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Entrevista a Sherpa (Barón Rojo): “Mis ex-compañeros están viviendo del éxito de mis canciones y, encima, me vetan”

8 enero, 2018 2:34 pm Publicado por  4 Comentarios

El ex cantante y bajista de Barón RojoJosé Luis Campuzano ‘Sherpa’ no solo es la voz más reconocida de Barón Rojo: también es el bajista que compuso algunos de los mejores himnos del rock nacional. Es una leyenda viva de nuestra música.

Uno de los artistas más completos del panorama creativo español. Pintor, escritor, escultor y músico. Comenzó su andadura como cantautor sobre el año 1972, grabó varios discos en solitario en la década de los 70 hasta llegar al grupo Módulos. De ahí pasó a escribir las páginas más gloriosas de la historia del rock español de todos los tiempos bajo el auspicio de Barón Rojo, en la dorada década de los 80. Bajista reconocido, guitarrista, multiinstrumentista, una de las voces más carismáticas del rock nacional, grandísimo compositor y letrista junto a su compañera Carolina Cortés

Tras un retiro voluntario a sus pinturas y sus esculturas, en este siglo volvió con fuerza al mundo de la música y, sin patrones que le guiaran el camino, se embarcó en la elaboración buenos discos de rock: ‘Guerrero en el desierto’, ‘El rock me mata’, ‘Sherpa vivo’, ‘Transfusound’. Música sin complejos, llegando a todos los estilos, cantando en español e inglés, sintiéndose totalmente libre a la hora de crear su obra. José Luis Campuzano es, por méritos propios y posiblemente, el cantautor rockero más completo que ha parido este país. Fernando Martínez tiene la ocasión de charlar con él sin filtros sobre los actuales Barón Rojo, el crecimiento del heavy metal en los 80, el veto del PSOE y la actualidad del mundo de la música.

Unos meses atrás, en julio de 2017, escribías en una red social sobre el intrusismo laboral en la música, también sobre que los músicos no se han organizado como un sindicato y sobre un canon que iría a beneficio del sindicato de profesionales. Comentabas que, si la cosa sigue así, los que vivís exclusivamente de la música tenéis los días contados. Esto levantó un gran revuelo y debate en las redes sociales. 

Soy muy pasional, me da el subidón y me pongo a escribir. A veces meto la pata y, en otras ocasiones, no me explico lo suficientemente bien. Realmente, el fondo de lo que quería decir era lo justo y lo correcto. Luego lo maticé por activa y pasiva, como se suele decir, pero ya era tarde: el español, cuando te pone el San Benito, ya la has cagado, te manda a patíbulo y ya no razona. Me duele mucho ver, al menos en Madrid, muchos profesionales con su trabajo como pilotos de líneas aéreas, empresarios con unas pagas acojonantes o incluso jubilados con unas pensiones muy buenas, actuando en garitos cobrando, ya que han tenido sus bandas en la juventud. Eso es lo que a mí me indigna: tienen la vida solucionada, vienen en Mercedes, tienen unos guitarrones de puta madre y están quitando 50 euros a un chaval que es semiprofesional. Este chaval tal vez, de profesión, es soldador o repartidor, y también tiene que pagar sus guitarras y su local de ensayo… Esta gente les está quitando trabajo. Lo que yo digo es que si hubiera un sindicato y estuviéramos organizados de alguna manera… No es que fuéramos a prohibir a esa gente actuar, pero esos 150 o 200 euros que cobran por tocar… Ese dinero repartido entre cuatro tíos sale a 50 euros. Y tú, que estas ganado tres mil euros de retiro al mes, le estas quitando ese dinero a esta otra gente. Yo lo planteaba así en las redes sociales. Eran como ideas echadas al aire, sin pensarlo demasiado. Dentro de todo, el propósito era bueno y justo. Si hubiera un sindicato realmente organizado… pero es una cosa que dudo, porque pienso que los españoles no estamos hechos para sindicatos. ¿Tú quieres actuar? Estas invitado también, pero tienes que sindicarte y tú no cobras. Esos 50 euros que el empresario te paga irían al sindicato, en el cual tú también estás incluido y tienes tus beneficios. Hay muchos músicos que se quedan sin trabajo y otros se lo llevan. Esto es lo que intentaba explicar y por lo que se armó aquel follón tan de puta madre y del cual no me arrepiento”.

Nueve años de revolución en los 80 sirvieron para que Barón Rojo continúe estando vivo en la actualidad. Pero de este éxito no se aprovecha del todo Sherpa, quien “vive” de otras tablas más modestas, más pequeñas, sin un cartel que ponga Barón Rojo…

“La vida nos da unas cartas, a veces las jugamos bien y a veces mal. Si a ti te caen pareja de doses y el otro tiene trío de ases, pues lo llevas jodido. Y hay gente que nace con ese trío de ases directamente. Luchar contra esa gente es muy jodido. Yo nací pobre, lo digo en una canción… y es verdad. Tampoco soy ambicioso, ni conspirador, etc. Me han dado muchas ostias, pero tengo la conciencia muy tranquila. Duele que tus excompañeros estén viviendo realmente del éxito de mis canciones y, encima, me veten en todos los sitios. Ellos lo han reconocido: “Si va Sherpa, nosotros no vamos”. Barón Rojo tiene más nombre, así que terminaran siempre yendo ellos. El nombre de Barón todavía pesa. Pero bueno, yo jugué mis cartas y salieron así. Tampoco hay que llorar por la leche derramada. Me cabe la satisfacción de que cada trabajo que he sacado yo está más valorado que el de ellos, que son dos; tengo doble merito, me peleo con dos rivales, no con uno solo. Además, les reto a cada uno de ellos, incluso a los dos juntos, en un escenario. Y los dos solitos en un escenario a ver qué hacen, a ver qué es lo que tienen para ofrecer al público con una guitarra y a ver qué es lo que tengo yo. En esta vida, generalmente, el más inepto se lleva la parte del león. Yo me retiré porque era absolutamente tóxico estar a su lado. Es que hay que vivirlo, el estar con dos personas que son hermanos y que están como una piña, y que van a roerte los zancajos, como dicen los castellanos, todo el día. Entonces, o me voy yo, o aquí termina habiendo sangre. Para mí fue mucho más productivo estar fuera de Barón y, además, gané más dinero sin Barón Rojo que con ellos. Ellos tenían las cartas del trío de ases desde que nacieron; eran niños ricos, de papá y de mamá, lo tuvieron más fácil y, encima, eran una piña”.

Sherpa en nuestra radio. Foto: Sergio Julián

¿Crees que si Sherpa y Armando hubiesen estado al frente de Barón Rojo, a día de hoy, seguirían teniendo el mismo éxito que en los ochenta?

“Hombre, claro. Lo que pasa es que Armando es una persona débil, es muy cobarde y tiene muchos defectos como ser humano. Pero es un gran músico, es un grandísimo músico. Es el mejor músico con el que he tocado en mi vida. Pero claro, luego, como ser humano, deja tanto que desear. Él se ha apoyado siempre en su hermano, que es un cero a la izquierda musicalmente. Es un zote absoluto pero, cuando había que enseñar los dientes, lo hacía. Eran como una especie de monstruo hecho por siameses, en el que uno tiene el talento musical y el otro tiene el abrir la boca y dar mordiscos. Barón Rojo estaba tocado desde el principio. El tener a un tipo ahí que te lastra, que no tiene ni imagen, ni voz, no tiene ni simpatía… no tiene nada. El grupo estaba marcado para terminar como terminó. Pero Armando, como músico, es un tipo extraordinario. Barón Rojo siempre fueron los arreglos de Armando y míos, y las letras más brillantes a cargo de Carolina. ¿Carlos qué pintaba? Cero a la izquierda. No generaba empatía y a la compañía no le gustaba nada. Si la compañía o el manager hubiesen podido, hubiesen echado a Carlos. Pero los españoles somos como somos”.

Me gustaría viajar contigo, de algún modo, a los ochenta. Al margen de la movida madrileña, ese estilo tan popular que existía, nacía otro y que surgió de forma paralela tras la ruptura del franquismo, el cual venía influido por los sonidos más duros y eléctricos. Se trata del heavy metal, movimiento nacido en Inglaterra que rápidamente se extendió por Europa y que no tardó en desembarcar en España. ¿Cómo vivió Sherpa todo aquel proceso?

“Yo siempre he mantenido que soy músico. Es más, primero soy un ser humano y luego un artista: me apasiona la arquitectura, el teatro, la escultura, la pintura y, sobre todo, la música. Y, después de todo eso, me puedo divertir y expresar mis temores, mis alegrías y mis frustraciones en una determinada época y con un determinado estilo. En una época fue el rock sinfónico con los Módulos y en otra fue el rock duro de Barón Rojo el que usé para expresar mi rebeldía, porque yo soy un rebelde, pero rebelde, porque el mundo me hizo así, como cantaba Janet. Tuve un padre maltratador que nos maltrataba siempre, también a mi madre. Estuve en un colegio de curas que nos daban de ostias todo el día y eso me hacía ser rebelde, rebelde y siempre rebelde. Para expresar mi rebeldía el rock duro era buena idea; espere mi oportunidad y llegó gracias a los hermanos, eso hay que reconocerlo… pero claro, pagué el precio de estar con ellos. También quiero decirte que había gente que daba carnet de rockero y no quiero nombrar a nadie, aunque todo el mundo sabe quiénes eran. Decían: “Pero ese no viene del rock”. ¿Pero cómo que no vengo del rock, chaval? Pero si cuando tú tenías pantalón corto yo ya estaba tocando desde los trece años canciones de Chuck Berry o Rolling Stones. Soy algo mejor que el rock duro: vengo del rock ‘n’ roll, el gran papá, el gran dios del rock duro. Esperé y también me llegó hacer unos arreglos sinfónicos con los virtuosos de Moscú en el teatro de Oviedo y, si me viene un grupo de música celta, me encantaría hacer unos arreglos y música de ese tipo o una charanga todo con metales. Yo soy músico, amo a la música”.

Sherpa con el disco de platino de Barón Rojo: ‘Volumen Brutal’. Foto: Sergio Julián

Con la llegada de los 80 llega la época de mayor esplendor del heavy rock en España. Barón Rojo, surgidos de la ruptura de Coz, son los máximos responsables. Armando y Carlos de Castro, junto a Hermes Calabria (ex-Moris) y José Luis Campuzano “Sherpa” (ex-Módulos y también solista) dan cuerpo a la gran leyenda del heavy metal nacional, editando su debut en el 81, ‘Larga vida al rock and roll’. Arranca el vuelo de los Barones… ¿Qué esperaba Sherpa de aquella banda, de aquella discográfica (Chapa), de aquellos hermanos…?

“Yo no esperaba nada, era un ingenuo. A mí me decían: “Oye, que lleváis 8.000 LPs vendidos en una semana”. Y yo respondía: “¿Y eso es bueno?”. A lo que me decían: “¡No jodas! Eso es la ostia”. Era muy ingenuo. “Oye, ¿sabes que vais a ser disco de oro?”, comentaban. Yo respondía: “¿Y eso qué es, está bien eso?” Nunca se me subió el pavo, como se suele decir. Siempre fui un chico de barrio y nunca me creí una estrellita porque nunca lo fui. Luego empezó a llegar dinero de autores y dije: “¡Ostia! Esto mola”, pero nada más, no esperaba nada. ¿Que dimos con la peor compañía? Por supuesto, pero fue la única compañía que nos sacó. Porque manda cojones que una compañía del Opus Dei que están a Dios rogando y con el mazo dando, y apretándose el cilicio en los cojones, lance un grupo como Barón Rojo que dicen que es satánico. ¡Anda y tócate los cojones! Eso es como para que el Papa lo hubiera estudiado. ¡Manda huevos! ¿Pero qué pasaba? Que Barón Rojo daba mucho dinero. Pues ya está, a Dios rogando y con el mazo dando. Por otro lado, yo no sabía de qué palo iban los hermanos. Pero cuando empecé a ver con quién me estaba jugando las cartas, me dije: “¡Hostia dónde me he metido!” Unos tíos que solo quieren que salgan sus canciones como single… Me humillaron mucho. Yo empecé a jugar limpio: si traía una canción y, por ejemplo, la compañía Zafiro decía que mi canción era single, pues entonces te jodes, porque me has humillado mucho y ya está, te jodes. ¿Cómo va a ser un single una canción con Carlos cantando con esa voz de verraco, con esa pinta que tenía, como Chiquito de la Calzada, gordo y con esas patillas, además tan antipático? Pues normal. ¿A quién iban a coger para single? Pues a mí, así que te jodes”.

El rock duro de Barón Rojo no estaba tan bien visto por la gran mayoría de la sociedad española, pero caló rápidamente en la juventud (la gran mayoría provenía de familias de clase obrera). La música destacaba, además de por su dureza, por sus letras reivindicativas, que hablaban de rebelión, de libertad y de inconformismo. Cuéntame un poco de todo aquello, con qué problemas o facilidades te encontraste…

“Siempre acabas pagando el dar patadas al poder. El poder parece que es tonto, que no se mueve, pero el poder está en todos lados. El PSOE de Felipe González nos quiso fichar cuando vio que éramos una mina de votos para ellos, y nosotros, muy tontos, les dijimos que no. Entonces nos dijeron: “Encima vais a la fiesta del PCE a la Casa de Campo… os vais a enterar”. Y nos pusieron en la lista negra. Yo siempre he dicho y lo mantengo: el único grupo al que no le pusieron un especial de una hora en domingo en TVE fue a Barón Rojo, y ahí ha actuado hasta La Banda Trapera del Río. Fue una represalia. Yo admito el juego: tú das patadas al poder, el poder te jode. Ahora, que no te joda demasiado, lo justo. El poder, si puede, te ahoga y te extingue, de ahí el tema “Resistiré”.

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Esta entrada fue escrita por Redacción

  • Miguel Angel Lozano Ortega

    La entrevista entera????

  • Manolo Lopezmediero

    Sherpa es sherpa inigualable barón no es lo mismo k la antigua formación es parecido pero nunca igual le faltan piezas sobre todo los k escuchamos lo de antes nada k ver con lo de ahora

    • Ignacio San Miguel

      La verdad es que los que veíamos a Baron Rojo en los 80 me imagino que coincidimos en que las canciones cantadas por Sherpa no tenían nada que ver con las que cantaba Carlos de Castro, el cual, la verdad sea dicha, cantaba bastante mal. Pero bueno yo disfruté en algunos de sus conciertos y es una pena que el ego acabase con ellos

  • Alberto Blackmore

    Yo solo espero que todos los que estáis tan comprometidos con Sherpa y su música, lo hagáis comprando discos y yendo a sus conciertos. Que no solo de elogios vive el hombre.