Se cumple un cuarto de siglo, ¡cómo pasa el tiempo!, desde que Kreator abrió su última etapa, al menos hasta que se demuestre lo contrario. A día de hoy es hasta lógico separar su carrera en tres períodos, pero entonces, en torno a los años 2000 y 2001, no podíamos aventurar lo que les deparaba el futuro a estos ya míticos thrashers, que estaban a punto de empezar a vivir su tercera juventud. Sí, habían empezado jovencísimos y enfadadísimos en los 80, tratando de emular, a su manera, a sus queridos Venom, Celtic Frost, Accept, Meryful Fate, primeros Metallica y los grupos de la NWOBHM (¡incluso nuestros Barón Rojo!).
(También, habían pasado su particular vía crucis, como casi todos los grupos clásicos, en los difíciles 90, y se presentaban renacidos en el nuevo siglo de la mano de este ‘Violent Revolution’, que merece ser reivindicado como uno de los discos más importantes de la carrera de los germanos. En fin, 25 años ya desde que salió… y David Esquitino está deseando contaros la intrahistoria del que es un álbum muy especial.
Introducción y antecedentes
Es curioso porque muchos podrán pensar que Kreator lleva 40 años en la cima y eso que está cumpliendo 41 de historia como tal, más los años previos como Tormentor, primero, y como “Creatur” brevemente después. Pero no es cierto, aunque lo merecieran sobre todo desde aquel seminal ‘Coma of Souls’ del 90, con el que dieron un merecido paso adelante a todos los niveles entonces… ¿Qué ocurrió? Pues que llegaron los malditos 90, y aquellos Kreator sucios, durísimos, totalmente thrasers y tan combativos de sus primeros años dieron paso a los (ídem) experimentales y noventeros del controvertido ‘Renewal’ (1992) en adelante.
Con los años, y la perspectiva y sabiduría que te da el tiempo, hoy apreciamos mejor las cosas interesantes que había en estos trabajos, sobre todo en ‘Cause for Conflict’ (1995) y ‘Endorama’ (1999), pero a los viejos thrasers aún les costó bastante aceptar que sus Kreator de ‘Pleasure to Kill’ o ‘Extreme Aggresion’ se nos volvieron modernos y les dio por experimentar hasta con sonidos electrónicos, góticos y alternativos. Era algo que le encantaba probar a las bandas de metal y rock duro en la segunda mitad de los 90 (inducidos por el momento, y seguramente alentados por los sellos) pero a la mayoría de los seguidores nos dieron tremendos dolores de cabeza, y de tripa, con aquellas probaturas y ese ensayo y casi siempre error de entonces.
Recuerdo que en entrevistas posteriores con el propio Petrozza (como esta misma), siempre hemos comentado esto con el protagonista. De hecho, él mismo dice que fue un error (o al menos que no acertaron ni funcionó, aunque fuera necesario dar ese paso entonces) pero que no se arrepiente. Primero, por el mero hecho de experimentar sin más con otras cosas y sonidos, y segundo porque sin ello no hubieran llegado nunca al punto que nos ocupa con la cabeza limpia y con las ganas de abrir una nueva etapa para la banda que, a la postre, es la más exitosa de los germanos.
No es casual que Kreator lleven siendo cabeza de cartel de giras gigantes y festivales en los últimos 10 o 15 años, y que a día de hoy sean la referencia absoluta del thrash metal a nivel europeo y el nombre más legendario del estilo. Pues bien, todo esto parte con ‘Violent Revolution’ en 2001, por las razones que os vamos a contar ahora, y que un servidor está encantado de enumerar y explicar para ustedes.
Primer trabajo de la nueva etapa
Ya hemos mentado los cambios musicales por los que pasó el grupo en los 90, pero se acababa la “maldita década” (al menos para el rock duro, el heavy y las tendencias de vieja escuela) y el nuevo siglo aparecía con aires renovadas y todas las puertas abiertas. Ahora sí valía sonar clásicos y no tener que ser ni parecer modernos por obligación. ¿Creéis que es casual que volvieran a recurrir al referente Andreas Marschall para la portada y recuperar la clásica mascota del grupo (esa tétrica cabeza flotante llamada “Violent Mind”) como imagen principal? Obviamente no lo es.
Tampoco lo es que volvieran a sonar muy heavies, pero sin perder dureza ni estilo propio. Sí aparece como principal novedad (algo que será santo y seña del sonido del grupo desde entonces hasta ahora), un punto más melódico en las guitarras, y en las propias composiciones, “suavizando” un punto su estilo base, pero sin perder agresividad, fiereza ni actitud. De hecho, Kreator se convierte aquí para el que firma en una banda 100% de heavy metal, o al menos pasan a ser una banda de heavy y speed agresivo, y no solo de rudo y duro thrash como antaño. Tampoco es casual que es el sonido que han mantenido en todos sus álbumes desde entonces hasta ahora, y cada vez con más éxito... Y esto empieza con ‘Violent Revolution’ y por eso es tan importante lo que supone este disco al respecto en ese momento.
Entrada de Sami Yli-Sirnio
El guitarrista finlandés es la mano derecha de Mille Petrozza desde entonces, y de nuevo tampoco es un detalle nimio. Cierto que el segundo de abordo en el grupo es el batería Ventor (el otro miembro original que queda en la banda), pero la importancia de Sami en Kreator es muy importante. Él aporta ese sonido “melódico”, más heavy y más abierto, por decirlo así, pero sin perder dureza ni ataque, que es santo y seña de las canciones de la banda en los últimos 25 años, tal cual.
Curiosamente venía de tocar con grupos como Tiamat o los Grip Inc. de Dave Lombardo (batería clásico de Slayer) en los 90, además de hacer mucho trabajo de sesión. Antes había sido integrante de una conocida banda finesa tan ecléctica como son Waltari, pero en realidad es desde 2001 (cuando se une a Kreator reemplazando al lesionado Tommy Vetterli… y hasta ahora) cuando se convierte en unos de los nombres importantes de la escena. De hecho, es pieza clave de la banda en estudio y en directo, a día de hoy nos parece irremplazable en Kreator. Y su trabajo en este “primer” álbum es sublime. ¡Gracias!
Vuelta a la temática más social y combativa
Desde el propio título, portada, estilo, pero sobre todo letras y concepto, de nuevo Petrozza vuelve a enfadarse con el mundo y nos llama a empezar esta “revolución violenta” para cambiar las cosas. Desde una zona minera y obrera del Ruhrpott germano (recordemos que la banda procede de Essen, donde sigue viviendo al menos el jefe), las perspectivas de futuro y las preocupaciones eran las que eran. Por eso los primeros discos de Kreator están llenos de letras oscuras y demoníacas, pero a la vez de llamadas a la violencia y la agresividad en contra de los que nos oprimen, del poder, de los nazis, de los poderosos, la Iglesia, poder militar y demás.
Con el paréntesis mentado en los 90, más experimental también a nivel de temática, aquí vuelven sin tapujos a la reivindicación social. Mostrándose quizás más pulidos, más reflexivos y llamando a la unión por delante de la división y la ruptura, cierto, pero si letras como la propia “Violent Revolution”, “All of the Same Blood”, “System Decay” o “Ghetto War” no te dan pistas de por dónde van los tiros con este disco, y con esta “vuelta” de Kreator, es que nunca has estado muy avispado.
Reconquistando el trono
Quizás este punto debería ir al principio, o antes quiero decir, pero lo colocamos aquí que tampoco distorsiona. No es casual, de nuevo repito la palabreja, el hecho de abrir el CD directamente con este cañonazo de rabioso, furioso y reivindicativo heavy metal durísimo. Y no, tampoco el título está escogido al azar porque era lo que ni más ni menos estaban haciendo Kreator con este disco, y más con una canción como esta para abrir: “Reconquistando el trono”. Quizás no hay mucho (más) que explicar al respecto, pero este trallazo marca el comienzo de la nueva etapa de Kreator y precisamente esa reconquista del trono de la música dura. Ya entran esas melodías y ese sonido no tan áspero y rasposo que entronca con la nueva etapa de la banda, pero sin abandonar el filo y ataque sonoro de sus discos entre el 85 y el 90.
Podríamos meter tal vez “Bitter Sweet Revenge” en esta “categoría” también, y no descuadraría, pero en realidad el corte que (total y absolutamente) habla de esta vuelta “en rojo”, y de recuperar su reinado, es esta. ¡Ah!, otra ultima “no casualidad” interesante al respecto: Es uno de los temas que, junto al propio título, siguen tocando a menudo en directo 25 años después, por algo será…
Primera piedra de la nueva pirámide
Vale, cierto que tanto con ‘Enemy of God’ justo después, como sobre todo posteriormente con joyas tan brillantes como ‘Horder or Chaos’ (2013) o los recientes ‘Hate Über Alles’ (2022) y ‘Krushers of The World’ (2026), han ido subiendo peldaños paso a paso. No en vano hace unos meses les veíamos aquí en su gira más grande y ambiciosa y con la producción más grande y alucinante que nunca habían tenido en nuestro país. Y cada vez han ido llenando recintos más grandes y tocando en posiciones más altas en los carteles de los festivales, con todo merecimiento. Pues nada de esto hubiera sido posible sin ‘Violent Revolution’ en 2001, el cambio de siglo y que todo el mundo musical se abriera de nuevo a los sonidos clásicos.
Fue obligado desentumecerse ellos mismos y quitarse de encima el yugo noventero que casi acaba con ellos, pero la clave es el propio disco que estamos homenajeando. Insisto en ello porque es importante recalcar que este aprendizaje fue necesario para llegar “aquí”, pero al final efectivamente se cumplió aquello de que lo que no te mata te hace más fuerte. Hoy Kreator son leyendas y están más fuertes que nunca gracias a este momento y este disco.
Terminamos haciendo mención al superlativo directo que salió (en audio y vídeo) tras esta gira, ‘Live Kreation’, que terminó de certificar la resurrección de la banda, además de catapultar la carrera de Kreator bien hacia arriba. Todo ello en unos años en los que el metal estaba renaciendo y resurgiendo poco a poco, pero necesitábamos a los referentes fuertes y de nuevo fieles a la causa… y convencidos de que estaban de vuelta, ellos y el estilo. ¡Amén!
Que no se pierda el legado y que juntos sigamos construyendo el camino. No puedes dejar el rock, y lo sabes… De lunes a jueves en MariskalRock Radio de 18:00 a 19:00, con repetición para los rezagados o nocturnos empedernidos a las 22:00. ¿Nos escuchamos juntos?
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