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Crónicas

Resurrection Fest: Al Resu… de cabeza

«Dos años, dos, tuvimos que esperar para volver a saborear uno de los mejores festivales metaleros de la península en condiciones de “normalidad” y, además, con la edición más grande de su historia, aglutinando a 120 bandas en cuatro días más la warm-up party»

Del 29 de junio al 3 de julio

Resurrection Fest, Viveiro, Lugo

Texto y fotos: José Antonio Fernández. Fotos Deftones: Hughes Vanhoucke

Gojira

Dos años, dos, tuvimos que esperar para volver a saborear uno de los mejores festivales metaleros de la península en condiciones de “normalidad” y, además, con la edición más grande de su historia, aglutinando a 120 bandas en cuatro días más la warm-up party. En este artículo repasaremos los conciertos ofrecidos por las bandas que, finalmente, fueron cabezas de cartel, sin desmerecer por ello otros tremendos conciertos que tuvimos ocasión de presenciar.

Fue precisamente en la “fiesta de calentamiento” del primer día donde encontramos el primer gran concierto de la presente edición, ofrecido por una de las bandas más demandadas de los últimos años: Deftones.

Deftones

Los últimos años no han sido tranquilos en la casa de la banda de Sacramento, más allá del Covid. En la prensa se han publicado cosas cómicas (aunque más bien es una tragicomedia), empezando por la salida de Sergio Vega (después de 12 años nos enteramos de que no era miembro...) y luego la "histeria del caos" de Stephan Carpenter, declarado abiertamente terraplanista y negacionista, lo que le supuso que prescindieran de él en esta gira europea.

Deftones

Con estas bajas, y sobre un sobrio escenario, se presentó la banda a la hora acordada, abriendo con el cañonazo “Genesis”, perteneciente a su último trabajo, ‘Ohms’ (2020). La voz de Chino Moreno sonó mucho más “quejosa” y débil de lo habitual. Igual suerte correrían “Rocket Skates”, “Be Quiet and Drive” y “My Own Summer”.

Guitarra en mano, Chino decidió bajar el pistón y sus correteos por el escenario en “Swerve City”, empezando la cosa a sonar un poco mejor. La indiferencia de determinado sector se tornó en interés con la llegada de temas como “Digital Bath”, de su estupendo tercer trabajo, ‘White Pony’ (2000), la clásica “Around the Fur” o “Headup” y “You’ve Seen The Butcher”, que hicieron que aparecieran revoloteando sobre las cabezas de las primeras filas los primeros “surfistas”.

Un par de temas más para llegar a “Change (In The House of Flies)”, que se lo llevó todo por delante. Una canción brillante, que resultó una experiencia increíble escuchar en directo. El trallazo “The Ohms” cerró el set principal para que la banda volviera para un bis de dos canciones: “Lotion” y “7 Words”.

No cabe duda que Chino y los suyos han sabido evolucionar con los tiempos y adaptarse a los nuevos gustos pero, aunque la expectación parecía grande y no habiendo solapes de por medio, no atrajeron a demasiado público. Aun así, todo un lujo de concierto.

Judas Priest: Metal God, a sus pies

Judas Priest

Este primer día “oficial” de festival quedará grabado en la mente de muchos metaleros como el día en que Judas Priest, leyenda viva del heavy metal, quedó vinculada a la historia del Resurrection Fest.

Cerca de 35.000 asistentes tuvieron la fortuna de asistir a uno de los conciertos enmarcados en la gira “50+2 Aniversario”, la que para muchos puede que sea su última gira.

Con una producción completa, pero sin llegar a desarrollar su show de dos horas y media de duración, empezaría este viaje en el tiempo con los sones de “War Pigs” de Black Sabbath.

Sobre un escenario ambientado en un almacén de residuos tóxicos, el imponente tridente hacía aparición suspendido sobre las cabezas de la banda, mientras se empezaba a desarrollar la intro instrumental “Battle Hymn”, que luego tornaría a “One Shot at Glory”. Continuarían con una canción más nueva, “Lightning Strike”, de su último disco, 'Firepower' (2018), que fue bien recibida por el público. Salto de nuevo en el tiempo con 'You've Got Another Thing Comin'' de 1982. Aquí el tridente resplandeciente se elevó por completo en el aire y el público lo supo: el espectáculo había despegado de verdad.

El viaje continuó durante toda la velada: canciones de los años 80 y 90 fueron disparadas al público, que por supuesto quedó encantado. Desde “Free Wheel Burning” y “The Sentinel” del álbum 'Defenders of the Faith' (1984), hasta “Hell Patrol”, que formaba parte del álbum 'Painkiller' (1990), todo perfectamente conjugado para emocionar a los verdaderos fans de Judas Priest. Del mismo modo, se incluyeron en el set canciones de los años 70 como “Victims of Changes”.

Judas Priest

Las versiones “The Green Manalishi” de Fleetwood Mac y “Diamonds & Rust” de Joan Baez también fueron bien recibidas, si bien, cuando sonó la pesada introducción de la batería y las arrolladoras partes de guitarra de “Painkiller” el público enloqueció. Después vendrían como bises “Electric Eye”, “Hell Bent for Leather” y “Breaking the Law”, auténticos cañonazos rubricados con la cantarina “Living After Midnight”.

En su conjunto, Rob, como siempre, volvió a darlo todo, manteniendo al público hechizado por el chorro de voz que aún tiene y del que alardeó con juegos vocales con el público, resultando convincente en la defensa de sus temas. Ritchie Faulkner y Andy Sneap tuvieron mucho espacio para mostrar sus habilidades con la guitarra, y Scott Travis estuvo tocando la batería a rienda suelta. El bajista Ian Hill, como acostumbra, se mantuvo en un segundo plano, pasando totalmente desapercibido. Sin embargo, esto fue lo de menos.

La sensación de satisfacción generalizada sobrevoló sobre una muchedumbre más que agradecida, sabedores de que habían asistido a un gran concierto.

Sabaton: Espectáculo tan brutal como efectista

Sabaton

Para muchos de los asistentes, Rise Against tenían que ser claramente los cabeza de cartel de este día en detrimento de Sabaton: veinte años de historia (si bien no prolija de discos, sí llena de hits), frente a uno de los show más efectista que se puede disfrutar.

Pero los suecos han demostrado ya con creces porqué es una banda a tener en cuenta y su trayectoria es ascendente e imparable: han sabido encontrar su estilo, su sonido, y su personalidad como banda, y están dispuestos a defenderlos a capa y espada. Esto les ha alzado a las primeras posiciones en festivales como Wacken, Hellfest, Knotfest y ahora el Resurrection Fest, por poner algunos ejemplos.

Sabaton

No era esta la primera vez que el escuadrón que capitanean el vocalista Joakim Brodén y su lugarteniente, el bajista Pär Sundström, tomaba este recinto. Así que los que tuvimos ocasión de verles en su anterior visita en el 2017 sabíamos que íbamos a presenciar un gran espectáculo.

Con una producción digna de cualquier escenario de película bélica, su puesta en escena es simplemente imponente. Su propuesta arranca, entre llamaradas y humo, con “Ghost Division” y “Stormtroopers”, perteneciente a su recién publicado ‘The War to End All Wars’ (2022). Si algo distingue a las bandas que quieren hacer de sus shows algo más que un concierto, es conseguir que el público relacione cada tema con un acontecimiento escénico, ya fuera con el fuego que surgía de las trincheras en “Great War” o con el traje de dispensador de gas venenoso que lució Joakim en “Attack of the Dead Men”.

A estas alturas, la tripleta de cuerdas ya había desplegado todo su potencial, mientras Joakin arengaba a los asistentes haciéndoles botar hasta la saciedad. Con “Soldier of Heaven”, tema basado en las batallas que se llevaron a cabo en los Alpes de la I Guerra Mundial, nos devuelven a su último trabajo.

Una ráfaga de fuegos y explosiones nos introduce en “Steel Commanders”, para continuar con uno de sus primeros himnos, el identitario “Carolus Rex”, con un Joakin ataviado con regia casaca, y que consiguió elevar más si cabe las revoluciones de un público que en ningún momento dejó de saltar, cantar y aplaudir al son de una banda que se vio muy cómoda sobre el escenario.

Las alarmas antiaéreas avisaban de la entrada de “Night Witches”, que se antojó demoledora en todos los sentidos. Le seguiría la emotiva “Christmas Truce” interpretada al piano por el frontman, mientras la concurrencia agitaba los brazos de un lado a otro.

Tras un breve descanso, la proyección de un noticiero nos traslada a la I Guerra Mundial, mientras suenan disparos y cañonazos para dar entrada, cómo no, a la esperada “Primo Victoria”. Le seguiría “Swedish Pagansv” antes de cerrar, entre llamas y cañonazos, con “To Hell and Back”.

Sin duda, si hubo un factor que contribuyó a que la victoria de los suecos fuera incontestable fue el arrojo y la entrega de un público que cantó cada himno de combate como si le fuera la vida en ello.

Gojira: Les enfants sauvages

En estos últimos años, hemos sido testigos del increíble ascenso de Gojira para convertirse en uno de los grupos más importantes de la música metalera en todo el mundo. Pero no es casualidad que los cuatro de Landas hayan logrado tal resultado.

Gojira

Pesada, rápida, a veces compleja, a menudo lírica, la música de Gojira no es la más fácil de abordar en el género, pero una vez que se ha dado el primer paso, el grupo te arrastra a su universo. ‘From Mars To Sirius’ (2005), el álbum que permitió a Gojira volar lejos, es un buen ejemplo: excelente ilustración de las preocupaciones ambientales y humanistas de sus miembros.

En esta ocasión tocaba presentar y defender ‘Fortitude’ (2021), su último trabajo, que selló definitivamente el estatus de estrella en todo el mundo y el reconocimiento de su talento más allá del público metalero. Sin duda uno de los mejores discos del año, donde los franceses demuestran su increíble dominio técnico.

El sobrio setup al que nos tenían acostumbrados en otras comparecencias se ha transformado en un espacio limpio que incluye en esta ocasión pantalla gigante, pirotecnia, humo, confeti y rayos laser.

"Born For One Thing", la canción que abre su último trabajo, fue el tema que abrió el concierto y dio a los fans una muestra de lo que estaba por venir. Estos chicos están llenos de energía y lo dan todo mientras tocan. Mario Duplantier es uno de los mejores baterías del mundo, y verle tocar en directo dejó a todos boquiabiertos. La voz de su hermano Joe se extiende por todo Viveiro y Celeiro, incitando a todo el mundo a canta con él mientras rasga su guitarra y ofrece esos pesados riffs melódicos.

Por su parte, Christian toca la guitarra con soltura y consigue que el público se involucre durante la aplastante "Backbone" de ‘From Mars To Sirius’ (2005). "Stranded", de su potente álbum ‘Magma’ (2016), fue la siguiente en ejecutarse, ante el delirio del público. Jean-Michael logra emocionar con su bajo en cada una de las oportunidades que se le presentan. En definitiva, una máquina perfectamente engrasada y sincronizada dispuesta a ofrecer una actuación increíble.

Sin tiempo a digerir el entrante, llega la clásica “Flying Whales”, seguida de “The Cell”, “Love/Remembrance”, “Hold On”  “Grind”, “Silvera” (como una apisonadora), o “Another World” sonando todas ellas de manera sobresaliente.

Con cierta retranca gallega, Mario dio las gracias a aquellas bandas que no habían podido venir a tocar y que les ha permitido a ellos coger la pole del sábado.

Sin tiempo a pestañear, los maestros del metal francés se adentran en “L’Enfant Sauvage” título homónimo de su quinto disco y uno de los más queridos por sus seguidores, no en vano supuso el espaldarazo a su carrera.

Tras una minipausa, vuelta al ruedo para rematar con “The Chant”, para cerrar entre humo y llamaradas, las habituales “The Gift of Guilt” y “Amazonia”

Gojira sigue siendo una de las fuerzas más creativas, pioneras y vitales del metal del siglo XXI y así lo demostraron con una exhibición impresionante de dedicación al oficio, que revela tonos, pasajes y resonancias emocionales a las que otras bandas simplemente no pueden acceder

Bring Me the Horizon: Calienta, que sales

Dentro de las muchas luces y sombras que nos ha dejado esta edición especial del Resurrection Fest está el hecho de que tres anunciadas cabezas de cartel finalmente no llegaran a consumar su participación. Y fue precisamente en la última jornada cuando se produjo una de ellas, con la “espantada” de Korn, que no entramos a valorar, la que precipitó el ascenso a ese Olimpo de Bring Methe Horizon.

Bring Me the Horizon

Con un inmenso panel de leds de fondo y escenario a dos alturas se fueron incorporando de uno en uno los componentes de BMTH, felices de la vida, con un frontman sonriente, comunicativo y cercano, como pocas veces se le ha visto, y que por momentos eclipsó a sus compañeros.

Fue con la emotiva "Can You Feel My Heart" de ‘Semptiternal’ (2013) con la que Oli Sykes y compañía abrieron las hostilidades. De hecho, este fue el álbum más antiguo que se revisó, lo que significa que la banda había dejado completamente de lado los álbumes que hacen referencia a su etapa más pesada.

Le seguiría "Happy Song", y adornada por dos ciberbailarinas y su icónica intro, "S-P-I-R-I-T, Spirit Let's Hear It" propició la participación del público en un inmenso estribillo. "Teardrops" mantuvo alta la intensidad de las primeras canciones, sin embargo el ritmo del concierto bajó con las poperas "Ludens" y "Medicine". "Dear Diary" recuperó la agresividad, mientras que "Parasite Eve" nos hizo recordar los dos últimos años encerrados en casa. Hasta entonces, el concierto estaba siendo estupendo, con un gran sonido, una presencia escénica magistral y un público completamente conectado.

Bring Me the Horizon

La catártica "Shadow Moses" reavivó los coros entre banda y público, mientras que "Kingslayer" no consiguió transportarnos al Japón con su metal kawaii poco interesante. El siguiente disparo fue “Die4U", que nos dejó entrever lo que podría ser el próximo trabajo de BMTH, con un sonido entre ñoño-pop y rock para adolescentes. Le siguió "Mantra" que, con su primer verso "Do you wanna start a cult with me?", nos hace pensar que ser un fan de BMTH es realmente como pertenecer a una nueva secta.

La bajonera “Follow You”, tocada en acústico, puso el punto intimista del concierto, para dar paso a “Obey” y "Throne", que con su arena rock electrónico puso fin a una noche de emociones a flor de piel para todos aquellos que llevaban tantos años esperando este concierto.

Guste o no, es innegable que Bring Me The Horizon es una de las grandes bandas de rock del mundo. La forma en que se han desarrollado y crecido sónicamente en la escena de los espectáculos en vivo revela bastante bien su astucia y acuerdo con su naturaleza evolutiva. Muchos critican el hecho de que no practiquen el metal que gestaron en sus inicios. Sin embargo, es de alabar su posicionamiento entre las generaciones más jóvenes, ya que resultan una especie de portal entre el mundo del rock, el pop y el del metal. Así que debemos alegrarnos de que todavía haya bandas que no sólo no temen arriesgarse, sino que intentan contrarrestar el estancamiento sonoro. Bring Me The Horizon es uno de esos raros casos.

Redacción
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2 comentarios

  • Juandie dice:

    Extenso resumen hacia el primer dia de uno de los mejores festivales europeos como es el RESURRECTION FEST de Viveiro sobresaliendo la mayoria de todas en especial la de unos históricos como JUDAS PRIEST y una banda que me encanta como son la banda de Death Metal GOJIRA con un soberbio Mario Duplantier a la bateria haciendolo de puta madre y demostrando desde hace muchos años que es uno de los mejores baterias de Metal de este Planeta.

  • Jose Lopez Camba dice:

    Guauuu !!!
    Estuve alliiiiiii !!!
    Fue lo mas !!! Ke tremendo Rob y los suyos, super concierto !!!

    Y supongo ke sera el ultimo concierto de los JP al ke asista, pero sera inolvidable ...
    Adiante Resurrection Fest e adiante Viveiro, sempre !!!

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