Crónicas

Rammstein + Duo Jatekok: en la cumbre

«Espectacular show, como no podía ser de otra manera. No diré que insuperable, pero han puesto el listón muy arriba»

1 junio 2019

RCDE Stadium, Cornellà - El Prat de Llobregat (Barcelona)

Texto: Jordi Campàs. Fotos: Íñigo Malvido

No deja de ser contradictorio estar este sábado en un estadio de fútbol viendo un concierto mientras se está jugando la final de la Champions. Al menos lo es para un futbolero como el que se dispone a relatar lo acaecido en la séptima visita de Rammstein a la área metropolitana de Barcelona. Y no lo digo por esta ocasión en concreto, que también, sino porque la mayoría de los shows de la banda alemana en Catalunya han sido en el Pavelló Olimpic de Badalona en tres envistes, y del que saltaron al Palau Sant Jordi en 2013. Aunque la que más recuerdo fue la primera, cuando en 1997 pasaron por la añorada sala Garatge, quedando mucha gente en la puerta dado que su capacidad era para unas quinientas personas aproximadamente. Desde aquellos primeros años el crecimiento de la banda alemana ha sido inexorable e imparable, hasta llegar a esta gira europea por estadios. En Sudamérica ya hace algún tiempo que los llenan.

La verdad es que cuando me dijeron hace unos meses que los de Berlín actuarían en la cancha perica, que dispone de cuarenta mil asientos, una cifra similar para los días de concierto, no lo podía creer, menos todavía que la llenarían con tal rapidez. Lo que no imaginaba es que detrás de este súbito sold out había la compra de una cantidad ingente de entradas por fans alemanes, alrededor de la mitad del aforo diría. Y así estaba el recinto, al cincuenta por ciento cuando iniciaron su actuación Duo Jatekok, el peculiar dueto de pianistas que han elegido los de Berlín para acompañarlos en esta gira en un pequeño escenario de unos veinte metros cuadrados y alejado del principal. Reinterpretaron a su manera durante unos cuarenta y cinco minutos ocho versiones de Rammstein para piano, todas ellas incluidas en el recopilatorio que lanzó la banda en 2015. Empezando por la que le da título a este, “Klavier”, tras la cual agarraron los micros para presentarse y mostrar la alegría que les produce abrir para un grupo tan grande como Rammstein. Por desgracia, no gozaron de excesiva atención por parte del gentío, a excepción del corte “Du Hast” y de los últimos, “Seeman” y “Sonne”, al ser ya de noche y estar debidamente iluminadas. Se las despidió con un notable aplauso.

Tras unos minutos de descanso ya estaba todo dispuesto y todo el mundo en su sitio para la descarga de Rammstein. Fanfarria introductoria, una humareda tras la batería y un impactante estruendo dio paso al ritmo marcia, y las inquietantes melodías de  “Was Ich Liebe” (Lo que quiero), que a pesar de ser un medio tiempo el exagerado volumen hizo que fuera por momentos insoportable, al menos en el lateral izquierdo, muy cercano al escenario. Yasí fue durante buena parte del show. Al parecer, en otras zonas el sonido fue bastante mejor. Till finalizó su interpretación gritando Barcelona con todas sus fuerzas. Flake pone en marcha su cinta de andar en modo rápido y un ritmo muy ministerial pone al público en acción para cantar junto a Lindemann “Links 2 3 4”, un tema inspirado en una popular canción del Partido Comunista Alemán y que sirvió para acallar comentarios sobre la ideología del grupo, que se declara absolutamente de izquierdas. Movimientos robóticos de Landers y las palmas de la masa enfervorizada acompañan a la banda en “Sex”, otro tema nuevo pero muy distinto al anterior, “Tattoo”, que es metal industrial machacado.

Pirotecnia varia y ritmo bombástico marca el clásico “Sehnsucht” con Till machacándose la pierna siguiendo el golpeo de Christoph Schneider. Efectista luminotecnia, y unas llamaradas que nos hacen notar su calor a pesar de la distancia nos llevan al pecado de la anticlerical “Zeig Dich”. Luces proyectadas al cielo infinito que se tornan en un rojo encendido nos transportan al disco 'Mutter' con el corte “Mein Herz Brent” (Mi corazón está quemando) terminan con Till desapareciendo bajo el escenario mediante una especie de montacargas para volver con un carrito de bebé enorme para recitar las letras de otra nueva, “Puppe” (Muñeca). A mitad del tema Till prende fuego al interior del carrito y una nube de confeti inunda toda la zona de pista. Pasamos a los ritmos electro-industriales de 'Herzeleid' con “Heirate Mich”, aderezado con más llamaradas y columnas de hidrógeno gaseoso como colofón. Tras la balada “Diamant” el escenario queda cubierto por el efecto nebuloso del hielo seco, y los ritmos electrónicos del remix de Richard Z. Kruspe de “Deutschland” con cuatro miembros de la banda enfundados en un traje de neón, algo así como aquel film futurista titulado Tron, y bailando con más o menos gracia.

Tras la versión original del corte pseudo patriótico siguen con otra del último, la bailable “Radio”. De la ración de clásicos es hora para la teatralidad que incorporan a “Mein Teil”, con Till ataviado como cocinero con una enorme olla de la que asoma la cabeza de Flake, al que Till intentará quemar con variados tipos de lanzallamas, cada vez con un modelo más potente al anterior, y un público encantado con el espectáculo incinerador, que llegaría al culmen con el gran hit de los berlineses, “Du Hast”, con fuego y pirotécnica a raudales. Más si cabe con “Sonne” (Sol) con unos fogonazos que ahora sí notamos como si nos quemaran la piel dada su intensidad y cantidad. El recinto se llena de luces y mecheros para la melancólica “Ohne Dich” (Sin ti) despidiéndose entre aplausos y reverencias. Las gradas se vuelven a iluminar para “Engel” (Ángel), acompañados por Duo Jatekok, todos juntos en el pequeño torreón donde el dueto francés modeló anteriormente las composiciones del quinteto. Abandonaron la torre subidos a sus barcas neumáticas para llegar al escenario principal donde ya les esperaba Lindemann, que se había adelantado a los demás andando por el lateral protegido por un buen número de miembros de seguridad.

Turno para el nuevo álbum con la pegadiza “Ausländer” (Extranjero), que incluye las palabras Mi amor en el estribillo. Vuelta a 'Herzeleid' con la mecánica “Du Riechst So Gut”, con Till ejercitando la piromanía haciendo lo que en Catalunya llamamos un correfoc. Palmas siguiendo la batería para la comercial “Pussy”, la única de la noche extraída de su anterior trabajo, 'Liebe Is Für Alle Da', y con Till subido al cañón que lanza una especie de espuma, mientras en la pista se derrocha el hidrógeno a cascoporro y el confeti vuelve a inundarnos. Llega la traca final del show de casi dos horas con la monolítica incandescencia de “Rammstein” y al armagedón  con “Ich Will”, llamaradas en lo más alto de la monumental estructura a modo de pebetero, a la que asciende el quinteto subido en un ascensor que los eleva hasta la cumbre, que es donde están ahora mismo la formación teutona. Como detalle final, la pantalla central recoge a todos los miembros del crew a modo de créditos al igual que ocurre al finalizar un filme. Espectacular show, como no podía ser de otra manera. No diré que insuperable, pero han puesto el listón muy arriba.

 

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#rammstein #barcelona #concierto Hace falta decir más?

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Esta entrada fue escrita por Redacción

5 comentarios

  • Juandie dice:

    En directo llevan años siendo unas de las mejores bandas y esa noche presentando su nuevo trabajo lo volvieron a bordar junto con sus clásicos los cuales no pueden faltar. Una pena que solo fuese una única fecha en España.

  • Antonio Lafragua dice:

    Prefiero concierto a fútbol y si es Rammstein mucho mejor. Me hubiese gustado alguna foto general de la escenografía que llevaban. Buena crónica y fotos no obstante.

  • Suso dice:

    Estuve en el concierto.. En pista más bien en el centro justamente.. En mi opinión rammstein juegan en una liga superior.. Están aun nivel dios...hay bandas con mucho más nombre que ellos y que sus show solo los salvan sus canciones clásicas... RAMMSTEIN no sólo son insuperables en su show si no al respecto que muestran a los asistentes.. Me quito el sombrero.. Grandes

  • Sofía dice:

    Sería conveniente para mayor credibilidad periodística la ausencia de errores en los títulos de las canciones.

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