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Crónicas

Nos Primavera Sound 2019: Bienvenidos a "The New Normal"

«Que la música urbana llegue para quedarse y convivir con los sonidos que nos han acompañado»

8 junio 2019

Oporto (Portugal)

Texto: Sergio Julián (@Sergio42) Fotos: Isabel F. Abreu

Puede que no estemos muy acostumbrados a introducirnos en ambientes algo alejados del mundo del rock y el metal, pero es innegable que los festivales con la marca Primavera Sound están consiguiendo, en los últimos años, aunar una gran cantidad de artistas más que destacables pertenecientes a gran variedad de géneros. SERGIO JULIÁN pudo acudir a la jornada final de Nos Primavera Sound, celebrado en Oporto (Portugal) para contarnos sus impresiones.

No sé cómo me encontré con Porto. Por primera vez, vaya. Seguramente fuera impulsado ante el agobio de aquel mastodóntico Primavera Sound en el que se juntaron Nick Cave, Blur, unos reunificados The Postal Service o los grandísimos Titus Andronicus. Fue una cita obligatoria, aunque las largas distancias y la aglomeración de personas me hizo darme cuenta de que aquello quedaría como una anécdota. No estaba hecho para mí.

El año siguiente fijé mi atención en un “pequeño cartel” en la ciudad portuguesa: The National, Pixies, Kendrick Lamar, Caetano Veloso, Neutral Milk Hotel, Mogwai, Slowdive, los míticos Television interpretando ‘Marquee Moon’, St. Vincent, Slint, Haim… Sencillamente bestial. Desde entonces, han pasado años y años y siempre vuelvo. Tengo la obligación de reencontrarme con la Torre Dos Clérigos, de pasarme al Café Santiago a tomarme una francesinha y hacer mi peregrinación de vuelta a Cedofeita, de cruzar a Vila Nova de Gaia y por una vez cada cierto tiempo no hace daño de hacer la turistada de comer mientras ves la ciudad a orillas del Douro. Es el momento. Es la ciudad.

En esta ocasión, por motivos laborales, solo pude desplazarme uno de los tres días del evento, la jornada del día 8 de junio. Aun así, sirvió para reafirmarme: ya sea con “The New Normal” o con una ola de frío que hace estar con un plumas, siempre hay motivos para seguir volviendo.

  1. Parque Da Cidade

50 minutos si coges el metro desde Trindade (2€) o 20 minutos si optas por un Taxi/Uber (15€). Y ya estás en el Parque Da Cidade. Recibiéndote, las ya casi míticas letras voladoras de su homólogo de Barcelona y una larga explanada. A la izquierda, el escenario SEAT con varias gradas en las que te puedes sentar para ver un concierto con toda la calma del mundo. Cerquita, puestos con merchandising, una amplia explanada con una gran oferta gastronómica (incluyendo locales imprescindible como las bifanas picantes de Conga (2,5€), los sandes de leitao de Casa Guedes (3,5€) o el pescado de DomPeixe (5-10€)). Y si sigues más adelante, amor puro. Largas explanadas de césped y los dos escenarios que, para mí, seguirán siendo los principales: Nos y el Superbock. Se sitúan en cuestas. Si quieres tumbarte en la parte de arriba, lo puedes hacer; si quieres meterte en el meollo, puedes bajar y estar a pie de escenario. Y si te creas una ruta compatible con estos dos escenarios, basta con que te sitúes en el lateral adecuado para que en solo 2 minutos puedas estar en las primeras filas para ver al siguiente artista de la lista. A esto, dos escenarios más: el anterior ATP ahora llamado Pull& Bear, un reducto situado en un claro en mitad de un“bosque”; y Primavera Bits, un espacio cerrado que recrea un club de electrónica con un sistema de iluminación y sonido espectacular. Y sí, desde el Seat hasta el Nos, los más alejados, solo hay 5 minutos a pie. Es el escenario perfecto, el festival más cómodo al que he tenido la ocasión de asistir. Y precios populares, pero eso es simplemente culpa de Porto.

  1. Las confirmaciones

A los festivales hay que ir con los deberes hechos. No sería la primera vez que sucede que pasas de escuchar un grupo pensando que el solape lo tienes clarísimo y luego lo escuchas en casa y te hundes, simplemente. Además, a saber cuándo van a volver. Mal. Aun así, siempre quedan dos categorías con la que trabajar: grupos que quieres ver sí o sí, y grupos con los que te quieres dejar sorprender.

Hop Along

A primera hora de la tarde, tenía claro que Hop Along iba a ser una de esas primeras paradas. Y qué concierto, qué voz. Se sostienen en Frances Quinlan, una voz situada a medio camino entre lo desgarrador y lo suave que en sus vaivenes sonoros te trasladan también a los desequilibrios emocionales descritos en sus letras. La presencia es hipnótica, y no porque haga mil mierdas sobre el escenario, sino porque su talento está fuera de dudas. También merece especial atención su guitarrista Joe Reinhart, reescribiendo reglas sobre el uso efectivo del palmmute, eterno olvidado pese a sus posibilidades. Centraron la presentación en su último disco, para mí, su mejor y más redonda obra: ‘BarkYour Head Off, Dog’ y la de que brillaron especialmente “How Simple” o “Somewhere a Judge”. En uno de sus pocos momentos de descanso aprovechó para dar las gracias al respetable, a destacar lo bonito del sitio en el que estaban tocando (clásico) y, en esta ocasión, a destacar la presencia de figuras femeninas en el cartel.

Lucy Dacus

“No entiendo por qué me estáis viendo a mí si en el otro escenario está tocando mi banda favorita, Big Thief”, repetía una y otra vez Lucy Dacus. Sí, los de Adrianne Lenker son tremendos, pero la joyita que nos entregó la cantante de Virginia con ‘Historian’ es digna de mención. Su voz explota en pocas ocasiones, pero la intensidad de las canciones es persistente. Su guitarrista hace el resto de la magia. Distorsión masiva, punteos de guitarra y una coherencia en su discurso dinamizan su música. Nos hace quedarnos prendados. “Addictions”, “Nonbeliever”, “Yours & Mine” o “Night Shift” son himnos que solo una casualidad del destino o un talento descomunal han podido hacer que coincidan en el mismo espacio tiempo, en un mismo álbum. Y el proceso está claro: si bien languidece con las interpretaciones más austeras, como las canciones que estrenaron en directo, gana enteros con la banda. Segundo conjunto, segunda mujer liderando los escenarios. ¿Y si el talento siempre hubiera estado ahí aunque hubiese querido dedicar la atención deseada?

Low

Más tarde, de madrugada, compartimos el slot de Low y Modeselektorlive. Los primeros volvieron a reafirmar por qué quien los ve en directo solo quiere repetir. Con una puesta en escena cuidadísima, con tres estructuras con proyecciones horizontales, nos introdujeron en su mundo de manera inmediata. Sobre el escenario, la percusión, guitarra y bajo, no hace falta más. El respeto del público portugués permitió lo inimaginable en otros lares, que es profundizar en su propuesta desde el primer momento. Además, da gusto cuando bandas como esta siguen manufacturando un material de gran calidad, como su ‘Double Negative’, ese en el que el bajo suena más roto que nunca generando el mismo discurso que siempre pero dado la vuelta. Ojo, que les tenemos gratis en Madrid este verano. Por otro lado, en el Seat, Modeselektorlive reivindicaron una vez más la necesaria reivindicación de la música electrónica. Si se tiene que hacer desde MariskalRock, se hace. Y joder, no necesitan meter samples de guitarra a lo Justice, Carpenter Brut o Daft Punk, les basta con actitud, con intensidad y unas proyecciones flipantes es una pantalla desigual. Desdibujan sus temas, los remezclan, hacen que crezca y en pocas ocasiones ceden a convencionalismos, como cuando apenas modificaron su colaboración con Tommy Cash. Sin embargo, lo de siempre: sus directos nada tienen que ver con su producción de discos o singles. Tirad de YouTube.

  1. Las sorpresas

Jorge Ben Jor fue toda una fiesta, sin más, aunque quisimos dejar ese tropicalismo y esa celebración de lado para otra ocasión. Era el momento de dejarnos impregnar por el festival, cenar algo rápido (con la vista puesta en la clásica recena a la salida) y seguir adelante. Por que lo que venía después era una apuesta en toda regla. Estábamos deseando que nos sorprendieran y vaya si lo hicieron.

Amyl and the Sniffers

Sacrificamos a Guided By Voices, un concierto único por lo poquito que les gusta viajar y apostamos, de nuevo, por ellas. Un revival necesario. Amyl and The Sniffers fue uno de los conciertos del festival, por no decir el más impactante. Aquí uno tiene experiencia de hacer crónicas y tomar nota de las canciones que tocan, pero os juro que fue complicadísimo. Además, que su directo no hace honor a lo que se marca en directo. Violencia, movilidad, distorsión. Comparan a esta australiana con AC/DC, por su estética, con Joan Jett, con The Saints, nada, no tiene nada que ver. Es punk directo, visceral, muchos fuck off, mucha reivindiciación, bailes de vídeo de gimnasia de los ochenta deconstruidos, provocaciones, gritos, risas. Frente a la frontwoman, unos guitarristas con pinta de kinkis metaleros de los 80, con ese avergonzante peinado a lo Bruce Dickinson. Unos Motörhead por su aceleración pasado por el filtro de los Pistols, la energía del ‘Raw power’ y, venga, en nuestro terreno, los mensajes claros de las Vulpes. La sorpresa. ¿Tocaron 15, 16, 17 canciones en menos de una hora? La salvación del rock viene desde Australia y encabezada por una chica nacida en el 96.

A punto de retirarnos, la segunda gran sorpresa. Yves Tumor venía con banda completa. Lo cierto es que no tenía ni idea de en qué se iba a transformar su propuesta, entre la electrónica oscura a lo Arca y el soul. La respuesta: bases electrónicas, batería y unas guitarras asombrosas. ¿Neo-glam? ¿Fusión entre HEALTH y Whitesnake? Al final, todo quedó en un rock industrial a años luz del Marilyn Manson actual (para bien): sexy, absorbente, fascinante, queer. ¿Qué nos hacía permanecer viéndole en directo con apenas 10 grados de temperatura y un viento que jodía? Sean Bowie sigue dando pasos deconstruyendo su propuesta y buscando un discurso único. Solo podía tener cabida aquí. Se lo cargan en un festival de tendencias y en un festival metalero.

  1. El cabeza

¡Tra, tra! Llegó el momento que estabais deseando. Rosalía llega a la web del rock más heavy. Era obligatorio verla. El escenario principal estaba preparado, el recinto se llenó solo para ella y desde los primeros compases de su show demostró que su propuesta está preparada para llenar.

Una intro con su nombre repetido, un cuidado espectáculo de luces, unas proyecciones de primero de After Effects (una decisión artística cuestionable, a mi parecer), un cuerpo de bailarinas, El Guincho disparando samples y marcando percusiones; y cuatro coristas y palmeras.

Rosalía

Bailes de gran intensidad se alternan con una demostración vocal notable. Tiene las tablas, aunque lo cierto es que le falta el aire tras esos bailes de gran intensidad. Lo que sí es cierto es que su presencia escénica es incuestionable. así como su repertorio, repleto de temazos con un estilo que se a labrado a sí misma. Sonido Rosalía, lo podríamos llamar: beats contemporáneos con toques traperos y un cante nada ortodoxo pero efectivo. Momentazos, “Pienso en tu mirá”, “Barefoot in the Park”, su capella con “Catalina”, “Bagdag”, sus dos colaboraciones con J Balvin (“Brillo” y “Con Altura”). El pero es que no puedes acabar con “Malamente” después del subidón de “Aute Cuture”, pero ella sabrá. Desde luego, está poniendo a España de nuevo en el mapa con un producto diferenciado y original, algo de lo que podría aprender gran parte de las músicas autodenominadas auténticas de otras escenas. Si se quiere destacar, ofrece algo diferente. Basta de repetir los sonidos manidos de fuera, por favor.

  1. El día siguiente

La sensación fue extraña. ¿Ya está? ¿No hay más? Solo un día se hizo corto. Sin embargo, el año que viene hay más: Pavement se reúne en exclusiva para las citas de Barcelona y Porto del Primavera Sound. Solo un deseo: que el cambio llegue para quedarse. Que las mujeres tengan la relevancia en la escena que necesitan. Que la música urbana llegue para quedarse y convivir con los sonidos que nos han acompañado. Que la música siga estando en el centro.

Si esto es “The New Normal”, quiero quedarme a vivir en él.

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1 comentario

  • Marc says:

    ¿Perdón….????? ¿Rosalía…? ¿No repetir sonidos manidos? Lo siento, pero creo que su sonido no encaja precisamente en la editorial de esta web, seguramente la tía se lo haya currado, pero no deja de ser trap aburrido mezclado con flamenco.

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