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Crónicas

John Mayall: Bienvenido Mr. Mayall

«Al abandonar la Sala BBK seguíamos haciendo cábalas sobre cómo un señor tan mayor aún podía dar una lección como esa de lo que es tocar blues»

1 octubre 2019

Sala BBK, Bilbao.

Texto: Manuel Quintana Ortiz. Fotos: Jose Oyarbide

Asombroso, así se puede calificar el concierto ofrecido por John Mayall, el legendario Bluesman blanco,  la pasada noche del 1 de Octubre en la Sala BBK de la Gran Vía de Bilbao. El de la BBK está incluido dentro de su programación Music Legends, ciclo con el que nos deleitan acercando hasta la ciudad vasca en los últimos años a gente como Ginger Baker, Leon Russell o The Zombies, y que tiene como máximo exponente la celebración del Festival BBK Music Legends, en las instalaciones que tiene en  Sondika  esta entidad bancaria que con  tanto gusto trata al mundo de la cultura en Euskadi.

Poco se puede decir de John Mayall que no se sepa ya. Bluesman pionero. El Rey del blues blanco. Introductor del Blues en Gran Bretaña, donde fundó en los 60 el grupo The Blues Breakers, banda en la que se inició Eric Clapton y que abandonó para formar Cream. Por estos Bluesbreakers también pasaron gente como John McVie y Mick Fleetwood, que luego formarían Fleetwood Mac, o Mick Taylor, que sustituiría a Brian Jones en los Stones.  Y se ve que no contento con su trayectoria, que le ha llevado toda una vida, ahora se embarca en una gira para conmemorar sus 85 otoños.  Una gira que en este país, por ejemplo, le llevará por 12 ciudades en 14 días. Espeluznante.

Llegamos pronto a la sala, y nuestra primera sorpresa fue encontrarnos en el mismo Hall al mismísimo Mayall montando en primera persona el puesto donde posteriormente se dedicaría a vender discos y rúbricas. Le solicitamos una foto pero se negó, convocándonos para el final del concierto en ese mismo puesto de discos.

Tras un par de zuritos por Gran Vía entramos en la Sala BBK. El escenario estaba presidido por dos teclados, un Roland (recuerdo que en los 80  esta marca de instrumentos electrónicos patrocinaba un equipo ciclista) y, justo a su lado, un Hammond mucho más retro. En esta gira le acompañan Greg Rzab al bajo y Jay Davenport a las baquetas, un afroamericano inmenso que parece más un guard de los Jaguars que un batería de blues. Ambos son naturales de Chicago, la patria del blues. Cerrando el combo encontramos a la maravillosa Carolyn Wonderland, una espectacular guitarrista, cantante  y blueswoman natural de Texas.

Empezó con “Take About That”, y lo primero que hizo fue presentar a sus músicos, saltándose ese protocolo no escrito que tradicionalmente deja las presentaciones de la banda para el cierre del show.

Con “I Feel So Bad” se arrancó con una intro con su armónica y la remató  parapetado tras su teclado Roland, búnker que prácticamente no abandonaría durante todo el bolo. Desde el primer momento comprobamos lo asombroso que nos resultaba ver a una auténtica leyenda de la música en la recta final de su trayectoria y cómo aún conserva las ganas, la actitud, el toque y, sorprendentemente para mí, la voz, ya que tenía mis reservas acerca de la calidad vocal de un señor tan mayor. Nada de qué preocuparse.

Con “Voodoo Music” se armó de una guitarra diminuta, que parecía recortada, de difícil descripción y que no sabría bien definir qué tipo era.  En el siguiente tema cedió absoluto protagonismo a Carolyn Wonderland, quien nos demostró su solvencia y virtuosismo, armada de la Gibson Les Paul que utilizó toda la noche (esta guitarra sí que no tenemos ningún problema en definirla).

Con “Gimme Some Gumbo”  permitió lucirse a su batería. En “Movin’ Out, Movin’ On” volvió a lucir la guitarra recortada e  indescifrable de antes.  Al final, mi acompañante El Pinchadiscos y yo convinimos en que quizás lo hiciera por el motivo del peso, porque a su edad es probable que una Gibson con todo el equipo le descalcifique el hombro hasta el punto de lesión.

En “Help Me” nos demostró  nuevamente su dominio de la armónica.  Después, “Demon of Night” devolvió el protagonismo a Carol Wonderland, maravillosa toda la velada. “Chicago Line” la introdujo con la armónica, pero fue su base rítmica la que se encargó  de rematarla, que por algo son de Chicago. Seguidamente, en “I’ll Want my Money Back” aprovechó para bromear sobre cómo se va el dinero.

Para despedirse, antes del bis tocaron “Drifting Blues”, que empezó muy suave, casi como una pieza de jazz, hasta que entró Carolyn, para después volver a un blues suave y largo en el que se deleitaron consigo mismos durante 15 minutos, algo que se hizo algo duro, hasta que se retiraron al backstage. Hasta ese momento, el teclado Hammond parecía únicamente un elemento decorativo, pero al volver a escena se dirigió hacia él por primera y única vez en toda la tocata para el tema de despedida, que fue “Oh Pretty Woman”, pero no la archiconocida canción de Roy Orbison, sino el tema de blues de Albert King

Así, tras dos horas exactas de concierto, Mister Mayall, rodeado de una banda perfectamente engrasada, se retiró al Hall, en el que, cobijado por el mini puesto que él personalmente montó, se dedicó a comercializar CDs y a hacer firmas, momento que aprovechamos para fotografiar a la magnífica guitarrista Carolyn Wonderland y felicitarla por el gran show que nos ofrecieron en esa noche bilbaína.

Al abandonar la Sala BBK seguíamos haciéndonos cruces de cómo un señor tan mayor aún podía dar una lección como esa de lo que es tocar blues. Y de que aún le quedan 10 bolos  en 12 días por el país, lo que significa que todavía estáis a tiempo. Corred antes de que sea demasiado tarde.

Bienvenido Mr. Mayall.

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2 comentarios

  • Juandie says:

    A pesar de su edad y de su veteranía musical el histori John Mayall sigue ofreciendo uno de los mejores directos y esa noche en Bilbao ahí lo constató.

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