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PREESCUCHA DEL NUEVO DISCO DE ATLAS

22 marzo, 2010 12:22 pm Publicado por  – Deja tus comentarios

Nos desplazamos a unos estudios ubicados al sur de la ciudad de Madrid para prestar oídos atentamente y al próximo disco de Atlas, el conjunto constituido por los hermanos Ángel Arias (Barón Rojo, Niágara, Goliath, Tritón) y Manolo Arias (Ñu, Muro, Bella bestia, Niágara), bajista y guitarrista respectivamente, junto con José Martos (Barón Rojo, Niágara, Goliath, Tritón) e Ignacio Prieto (Reina de Corazones, Eden Lost, también pasó brevemente por Niágara). Un cuarteto bien engrasado y sobrado de experiencia y tablas en el heavy rock nacional que, tras su primer álbum homónimo, volverá a la carga con ‘Contra Viento Y Marea’, una pieza rebosante de hard rock bien confeccionado, del que llevan practicando toda la vida sus integrantes, y de la que pudimos disfrutar íntegramente.

Como la preescucha tuvo lugar el 11 de marzo, fecha tristemente señalada por la barbarie terrorista acaecida en Madrid el mismo día de 2004, el primer tema que escuchamos fue “En Nombre de Dios”, una oda al no olvido de todo aquello cuya posición en el disco es la undécima. Con reminiscencias de Rainbow y unos cimientos fornidos, la letra es elocuente ante el sentir imperante en muchos sobre la tragedia y los acontecimientos posteriores. Su estribillo es una fotografía de los que abundaban en el género allá por los ochenta. “Contra Viento y Marea” es el primer tema propiamente dicho del álbum al que además da título y arranca con un enérgico riff que da paso a una breve parte acústica sobre la que Ignacio, que se sale a lo largo de todo el trabajo, empieza a exprimir su sensacional voz. Enseguida entra la potencia, que cristaliza en el gancho hard rockero que les identifica, en especial en un vivaz estribillo de implacable fragancia pegadiza. Manolo no escatima en exhibir sus certificadas aptitudes a las seis cuerdas en un solo sin contemplaciones, y es que el desarrollo de guitarras, que en todos los cortes aparecen dobladas proporcionando un sonido más macizo y contundente, es otro factor omnipresente en esta acometida discográfica plagada de intenciones. “Da Igual” es la segunda pista y una de las más destacadas, en la que suben las revoluciones y metalizan las guitarras sin perder de vista su esencia hardrockera. Su letra, de corte personal, es un canto de liberación y desahogo con una moraleja explícita: mejor solo que mal acompañado. “Parte de Ti, Parte de Mí” emula más con su riff y su esqueleto rítmico en muchos tramos a la precisión de AC/DC, marcada y certera. Gustará mucho su fluidez y su aire pegadizo, reflejado especialmente en su adictivo estribillo, a los fans de la Serpiente Blanca, reconocida influencia de todos los componentes del grupo. El tema concluye con un fugaz solo de batería de Martos, envolvente y terminante, dejando el camino despejado para que suene “O Tú, o Yo” que tras el cortejo de la letra anterior retorna al desamor en líneas parecidas a las del segundo tema: “…O tú o yo, no hay sitio para los dos” reza el estribillo, fiel a su onda musical. Ángel se hace notar sacando a relucir su pericia al bajo y el ritmo suda intensidad por todos los poros, sin dejar de recalcar el solo veloz y dinámico de Manolo, pletórico. Con temas como estos salta a la vista (o al oído) por qué pegaban tanto para telonear a Gotthard en su anterior paso por nuestro país. Antes de dar paso a la formidable balada “Viviré”, bromean diciendo que “el disco es variadito: hay movido, agarrao…”. Lo que agarra esta balada, que a la larga es uno de los mejores temas del trabajo, son las emociones a raíz de una profunda reflexión en primera persona pletórica de reafirmación personal y ánimo por disfrutar la vida. Es una canción sincera y sosegada que va de lo acústico a lo eléctrico en la que alcanzan altas cotas de expresividad. El sexto corte lo presentan como “el tema de los varios títulos”, en referencia a la indefinición que tenían sobre él. Finalmente se ha quedado con “Oveja Negra”. Se trata de una canción en la que la fluidez se da la mano con la amenidad y con una vitalidad inusitada en sonido y letra, que echa mano de nuevo a la autoafirmación. Con la pegada de canciones como esta, el disco discurre como río por su cauce y llega al incisivo “De Una Vez por Todas”, que gira en torno al tema de los malos tratos ilustrando la letra en la figura de una mujer sumergida en esta triste e inadmisible lacra social. Puntualizan que es en general, tanto a las mujeres como a los hombres, a los niños, a los ancianos… Además de poseer un estribillo muy coreable, graba a fuego una consigna muy clara: “¡Basta ya de mirar hacia otro lado y callar!”. La reivindicativa canción finaliza con un discurso hablado en el que se denuncia el maltrato y se aboga por la ayuda a las víctimas del mismo. Llegamos de este modo al tema más heavy de todo el disco, “Matar o Morir”, en el que demuestran la soltura con la que se mueven por este estilo. La afilada letra antibelicista y la poderosa instrumentación marcan una de las canciones más pujantes de su breve trayectoria discográfica. Avisaba con sorna Manolo que el título del siguiente corte “engaña, que aparentemente puede parecer una mariconada y de hecho lo es” en alusión a “Si Me Faltas Tú”, que con compás más medido, del tipo de “Hijos de Caín” de los Barones, desprende un aroma bluesero tras el efímero intro de batería de Martos, que a pesar de la naturaleza de la canción incrusta en los puentes un sorprendente pero bien encajado doble pedal. Manolo se vacía en el expresivo solo sacándose de la chistera unas interesantes melodías. El disco llega a su décima canción con “Abriendo los Ojos”, hard rock en estado puro y un alegato a ir a contracorriente y a izarse por tu propia libertad. Añade Ignacio tras ella que su hard rock se nutre de toda sus influencias, a las que es imposible no rememorar escuchándoles, mencionando a bandas como ZZ Top, Whitesnake o Queen. Tras la mencionada “En Nombre de Dios” que escuchamos al comienzo, el redondo echa el cierre con “Odisea”, en la que llaman la atención los cuidados coros y el perseverante ritmo marcado por Martos, que para la ocasión empleó una reliquia como es la caja que el legendario batería de Led Zeppelin John Bonhan empleó hace más de cuatro décadas.
Los amantes del buen hard rock no deberían pasar por alto este nuevo álbum de Atlas, que a partir del 6 de abril estará en las tiendas esperando que se haga justicia con su contenido.

Texto: JASON CENADOR

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