Alae Noctis

Eternal Rest for the Best

Rock CD Records (2020)

Por: David Esteban

9

Si metiéramos en una coctelera el heavy hard más ochentero aderezado por medio de unos destellos puramente maidenianos y todo bien armonizado y conjuntado a base de la mejor de las esencias judaicas de mediados-finales de los ochenta, obtendríamos sin lugar a dudas el sonido de Alae Noctis, quizá, la mejor banda nacional capaz de albergar sonidos tan queridos como nostálgicos para, al menos, la comunidad metalera más clásica.

Desde el riff inicial seguido de la paralela línea de bajo de “Target: Renegade”, eres consciente de que estás ante una gran obra. Las reminiscencias “maidenianas” son continuas sobre todo por la sonoridad tan particular del bajo, el cual pareciera ser ejecutado por el mismísimo Steve Harris. El cambio de ritmo a mitad de canción y las siguientes guitarras no hacen más que transportarnos a los Iron Maiden de la época del ‘Somewhere in Time’, pues hasta la imagen del artwork y las letras de la banda casan a la perfección con el ambiente futurista que los británicos querían plasmar en su obra de 1986.

El endiablado juego de guitarras no para de hacer fechorías en “Battle Beyond the Stars” para ofrecernos el mejor híbrido entre los Iron Maiden de ‘Powerslave’ y los Judas Priest más experimentales de ‘Turbo’, disco este último, en el que parece basarse gran parte de la sonoridad de la banda. “Lords of the Wasteland” esconde esa magia heavy-hard made in América tan oscura a la par que adictiva muy en boga en aquellos dorados y añorados años ochenta cuando el heavy metal campaba a sus anchas e incluso formaba parte de las mejores películas de terror de la época. Menos dark pero igualmente adictiva se destapa “Falcon Spirit” por medio de las magistrales líneas vocales ejecutadas por Diego “Noctis”.

Agárrense a sus asientos porque los sintetizadores entrelazados a las magníficas guitarras son la perfecta máquina del tiempo para llevarnos, una vez más, al corazón de los años ochenta. “Starglider” brilla con luz propia, pegadiza, nostálgica, llena de destellos y detalles siderales que no hacen más que embellecer un corte heavy-hard metálico que bien podría haber formado parte de la banda sonora de ‘Terminator I’ y similares. Aquellos denostados Judas Priest de ‘Turbo’ (del cual me declaro total y absoluto fan) inspiran y guían claramente cortes como los sobresalientes “Win or Die” y “Thunder Race”. Impresionantes. El punto más accesible, alegre y facilón lo ponen “Timekeeper” y “Evil Ways” para retornar felizmente por medio de “The Mark of Cain” a la huella que tan profundamente ha dejado la música de la doncella, una vez más, preferiblemente elaborada en la época del futurista ‘Somewhere in Time’. Fantástico.

En la parte final, el riff principal de “Murder One” es como si el mismísimo George Lynch hubiese metido mano a las seis cuerdas para que Mr. Don Dokken pusiese sobre ellas la mejor de las líneas vocales. Y todo ello, para formar parte del siguiente éxito en lo que a película de terror se refiere. ¡Qué tiempos aquellos! Y lo mejor es que detrás de todo esto no están ni George Lynch ni Don Dokken sino uno geniales músicos de Cartagena que perfectamente harían temblar a los norteamericanos. La experimentación más techno e industrial hacen acto de presencia en “Step Aside” para dejar bien claro el aperturismo mental y las ricas y variadas fuentes musicales de las que bebe Alae Noctis.

“Behind the Veil of the Invisible”, la pieza más larga de toda la obra con sus casi nueve minutos de duración, es el mejor ejemplo de la riqueza musical que esconde la banda. El heavy metal más tradicional se entremezcla con sonoridades hard rock olvidando por un momento las pinceladas sintetizadas para unirlo todo mediante la infranqueable épica de la doncella. La NWOBHM hace acto de presencia para sentar cátedra en un título tano rico musicalmente como apasionado e intenso.

Sin lugar a dudas, “Eternal Rest of the Best” demuestra la consolidación de una banda que disco tras disco no ha hecho más que crecer para establecerse como baluarte de tanto el heavy metal más clásico y nostálgico como del metal más aperturista dentro de ese mundo, a priori, tan cerrado. Con su buen hacer consiguen la mezcla perfecta entre la NWOBHM, el heavy hard ochentero e ir un paso más allá de la tímida experimentación sintética llevada a cabo por titánicas bandas como Iron Maiden y Judas Priest a mediados de los ochenta. Ahí es nada…

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Esta entrada fue escrita por Redacción

2 comentarios

  • Juandie dice:

    Habrá que pegarle una escucha a algunos temas a ver que tal suena la propuesta musical de estos ALAE NOCTIS a través de su nueva placa de estudio.

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