Ya estamos a solo dos días del esperado estreno el 6 de noviembre de “Fiesta Pagäna”, la película inspirada en la historia de Mägo de Oz. Si previamente tuvimos ocasión de conocer las impresiones de Adriá Mondaray, encargado de interpretar a José Andrëa, acompañado por dos miembros de la formación actual de ma bada como Rafa Blas e Ix Valieri, autores de la canción oficial de la película, “Brinda con nosotros”, ahora son Adrián Lastra (que interpreta a Txus di Fellatio), Luis Bondía, responsable de emocionarnos en el papel de Kiskilla, y Guillermo Furiase, nada menos que en el rol de Moha, los que nos ofrecen sus impresiones y experiencias del rodaje: “Destrozar un camerino fue un desahogo brutal, pero José Andrëa nos dijo que lo que pasó fue el doble”, adelanta el violinista de “Fiesta Pagäna”.
Adrián, con el que Jason Cenador ha tenido ocasión de hablar en varias ocasiones en el camino hacia el estreno, es el primero en lanzarse a señalar aquelo que hace especial este biopic entre los muchos que se han realizado en los últimos tiempos sobre grandes leyendas de la música: “Para mí, ¿qué tiene de especial? Dentro de que estamos hablando de que es un biopic atípico, lo especial… es que es lo atípico. Es que no estamos contando una historia de rock and roll desde el punto de vista solo desde el espectador, viendo en la pantalla con una cámara que han puesto en una cabeza caliente ni un tiro de cámara desde la mesa de sonido ni un traveling que se mueve de una forma limpia, sino que toda la parte musical, que es una parte muy importante, obviamente, estamos contando la historia de Mägo, claro, y la cámara era un personaje más, era un instrumento más”.
El batería de la ficción continúa: “Eso, para mí, me parece que es lo especial, porque siempre estamos acostumbrados a ver… Salvemos las distancias, pero… a Queen, “Bohemian Rhapsody”, “Michael”, viendo estos conciertos desde fuera con esta cosa tan bonita. Aquí se ve la crudeza del rock y la crudeza, sobre todo, de los personajes. ¿Qué les sucedía a esos personajes cuando estaban en el escenario? Eso yo creo que al fan le va a gustar mucho. Al que no es fan también le va a flipar, pero creo que al que es fan… Sí, le va a molar mucho el decir: "Por dos horas he estado dentro de la banda", ¿sabes? Eso creo que es muy especial”.
Jason se interesa sobre qué nos espera de comedia y de drama y cuánto hay de recursos para mantener la extensa historia de la banda en un metraje de cine. Es Luis Bondía el que toma la palabra: “La verdad es que hay una cosa con la película, y es esta obsesión un poco algunas veces de hay que ser como muy... todo como, cómo pasó, sucedió, esto pasó así o pasó asá. Bueno, esto es una ficción. Al final, Álvaro, que es el director, pues obviamente, como nosotros, nuestro trabajo al final es contar historias, que para eso somos actores y somos artistas".
El teclista de la película remata su reflexión: “Y eso es lo que… a lo que nosotros nos dedicamos. Entonces, esta historia yo creo que está muy bien contada, y cuenta exactamente lo que es el grupo, que es una serie de chavales jóvenes que tienen un sueño y que lo dan todo por conseguirlo. Y al final eso tiene unas consecuencias. Entonces, de ficción, bueno, pues estamos hablando de Mägo de Oz para contar un mensaje, y ese mensaje está, y hay cosas que sucedieron de verdad y otras cosas que no, pero creo que eso es irrelevante en realidad. Al final estamos contando una historia”.

Lastra recoge el testigo sobre la labor del guion respecto a la realidad: “De hecho, es que es un microcuento. Estamos contando… no sé cuántos años pasan desde que empieza la película, quince o veinte. Quince años pueden pasar, o no sé si tantos, no tengo ni idea, pero realmente la historia de Mägo es mucho más amplia. Muchísimo. Estamos contando un microcuento de ese momento tan especial que fue el de Mägo de Oz en esos momentos con esos personajes y esas luchas internas que tenían”.
El recuerdo de Kiskilla o Fernando Ponce de León, eternamente recordados por los fans de Mägo de Oz, está muy presente, y tenemos ocasión de saber cómo ha afrontado su papel Luis: “Sí, de primeras, con mucho respeto, sobre todo porque, lamentablemente, Kiskilla falleció tres semanas antes de empezar a rodar la película. En ese sentido, tuve un hándicap porque no pude conocerle. Y él era una persona que estaba siempre como escondida. No le gustaban los medios de comunicación, no le gustaban las entrevistas y era difícil encontrar material suyo para hacer un trabajo de actor, de creación de un personaje. Y la verdad es que tuve que pedir a Peri, que era nuestro, nuestro consejero, y entonces ya me contaba: "Pues mira, Kiskilla fumaba un montón…", una serie de datos que te van dando para tú construir ese personaje desde el respeto más absoluto, porque era un máquina, era un genio de la música. Entonces, pues afrontándolo desde ahí, sobre todo”.
El momento de conocer la escena más loca y la más difícil de rodar vuelve a llevarnos a lo más divertido que han vivido en el rodaje. Furiase lo tiene claro: “Bueno, todos estamos de acuerdo en que la escena más divertida y la que más ganas teníamos cuando leímos: “destrozar un camerino”… Entonces, vino Patricia y nos dijo: "Chicos, hay cosas que no se pueden romper, ¿vale? Como esta mesa, este espejo, porque tal…". Y nosotros: "Vale, vale”. Acción. Lo primero, la mesa, el espejo, todo lo irrompible, ¿no? Aparte que no solo lo del camerino, que fue como un desahogo brutal y, y además eso pasó de verdad. Y hablamos con, con José Andrëa y nos dijo que fue mucho más, que fue el doble”.
El violinista de la ficción señala que hay algo que no sabemos de la escena de la limusina: “Luego, la escena de la limusina, que te cuente Luis, que de verdad había polvo rojo dentro, ¿no? Entonces, bueno, hubo muchas cosas que tampoco salen en la película, porque si no sería pues una serie muy larga, de celebraciones, de desfases, de fiesta… Pero en realidad, como ha dicho Luis antes, lo importante es el mensaje. Eso es como un círculo externo de todo el mensaje que realmente tiene la película”.
Adrián explica que hay algo que ahora provoca risa, pero que “no fue tan gracioso”, y es Bondía el que recoge el guante: “Bueno, la escena de la limusina realmente para mí era la que yo más estaba esperando. Era un momento muy cómico. Ahí con la bengala… Lo que siempre has querido hacer. Ahí a lo loco. Entonces, bueno, en un momento determinado, la limusina aceleró un poquito y yo me vencí hacia atrás y me rompí una costilla grabando esa escena”.
Nada saca al buen actor de su papel hasta que le dicen que corte: “Pero claro, estamos en mitad de un rodaje. Yo soy actor de… de raíz, ¿sabes? Yo no me atrevo jamás en la vida a cortar una escena. Es una cosa que tienes mamada desde que… Un actor no corta una escena. Entonces, yo continué con mi costilla rota y creo que estuve una hora y media rodando con la costilla rota”.
Lastra continúa: “Y luego escenas siguientes… Todo destrozado. Obviamente, eso fue en mitad del rodaje. Todavía faltaba toda la mitad del rodaje que tienes que rodar, con lo cual yo no sé en qué escenas estás con la costilla rota”. Y Luis nos descubre más partes que fueron literalmente dolorosas: “Pues estoy también en el concierto, en el concierto que nos tiran las rocas, las piedras, yo estoy con la costilla rota y tengo que estar saliendo ahí a escondidas, que me cogí una lápida para cubrirme. Yo estaba con la costilla rota. Pero hay un momento donde no te duele. No sé por qué. Es que estar en una película tan molona como esta, con un personaje tan maravilloso como este, con un elenco tan absolutamente increíble, que…”
Bondía remata el tema: “Aparte, hablábamos de lo único. Una de las cosas únicas también que ha hecho este rodaje es lo que ha pasado dentro, eso que no se ve. Porque nosotros nos hemos hecho una familia. Es que somos colegas”.

La película nos mostrará también a un protagonista menos conocido, como es el padre de Moha, y Guillermo nos traslada el orgullo que ha sentido al saber que esa parte ha emocionado de verdad al carismático violinista: “Pues mira, tuve la suerte de hablar con él y creo que… a mí me enorgullece, como humano y como actor, el reto que tengo de que él se sienta cómodo viéndose. Él me dijo que se emocionó justo en la parte que está con su padre. Y además, es que creo que es una parte que no sé si la gente que conoce la historia. Entonces, bueno, él me hizo hincapié en que él quería vivir eso. Con su padre, esa relación muy íntima. Entonces, bueno, él se emocionó y eso lo sé de primera mano y me siento muy feliz de que haya pasado eso”.
Antes de terminar, Jason indaga en cuándo ha calado el rock en las vidas de los tres actores desde el rodaje de “Fiesta Pagäna”. Furiase admite que el rock le cala en momentos determinados: “Alguno tiene sus partes. Yo, depende de… cuando se empieza a oscurecer la noche, me convierto un poquito, un poquito de rock and roll”. Bondía enlaza con una broma: “Despertamos como cantautores y nos acostamos como rockeros (risas)”.
Es Adrián, que parece haber conocido bien a su personaje, el que lleva el tema a la exigencia de ser una estrella del rock: “Es que es muy difícil ser una rockstar. Es muy complicado llegar a ser… Nosotros como actores, por mucho éxito que podamos tener… el mayor éxito que pueda tener, yo qué sé, Javier Bardem. Éxito internacional. Pues no le llega ni a un tobillo de una rockstar. ¿Por qué? Porque nunca vamos a tener la oportunidad de estar delante de ciento cincuenta mil personas gritando y coreando lo que tú has escrito o lo que tú has compuesto. Esa sensación es una pasada”.
El teclista de la banda confiesa haber sentido el subidón rodando escenas de conciertos: “Si nosotros con cuatrocientos extras nos volvíamos locos… Era: “¿Pero esto qué es? ¡Ah!”. Dándolo todo y la gente gritando”.
Lastra recuerda una anécdota con otro tipo de gran estrella: “A mí me dijo un día Iker Casillas, que vino a ver un musical, y me decía: “¿No te pones nervioso delante de tanta gente actuando?”. Y yo decía: “Iker, bonito, ¿me lo dices tú, que te están viendo millones de personas? Insultando, en la final del mundial, que tienes que parar un penalti… ¿y que si yo me pongo nervioso? Venga, amigo. Esto pa ti, ¿qué es? Esto es un entrenamiento”.
Guillermo Furiase cierra la entrevista con algo muy cierto: “Lo que hemos descubierto es que yo creo que ser estrellas del rock no es fácil”.
Una experiencia inolvidable
Previamente, Adrián Lastra nos contó las escenas más locas del rodaje y cómo cuando se metía en el papel todo cambiaba: “Cuando me ponía el pañuelo, la gente dejaba de hablarme”, además, también valoraba la magia especial que ha visto que tiene la banda: “Mägo de Oz es como la Coca-Cola, que a todo el mundo le mola, pero nadie sabe el ingrediente secreto”.
El director de “Fiesta Pagäna”, Álvaro Brechner, nos espera también en el número 486 de La Heavy, el número de noviembre, que ya se puede conseguir en nuestra tienda online, ofreciéndonos la mirada privilegiada de la mente que fue enlazando todas las piezas hasta crear la película que lleva a la pantalla la vertiginosa trayectoria de la internacional banda que fue rompiendo todas las barreras imaginables. Visita nuestra tienda online para no perderte nada.
- Entrevista a Adrián Lastra (Txus), Luis Bondía (Kiskilla) y Guillermo Furiase (Moha) a dos días del estreno de Fiesta Pagäna: “Destrozar un camerino fue un desahogo brutal, pero José Andrëa nos dijo que lo que pasó fue el doble” - 4 noviembre 2026
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