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De la tierra

Blog: Palabra de Mariskal

28 septiembre, 2015 3:39 pm Publicado por  Deja tus comentarios

Bonito nombre, así, en castellano, y mejores intenciones la de este proyecto que avalan cuatro grandes de la escena musical latinoamericana. Hace unos días nos apuntábamos otra buena exclusiva en nuestra radio cuando nos llamaba desde Miami -donde filmaban el videoclip de lo que será su primer disco- el guitarra de Sepultura Andreas Kisser. Junto a la voz del argentino Andrés Giménez (A.N.I.M.A.L.), el bajo de Sr. Flavio (Fabulosos Cadillacs) y la betería de Alex “Animal” (Maná), que siempre se mostró como fan del rock duro, forma el cuarteto multinacional que avala el sello Warner en su división latina de cara a un lanzamiento mundial que ha creado una gran expectación. Porque como reflexionaba el brasileño en la interesante conversación: “Si los Rammstein usando un idioma menor como el alemán rulan por el mundo cantando en su idioma, ya es hora que músicos latinos encaren un proyecto con la bandera de la segunda lengua más hablada en el planeta y encima dando caña a la altura de los mejores”.

Ya en el número de Mayo (353) Ñako desde Londres nos adelantó en conversación con Andrés y Alex los objetivos de este ambicioso proyecto: “De La Tierra es el primer súper grupo de metal latinoamericano que quiere competir con la escena anglo, llevar nuestra lengua a los mejores escenarios del mundo y patear culos a base de riffs de metal”. Mejor declaración imposible,  que reafirma lo que vengo repitiendo desde hace tiempo: que el futuro es nuestro y que estamos haciendo el rock más original y aportativo desde todos los países de lengua hispana más esa mezcla tan mestiza como es el llamado portuñol, que nos entronca con portugueses y brasileños principalmente. Tiempo al tiempo y bocanada de esperanza para los músicos que siguen apostando y trabajando duro por este lado de la cultura urbana que no cesa de darnos excelentes proyectos como este de vocación global. En lo personal, gran satisfacción como pionero de ese puente  transatlántico cada vez más afianzado y transitado entre los de allá y los de acá desde que a comienzos de los ochenta desembarqué como “embajador” del rock español en Venezuela y Argentina con dos de las bandas insignias del sello Chapa: Barón Rojo y Obús.

Al hilo de esta historia quiero también mostrar todo nuestro apoyo a los de aquí que miran más cerca pero con la misma ambición de unir culturas y sonidos y que también vislumbran un gran futuro a lo que se hace en los países vecinos de Portugal y Marruecos. Hace poco descubrí lo que hace el musicólogo y genio Luis Delgado (increíble su disco ‘Tanger’ con Mohamed Serghini El Arabí donde recuerda con mucho cariño y fuente de inspiración aquel histórico programa Musicolandia que yo hacía desde finales de los sesenta en la desaparecida Radio Centro), con constantes acercamientos a  los sonidos arábigo-andaluces. Lo mismo que el valenciano Carlos Goñi que con Revólver plasmó -como habían hecho antes Robert Plant y Jimmy  Page en su ‘No Quarter’- toda la fascinación de las mil y una noches de Marrakech con su disco ‘Argán’. Más cercano y más duro lo que viene  haciendo el cantante y bajista mallorquín Luis Massot con su power-trio Taifa, en constante ir y venir por ciudades y cultura sonora mediterránea que queda plasmada en cada disco del grupo balear. En definitiva, rock con genio y raíces al que tendríamos que prestar más atención y darle más bola aunque solo fuera  por vindicarnos a nosotros mismos. Nuestras raíces son ricas en todo aunque no estemos  viviendo nuestro mejor momento como nación de naciones por mor de la tribu de indeseables que nos han saqueado indecentemente. A su amparo, una oligarquía y gobiernos corruptos que encima pone en guardia a sus perros del poder (comunicadores, ex sindicalistas e izquierdistas de otros tiempos con el armario repleto de chaquetas) cuando un músico tan creativo y talentoso como Albert Pla dice que le da “asco ser español”. Como si no hubiésemos sentido todos alguna vez esa desgraciada sensación viendo el constante desfile de saqueadores y chorizos por los tribunales donde se mezclan banqueros, empresarios, realeza y políticos de cualquier color que pisotearon sus ideologías por la puta pasta. Menos más que nos salva la música. El rock que tanto menosprecian porque los denuncia y los pone en su sitio.

Redacción

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