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Crónicas

Vargas Blues Band: Al desnudo

«Solo gente que haya mamado del blues desde la cuna puede ofrecernos propuestas artísticas de tal calibre»

21 noviembre 2017

Teatro Fernán Gómez, Madrid

Texto: Yorgos Goumas. Fotos: Nerea Ramos

Los tiempos difíciles y crudos a nivel sociopolítico tienen su reflejo también en el terreno artístico, como cabe de esperar, y el prolífico y polifacético guitarrista Javier Vargas no iba a ser una excepción. En lugar de ofrecernos una vía escapatoria de este periodo incierto y casi asfixiante que estamos atravesando desde hace unos años, está empeñado en recordarnos que vivimos tiempos oscuros.

Buena fe de ello dan los títulos de sus tres últimos discos, ‘From The Dark’ (2015), ‘Hard Times Blues’ (2016) y ‘Cambalache y Bronca’ (2017). Sobre todo este último, nos muestra su faceta más cruda (el tema homónimo casi roza el terreno del heavy moderno) y contestataria de Javier y aparentemente, para acentuar más este aspecto, desde hace unos años ha elegido prescindir de esos arreglos lujosos y estar acompañado por muchos músicos, tal como nos ha tenido acostumbrados, para reducir su banda en formato de power trío, tal como pudimos verle dentro del marco del festival internacional de jazz, Jazz Madrid. Sobre el escenario, le acompañaban sus dos fieles escuderos desde hace más que una década, el argentino Luis Mayol, otro músico/vocalista polivalente que se puede mover como pez en el agua entre varios géneros como el rock, el blues, el jazz y el tango, junto con el holandés Peter Kunst en la batería y las voces.

Javier Vargas siempre ha mostrado su afán por servir como puente entre la música latina, la música de sus raíces, con su otro gran amor, el blues-rock, y por eso era de recibo que arrancara su concierto con “Para Guarachar”, una muestra perfecta de la mezcla de los sonidos caribeños con el blues rock; esa mezcla que aprendió de manera magistral de uno de sus maestros: Carlos Santana. Lo siguió el instrumental “Blues Latino”, otro clásico de su repertorio (versionado además por el propio Santana en el disco ‘Santana Brothers’ de 1994), que personalmente me trae en mente imágenes de playas tropicales idílicas mientras se saborea un mojito; el mismo efecto que tiene sobre mí el tema “On the Beach” de Chris Rea, artista que volveré a mencionar más adelante.

La conexión blues-Caribe siguió sonando en forma del tema “Sácalo Fuera”, la versión en castellano del tema “Chill Out (Things Gonna Change)”, el éxito en conjunto que tuvieron en 1995 John Lee Hooker y Carlos Santana y con Kunst correando “blues is the healer”, cual referencia al disco que supuso el resurgimiento de la carrera de John Lee Hooker, ‘The Healer’ (1989). La conexión con sus raíces argentinas hizo acto de presencia con el sensual “Buenos Aires Blues” que fue seguido por “Amapola Negra”, “Vivir al Alba” y “Spanish Fly”. En este punto tengo que decir que personalmente eché algo de menos los arreglos originales de todos estos temas (la percusión latina, los teclados, el bandoneón o la guitarra flamenca) ya que los temas mencionados sonaron algo deslucidos y la voz de Mayol se adapta mejor al rock y el jazz que en los sonidos latinos.

Para mí, el verdadero despegue vino cuando el blues rock tomó las riendas, empezando con el tema de Otis Rush “Keep On Loving Me Baby”, chicago blues en estado puro. Tiempo para meternos en terrenos más hardrockeros y rendir homenaje a otro de sus maestros, Jeff Beck, con el tema “Black Cat Moan”; un tema que se incluía en el único disco que grabó junto a Carmine Appice y Tim Boggert de los Vanilla Fudge en 1973. Curiosamente, unas décadas después, Vargas tomaría el puesto de Beck y grabaría junto a Appice y Bogert un disco en 2011 junto a Paul Shortino (Quiet Riot, King Cobra) en las voces. A ver cuántos guitarristas se atreverían hacer algo así y no solamente salir ilesos del intento sino además ver su estatus más reforzado aún.

Tiempo para rebajar las revoluciones con otra balada imprescindible en el repertorio de Vargas: “Do You Believe In Love”, tema compuesto para que lo cantara Chris Rea allá por el año 1994 en el disco ‘Blues Latino’. Si no os pone los pelos de punta es porque tenéis horchata en la sangre. Después de sacudirnos emocionalmente, Vargas y sus muchachos volvieron a subir las revoluciones volviendo a terrenos hardrockeros con “Black Cat Boogie”. Ese boogie al más puro estilo tejano, y con un breve solo de batería incluido, fue seguido por dos versiones: “Love Me Two Times” de los Doors y “Sunshine of Your Love” de los Cream. Ya sabéis que Vargas vio otro de sus sueños cumplidos cuando en 2005 su ídolo Jack Bruce colaboró en su disco ‘Love, Union, Peace’, un título “santaniano” donde los haya, dicho sea de paso, cantando y tocando el bajo en el tema “Pretty Blue”. También sirvió para que Javier enviara sus recuerdos a Eric Clapton que se encuentra algo pachucho últimamente.

El funk-soul tampoco podía faltar en la velada ya que constituye otra de las influencias fundamentales de Vargas y vino en forma del tema “Body Shock”. A través de tocar unas notas del tema tradicional mexicano “La Cucaracha”, como último guiño a sus raíces latinas, la banda hizo una última vuelta a terrenos blueseros con el picante y juguetón “Make Sweet Love To You” y “Man On the Run” (con ese toque a lo Stevie Ray Vaughan y con larga improvisación inclusive) antes que la banda hiciera un repaso al rock-blues argentino a modo de bis: primero fue la versión del tema de Manal “Todo Día Me Pregunto”, presente en el último disco de Vargas Blues Band, donde versiona clásicos del rock argentino. Como no podía ser de otra manera, ningún homenaje es completo sin un tema (o dos) del legendario Norberto Aníbal “Pappo” Napolitano, así que a modo a despedida pudimos escuchar “El blues local” y “El viejo”. Durante este último, además, los del teatro ya estaban encendiendo las luces ya que el tiempo pactado era de hora y media; como bien se sabe, los funcionarios no permiten ni un minuto fuera de su horario.

En definitiva, fue otra muestra más del poderío de Javier Vargas y sus músicos, sobre todo cuando se adentraron en terrenos menos latinos, debido al formato de power trío tal como expliqué antes. Además, sobre este último creo que Vargas ha sabido captar el zeitgeist actual: tiempos difíciles piden respuestas (en este caso artísticas) crudas, simples y directas. Una filosofía que también sigue a nivel de instrumentos ya que suele usar una o dos guitarras como máximo en sus directos: en este caso dos Stratocaster Vintage del ’61 y ‘71 y dos amplis Fender (a modo de anécdota, sirva el hecho que una de ellas aún tiene una pegatina que le regaló a Javier el mismísimo Alvin Lee de los Ten Years After).

¿Acaso no es eso de lo que se trata el blues? Añoranza y tristeza, pero también perseverancia y fuerza de cara a las circunstancias. Solo gente que haya mamado del blues desde la cuna y que haya hecho de esto un modo de vida puede ofrecernos propuestas artísticas de tal calibre.

 

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