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The Cry Of The Mandrake

Autoeditado (2021)

Por: Alfredo Villaescusa

9

De unos años a esta parte hay un boom desmedido de bandas influenciadas por los sonidos de los setenta, un fenómeno que no parece tratarse de una mera moda pasajera, salvo que consideremos que este tipo de cosas se puedan extender durante un periodo prolongado en el tiempo. Lejos del hype del momento, tenemos notables ejemplos en la actualidad del calibre de Lucifer o Blues Pills que incluso reivindican con orgullo su espacio en la contemporaneidad. Y otros como los suecos Dead Lord simplemente nos hacen desear que Phil Lynott resurgiera de su tumba para escucharlos y maravillarse por el carácter fidedigno de su espíritu retro. La autenticidad frente a la impostura gratuita.

Nuestro país no ha sido ajeno a tal atracción por lo antiguo, aunque todavía no abunden los nombres capaces de codearse con los más grandes. Eso no quiere decir que no estén surgiendo propuestas interesantes todavía desde el puro underground. Es el caso de estos extremeños que debutaron hace escasos meses con un EP con el literario título de ‘The Catcher In The Rye’ (El guardián entre el centeno) y ahora se adentran en nuevos terrenos con una reválida que responde por ‘The Cry Of The Mandrake’, otra rimbombante apelación a lo fantástico y a los juegos de palabras intrigantes.

Grupos en este rollo, como hemos dicho antes, se cuentan a paladas, por lo que se torna obligado recurrir a algún detalle que llame poderosamente la atención. Nada más escuchar la apabullante voz de María Monterroso en “Coming Through The Rye” queda claro que este es sin duda su hecho diferencial, la marca de agua que se posa en cada una de sus composiciones. Y si además aportan el poso stoner de Radio Moscow o Blues Pills, pues bienvenido sea. “Quarantine Song” posee un inicio más bluesero y por los gloriosos tonos vocales no sería descabellado acordarse de Janis Joplin o de los primeros Heart, algo que no se trata de moco de pavo y que ya debería decir bastante de este prometedor combo. “Woman’s Hell” añade la contundencia y el misticismo de Blue Oÿster Cult, a la par que desgranan punteos en la escuela de los Kiss primigenios. Los fanáticos del género agitarán bien las greñas con esta enérgica pieza.

“Blues Back” apela al heavy rock setentero en la onda Black Sabbath con una cadencia ideal para celebrar extraños rituales en el bosque, atentos al psicodélico cambio de tercio final. La homónima “The Cry Of The Mandrake” relaja el pistón pero lo hace con una elegancia tal que uno apenas nota esa disminución de revoluciones. Un delicado trabajo de guitarra a lo Led Zeppelin se encarga de establecer los mimbres para la magia. Y el cierre “Exquisite Corpse” recupera su faceta más eléctrica en una suerte de manifiesto de unos postulados que en absoluto se tornan añejos o anticuados. La reivindicación del presente.

Mucho gusto hay salpicado a través de seis cortes que muestran diversos matices de un mismo género. De lo tradicional a la vanguardia o de la fidelidad a unos principios a la fascinación por lo oculto. Tales son las aristas que se esconden en un trabajo cargado de los ingredientes de las obras maestras atemporales. A la próxima que se animen con un álbum extenso a la vieja usanza.

Alfredo Villaescusa
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