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Jimmy Page & Robert Plant (Led Zeppelin): 25 años de su concierto en Madrid

5 julio, 2020 1:52 pm Publicado por  3 Comentarios


5 de julio de 1995. Fue una noche inolvidable. Una de esas noches que décadas después sigues recordando y rezando para que se repita. Y eso que estuve a punto de perdérmela, ya que como buen estudiante no tenía las 3000 pelas (18 euritos de los de hoy) que costaba la entrada.

Menos mal que ese mismo día cobré la primera mensualidad de mi beca, y menos mal también que, por un lado, en aquellos tiempos no existían las ventas online, estas que hoy en día te obligan a comprarte la entrada con un año de antelación para luego no poder ir y, por otro lado, que se cumplía con bastante más rigor lo de dejar un pequeño porcentaje del aforo para venderlo en la taquilla el día del evento. De modo que el mismo día del concierto pude conseguir mi entrada para ver a las leyendas en el antiguo Palacio de los Deportes de Madrid.

Para los que pasamos la adolescencia en los años 80 escuchando heavy metal, un término muy denostado en los primeros años de la década, Deep Purple y Led Zeppelin eran como mamá y papá. No había nada tan mítico como el Made in Japan o Starway to Heaven. Y ambas bandas lo habían dejado, Purple en el 76 y Zeppelin en el 80, por lo que sólo podíamos soñar con ellos ya que todavía no se habían inventado las reuniones a las que tan acostumbrados estamos hoy. Pero gracias a la providencia, la espinita de Purple me la saqué un 17 de julio de 1985, y la de Zeppelin casi 10 años después.

Todo había empezado apenas un año antes con la edición de No Quarter: Jimmy Page & Robert Plant Unledded. Un disco curioso que sería la razón de la gira. Compuesto por diez clásicos de Led Zeppelin y por cuatro temas nuevos, fue grabado, además de por los mencionados Page y Plant, y una serie de músicos que completaban la banda, con la colaboración de un grupo de músicos egipcios (Egyptian Ensemble), otro de músicos marroquíes (Musicians in Marrakech), y por la orquesta metropolitana de Londres.

Pero vayamos al concierto. Como no podía ser de otra forma, aquella noche el palacio registraba un lleno absoluto, con unas 10.000 personas, aunque en algunos medios llegué a leer que hubo 15.000, algo difícil de creer en el antiguo palacio, pero… ¿quién sabe? Lo cierto es que se apagaron las luces y empezó a sonar una introducción con cierto aire oriental que rápidamente dio pie a The Wanton Song entre el clamor del público. Sin pausa, continuaron con un brevísimo repaso de Bring It On Home y una versión muy coreada de Whole Lotta Love que dio pie a la primera gran ovación de la noche. Recuerdo perfectamente cómo según terminó le dije al colega con el que fui al concierto “sólo por esto ha merecido la pena pagar la entrada”.

El concierto siguió con una Thank You con un Plant inconmensurable  y en la que Page nos dejó un punteo memorable de esos que sólo sabe hacer él. Al terminar el tema, Robert empezó con sus pinitos en castellano que le supusieron otra ovación “¡Eh, Madrid! ¿Qué tal?”. “Ahora cosas bien” “Ahora is eeeh, la primera, the first time in España for mi amigo” a lo que Jimmy Page contestó con una reverencia que fue correspondida con otra estruendosa ovación. Acto seguido nos pudimos tomar un respiro con No Quarter, que fue tocada en la mayor parte en plan acústico. No duró mucho la calma, ya que tras una breve introducción por parte de Plant de lo que te pasaba siglos atrás cuando no tenías dinero en prisión (sí, sí, como lo oís, había que pagar por estar dentro), arrancó Gallows Pole oooh España”, una nueva descarga de energía para hacer ondular nuestros cuellos y cabezas. A continuación, Robert y Jimmy se tomaron un descansito, pero antes Robert presentó a Nigel Eaton, “another man from England in his first time in Madrid”, quién hizo las delicias del respetable con un solo de zanfoña o hurdy-gurdy que la llaman los guiris, una especie de violín mecánico que Nigel hizo sonar sobre un fondo del sonido arabesco que estuvo presente durante gran parte del concierto. Con respecto al sonido oriental o como lo queráis llamar, comentar que además de los músicos de rock and roll (bajo, batería, etc.) que acompañaban a las estrellas de la noche, también estuvieron acompañados por una banda de músicos egipcios llamada The Egyptian Pharaohs, que no os puedo decir si son los que participaron en el disco o no porque lo desconozco, y también por la orquesta filarmónica de Madrid.

Page y Plant volvieron a la carga con una lenta pero contundente When the Levee Breaks seguida de Yallah, uno de los temas nuevos de No Quarter, que en la reedición del décimo aniversario fue retitulada como The Truth Explodes. Para mí lo mejor de este tema es el videoclip que editaron en 1994, la canción desentona un poco entre tanto clásico de Led Zeppelin pero sí que encaja en el sonido arabesco que tenía el concierto. A continuación vino otro de los momentos álgidos de la noche, primero con Since I’ve Been Lovin’ You con Jimmy Page regalándonos dos buenos solos, uno al inicio del tema y otro mediado el mismo, demostrando por qué siempre ha sido considerado como uno de los grandes guitarristas de nuestro rollo, y después con The Song Remains The Same que puso patas arriba, más aún si cabe, el Palacio de los Deportes. Eso sí que era puro Zeppelin, de modo que el público de Madrid sacó lo mejor de sí para delicia de las leyendas, cuyas sonrisas corrieron el riesgo de salirse de sus caras. Entre medias de ambos temas Robert presentó a los músicos que los acompañaban y a la orquesta madrileña.

Say what? ¡Hable, hable! Muchas gracias adiós” con este vacile Robert nos metió miedo en el cuerpo. Afortunadamente, a continuación presentó a The Egyptian Pharaohs, quienes introdujeron Friends, un tema que no necesitó retoque alguno para encajar en el sonido de la noche, puesto que ya la versión original editada en el Led Zeppelin III tenía un cierto aire oriental, algo que siempre gustó mucho a Robert Plant. Calling To You, un tema del disco Fate Of Nations del cantante en solitario, tomó el relevo y mantuvo la línea de esta parte del concierto que muchos aprovechamos para recuperar el resuello. En mitad del tema, un gran solo de Jimmy Page dio pie a un popurrí de dos temas de The Doors. Sí, como lo escucháis, una mezcla de Light My Fire, en plan muy tranki, y Break On Through (To The Other Side), más desmadrada, puso de nuevo patas arriba el Palacio y las sonrisas en las caras de los asistentes. Nunca fui un forofo de los chicos de Jim Morrison, pero esos dos temas en concreto sí que me gustan, y además reconozco que les quedaron cuadrados, sobre todo Break On Through. Ahora bien, también entiendo a los que dicen que Zeppelin tienen temas de sobra como para no versionar a nadie, y que muchas de sus joyas se quedaron en el tintero. Para finalizar esta especie de “medley”, unas breves notas de Dazed And Confused, que nos hubiera gustado que durasen más, sirvieron para enlazar con el final de Calling To You.

Una gran Four Sticks, en la que los músicos egipcios volvieron a tener su dosis de protagonismo, así como Plant que tuvo su momento güa-güa con la caja de resonancia, dio inicio al principio del fin. El penúltimo tema antes del bis fue In The Evening, que siempre ha sido una de mis favoritas. Bueno, tengo muchas, pero esa es una de ellas sin duda, y la interpretación que nos brindaron fue absolutamente genial. Se despidieron con Carouselambra, que por lo que yo he podido averiguar era la primera vez que se interpretaba en directo, lo que hizo que el momento fuese más especial si cabe. Tras finalizar, Robert se despidió momentáneamente: “Bueno amigos, muchas grasias para todos, buenas noches paraaaaa vostros”.

Tras hacerse un poco de rogar volvieron con una interpretación sublime de Black Dog para poner patas arriba de nuevo al personal. Empezó con Jimmy guitarreando sin saberse muy bien a dónde iba, cuando de repente para y Robert nos dice “Eh, Madrid, talk to us. Talk, talk, hable, hable” y acto seguido su maravillosa voz nos introdujo a uno de los riffs más míticos de la historia del rock. Coreadísima y aclamadísima, la disfrutamos como enanos. Un “¿más, más canciones?”, seguido de un “¡Estupendo!” dio paso a una gran y extensa versión de Kashmir que hizo explotar de nuevo el Palacio. Plant la cantó como a finales de los 70, si no mejor, la verdad que lo de este hombre es increíble, Jimmy estuvo por las nubes, pero Robert estuvo estratosférico. Después de eso se piraron para no volver con un “hasta la próxima”, un “es mucho corasón” y un “yo no soy marinero”, y eso que echamos un buen rato allí pidiéndoselo a base de “oés”. En fin, lo que os he dicho al principio, una noche inolvidable.

Al salir me compré una camiseta gris preciosa con la portada del disco, que me duró varios lustros hasta que mi vieja decidió darle otro uso. Una joya imposible de encontrar hoy en día. Pero de lo que sí que podéis encontrar hoy es la grabación del concierto con un nivel de sonido bastante bueno. Yo la tengo gracias a un usuario de Discogs que amablemente me la ha facilitado, y tengo que reconocer que, aunque la gente dice que tengo memoria de elefante (“¿Cómo puedes acordarte de eso tío?”), no hubiera podido reproducir con exactitud al menos el 50% de los diálogos en castellano de Plant sin ese audio. Se llama “Le Torero Hallucinogene – Jimmy Page – Robert Plant – Madrid 1995”, no me preguntéis por qué.

Texto: F. J. Villasante. Fotos: Enrique Barrera

Redacción
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Esta entrada fue escrita por Redacción

3 comentarios

  • Juandie dice:

    Cojonudo y extenso resumen hacia el primer y único concierto que dieron estos dos genios en esa gira conjunta en la preciosa Madrid ya que por desgracia la histórica banda LED ZEPPELIN nunca piso territorio hispano. Solo puedo decir que es un puto placer tener desde hace muchísimos años tanto en VHS como en Cd aquel álbum de 1994 que se curraron estos dos genios con temas de su banda madre bajo en nombre NO QUARTER.

  • Perdurabo dice:

    Inolvidable bolo que me cambiaría la vida, me escape con un amigo con tan solo 15 años desde el sur a Madrid algo imposible probablemente en estos tiempos, pero he de decir una cosa del articulo, amigo mio Carouselambra no se tocó esa noche.

  • Perdurabo dice:

    A pues si que se tocó, mea culpa!

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