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Héroes del Silencio: 29 años de ‘Senderos de traición’

3 diciembre, 2019 6:27 pm Publicado por  18 Comentarios

Dicen que la buena música nunca envejece. Y muestra de ello es el segundo álbum de Héroes del Silencio, ‘Senderos de traición’ que, a un año de cumplir la treintena, sigue siendo material imprescindible para todo amante del rock en nuestro idioma. En este artículo mostramos algunas de las claves que condujeron al cuarteto por la senda del éxito.

Tras el boom de la Movida Madrileña en la que confluyeron las primeras bandas de pop y rock comerciales, el reciente descubrimiento de la banda zaragozana Héroes del Silencio había supuesto un vuelco en la escena musical a nivel estatal. Contando con entre 23 y 25 años, los jóvenes integrantes de Héroes apenas acababan de saborear el éxito con la venta de más de 150.000 copias de su primer LP, ‘El mar no cesa’ (EMI, 1988), lo cual les dio alas para moverse a sus anchas a lo largo de la península ibérica con 101 conciertos entre 1988 y 1989.

A pesar del rápido éxito cosechado por la banda, esta no había quedado del todo orgullosa con el resultado sonoro del disco, así que a finales de 1989 deciden sacar ‘En Directo’, un EP grabado el 8 de septiembre de 1989 en Villanueva del Arzobispo (Jaén), que contenía 5 canciones grabadas en dicho directo y que salió en una tirada de tan solo 5000 copias.

No sabemos si se debió a una conjunción de los astros, pero lo cierto es que cuando Héroes se disponía a grabar su segundo álbum de estudio su música llegó a oídos de Phil Manzanera, guitarrista de los míticos Roxy Music y productor británico. El motivo se debió a que Manzanera buscaba nuevas bandas para un disco recopilatorio en Europa, por lo que gracias a Pito, mánager del grupo, llegó a sus manos una copia de ‘El mar no cesa’. Posteriormente y llevado por la curiosidad, acudiría a uno de sus conciertos, dando así paso a una fructífera relación que se convertiría en artífice del consiguiente éxito internacional de Héroes del Silencio y de la carrera de Bunbury en solitario.

Septiembre y octubre de 1990 fueron los meses elegidos para grabar en Madrid el que sería el segundo álbum de estudio de Héroes del Silencio, el cual le brindaría una oportunidad que muy pocas bandas españolas han vuelto a disfrutar: tocar el cielo en el resto de Europa y Sudamérica. Desde un principio tuvieron claro que querían endurecer su sonido y llevarlo a un terreno más desconocido, teniendo como referencia a los grandes del rock de la época como The Cure, The Cult, U2, Led Zepelin, The Smiths, The Rolling Stones… Phil Manzanera se convirtió en aquel momento en el cordón umbilical que ejercería —en más de una ocasión— como el 5º héroe en la sombra (con permiso posteriormente de Alan Boguslavsky). El álbum fue mezclado en los Metropolis Studios de Londres (algo atípico para una banda de nuestra tierra y aún más perteneciente al mundillo del rock) y se convirtió en el que, aún a día de hoy, es considerado uno de los mejores discos de rock en español y, para muchos, el mejor en la breve carrera del cuarteto: ‘Senderos de traición’ (EMI, 1990).

En el especial Efe Eme de Héroes de Silencio de 2005, Bunbury relató cómo fue el proceso de creación del disco: “Fue muy fácil, duró dos semanas, el disco que más rápido he grabado en mi vida. Fue en los estudios Kirios, de Madrid. Era perfecto porque Phil habla español, pero es que Phil… No solo es un gentleman, que es la forma más fácil de definirlo, sino que es un tipo magnífico, maravilloso, una gran persona, es muy fácil el trato con él…”.

El disco salió a la venta el 4 de diciembre de 1990 y su éxito fue inminente: triple disco de platino en España y más de 250.000 copias vendidas en Alemania y 100.000 en Italia. Pero los éxitos nunca vienen exentos de polémica y ‘Senderos de traición’ no fue la excepción. Junto al disco salieron a la venta tres singles junto a sendos videoclips (grabados también en Londres): “Entre dos tierras”, “Maldito duende” y “Con nombre de guerra”.

El primero de ellos, el del tema “Entre dos tierras”, muestra a una pareja que comienza discutiendo acaloradamente en una habitación en la que terminan, literalmente, tirándose los trastos. El clímax del tema llega cuando ambos acaban haciendo el amor cubiertos por un baño de barro en el suelo — a la vez que Valdivia se desata con uno de los solos más reconocidos en su carrera. Aunque varios colectivos feministas se quejaron de lo explícito de sus imágenes y consiguieron que el video acabase censurado, la verdad es que es el hombre, en este caso, el que acaba recibiendo la mayoría de los golpes. Aun así, esta canción se volvió casi de forma inmediata uno de los himnos de la banda (junto a “Maldito duende”) y el grito de guerra de la adolescencia de la España posfranquista que emanaba rabia por todos los costados.

“Con nombre de guerra” no obtuvo la polémica desatada por el anterior debido a su imaginería, sino más bien por lo que relataba su letra. La canción trata explícitamente el tema de la prostitución, siendo Bunbury quien interpreta al cliente deseoso de recibir favores sexuales, dejando así a la mujer como un mero entretenimiento pasajero: “(…) Y dejemos los besos para los enamorados. Y pensemos en lo nuestro que por eso te he pagado. Aunque esta noche seas solo mercancía para mí (…)”.

El disco supuso un éxito masivo que sobrepasó la radiofórmula de la época, tanto a nivel nacional como internacional. Cabe destacar que la banda siempre tuvo la mira puesta en el extranjero, ejemplo de esto es que “Entre dos tierras” y “Maldito duende” fueron grabadas íntegramente en inglés aunque, para desánimo de sus seguidores, estas versiones nunca llegaron a ver la luz. Y hablando de seguidores, no podemos dejar de mencionar que fue precisamente Héroes la primera banda de rock española que conoció el fenómeno fan fuera de nuestras fronteras. Esto quedó avalado en países como Alemania, en donde los fans pedían masivamente a las radios el tema “Entre dos tierras” antes de que saliera a la venta.

Aunque los de Zaragoza pasaron por etapas muy marcadas con cada uno de sus lanzamientos, para muchos, ‘Senderos de traición’ se convirtió en el álbum más cercano a lo que sus músicos ambicionaban. En cuanto a sonoridad nada tuvo que ver con lo esotérico y simbolista de ‘El espíritu del vino’ (EMI, 1993) ni con la dureza de ‘Avalancha’ (EMI, 1995), sino más bien con un rock asequible y a su vez voluptuoso y capaz de llegar a grandes masas. Este disco entra con potencia y engancha desde el primer corte.

Por una parte, Enrique Bunbury gana seguridad a la hora de cantar y derrocha potencial en temas desgarradores y repletos de excesos como “Decadencia” o “Entre dos tierras”; aunque en todo el disco nos encontramos con grandes ejemplos de su voz versátil, transgresora y de difícil imitación. Mientras que, por otra parte, Juan Valdivia se afianza como uno de los mejores guitarristas de la historia de nuestro país gracias a su dominio del delay, el detune y la distorsión en temas como “Hechizo”, “Decadencia” o “Entre dos tierras” y a otra de sus grandes insignias, los arpegios en “Malas intenciones” o “Maldito duende”. Este es también su último trabajo como único guitarrista en la banda, ya que a medida que la música se hacía más compleja la necesidad de tener un apoyo en los directos se hizo palpable. También Pedro Andreu y Joaquín Cardiel evolucionan y ganan destreza en sus respectivos instrumentos convirtiéndose en las columnas sobre las que se cimienta todo el entresijo de voces y melodías. Sin llegar nunca a abandonar sus influencias de los 70 y principios de los 80 consiguen aportar un sonido fresco y distinto al acostumbrado en nuestras fronteras. La arrogancia de la juventud era palpable en cada una de sus letras. Querer dedicarse profesionalmente a la música con solo 17 años llevó al propio Bunbury a más de una contienda paterno-filial como describe en “La carta”.

Además, Baudelaire sirvió no solo como referente literario ya que el sexo, las drogas y el alcohol no estaban solo presentes de forma alegórica en sus letras, sino que conformaron la “Senda” que siguieron durante su breve trayectoria. El famoso duende representaba la persona encargada de facilitarles la droga que les servía de inspiración a la hora de componer estribillos como el de “Hechizo”:

Vámonos de esta habitación
Al espacio exterior
Se nublan los ojos
Todo de un mismo color
Mientras todo da igual.

Aunque no todo trataba de vicios, también estuvieron presentes temas tan dispares como la enemistad en “Malas intenciones” o el síndrome de Stendhal en “El cuadro II” (corte que quedó fuera de la edición en vinilo, también de la edición mexicana distribuida en 1992, algo propio de los años en los que se incentivaba el salto al CD con temas extra en este formato).

Otro de los rasgos más característicos de Héroes del Silencio durante esta época fue su imagen. Juan Valdivia mostraba una imagen fría y distante tras la guitarra, que le daba cierto toque rebelde y chulesco propio de las grandes estrellas del rock. Por su parte, Bunbury presumía de una espesa cabellera que fue oscureciendo —tal vez para endurecer sus rasgos— acompañada de una bandana en la frente que acabó poniendo de moda. Aunque cada uno buscaba individualizar su estilo, los cuatro tenían algo en común, y es que gastaban dinero a espuertas con tal de emular a sus ídolos musicales; enfundándose en cuero de pies a cabeza y con botas de “chúpame la punta” —al más estilo western. Tan característica y provocativa resultaba su imagen que la portada del disco se redujo a una fotografía promocional en tonos sepia enmarcada por un fondo blanco.

Según palabras del propio Bunbury en el libro de entrevistas ‘Diván. Conversaciones con Enrique Bunbury’ (Losilla, 2000), ‘Senderos de traición’ fue: “Un disco que refleja exactamente cómo éramos en ese momento y, en ese sentido, creo que es perfecto. Un disco que no tiene más ambiciones: lo que conseguimos es lo que queríamos hacer. No es ‘El mar no cesa’, que nos habría gustado que sonara de otra manera, ni ‘El espíritu del vino’, que en otras circunstancias habría sido mejor disco. En ‘Senderos de traición’ están las canciones más emblemáticas de nuestra carrera —“Maldito duende” y “Entre dos tierras”—, y es un disco que nos ha dado muchas satisfacciones. Precisamente por “Entre dos tierras”, que en Europa ha vendido muchos singles y muchos elepés, y que hoy todavía se sigue escuchando en discotecas y clubs de Europa Central. La saben cantar hasta los alemanes”.

Tras 29 años ‘Senderos de traición’ sigue siendo uno de los discos más transgresores de nuestros tiempos, cuyas canciones han sido versionadas hasta la saciedad y cuyo estilo musical ha sido imitado —con poco acierto— por innumerables bandas en nuestro panorama. En definitiva, bien es sabido que la buena música traspasa cualquier barrera espaciotemporal y Héroes del Silencio pasará a la historia como uno de los iconos más grandes del rock.

Elisabet S.

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