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Michael Schenker Group

Immortal

Nuclear Blast (2021)

Por: F. J. Villasante

9

Michael Schenker celebra su 50 aniversario en el mundo del rock and roll con el lanzamiento de ‘Immortal’, su última obra. Para el evento se ha rodeado de una serie de músicos de primerísima fila, como son los vocalistas Joe Lynn Turner (Rainbow, Yngwie Malmsteen, Deep Purple, etc.), Ralf Scheepers (Primal Fear), Ronnie Romero (Lords of Black, Rainbow, etc.) y Michael Voss (Mad Max), quien también produce el disco; los teclistas Derek Sherinian (Dream Theater, Black Country Comunion, Alice Cooper, etc.) y Steve Mann (Michael Schenker Fest, Lionheart); el bajista Barry Sparks (Dokken), y los baterías Simon Phillips (Toto, Judas Priest, Gary Moore, The Who, etc.), Bodo Schopf (McAuley Schenker Group) y Brian Tichy (Whitesnake, The Dead Daisies). No acaba ahí la cosa, puesto que también tendremos la oportunidad de oír las voces de Doogie White (Rainbow, Michael Schenker’s Temple of Rock), Gary Barden (MSG) y Robin McAuley (Grand Prix, McAuley Schenker Group), junto a Ronnie Romero, en el tema que cierra el disco.

La portada, obra de Zsofia Dankova, la artista Checa de origen húngaro que habitualmente se encarga de las portadas de Powerwolf, nos muestra a Michael en la cima de una montaña, apoyado en su famosa Flying V, con un amplificador y un altavoz a sus pies, y las luces de una ciudad rodeada de montañas abajo a su espalda. Sin dejar de tener un aire, se abandona la temática bíblica en la que se basaban las portadas de sus dos últimas obras: la última cena y la crucifixión, respectivamente

El disco empieza con “Drilled to Kill”, buen comienzo. Una dupla bastante acelerada de batería y guitarra, acompañada de un sólido bajo y unas voces de fondo que repiten el título del tema, componen un áspero riff y una alfombra roja para que entre Schepeers con contundencia. Riff que poco después se dulcifica en manos de las melodiosas cuerdas vocales del cantante de Primal Fear, que nos lleva directamente al estribillo, magistralmente ejecutado y en el que sobresalen los teclados de Sherinian. Mediado el tema el maestro nos regala un maravilloso solo de esos, rápido y preciso, que tan bien se le da componer y que se hace corto pese a su larga duración. No es el único, puesto que al final del tema nos encontramos con otro arranque de guitarreo, esta vez con duelo con los teclados de Sherinian incluido, creando una maravilla que sirve para cerrar esta primera descarga.

Le sigue “Don’t Die on Me Now”. Con una entrada de batería que, para mí al menos, tiene un aire a la de “Stargazer” de Rainbow, y que nos introduce a un riff de tiempo medio, al que enseguida se une la voz del gran Joe Lynn Turner. A medida que nos acercamos al estribillo va aumentando la velocidad y la melodía sin que se pierda la contundencia. Pasado el estribillo, y justo antes del solo de guitarra, Turner y Schenker se marcan unos preciosos instantes de melodía de guitarra acompañada de voz que les quedan realmente cuadrados. Y en esto llegamos al solo, en la línea de lo que la factoría Schenker acostumbra, no excesivamente recargado y magistralmente ejecutado. Después del solo, vuelta al estribillo para después retomar el riff, y de nuevo el estribillo, que nos lleva a otro solo, breve aunque lleno de buenos fraseos, para terminar el tema.

A continuación viene “Knight of the Dead”, primer corte del vocalista principal del disco: Ronnie Romero. Es otro tema rápido y lleno de musicalidad en la línea de lo que nos ha acostumbrado Schenker en sus últimos discos, con un gran Ronnie que, al menos ese es mi parecer, ha crecido un montón desde que le viese por primera vez en 2016 en Birmingham en el regreso de Rainbow. Un rápido guitarreo, seguido de una vertiginosa batería y de la voz de Ronnie nos llevan directamente al riff, al que la voz de Romero llena de musicalidad. Al poco llegamos a un estribillo bastante pegadizo, un punto por encima de lo que habitualmente acostumbran los temas de Schenker, y que después de su primera repetición, mediado el tema, nos lleva al solo. Este, en parte debido a la endiablada batería, que no para en todo el corte, es bastante vertiginoso, un poco repetitivo al principio para volverse bastante vacilón enseguida. Tras el solo, vuelta al riff y al estribillo para terminar con la misma energía que comenzó. Un cañonazo de tema.

Una guitarra suave con cierto aire épico nos introduce “After the Rain”, la balada del disco. Compuesta y magistralmente cantada por Michael Voss, nos traslada por unos momentos décadas atrás, cuando las baladas eran casi obligatorias en los discos de rock y los conciertos se llenaban de mecheros encendidos. Salpicada de pequeños solos y fraseos de guitarra nos regala otro estribillo pegadizo, que en directo se puede convertir en la típica bomba que te pone la carne de gallina.

“Devil’s Daughter” empieza con una demoledora batería que nos introduce a un riff rápido y salvaje, al que le viene al pelo la voz de Ralf  Scheepers, que tampoco decepciona en su segunda y última aparición en el disco. La vertiginosidad del tema cede un poco para dar lugar a un buen estribillo. Después de este, vuelve el riff con toda su contundencia para conducirnos de nuevo al estribillo, que esta vez sirve de introducción a un nuevo y espectacular solo, marca de la casa. En la vuelta al riff, un Scheepers desatado casi grita más que canta hasta que tiene que ceder ante la melodía que envuelve el estribillo, que se repite hasta el final, salpicado de fraseos de gran calidad a cargo del maestro.

Acto seguido nos encontramos con “Sail the Darkness”, un tema 100% hard rock que, al menos a mí, me recuerda muchísimo a los Rainbow del gran Ronnie James Dio. Parte de la culpa la tiene un Ronnie Romero que, además de escribir la letra, está de nuevo a un nivel espectacular en la interpretación del tema. Y es que, sin restarle un ápice de mérito a Ronnie, Brian Tichy y el maestro Schenker, principalmente, crean un entorno de sonido perfecto para el lucimiento del cantante hispano-chileno. Mención especial merece el espectacular solo de guitarra, dividido en dos partes (o al menos a mí me lo parece) por el ultimo estribillo, que el genio de Sarstedt nos regala.

Michael Voss coge de nuevo el micro en “The Queen of Thorns and Roses”, otro temazo de hard rock clásico que por momentos parece más un clinic de guitarra, ya que los continuos solos y fraseos son de órdago. Sin embargo, antes de que empiece el mencionado clinic tenemos la oportunidad de disfrutar de un gran riff, de esos que desde el principio te hacen tocar el bombo con el pie. Voss está a un nivel espectacular todo el tema, pero a mí me come la moral especialmente en el estribillo, pegadizo hasta decir basta, tanto cuando lo canta lento como cuando lo canta a velocidad de crucero. Un TEMAZO con mayúsculas.

“Come on Over” nos trae de nuevo a Ronnie Romero a las cuerdas vocales. Un vacile de guitarra nos sirve para introducción a un riff, al que al poco se suma la voz con un par de gritos que preceden al texto. Marchosa a más no poder, esta vez el estribillo supone una especie de tregua en vez del desencadenamiento que suele traer en otros temas. Mediado el tema estalla el solo, y uno ya se siente pesado de estar tema tras tema hablando del solo, pero es que esto es un disco de Michael Schenker, y por mucho monstruo que participe en él, el maestro siempre brilla más. Cargado de buen gusto y con la velocidad justa, arranca solapado a un grito de Ronnie para desencadenar enseguida toda su fuerza y brillantez. Un fraseo nos lleva de nuevo al riff y al poco al estribillo, ejecutados ambos de manera brillante por Romero, que se acaba fundiendo con otro breve, pero espectacular fraseo de guitarra con el que termina el tema.

Un aire del hard rock más clásico envuelve el riff de “Sangria Morte”, la segunda y última aportación de Joe Lynn Turner a ‘Immortal’, dotándola de un cierto aire épico. Pese a que el tema está un punto por debajo de la agresividad del resto de temas del disco, con excepción de la balada obviamente, lejos de ser un problema es algo que un tío con las tablas que tiene el bueno de “Yoelín”, como le llamamos mis colegas y yo, aprovecha para su lucimiento personal utilizando diferentes registros durante el desarrollo del mismo. Tampoco adolece de un estribillo pegadizo y, como no, de un buen solo de guitarra, aunque esto para nada es noticia a estas alturas del disco.

“In Search of the Peace of Mind” cierra el disco. Es un tema que puede parecer incluso que está fuera de lugar, no en vano tiene 50 años, los mismos que lleva Schenker en el mundo de la música y que celebra con este disco, razón de más para entender que el maestro haya decidido regrabarlo, ya que de hecho fue el primer tema que compuso con apenas 15 años, y que originalmente fue editado en el disco ‘Lonesome Crow’ de Scorpions. Acompañado de las voces de Gary Barden, Robin McAuley, Doogie White y Ronnie Romero, Schenker introduce algunas variaciones en el desarrollo del tema, siendo la más significativa, como el propio Michael ha comentado “una extensión adicional al final de la canción, que resultó absolutamente fantástica con Simon Phillips en la batería, haciendo sus cosas increíbles habituales”. Y es que después de oír los gritos de Ronnie, Robin y Doogie al final del tema, la cosa no podía acabar sin más.

Resumiendo, un disco alucinante, un torpedo sexual de disco que diría Chiquito de la Calzada, y que está claramente un peldaño por encima de sus dos predecesores, que sin estar nada mal, a mi modo de ver no alcanzaron el nivel de los discos que el maestro editó bajo la denominación de Michael Schenker’s Temple of Rock, en mi modesta opinión el supergrupo de la pasada década. Que lo disfrutéis.

Redacción
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