarios más de 120 artistas.

De esos siete escenarios, cuatro programaron la música que nos interesa: los principales Poliakov y Negrita, el metalero Villarrobledo Argimiro Martínez (en homenaje póstumo al creador del primer Viña allá por 1996, y que falleció el año pasado), y la carpa Smoking.

Esto es Viña Rock; esto es la gran celebración de la música en vivo.


Sábado 28 de Abril

Porretas

Porretas fue nuestra primera parada tras recoger las acreditaciones a toda prisa, con la angustia de que no llegar para ver a los madrileños. Afortunadamente la cosa se aceleró y estábamos en el foso del Poliakov justo cuando arrancaba el “Always Look On The Bright Side Of Life” que les sirve para tomar tablas y lanzarse a por una actuación brillante a la que supieron sacarle todo el jugo desde la inicial “Hortaleza” hasta el cierre con “Porretas”. El público estaba receptivo en estos primeros compases de la fiesta y “La del fútbol”, “Marihuna”, la versión del “Insurrección”, “Tripis”, o la muy sentida “… Y aún arde Madrid”, con un “Rober pa’ siempre” que caló entre la congregación, llevaron la celebración por el mejor camino previsto.

Toundra saltaba al Villarrobledo con un público relativamente escaso que poco a poco fue creciendo para, durante alrededor 50 minutos, soltarnos encima una sesión de metal vigoroso y refinado, al que no le hizo falta ni un solo micrófono sobre el tablado para transmitir un torrente de sensaciones no aptas para todos los gustos, pero brillantes para el oído que se deja atrapar por la música de los madrileños. Con ‘Vortex’, su quinto trabajo de estudio recién salido a la venta, demostraron que hoy por hoy no tiene rival en su terreno. Si cerrabas los ojos, podías sumergirte en su onírico universo simplemente con dejarte llevar. Y conseguir eso en un lugar como el Viña, no tiene precio. Increíbles.

Mientras intentábamos echar algo de comida al cuerpo en forma de cena, Segismundo Toxicómano gastaba otra bala más de las cinco que van a disparar este año en vivo. El personal que sigue sus andanzas se plantó en masa frente al Poliakov mientras ellos, yendo al puto lío, descargaron pura bilis en forma de “En este infierno”, “Odio” o “Las noches Siguen Sabiendo a Sangre”.

A las 22:45h nos coincidían Aphonnic en la carpa y El Reno Renardo en el metalero; decisión salomónica para empezar en la parte de arriba con unos Aphonnic que arrejuntaron un gentío no demasiado numeroso, pero sí suficiente para dejarnos con la boca abierta. ¡Qué buenos son los gallegos y qué bien suena su personal forma de ver el metal! Valgan de muestra “Ojos de Color Salmón”, “Mi Capitán”, o el detalle que se marcó Chechu apareciendo en el Viña con una camiseta de Nailbomb.

Por su parte El Reno Renardo volvió a congregar a una de las masas más grandes a ese lado del recinto en todo el festival, haciendo difícil encontrar un sitio cómodo del todo para sopesar el daño que hace su hirviente heavy metal en aquéllos que nos dejamos arrastrar hasta su terreno. El final que nos da de lleno con “Crecí En Los Ochenta” nos hizo seguir creyendo en ellos. La pena es que el sonido no terminó de brillar, mas tampoco pasó nada. Enormes.

Angelus Apatrida

A la hora bruja se incendió uno de los dos escenarios principales con la llegada, desde Vallekas, del cabeza de cartel del día: Boikot. “De Espaldas Al Mundo” a ritmo de batucada nos sumergió en una actuación que se iría hasta la hora y media, y a la que no le sobró un minuto. Están en el punto exacto, han dado con la clave que les conviene y se han multiplicado en escena. ¿Resultado? Una pedazo de banda en vivo que con carácter y convicción han llegado hasta arriba paso a paso.

Hacen pocas concesiones a sus LPs más antiguos, mirando atrás únicamente en “Pueblos” o “Hasta Siempre”; de lo demás, crujiente “Bajo el Suelo” con Raquel de Yo No Las Conozco a la guitarra, las recientes “Jarama” y “Hablarán las Calles”, la interpretación espectacular de “Bella Ciao” y la traca de cierre con “Kualkier Día” y “Grito en Alto”.

Muy seria la cosa.

Angelus Apatrida peleaban por el público con Muchachito, y nosotros nos decantamos por el thrash de los manchegos. Los de Albacete están a puntito de poner un nuevo disco en las calles que se llamará ‘Cabaret de la guillotine’ y del que sonaron varios de los cortes que han ido usando de adelanto, como “Sharpen The Guillotine”, bien mezcladitos con sus zarpazos habituales, véase la rabiosa “Of Men and Tyrants”, “Vomitive” o la muy coreada “Versus The World”. Mientras el nuevo plástico llega a las calles, pasean su tralla, sin concesiones, sobre todos y cada uno de los escenarios que pisan. Hoy no iba a ser menos, saliendo en tromba para calentar a un respetable que a esas horas ya tenía bastante más frío que ganas de bailar. Aun así, nadie pudo salir defraudado del Villarrobledo.

Había que echar, aunque fuera un ojo rápido, al acompañante de Fito & Fitipaldis en su actual gira, y sin entrar en valoraciones extremas, la sensación que me dio el sentir del bailoteo descosido del personal, es que Muchachito mal no lo debió hacer.

Reincidentes fueron la última parada del día; les pillamos empezados y, como siempre, cumplieron en los poco más de 50 minutos que pasaron en escena. Su último trabajo ha recuperado el vigor de entregas clásicas, y así lo demuestra “Terrorismo” o “Susana I de Andalucía”. Lo demás es una ristra de disparos certeros casi enlazados con los nombres que todo el mundo sabe: “Grana y Oro”, “¡Ay! Dolores”…

Domingo 29 de Abril

Hamlet

La segunda jornada teníamos la idea de arrancar con Saurom, pero sea por el motivo que fuese, después media hora de espera aquello no arrancaba, con lo que su set se quedó en apenas 25 minutos, bien aprovechados, eso sí, pero que supieron a muy poco.

Hamlet fueron los siguientes en subirse al Villarrobledo, afortunadamente sin retrasos y sin problemas añadidos aparentes, lo que se tradujo en una actuación soberana, de esas que sientan cátedra y ponen los puntos sobre las íes. Con un Molly comunicativo, inquieto e insuperable en las tareas vocales. “Denuncio a Dios”, “Muérdesela”, dedicada a las mujeres con la sentencia de La Manada más que candente (y a la que, por cierto, hicieron mención la mayoría de artistas que pasaron por este Viña Rock), “Limítate”, o el ataque final con “Irracional”, “J.F.” y “Habitación 106” nos arrancaron el frío que ya empezaba a ser preocupante.

Directos a uno de los escenarios principales, Desakato iban a presentar sus credenciales ante una muchedumbre que los está llevando a lo más alto, y que, en apenas dos años, han pasado de tocar en los horarios de apertura, a hacerlo con la noche caída y en olor de multitudes. Y joder, pues no es para menos, porque, una vez más, demostraron que están cerca de la cumbre, con una sesión antológica en la que un Pepo desatado salta sobre las primeras filas sin haber mediado palabra, clavan novedades como “Humo Negro” junto a himnos como “Carta de un Paria” o “Columnas de Humo”, y no pasa nada, lo que da a entender el nivel compositivo al que se encuentran. Unos de los grandísimos triunfadores de este Viña.

A esta hora de la noche (22:45h), teníamos uno de los grandes encontronazos entre bandas del festival: Medina Azahara en el metalero, Sexy Zebras en la carpa Smoking y Rulo & La Contrabanda en el Negrita.

Nos quedamos con el cántabro, que dejó una actuación de lujo, con una personalidad marcada que no se desfiguró para contentar a todos, y que, sin embargo, lo consiguió. Empezó la cosa fría (la temperatura ambiente tampoco invitaba a mucho más…) con “Tu Alambre”, se fue asentando con “Me Gusta”, enriqueció el sentir de los de abajo con “Noviembre”, hizo saltar las bisagras de las lágrimas en “Por Verte Sonreír”, y nos puso a cantar al unísono “Pa´quí pa´llá”, antes de largarse con “No sé” y “32 Escaleras”, habiendo hecho un concierto de menos a más; como dos viejos conocidos que hace mucho que no se ven y les cuesta coger el pulso, pero que pronto se dan cuenta de que aunque las cosas ya no son como antes, donde hubo fuego…

Rulo y la Contrabanda

Corrimos hasta el Villarrobledo para intentar ver algo de Medina Azahara. Según nos acercamos distinguimos los inconfundibles acordes de “Hay un lugar”. Antes solo habían caído “La mezquita” y “Palabras de libertad”, lo que nos permitió prácticamente al completo de un fantástico show únicamente ensombrecido por el frío que reinaba en el ambiente. “Tierra de la libertad” nos emocionó, “No quiero pensar en ese amor” condujo un fantástico desempeño técnico de todos los músicos y la euforia fue sembrada por una dupla infalible: “Necesito respirar” y “Todo tiene su fin”. ¡Fantástico!

El puesto de cabeza de cartel del domingo se guardó para unos Soziedad Alkohólika que en el #Akubierto de Leganés del pasado octubre dieron una actuación salvaje que nos dejó un sabor de boca agridulce por culpa del horrible sonido. En el Viña fue otro rollo, y la apisonadora que son en vivo los vitorianos sacudió Villarrobledo rociándonos con una lluvia de napalm en forma de virulencias como las más nuevas “Alienado” y “Causas Podridas”, o las más clásicas “Piedra contra Tijera” o “Nos Vimos en Berlín”. Fueron a piñón fijo y, entre tinieblas rojas y sin telón de fondo, se bajaron del tablado como lo que son: enormes.

Cayeron las luces del Poliakov y estalló el Negrita con el confeti que daba paso al fiestón que prepararon La Pegatina. Apenas pudimos verlos arrancar porque en el escenario del metal, con un pelín de retraso y algún que otro problema de sonido (incluso Aitor manifestó que es imposible tocar con el chun chun de al lado…), hacían acto de presencia unos Hora Zulú que desde que han regresado se pasean por la mitad de los festivales del estado; y yo que me alegro. Estuvieron arriba alrededor de una hora y nos metieron en vereda con la nueva “Y Si Acaso”, “Mis Barraqueras”, que despertó el ambiente, y “Tango” La sensación térmica a esas alturas de la jornada debía andar por debajo de los 5 grados pero ni por esas se amedrentaron los granadinos, saldando el bolo con un respetuoso notable. Nos fuimos antes de que acabaran porque de camino a la cama queríamos ver algo del final de La Pegatina, que son el ejemplo personificado del grupo que pone a todo el Viña Rock a bailar, no siendo ésta una excepción.

Lunes 30 de Abril

Def con Dos

Def con Dos irrumpieron en el Villarrobledo como animales salvajes, pero con un sonido absolutamente demencial en los micros, llegando al punto de desaparecer más de 10 minutos del escenario tras el fogonazo de “Mundo Chungo”, y al grito del público de no se oye, no se oye. Esto lo único que consiguió es que regresaran más enrabietados y, sin llegar a sonar en ningún momento con la nitidez que necesita el trío de voces, marcarse un conciertazo sobresaliente en el que no pararon de moverse, protestar con ironía, saltar de lado a lado, y descargar un repertorio casi perfecto, en el que destacaron, por decir alguna, “La culpa de todo la tiene Yoko Ono”, “El coche no” o “España es idiota”. Que tras el periplo a dos voces hayan incorporado de nuevo una tercera les devuelve ese punto diferencial que para mi gusto habían perdido la última vez que los vi, precisamente en este mismo festival hace dos años.

Mientras tomábamos posiciones en el foso del escenario Poliakov, vimos como finalizaba su show El Canijo de Jerez navegando entre el público, instantes antes de que se apagara el alumbrado y sonara la intro que nos avisa de la llegada de Riot Propaganda, que han cambiado el blanco de sus camisas por el rojo, y que pusieron a saltar a miles y miles de personas que despedían al combo en los estertores de este proyecto que se montaron entre Habeas Corpus y Los Chikos del Maíz, el cual, si nada lo evita, dará por finalizada su trayectoria en este 2018.

Sabedores de que les quedan pocas ráfagas para lanzar en directo, se metieron al gentío en el bolsillo desde el inicio con una actuación muy agresiva, pero con un tinte de emoción que no se despegó del ambiente hasta que se bajaron de las tablas. Siempre mola alegrarte el oído con “Guerras Púnicas”, el rocanrol de “Bienvenido al Paraíso”, o el tema que da nombre a la banda.

El gran varapalo del festival nos lo llevamos con Stravaganzza. Y es que, sin dar unas explicaciones demasiado brillantes (se desconfiguró el equipo de sonido…), nos tuvieron a los pies del Villarrobledo prácticamente una hora a la espera de que todo estuviera listo. Por su parte, Pepe Herrero ha manifestado a través de las redes sociales que por parte del festival se dieron “impedimentos técnicos” que prefiere “no valorar”. 

Cuando saltaron a escena apenas quedaban 25 minutos para que arrancara en una de las tablas principales el gran cabeza de cartel del día, y la duda sobre si podrían acabar el concierto o si deberían hacer un show recortado sobrevolaba las cabezas de los allí presentes. Sin embargo, no sólo la banda pudo completar su setlist, sino que todo empezó a mejorar. Los problemas se solventaron y, aunque fueron recibidos con silbidos, estos se mitigaron pronto para acoger un espectáculo sobrecogedor: una coral, bailarinas, atrezzo perfecto y un ambiente lúgubre fueron el marco perfecto para la descarga de cortes escalofriantes. Comenzaron con “Dios”, sacado de su trabajo ‘Primer Acto’. Durante todo el concierto nos regalaron temas como “Deja de Llorar”, “Pasión”, “Miedo” o “Sin Amar”, siempre acompañados -salvo en “Impotencia II”- del Coro’N’Rock. Especialmente emotiva fue la interpretación de su temazo, “Hijo de la luna”,  una cover de Mecano sacada del disco ‘Hijo del Miedo’. Uno de los momentos cumbres del concierto. El recital terminó con Requiem. Al final, pese a los problemas iniciales, Stravagganza consiguió aguantar el tipo y dejar al público contento.

La Raíz

Nos dividimos para, a las 12 de la noche, situarnos frente al  escenario Poliakov. Explanada llena hasta el punto de no ver el final. Puntual salta la introducción con “Las miserias de sus crímenes” que abre el rasgueo de la guitarra de Juan Zanza mientras La Raíz toma tablas, puño en alto, al ritmo de “Entre Poetas y Presos”, descarrilando un torrente de emociones difíciles de explicar entre un público que no daba abasto entre gritar, saltar, llorar, abrazarse al más cercano y dejarse la piel saboreando la despedida de los valencianos de uno de sus festivales fetiche. Sí, se supone que algún día regresarán, pero el aire está cargado de un hasta pronto que suena como un adiós. O al menos eso desprende alguna frase que con tanta emoción generada dejaron caer…

No llegó a la hora y media, pero ¡ay amigo!, qué hora y media… Os podría relatar una tras otra las canciones que nos regalaron, pero baste como ejemplos el frenesí de “Borracha y Callejera”, “Jilgueros”, o “Llueve en Semana Santa”, la comunión entre banda y público de “El Tren Huracán”, “La Hoguera de los Continentes” o “Elegiré”, y la locura final de “A la Sombra de la Sierra” y “Nos Volveremos a Ver”.

Cuando se apagaron las luces, la gente lloraba; en serio. No hubo grupo que congregara tanta gente. No hubo grupo que unificara tantos estilos. No hubo grupo que se esperara con tanta pasión. Y La Raíz triunfó a lo bestia, una vez más, en su Viña Rock. Ojalá, de verdad, que no sea la última.

Warcry

Último viaje hasta el escenario Villarrobledo para ver a Warcry, que tras los problemas acaecidos a este lado del festival durante toda la jornada, acumularon un retraso en la hora de inicio de su concierto que rondó los 30 minutos, grave error a esas alturas de la película. En cualquier caso, los miles de fans que esperaron con paciencia supieron saborear un buen directo, y que a nosotros nos supo a gloria para echar nuestro cierre particular al festi.

Una vez quitada la pulsera de acreditación y deshecha la maleta, cientos de recuerdos te rondan la cabeza. Son tres días (cuatro para el que llegue allí a la fiesta de presentación) donde poder ver y disfrutar a lo más granado de nuestra escena a nivel estatal. El público va a pasarlo bien y, salvo incidentes aislados, todo va como la seda. Por tanto, ¿la organización es inmejorable? Supongo que no, pero anda cerca. Y lo digo en una edición en la que el escenario metalero ha tenido todos los problemas habidos y por haber.

Personalmente me quedé con ganas de ver a grupos que se nos escaparon, bien por coincidencia de horarios, bien por otros motivos.

Viña Rock es una experiencia que hay que vivir. Ni el horrible frío ni la intermitente lluvia pudieron con un evento que año a año da a los viñarockeros exactamente lo que buscan.

¡Ah! Que sepáis que no ayuda nada a superar la #DepresiónPostViña entrar en la web y encontrarte con que quedan 365 días para Viña Rock 2019. Ahí lo dejo.

Como dijeron S.A. el domingo, “no hay ninguna razón para no volver”.

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Esta entrada fue escrita por Javier Pérez

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