La expulsión de Slipknot provocó en el batería Jay Weinberg un profundo desazón, hasta el punto de referirse a aquella desagradable experiencia como el momento en el que su mundo “se vino abajo”. Hace poco, el músico también se abrió sobre los problemas de salud mental que sufrió tras ser despedido de la banda de Iowa, algo que definió de esta manera: “Me sentía como una maraña de alambre de espino oxidado”.
En una entrevista con Bryce Maopolski, responsable de desarrollo de HeartSupport, una organización sin ánimo de lucro que ofrece apoyo psicológico gratuito, el exbatería de Slipknot habló abiertamente sobre su proceso de recuperación y sanación emocional tras su inesperada salida de la banda en noviembre de 2023.
Estas eran sus palabras: “Hubo un momento en el que me encontré convertido en una especie de maraña de alambre de espino oxidado; emocionalmente, eso es lo que sentía. Y necesitaba unos conocimientos especializados que, desde luego, yo no tenía; necesitaba saber cómo hacerlo, tener la capacidad de ver la vida como una trayectoria que me permitiera aliviar algunas de mis ansiedades y frustraciones, o superar ese desafío o lo que fuera, y llevar una vida más tranquila y feliz. Para mí, todo eso era el centro de lo que había que hacer para desenredar aquella maraña de alambre de espino oxidado”.
En busca de un terapeuta
El batería optó por buscar ayuda profesional desde el primer momento: “En mi caso, eso implicó buscar terapia, buscar un terapeuta aquí donde vivo, en Tennessee, y eso también llevó su tiempo. No era algo completamente nuevo para mí. Cuando tenía poco más de 20 años, cuando vivía en la Costa Este, en Nueva Jersey y Nueva York, ya hice terapia. No fue nada que sintiera como una combinación perfecta. Me ayudó hasta cierto punto, y esa experiencia formó parte del proceso de volver a buscar ayuda por iniciativa propia a finales de 2023 y principios de 2024”.
En aquel duro proceso, Jay no estuvo completamente solo: “Tuve muchísima suerte de contar con un amigo en quien confiaba plenamente. Él nos casó a mi mujer y a mí. Es nuestro amigo más íntimo, íntimo de verdad. Hemos vivido y compartido tantas experiencias a lo largo de los años, y seguimos compartiendo tantas otras, que me sentía cómodo con él. No se trataba de admitir nada”.
Gracias a su amigo, llegó precisamente la solución: “Yo estaba buscando ayuda, pensando: “Necesito la asistencia de un profesional de la salud mental que me ayude a superar este momento especialmente difícil de mi vida”. Y él me recomendó a su propio terapeuta, alguien en quien confiaba. Y por fin sentí que se había abierto una puerta, como si hubiera probado un montón de llaves para abrirla y ninguna hubiera funcionado”.
El punk me salvó la vida y el hard rock siempre ocupó un lugar especial en el corazón, al igual que el rock gótico, pero nunca me he cerrado a otros géneros. Cual buscador de oro en el lejano Oeste, agito mi peculiar colador para quedarme con aquello que particularmente llame la atención o sobresalga del resto de propuestas, pues creo con firmeza en la vieja máxima de que de todo se puede aprender, o sacar algo de provecho, como decían los antiguos.
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3 respuestas
Muy buenas palabras por parte de un gran bateria como Jay Weinberg y sus problemas con la salud mental.
Gilipolleces, que deje los vicios y baje a la Tierra.
Le ha faltado decir: pensé en el suicidio, me ha dejado el novio... Y ahora hará unas pregarias por las noches, y dará las gracias a dios...