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Dee Snider

For The Love Of Metal

Napalm Records (2018)

Por: Miguel Férnandez

9

En noviembre de 2016 Jason Cenador entrevistaba para este medio a Dee Snider, que se encontraba dando carpetazo a Twisted Sister tras la muerte de A. J. Pero y la gira de despedida con Mike Portnoy sustituyendo al fallecido batería. Dee acababa de publicar un nuevo disco en el que había bajado claramente el ritmo y exploraba nuevos terrenos musicales, en ocasiones bastante alejados del metal.


En dicha entrevista, el legendario frontman afirmaba que, a pesar de que su cerebro era el de un chaval de 20 años, su cuerpo era el de un hombre de 60 y ya no sentía la necesidad de crear canciones tan agresivas y enérgicas, ni mucho menos de interpretarlas en directo con el histrionismo y fuerza que le han caracterizado siempre. Pues bien, el rubio vocalista parece haberse arrepentido de sus palabras, porque menos de dos años después (y para deleite de sus seguidores) lanza un nuevo disco que contradice radicalmente sus palabras en aquella entrevista.

El título del album ya lo dice todo. Se trata de una auténtica declaración de intenciones de principio a fin. El propio Dee afirmaba en otra entrevista reciente en Blabbermouth, cuando el disco aún no había sido publicado, que no esperaba, a estas alturas de su vida, grabar un disco de “pasión” como éste. Gran parte del mérito del album, reconoce, se le debe a Jamey Jasta de Hatebreed, que le metió los perros en danza para que escribiera de nuevo un album puro de metal, con el compromiso de que sería él mismo quien lo produciría. El resultado no puede ser mejor. Desde el trallazo que abre el disco, “Lies Are a Business”, que si no estuviera interpretado por la reconocible voz de Snider podría ser perfectamente un tema de Megadeth, y en el que desde el principio empieza a desgranar letras comprometidas, ya vemos la dirección que va a tomar el plástico. El segundo corte, “Tomorrow’s No Concern”, es sin duda uno de los principales highlights del disco, con el bueno de Dee gritándole al mundo que él no vive de nostalgia ni de viejos laureles o gloriosas épocas pasadas: su batalla es el presente, y la verdad es que resulta muy inspirador ver el lyric video que anda por youtube en el que se mezclan imágenes clásicas de su carrera con las actuales, en las que muestra una forma física envidiable, mientras nos escupe que nos dió el ayer, pero que nos lo podemos quedar, porque el hoy es suyo.

En el siguiente número, “I Am The Hurricane”, el tono se oscurece y Dee parece volverse temeroso de Dios, desgranando una letra con connotaciones religiosas, lo cual no es ninguna sorpresa, ya que desde los tiempos de la caza de brujas del Parents Music Research Center, Dee se declaraba cristiano en sus comparecencias ante el Senado.

Desde el punto musical el disco es una maravilla. Los guitarristas (porque hay varios y de distintas formaciones, miembros de Arch Enemy y Lamb Of God entre otros) tienen la muñeca completamente dislocada y perpetran en cada tema riffs cabalgantes con la impronta de los nuevos tiempos en la producción, pero con un poso clásico que nos hace acordarnos de las primeras grabaciones de Metallica, por poner un ejemplo. En ese equilibrio encuentra el album una de sus principales virtudes: Por un lado suena a heavy metal clásico, por la épica del planteamiento y por las estructuras de los temas, pero esa producción actual lo pule y rellena de una manera impresionante. El acabado final hace que los discos de Twisted Sister suenen como una maqueta en comparación, y eso que en su momento se grabaron bajo el manto de Atlantic, con la profusión de medios que ello implicaba. Dee afirma que no hay tanta distancia de este disco al “Under The Blade” de la hermana retorcida, que solo hay algo más de velocidad y medios actuales en la grabación, pero a mi me parece un paso adelante gigantesco, una evolución lógica y lícita del sonido hacia derroteros más heavys y actuales, en clara contraposición a la música que están haciendo muchos de sus coetáneos, sin querer mencionar nombres, que llevan mucho tiempo haciendo pop con un poco de distorsión.

En el siguiente tema, “American Made”, Snider recurre a otro de los leit motiv de su carrera: el patriotismo. Sabida es su relación de amistad con Donald Trump, y sabido es que permitió que el incalificable Presidente de Estados Unidos utilizara el “We’re Not Gonna Take It” durante su campaña presidencial, pero también es sabido que Snider deseaba que no saliera elegido, por considerarlo un racista, y que en un momento determinado le pidió que dejara de utilizar la canción. En esa ambigüedad se ha movido siempre, aunque yo no lo veo tan polémico. Esta canción, según él, no habla de nacionalismo ni de imperialismo, sino de patriotismo, de sentirse orgulloso de lo unidos que están sus compatriotas ante las dificultades (algo de lo que podríamos aprender aquí) y del legado cultural de Estados Unidos.

“Roll Over You” tiene un increíble comienzo que me recuerda a las últimas grabaciones de Accept, otros que se han acelerado y endurecido en los últimos años, y en la que Dee se quita todo lo gordo increpando al oyente con profusión de tacos incluida. Imposible no hacerla nuestra, máxime cuando todos tenemos a alguno (o alguna) a la que dedicársela.

A estas alturas del album ya nos hemos dado cuenta del estado de forma del neoyorquino, de que su discurso y energía están intactos y de que ya no necesita pintarse la cara ni enfundarse en delirantes disfraces para shockearnos.

En “Become The Storm”, de momento el único vídeo publicado del disco, ya que los demás no dejan de ser audios con la letra de la canción, Dee nos regala otro pildorazo de motivante y épica letra con un estribillo redondo, de los que se recuerdan y cantan en la ducha al día siguiente, aunque solo la hayas escuchado una vez. Me ha sorpendido que en el vídeo sólo aparezca él y que no haya querido mostrar a su banda, quien sabe si porque cada tema tiene partes grabadas por distintos artistas y no pueden coincidir todos en escena, pero la ausencia de los músicos queda un poco rara, e incluso da lugar a situaciones cómicas, como cuando llega el momento del solo, y ante la ausencia del guitarrista, Dee se ve obligado a hacer “air guitar”.

Es este un disco de estribillos, de fuerza, de pasión, de mensajes de autoayuda, de esperanza, de crecimiento personal… En definitiva la temática que siempre ha distinguido a este artista desde sus inicios y que ha sido una de las razones para que siempre haya sido respetado por la comunidad heavy, ya que pocos colegas profesionales pueden presumir de la integridad y compromiso personal de los que Dee Snider ha hecho gala siempre.

Solamente le puedo poner un pero al disco, y es la portada. La verdad es que es un poco pobre, no me parece nada currada esa imagen de Snider metido en un charco hasta la cintura mientras a su alrededor emergen manos suplicantes de ayuda, pero bueno, a pesar de que yo siempre le he dado importancia al artwork de un disco, y que una cubierta adecuada enriquece el producto final considerablemente, no me parece motivo suficiente para quitarle méritos a un disco que brilla con luz propia.

En definitiva, un plástico excelente, con riffs poderosos y letras rotundas, cocinado por un tipo que vende honestidad y amor por el metal.

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Esta entrada fue escrita por Redacción

1 comentario

  • El Emisario de R'lyeh says:

    A mi me ha gustado hasta la portada, apenas tuve la oportunidad de escucharlo y si, es muy heavy y energético, con un sonido moderno que ha quedado muy bien.

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