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Crónicas

Angelus Apatrida: Volviendo a las raíces más brutales

«Este concierto tuvo algo de mágico, de ritual, como si los dioses del thrash metal nos hubieran invadido y puesto a batallar en perfecta sincronía durante una brutal hora y media. »

11 marzo 2018

Wurlitzer Ballroom, Madrid

Texto: Javier García Hualde. Fotos: Óliver Heras

Lo de anoche en la Wurlitzer Ballroom fue una verdadera brutalidad. Una experiencia marcada por la pasión, el sudor y, prácticamente, la sangre. Y es que Angelus Apatrida no es un grupo de thrash cualquiera, va mucho más allá. Saben hacer que el público supere sus límites y entre en una experiencia cercana a un violento y brutal éxtasis con cada tema que tocan.

Eran las 21:30 horas cuando los primeros asistentes se empezaron a congregar frente a la pequeña sala de Gran Vía, más apta para conciertos de rock más suave que para una ordalía como la que estábamos a punto de vivir. Todo parecía tranquilo, hicimos fila en la puerta y la organización fue preguntando si todo el mundo tenía entrada. Una vez dentro, igual. Sobre las 22:10 nadie podría haber predicho un lleno –o casi- como el que hubo. Sin embargo, a los 20 minutos, todo cambió. La sala comenzó a abarrotarse de almas. Gente dispuesta a darlo todo, animada, exaltada, lista para un baño de furia y metal. No cabía duda, iban a recibirlo.

Angelus salió a las 22:50 aproximadamente, no sin que antes se escucharan en la sala los “Black Dog” y “Communication Breakdown” de Led Zeppelin, mientras Víctor Valera salía al escenario y calentaba un poco, los fans coreaban el ya tan famoso como irónico grito de “¡UPyD!”. Faltaba poco para que todo comenzara. Los albaceteños nos habían prometido en su Twitter que iban a tocar una gran parte de su disco de 2007, ‘Give ‘Em War’ y a grabar parte del videoclip de un nuevo tema. “Vomitive” fue el primer fogonazo de la noche. Comenzó nada más subir al escenario Guillermo, David y  José, acompañados, en el fondo, por Paco Férnandez, de Holy Cuervo, que iba a ser el encargado de grabarles en algunos momentos del concierto. El público enloqueció y los pogos fueron constantes. Quien escribe estas líneas jamás había tenido una sensación tan cercana a la de llevarse una paliza, eso sí, en comunión con todos los asistentes. “In the Heart of Nations” fue el siguiente tema con el que desgranaron su álbum de 2007″El sonido fue perfecto, la voz de Guillermo no falló en un solo segundo y cada nota del resto de instrumentos estaba perfectamente acompasada. No en vano podemos ver que, casi más que un comienzo de gira, este show fue un recuerdo, con algún cambio, de la anterior.

Después de algo de jugueteo con el público y los primeros saludos, Guillermo –quién, por cierto, fue efusivo en todo momento y trató a los fans como si fueran de su propia familia- recordó que hacía ya más de 10 años de la salida del ‘Give ‘Em War’ y anunció el siguiente tema, “The Calm”. A este tema le siguió la poderosa “Energy”, también del mismo CD. De este punto del concierto en adelante, hay que destacar un pequeño problema logístico que es más culpa de la propia forma de la sala que de la organización: para llegar al baño hay que ir junto al escenario y a la derecha, justo al lado de dónde están los camerinos. El problema aparece cuando la gente que se quedó en la parte de atrás de la sala necesitaba ir hasta allí, ya fuera para evacuar la cerveza o para echarse algo de agua en la cara, dado el terrible calor que hacía, y se encontraban con un muro infranqueable de thrasheros golpeándose en un brutal pogo. Cosas del metal, supongo.

Tras agradecerle Holy Cuervo su ayuda con la organización y, una vez más, la asistencia a los que estábamos allí, comenzaron a sonar las notas de “Free Your Soul”, especialmente vitoreada por el público, a la que le prosiguió la canción de su trabajo de 2010, ‘Clockwork’, titulada “Of Men and Tyrants”. No sé si sería el calor, la cercanía –que, tras algún golpe era, quizás, demasiada- con el público o la música, pero, por un momento, pude contemplar a Guillermo y pensar que, perfectamente, podría ser hijo o hermano de unos jóvenes Hetfield y Mustaine.

La banda anunció, entonces, que escucharíamos algo de su nuevo álbum y que, además, se grabaría parte de su correspondiente videoclip. Los asistentes recibieron la noticia con tremenda alegría. Sin embargo, aún faltaban unos cuantos temas para llegar a ese punto de la noche. Siguieron la descarga “Room 237”, también del álbum de 2007 y “Five Magics”, cover de Megadeth.

Llegó, entonces, la canción que le daba nombre al disco protagonista de la noche, “Give ‘Em War”, que revolucionó la sala hasta un punto de no retorno, en el que la gente se preparaba para hacer lo que parecían pequeños “walls of death” en la estrecha Wurlitzer. Tanto la euforia como los golpes sólo iban en aumento. La tralla siguió con “Corruption”, en la que cada instrumento y la voz sonaban perfectamente compenetrados pero, al mismo tiempo, brutales, como ya venía siendo la tónica de la noche. Tras varios cantos de “UPyD” más y un reconocimiento a Paco, el cámara, del que Guillermo alabó su parecido con Steve Harris, sonó “Never Forget”.

 

Esto sólo había sido el prólogo para uno de los momentos más candentes de la noche, la grabación del videoclip de uno de los singles de su nuevo disco. Muchos fueron los que gritaron “Sharpen”, refiriéndose al nuevo single de la formación, “Sharpen the Guillotine”. Guillermo jugó con la posibilidad de tocarla e incluso David hizo sonar sus primeras notas.Sin embargo, no iba a ser el día de escucharla en directo. El vocalista nos dijo que este corte no lo habían ensayado mucho, y que, por favor, no lo grabáramos –a lo que se empezó a reír cuando uno de los asistentes empezó a hacer un vídeo con su móvil desde las primeras filas-. Estábamos ante un momento especial, se nos presentaba una novedad e íbamos a ser filmados para la posteridad en el nuevo videoclip de Angelus Apatrida. Iban a interpretar ni más ni menos que “Downfall of the Nation”. La canción, que será la quinta del LP, cuenta con un sonido brutal, y, por lo que pude oír, bastante menos melódico que su predecesora en este nuevo disco. El respetable empezó a cantar, incluso sin haberla oído nunca. Sin embargo, cuando acabó el tema, algo parecía no haber ido bien, ya que dijeron que iban a tener que volver a tocarla. No sé si sería un problema de grabación o que alguna parte se había descoordinado, pero la banda se lo tomó a risa y Guillermo bromeó sobre ello: “¡A ver si ahora la hacéis como si os la supierais!”, dijo de buen humor.

Sin embargo, antes de la repetición, y aunque, al preguntar el grupo, los presentes insistieron en que la volvieran a tocar en ese mismo instante, la banda decidió intercalar el single de su disco ‘Hidden Evolution’, la potente “End Man”. El show estaba en su punto álgido y eso se notó a la hora de volver a tocar, esta vez sin ningún problema, “Downfall of the Nation”, que, insisto, suena brutal. ‘Cabaret de la Guillotine’ promete cada vez más.

Quedaba ya poquito y algunos asistentes decidieron retroceder a la parte de atrásla sala, exhaustos. Sin embargo, esto no iba a frenar a los valientes –o más bien kamikazes- que se quedaron cerca del escenario. Siguió “Versus de World”, tema que abre ‘Evil Unleashed’, el primer álbum de los albaceteños.

Antes de irnos, Guillermo quiso tener un homenaje con las víctimas de los atentados del 11-M y con las del metro de Londres, además de recordar a su amigo y fan, Alberto Paredes, que ya no está con nosotros. Era el momento de rematar aquel concierto convertido en batalla, o en orgía, o en leyenda. Comenzó a sonar “Thrash Attack” con toda su fuerza e intensidad y los asistentes parecieron recuperar todas sus fuerzas. Volaron golpes por todos lados, voló el sudor de la gente dándolo todo y voló un tío que se subió al escenario con un pollo de goma en la mano -tuvo la suerte de que, al tirarse al público, estos le recogieron-.

Por último, tras anunciar que, en un rato, estarían tomándose una cerveza con los asistentes y que pincharían “Downfall of the Nation” para que la gente pudiera escuchar la versión de estudio, los de Albacete decidieron agotar la pólvora que les quedaba con “You Are Next”, con la que tanto el público como la banda dieron por finalizado el concierto. Aún después de todo, los integrantes de Angelus Apatrida pasaron un rato saludando y charlando con los asistentes.

Quizás sea porque habían vuelto a su querida Wurlitzer, a sus raíces, al sitio “de donde casi nos echan tantas veces”, como decía Guillermo, o por la grabación del nuevo videoclip, pero este concierto tuvo algo de mágico, de ritual, como si los dioses del thrash metal nos hubieran invadido y puesto a batallar en perfecta sincronía durante una brutal hora y media.

      Setlist:

  1. Vomitive
  2. In the Heart of Nations
  3. The Calm
  4. Energy
  5. Free Your Soul
  6. Of Men And Tyrants
  7. Room 237
  8. Five Magics (Megadeth Cover)
  9. Give ‘Em War
  10. Corruption
  11. Never Forget
  12. Downfall Of A Nation (estreno y grabación)
  13. End Man
  14. Downfall Of A Nation (repetición)
  15. Versus The World
  16. Trash Attack
  17. You Are Next
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