Keith Richards

Talk Is Cheap

BMG (2019)

Por: Alejandro Rico

10

Las mejores duplas de la historia del rock siempre han mantenido una relación a medio camino entre amor profundo y odio visceral. Tenemos claros ejemplos con los “Toxic Twins”, Steven Tyler y Joe Perry al frente de Aerosmith, o Axl Rose y Slash, quienes parecían irreconciliables hasta que recientemente, y a base de talonario, han dejado atrás su enemistad mutua volviendo a poner a la maquinaria de Guns N’ Roses a un alto octanaje.

En el caso que nos ocupa, las dos cabezas visibles de los Rolling Stones no siempre supieron atajar sus diferencias a tiempo. Precisamente en uno de estos periodos de alejamiento entre Jagger y Richards, que casi provoca la ruptura de sus majestades satánicas a finales de los ochenta puesto que Mick quería virar hacia las tendencias del mercado en aquella época y Keith mantenerse fiel a sus raíces, el guitarrista británico aprovechó para publicar su primer álbum de estudio, ‘Talk Is Cheap’, a finales de 1988.

La grabación se prolongó desde agosto de 1987 a mayo del año siguiente en Le Studio de Morin Heights en Quebec (Canadá) y la Isla de Montserrat. Richards tenía tan claro sacar los pies del tiesto que firmó un contrato con Virgin que lo diferenciara de la relación de los Rolling Stones con Sony Music. Quizá hacer algo fuera de los Stones era impensable hasta aquel momento, pero según comentó el propio Richards en una reciente entrevista “las circunstancias me dieron la oportunidad de volver a trabajar y encontrar otra banda increíble, es como si estuviera doblemente bendecido”.

Esta otra banda, The X-Pensive Winos, estaba compuesta por Waddy Wachtel, Ivan Neville, Charley Drayton y Steve Jordan, quien se convirtió rápidamente en el apoyo fundamental que necesitaba en esta nueva etapa. A estos, había que sumar un elenco de artistas que participaron en la grabación de una forma u otra como Patti Scialfa (sí, la mujer de Bruce Springsteen), Sarah Dash, Maceo Parker o Bootsy Collins, entre otros.

Poco podemos decir de un disco que guarda fragancias tan puras como “Big Enough”, donde el bajo nos transporta por una montaña rusa de musicalidad, la energía que encierran “Struggle”, “How I Wish” y “Whip It Up” sigue viva treinta años después o las esenciales “Take It So Hard” y “You Don’t Move Me”, que emanan del manantial Stone con pureza cristalina. Además, para los coleccionistas, esta reedición incluye seis temas inéditos: “Blues Jam”, “My Babe” (versión de Jimmy Reed), “Slim”, “Big Town Playboy”, “Mark On Me” y “Brute Force”.

Como él mismo ha confesado en alguna ocasión, “hacerse viejo es un asunto fascinante. Cuanto más mayor te haces, más mayor quieres ser”. Y es que, a sus 75 años, con experiencias que ni en tres vidas cualquier ser humano podría alcanzar, mi reflexión es: ¡Habrá que ir pensando qué mundo queremos dejarle a Keith Richards!

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Esta entrada fue escrita por Redacción

2 comentarios

  • Juandie dice:

    Una redición este trabajo que ostenta la friolera de 30 años para la peña que aun no lo tiene incluido yo y del cual estoy seguro será un buen álbum en solitario del maestro Richards.

  • Patriciaco dice:

    Pues lo recuerdo como un álbum insípido, aunque no malo.

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