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Cuando Judas Priest abrió para Kiss: “No nos gusta el grupo”

29 noviembre, 2020 7:39 pm Publicado por  1 Comentario

Judas Priest en 1979, justo antes de la salida de Les Binks (primero por la izquierda)

En 1978, durante el segundo trimestre, Judas Priest publicó su quinto álbum, ‘Killing Machine’, al que posteriormente tuvieron que cambiar su título en Estados Unidos  como ‘Hell Bent for Leather’  por ser considerado un título violento.

Por Fernando Martínez

En octubre de ese mismo año iniciaron la gira ‘Killing Machine Tour’ en el Reino Unido. También giraron por Estados Unidos, y en ocasiones abriendo para sus compatriotas UFO.  Pisaron Japón por segunda vez, donde se grabaron algunos de sus shows para un eventual álbum en vivo. En septiembre de 1979 fueron invitados por Kiss para participar como teloneros de sus conciertos por Estados Unidos, tocaron en 17 ciudades estadounidenses abriendo para la banda de Gene Simmons y Paul Stanley para luego presentar sus propios shows que culminaron en noviembre del mismo año, también ese mismo mes de noviembre y poco después, ya en diciembre, tocarían por primera vez en Bélgica, Alemania y Francia como artista invitado de los australianos AC/DC.

Como dato curioso, en julio de 1979 antes de viajar a Estados Unidos para girar con Kiss, el batería Les Binks se marcha del grupo, sin malos rollos y en buenos términos. Para reemplazarlo la banda escogió al batería Dave Holland, que dio su primer concierto con la banda el 1 de septiembre en Uniondale (Estados Unidos ), por lo tanto su primer concierto con Judas Priest fue abriendo para Kiss.

Entre los años 1977 y 1979 Kiss estaban en lo más alto de la industria musical. Podían ir a cualquier sitio que quisieran; eran imparables. Kiss eran uno de los artistas con más ganancias por conciertos ofrecidos. Estaban en la portada de prácticamente todas las revistas musicales de América. Kiss estaban preparando una gira mundial alrededor de un concepto llamado Super Kiss.

Paul Stanley ideó un nuevo diseño escénico para el escenario de la gira. El sistema de iluminación sería un soporte hexagonal con piezas móviles, una innovación en esa época. Y arrollaría a cualquier sistema de iluminación visto antes, irradiando 400.000 vatios de luminosidad. El sistema de iluminación fue construido por McManus Enterprises. El sistema de sonido sería monstruoso, capaz de alcanzar y superar el umbral del dolor, con incontables cajas y amplificadores amontonados hasta el techo en los extremos del escenario y suspendidos encima de él. Sería de poder y dimensiones sísmicas. El escenario se extendería de un extremo a otro del pabellón, de 25 metros de ancho.

Todo el equipo se cargó en ocho camiones Great Dane. Unos 528.000 dólares de material rodante de la época. Con un total de equipo de 207.295 kilos. El personal viajbaa en dos autobuses Silver Eagles de 40.000dólares, cada uno con capacidad para dormir 14 personas. Eso fueron 164 ruedas rodando a través de Norteamérica para llevar el show a todos los estados posibles. El personal consistía en 46 técnicos y montadores altamente cualificados.

 

La pirotecnia sería la más espectacular y moderna que se pudiese diseñar, eclipsando todo lo que Kiss habían hecho antes. Poderosas explosiones golpearían a los fans. Cada miembro de Kiss tendría su propio efecto especial. Ace Frehley convertiría su guitarra en un bombardero espacial y derribaría altavoces suspendidos; Peter Criss tendría un elevador de batería que giraría en todas direcciones y se movería hacia atrás y hacia delante mientras era impulsado hasta el techo; y Gene se convertiría en un monstruo volador, suspendido por un enorme aparejo.

Y los trajes serían el último grito. Serían asombrosos, encantadores, escandalosos y arrolladores, a la altura de Las Vegas, pero al estilo rock and roll. El color predominante en cada traje estaría basado en el “aura” especial de cada miembro. Para rematarlo todo, habría un show de láser, algo que nunca antes había sido intentado por ninguna banda a la escala en que Kiss tenían en mente. Kiss irrumpirían a través de una cortina de láser azul que llenaría la extensión del escenario con columnas de luz brillando desde el suelo hasta el techo. Sería imposible que alguien confundiese esta encarnación de Kiss con un simple grupo de rock. Sería un gran Kiss que alcanzaría la carretera en el verano del 79 para una gira apodada como ‘Return of Kiss’.

Tan solo tres años antes de embarcarse en la gira junto a Kiss por Estados Unidos el cantante de Judas Priest, Rob Halford, daba su opinión sobre la banda de Gene Simmons a Merlin W. Frank, de  la revista Fachblatt Music Magazine, en 1976. “No nos gusta el grupo Kiss. Ellos hacen un buen espectáculo, pero para nosotros la música está en primer lugar. Cuando estamos en el escenario, nos expresamos físicamente. Para grupos como Kiss la música está detrás, se encuentra en el fondo, para ellos es más importante mostrarse en sí, no me los creo, tengo una actitud diferente. Cuando tocamos en el escenario, lo hacemos todo con sinceridad, nada se repite, excepto la música de Judas Priest. El estrés físico de la búsqueda de la escena es tan grande que cuando expresamos los sentimientos al público, todo lo demás desaparece. Es difícil describir la locura y emoción que se siente en el escenario. Estando de pie en el escenario no importa cuántas personas hay allí, 50 o 10.000 personas, nos gastamos el dinero en dar energía incontrolable y tensión”.

El periódico Melody Maker  escribía entre sus líneas en 1979 que “Judas Priest están ahora ocupados conquistando los Estados Unidos. Ellos ya han celebrado el triunfo en su tierra natal, pero ahora, después de tres visitas anteriores a ese país, América les vuelve a llamar, sin duda Judas Priest buscan el reconocimiento de la audiencia estadounidense del rock. El complemento actual es una serie de conciertos abriendo para el grupo Kiss. El primer concierto abriendo para Kiss ha sido problemático, pero a pesar de los diversos problemas, Judas Priest están reclutando experiencias muy gratificantes. Ellos están esperando el gran reconocimiento en los conciertos”.

K.K. Downing (guitarrista de Judas Priest): “Muchos chicos están viniendo a los conciertos con regularidad para volver a vernos, estamos siendo reconocidos como artistas. Aquí está uno de los principales factores por qué está siendo exitosa la gira con el grupo Kiss. Cada noche tocamos delante de miles de personas que, en su mayor parte, no nos conocen. Pero entonces, la gente pide nuestras canciones en las emisoras de radio, por lo que nos cuentan a menudo en los programas de radio, y por lo tanto vamos ganando protagonismo en esta área en particular”.

Durante la larga estancia en está gira se hizo evidente que el grupo Kiss gira inestimablemente en términos de expandir su audiencia, para Judas Priest además de la importancia de capturar un mercado más amplio también tienen bastante claro que girar con el grupo Kiss estaba siendo algo muy exigente. Sólo cuando te conviertes en un testigo presencial de las megas estrellas estadounidenses, es realmente cuando comienzas a entender al grupo Kiss, este es el negocio: pueden tocar rock con violencia, pero su propósito principal es hacer dinero. En Louisville, las entradas para el concierto solo costaron  10 dólares, por lo general las entradas valen mucho más. El dinero se intercambia por otros bienes en la caja final, como si de un supermercado se tratase. Esta escena del gigante comercio de Kiss y su merchandising cuestan una fortuna, por lo que el grupo tiene para compensar el costo del dinero de la entrada y recuperándolo en efectivo en cada concierto con la venta del merchandising del grupo.

Steve Gett (periodista de Melody Maker): “Antes de salir en esta gira, me enteré de que en este tour y en algunos lugares Kiss se enfrentaban con el problema de llenar recintos. Louisville era uno de esos lugares. Patético, 7.000 personas llenaron una sala enorme, el Freedom Hall, la que podría dar cabida a tanta gente como nuestro estadio de Wembley y el Earls Court (10.000 – 17.000). Sin embargo, no importa si la sala estaba llena o no, ver a Kiss por sí mismo es toda una experiencia. Ace Frehley, Gene Simmons, Paul Stanley y Peter Criss llegaron a la sala, como si de una fiesta de disfraces se tratara. Niños de tres años, junto con sus padres. ¿Entenderían la gente del Reino Unido, lo que es el grupo Kiss? Ellos pensarán que es un grupo de glam rock. Pero Kiss no es una pandilla de adolescentes. Kiss tienen un gran público para el estilo de Judas Priest. Cuando se trata de grupos que abren para Kiss, inmediatamente se plantea la cuestión de la limitación, y claro, a Judas Priest se les indicó cuál era su lugar.

La falta de hielo seco, sin prueba de sonido y un espectáculo de luces al mínimo puede ser una pesadilla para muchos de sus contemporáneos, pero Judas Priest hacen frente a esto. Lo que más me impresionó en el grupo en la gira por América de Judas Priest en 1979, es que estos se han convertido en profesionales. Reconociendo las limitaciones que tienen en esta gira, parece que están haciendo todos sus esfuerzos para representar una fuerte demostración en el escenario. Judas Priest, comienza como de costumbre sus conciertos, duran 45 minutos y ni un minuto más. Fácilmente podrían salir para hacer un bis, pero cuando las luces se encienden tienen que abandonar el escenario, es imposible. A pesar de esto, durante su tiempo en el escenario se las arreglan para crear una atmósfera de espontaneidad. Casi sin aliento cuando interpretan clásicos como “Running Wild”, “Victim Of Changes” y “Green Manalishi”. La gente disfruta de Judas Priest, y sin duda les dan la bienvenida por su regreso definitivo, pero tan pronto como el escenario se queda vacío, y se muestra el de Kiss todo es reorientado a su atención. Mi decisión de ver el concierto de Kiss es inquebrantable, K.K. Downing y yo nos quedamos juntos cuando la luz se apagó en la sala, y todo se llenó de gritos. “Tápese los oídos cuando entren en escena”, me advirtió K.K. Downing. Después de cuatro explosiones potentes, entendí el significado de su consejo. Después una rotunda entrada, Kiss comenzó con el tema “King of the Night Time World” y el circo comenzó con una masa de efectos teatrales, acompañado por la música.

En Louisville, Gene Simmons no voló a lo alto del escenario, por lo general se sube a la cúpula y escupe fuego. Por supuesto, vomita sangre. Paul Stanley, con sus posturas vibrantes de rock and roll star. El guitarrista Ace Frehley es todo un héroe de la guitarra. Casi toda la esencia del rock and roll se pierde en la pantomima de Kiss, pero debo admitir que me gustó el espectáculo, sobre todo las canciones como “Move On” (con solo de Paul Stanley), “Black Diamond” y una versión en vivo del single de música disco “I Was Made For Loving You”. Después de hacer saltar al público de sus asientos con “Detroit Rock City” y “Rock and Roll All Nite”, el concierto terminó. Uno de los efectos visuales principal era un solo de guitarra de Ace Frehley, cuando su guitarra se elevó a lo más alto del escenario resoplando humo con furia. Probablemente desde fuera parecía increíble, aunque más de cerca se podía notar claramente los cables que lo elevaban. Era simplemente maravilloso, especialmente cuando el guitarrista está de vuelta con otra guitarra que disparar cohetes. Es simplemente imposible no admirar el espectáculo. Más tarde, entre bastidores todo fue muy tranquilo, debido principalmente al hecho de la gente de seguridad de Kiss no permite el paso a nadie.

Después de varios intentos de coger un taxi junto a K.K. Downing para volver al hotel al terminar el día, fuimos acompañados por la policía muy amigablemente. “Esta vez, ha estado todo muy tranquilo”, dijo el policía. “Cuando Kiss tocó aquí la última vez, había mucha más gente y también hubo muchas más detenciones. Hoy, hemos detenido a 18 chicos. Esta noche fue relativamente tranquila”.

Al día siguiente, sobre el mediodía, Judas Priest estaba de nuevo en la carretera. Destino: Fort Wayne. Distancia: 216 millas. Todo el mundo estaba charlando, excepto K.K. Downing, que decidió dormir durante todo el viaje. Al final, llegamos a Fort Wayne, donde Judas Priest se instalaría en el hotel Holiday Inn. Esa noche tenían un concierto junto a Kiss, por lo que todos pasaron el tiempo hasta la hora del concierto en la piscina o jugando en las máquinas de pinball, pero la mayor parte del día la pasaban en el bar. Glenn Tipton, K.K. Downing y yo visitamos un club local junto con la gente Kiss. Antes del show, Rob Halford y Glenn Tipton también dieron una entrevista para la mayor emisora de rock de la ciudad, es evidente la importancia de la radio en los Estados Unidos, en contraste con la situación en este país (Reino Unido). “En Reino Unido puedes actuar para un público de 3.000 personas, pero esto no se puede contar… Aunque en los Estados Unidos toquemos para 10.000 personas. A la mañana siguiente, vendrá la radio y manipulará los registros de asistencia para sus dos millones de oyentes. En Estados Unidos la gente está respondiendo cada vez más a Judas Priest, así que por ahora, esta es nuestra prioridad. Es un país muy grande,  incluso  tras venir en tres ocasiones nos están llamando para tocar en nuevos lugares”. Dijo Rob Halford.

Para Judas Priest es bastante exigente el salir a tocar frente al público de Kiss, pero según K.K. Downing: “Me gusta tocar donde hay algún problema. Esto da un incentivo para subir al escenario y presentarnos con totalidad”. Sin duda, el problema fue resuelto en Fort Wayne, todos los espectadores respondieron a la actuación de Judas Priest. Incluso me di cuenta que en la primera fila había unos fans de Kiss, maquillados como Ace Frehley, que cantaban las canciones de Judas Priest. Más tarde, Rob Halford estaba en éxtasis. “Había gente que gritaban los nombres de las canciones, lo cual es siempre una buena señal”, comentó. “Lo más importante para nosotros es poder responder. Kiss temen que abramos para ellos, porque saben que podemos llegar a su público, otros grupos simplemente han sido expulsados ​​de sus giras”. Paul Stanley y Gene Simmons se asomaban al borde del escenario para ver el directo de Judas Priest, claramente apreciaban lo bien que el grupo funcionaba. En el pasado, Gene Simmons ha ayudado a varios grupos, incluyendo a Van Halen en su camino al éxito, aplaudieron a Judas Priest, y tienen un gran deseo de que trabajen junto a ellos en la última parte de la gira de Kiss.

Yo estaba más sorprendido por la falta de contacto entre los dos grupos. Miembros de la banda de Kiss rara vez aparecía en público, juntos o por separado, ya que se escondían a los extranjeros como si estuvieran en cuarentena. Rob Halford  estaba enojado con Kiss.

Rob Halford: “Lo sé, hablamos de dinero en este negocio, y ellos cuestan una fortuna, pero esto no significa que ni tan siquiera se acerquen a darnos la bienvenida. No hubo contacto mutuo, y para mí es una decepción completa, ya que si se excluyen todos los efectos especiales y el encanto de los trajes, tras eso y por lo general solo se obtiene a cuatro músicos tocando música””.

A las 21:40, el sonido de “Whole Lotta Love” de Led Zeppelin, que estaba sonando por el sistema de megafonía del local, se cortaba. Las luces se apagaban, gritos y chillidos resonaban dentro del pabellón y un atronador ruido estallaba a través de los altavoces gigantes del escenario, sonando como un ascensor industrial con bombas hidráulicas siendo puesto en marcha. Luces brillaban como relámpagos a través del oscurecido escenario, mientras cuatro auras en forma de cono aparecían por detrás de las enormes cajas de amplificadores y de unas plataformas que se alineaban de un extremo al otro del escenario. Destacando por los rayos de unas brillantes lámparas de arco que giraban frenéticamente, se podía ver a Kiss ascendiendo por detrás del escenario, ya que eran elevados hasta un punto justo debajo de la masiva estructura de luces.

Kiss estaban iluminados con los colores de sus respectivas auras, rojo, azul, violeta y verde mientras los cuatro permanecían inmóviles en enérgicas poses con los instrumentos preparados. Nubes de humo se arremolinaban en la parte delantera del escenario. Mientras Kiss se revelaban, los fans empezaron una estruendosa ovación, lo suficientemente fuerte para casi ahogar el sonido hidráulico. El ruido del ascensor se paraba, la presentación de Kiss retumbaba a través de los amplificadores y la banda surgía de sus auras y tomaban vida, cogidos en un fuego cruzado de rayos de luz de alta intensidad que cortaban una cortina de niebla e hielo seco. Kiss empezaban con “King of the Night Time World” mientras la audiencia explotaba.

El escenario era espectacular. Nubes de humo, descargas explosivas y una lluvia de fuegos artificiales se dispararon desde todas partes. El público estaba ensordecedor, agitándose delante del escenario. Una valla de hierro rodeaba el escenario de una punta a otra creando un foso entre Kiss y los guardias de seguridad que habitaban la valla por delante. Los fans que intentaban escalar la valla eran arrancados por los guardias y vueltos a echar a la audiencia. La zona frente al escenario en los conciertos de Kiss fue siempre un manicomio.

La batería de Peter dominaba el escenario. La guitarra de Ace sonaba como si cortasen metal mientras arrojaba nubes de humo y chispas. Gene volaba a través del escenario y sobre la audiencia en su dispositivo de vuelo, y Paul hacía impresionantes carreras desde las hábilmente pulidas rampas en curva que rodeaban la parte delantera del escenario. Los trajes eran deslumbrantes con todos sus resplandecientes diamantes de imitación y lentejuelas. La elegante guitarra Ibanez de Paul, con la superficie cubierta con desiguales piezas de espejo, refractaba los rayos de luz de los focos en miles de rayos parpadeantes. El logotipo eléctrico de Kiss estaba brillando, iluminándose en una rápida secuencia.

El show tenía la fuerza de un maremoto, aplastándote contra el suelo mientras te inundaba. Esto es lo que los fans venían a ver y a sentir, el poder de Kiss. La batería de Peter Criss se elevaba a casi ocho metros de alto sobre el escenario, casi hasta la estructura de iluminación, y se disparaban cohetes tras él. Otras explosiones hacia vibrar el recinto. El escenario se oscurecía y el show había terminado.

Actualmente el cantante de Judas Priest se encuentra promocionando su autobiografía titulada ‘Confess’.  Durante una aparición en Three Sides of the Coin , Halford recordó cuando su banda abrió para Kiss en los años 70 y su relación actual con Simmons y Stanley. “Recuerdo todo. Fue uno de los recuerdos de metal más emocionantes que puedo recordar. En primer lugar, fue emocionante descubrir que Gene Simmons y Paul Stanley eran, y siguen siendo grandes fans de Judas Priest. Siempre es emocionante que tus compañeros en la música digan cuánto disfrutan de lo que haces. Y déjame decirte, nosotros como Judas Priest, siempre hemos sentido lo mismo hacia Kiss”.

Richie Faulkner es un gran admirador de Kiss, al igual que Glenn Tipton, Scott Travis e Ian Hill. Todos somos grandes fans de la banda. Así que nos quedamos absolutamente anonadados cuando recibimos la noticia de que Gene y Paul querían que abriéramos para Kiss en una gran gira por Estados Unidos. Me decían: “Hazme saber lo que necesitéis. Estamos juntos en esto, vivimos las mismas vidas, nos apoyamos, nos ayudamos”. Y eso es lo que Kiss siempre ha hecho fuera de la música, como personas, son gente hermosa. Y es genial que tengamos esta relación contínua con Kiss. Y se suponía que ahora íbamos a hacer un show juntos. Deberíamos de estar en Europa haciendo un show juntos, pero lo hemos reprogramado, y espero podamos hacer ese concierto juntos en 2021. Así que la amistad, el amor y el apoyo que Kiss tiene por Priest es recíproco, y tan fuerte como siempre”.

Judas Priest abrió 17 conciertos para Kiss durante el ‘Dynasty Tour’ en septiembre de 1979:

01/09 – Uniondale (Nassau Veterans Memorial Coliseum)
03/09 – New Haven (New Haven Coliseum)
05/09 – Springfield (Civic Center)
07/09 – Filadelfia (The Spectrum)
08/09 – Asbury Park (Paramount Theatre)
10/09 – Huntington (Civic Center)
11/09 – Los Ángeles (Forum Arena)
12/09 – Knoxville (Knoxville Civic Coliseum)
14/09 – Cincinnati (Riverfront Coliseum)
16/09 – Louisville (Freedom Hall)
18/09 – Fort Wayne (Allen County War Memorial Coliseum)
20/09 – Evansville (Roberts Memorial Coliseum)
22/09 – Chicago (International Amphitheatre)
24/09 – Milwaukee (MECCA Arena)
26/09 – Madison (Dane Conty Coliseum)
28/09 – Bloomington (Metropolitan Sports Center)
30/09 – Kansas City (Municipal Auditorium)

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