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Crónicas

Weekend Beach Festival 2018: Cinco años de sonrisas en la playa

«¡Por muchos Weekend Beach más que llenen las noches de la costa del sol del mejor ruido!»

Del 4 al 7 de julio

Torre del Mar, Málaga

Texto: Melibea Márquez. Fotos: Hughes Vanhoucke

Cuatro intensas jornadas resumen el quinto aniversario del Weekend Beach Festival 2018, celebrado en la costa malagueña de Torre del Mar, en un enclave idílico frente a las playas del municipio de Vélez-Málaga. El polifacético festival batió todos los records de asistencia de las pasadas ediciones, consolidándose en los primeros puestos de los eventos musicales del año y congregando a más de 140.000 weekers de varias generaciones y muy diversas inclinaciones musicales. Y es que si de algo sabe el Weekend es de reunir a personas muy diferentes bajo la misma bandera de pasión por la música, buen rollo y ganas de disfrutar de la experiencia al máximo, poniendo en bandeja todo lo necesario para no defraudar a nadie.

La Fuga

Con headliners como The Offspring, The Toy Dolls, Bunbury o, lejos de nuestro ámbito, David Guetta, y bandas como La Raiz, Avalanch, La Fuga, The Qemists, Gatillazo, Boikot, Desakato o La Pegatina, el sonido Indie de Izal o Viva Suecia y las sesiones de electrónica y D&B, esta edición hizo honor al refranero poniendo de relieve que, para gustos, colores. Y todos tenían cabida en el Weekend Beach.

La primera jornada, que arrancaba el miércoles 4 de julio bajo un sol de justicia de la mano de Fabio Laza, retó a los primeros valientes a abandonar el baño playero y sumergirse en los primeros acordes del festival, si bien la afluencia comenzó a ser evidente pasadas las 19:00 horas con el dúo navarro Iseo & Dodosound acompañados por los Mousehunters. La banda aprovechó la ocasión para presentar su último disco, ‘Roots in the Air’. La dulzura en la voz de Iseo, acompañada a los platos de Dodosound y por los vientos de “Los Cazarratones”, evidenciaron que el reggae fusionado con dub es una fórmula más que efectiva para mecer a su público en un ambiente mágico. Se despidieron con su último single, “Dame”.

A Iseo le siguió en el mismo escenario Huecco, que continúa su gira de presentación de ‘Lobbo’, aunque también dio un buen repaso a los temas que le lanzaron a la fama como solista y que conmocionaron a buena parte de los adeptos de Sugarless tanto como se dispararon las ventas en el marco de su actual etapa, tales como “Se acabaron las lágrimas”, “Pa’ mi mulata” o “Tacones baratos”; ritmos bailables con pinceladas de rock, metal, ska o rumba. No por nada es el precursor de un estilo propio, y con su carisma para el mestizaje consiguió poner en movimiento tanto a sus fans más incondicionales como a aquellos que recuerdan con nostalgia su periplo anterior. Si algo no ha cambiado es que sigue dejándose la piel en el escenario, arropado por una buena banda hace que su propuesta musical gane muchísimo en los directos. Derroche de energía a raudales que contagió al público que lo despidió con cuernos y aplausos.

The Offspring

Con los últimos tonos de claridad en el cielo, salían a escena Danza Invisible, que se encuentran en su gira 35 Aniversario, transportando a los asistentes a la movida madrileña. La banda malagueña repasó sus grandes éxitos, entre los que no podían faltar “Sabor de Amor” o “La estanquera del puerto”, recordando a los presentes más jóvenes aquello que hacía bailar a sus padres e incluso abuelos. Incidieron en varias ocasiones en ello. Nadie es profeta en su tierra, pero pese a no ser de los conciertos más multitudinarios, las ganas y energía de la banda capitaneada por Javier Ojeda contagiaron al público.

Tras Danza Invisible, pasadas las 23:00 llegaba al escenario Brugal Green Valley, banda de reggae, dancehall y roots, y uno de los platos fuertes de la noche a juzgar por el gran número de asistentes. Vaticinaron un repaso a sus viejos temas “para todos los hijos de la tierra que hay esta noche”, y así fue, sin olvidarse de “Alma Libre”, corte que da nombre a su último disco.

Otra de las bandas más esperadas del miércoles fue La Pegatina. Los catalanes prometen diversión y nunca defraudan. Saltos, bailes y pogos fueron la constante en toda la actuación donde presentaron  “Ahora o nunca”, gira que les llevará por buena parte de la geografía española, de Europa y por diferentes rincones del mundo. En su parada por el Weekend supieron ofrecer exactamente lo que se esperaba y es que después de diez años sobre los escenarios, la experiencia es un grado. Tras hora y media intensa de bailoteo en la que no faltaron “Lloverá y yo veré” o, por supuesto, “Mari Carmen”, la madre de todas las fiestas ponía fin a la noche de gran parte de los asistentes dejando camisetas empapadas y sonrisas tatuadas por un gran primer día. A eso de las 4:00 de la madrugada, los más incombustibles no se perdieron la sesión DJ que siguió, a las manos de Fátima Hajji. Había ganas pese a que quedaba mucho festival por delante.

Nuestro compañero Jason Cenador fue maestro de ceremonias por tercer año consecutivo

El jueves 5 comenzaba en el escenario Torremar Victoria con La Maruja y otras hierbas que arrancaron a bailar a los primeros asistentes. Le siguió el Kanka abriendo con “Qué bello es vivir”, himno que describía el sentir generalizado y que el público coreó junto a su paisano, incluso atreviéndose a jugar con este en un diálogo improvisado. Acompañado a la guitarra por Álvaro Ruiz y a la percusión por El Manin, quien dio la nota con alguna intervención de Beat Box, demostró por qué cuelgan el sold out allá donde van, y es que la sencillez no está reñida con el éxito. La mayor parte del público se quedó en este escenario mientras que en el Brugal los murcianicos Viva Suecia daban los toques de indie rock a la tarde, a eso de las 20:30. Una hora después y mientras Muchachito llenaba de trompetas el cielo malagueño en el escenario Torremar Victoria, en el Brugal se presentía rock por el número de camisetas negras por metro cuadrado que se iban reuniendo. Era el momento de La Fuga.

The Toy Dolls

Pasadas las diez de la noche comenzaba la intro de “Gladiator” mientras en la pantalla de escenario se proyectaba una luna cambiante en todas sus fases hasta que se tornó en el logo del grupo, coincidiendo con los primeros acordes de “En Vela” y volviéndose loco al público, que les tenía ganas. A continuación, en la pantalla se reproducían imágenes de sus periplos en la carretera y conciertos al son del tema “Camarote”.

Fueron repasando buena parte de sus temas más míticos, como “Majareta”, “Mi perdición”, del álbum ‘Más de cien amaneceres’, o “P’aquí P’allá”. No faltó mención a San Fermín por parte del vocalista y guitarrista Pedro – oriundo de Pamplona y que salió disparacho al chupinazo justo tras terminar el show – antes de comenzar con los primeros acordes de “Pedazo de morón”, con elementos de ska que el público agradeció con pogos y coros entregados. Siguieron con “Cuestión de prioridades”, perteneciente a su disco más reciente ‘Humo y Cristales’, y “Baja por diversión”. El momento más conmovedor de la velada, con mecheros y móviles levantados, fue, sin duda, para la acompasada e intensa “Por verte sonreír”.

Como ya había sucedido con otras bandas, no faltó una mención a los derechos de las mujeres y al “no es no”, y dedicaron a ellas el tema “No sólo respirar”, cuyo riff aprovecharon los presentes para levantar tierra hasta las nubes. Finalizaron su actuación con la mítica versión de los Calis “Heroína” y se despidieron por todo lo alto con “Txus”, sorprendente cover de La Polla Records, para gozo de un público fiel que ha consolidado a la banda cántabra tras más de 20 años en los escenarios. ¡por muchos más!

Apenas había dado tiempo a recuperarse del rock de La Fuga en el escenario Brugal cuando aparecieron en escena los esperadísimos The Offspring en su única fecha de este año en España. Eso se notó en la gran afluencia de un público que no quiso perder la oportunidad de vivir uno de los directos más cañeros del festival. Bajo una nube de confeti dorado sonaba “Americana” para abrir boca, seguido de “All I Want”, que marcó el detonante de unos mosh pits que el propio Dexter reseñó destacando que ocurrían diecisiete al mismo tiempo y que se sucedieron en cada tema para no permitir que el polvo volviera a posarse sobre el suelo. Por si no fuese suficiente locura, regalaron el cover de AC/DC “Whole Lotta Rosie”, que sirvió para descargar la adrenalina de los presentes.

La Raíz

No podían faltar “Want You Bad”, para que todas y todos sacaran su lado más malo. Algo de respiro, si se puede con los californianos, llegó con “Gone Away” o “Why Don’t You Get A Job”, para volver a poner el escenario patas arriba con “(Can’t Get My) Head Around You”.

Hubo tiempo para más cumplidos y agradecimientos constantes entre riffs y cambios de guitarra; Dexter y Noodles alabaron el directo de La Fuga y comentaron que The Toy Dolls, los siguientes en liza, era una de sus bandas favoritas y principales influencias. Tampoco olvidaron piropear a la cerveza malagueña Victoria; esperamos sea aliciente para que regresen a la Costa del Sol pronto. De hecho, nunca antes en su cuarto de siglo de trayectoria habían actuado en Andalucía, tal y como ellos mismos señalaron. Tanto despliegue amoroso merecía continuarse con “Pretty Fly”, y vaya si el público respondió y se lo dio todo.

Una breve pausa para los bises auguraba dos de los temas más queridos de los californianos, “Kids Aren’t Alright” y “You’re Gonna Go far Kid”, que hicieron estallar a un público entregado de principio a fin. Como guinda, culminaron con “Self Steem” para despedirse entre una merecidísima ovación.

En el mismo escenario llegó el relevo de la mano de los británicos The Toy Dolls. El trío sin duda ofreció uno de los conciertos más divertidos de todo el festival. Casi 40 años después de la formación de la banda, los incombustibles Michael “Olga” Algar, Tommy Goober y Duncan Redmonds demostraron sobre el escenario que todo es actitud y siguen ofreciendo un show inigualable, algo que el respetable supo apreciar y corresponder desde el minuto uno. Con los primeros acordes ya tenían a todo el mundo bailando.

Repasaron temas de toda su trayectoria profesional para regocijo de los presentes, que disfrutaron como niños jugando con “las muñecas”. De los temas más celebrados fueron “Spiders In The Dressing Room”, “Dougy Giro” o “Nellie the Elephant”, que desató el fervor de la gente. Descorcharon literalmente una botella de energía a raudales sin parar ni un sólo momento, recorriendo de lado a lado un escenario que se les quedaba pequeño. Una hora de show que pese a dejar a los fans con ganas de más (estaba programada una actuación más larga), fue efervescente de principio a fin. Puede que en ocasiones así se cumpla aquello de lo bueno, si es breve, dos veces bueno, aunque muchos no lo entendamos del todo. A buen seguro habríamos disfrutado media hora más con la misma intensidad, pero a la noche aún le quedaba mucho y no estuvo de más reservar algo de energía. Se despidieron entre aplausos y cierta incredulidad por la brevedad de la actuación, pero con la emoción por ver a una de las mejores bandas en activo del punk de la vieja escuela retratada en el semblante del personal.

Gatillazo

A las 2:30, el escenario Torremar Victoria comenzó a congregar a los adeptos de La Raíz. La cita era obligada, ya que están de gira de despedida tras más de diez años sobre los escenarios. Es de reconocer el esfuerzo de la banda por dar el máximo teniendo en cuenta que hacía doblete esa misma tarde, ya que ofrecieron otra actuación en el Cabo de Plata, a tres horas de camino. No obstante, tras la intro que precede al tema “Entre poetas y presos” y con los primeros acordes, miles de manos en alto corearon las frases de la reivindicativa y numerosa agrupación valenciana, elevando al cielo cada proclama. Le siguió “Borracha y callejera”, con un público saltando en una perfecta coreografía que, seguro, ofrecía una panorámica de impresión desde el escenario. Con “La voz del pueblo”, el ambientazo ya era evidente y podía apreciarse la entrega del respetable midiendo las nubes de tierra que se elevaban sobre sus cabezas. “Muérdeles” continuó en la misma tónica, para dar paso a “Jilgueros”. Así hasta el final, siguieron repasando los mejores temas que tanto les ha dado a la formación y, sin duda, a sus seguidores.

Habiéndose adelantado la actuación de Gatillazo más de quince minutos en el Escenario Brugal, Don Evaristo Páramos salía a escena para colmar a sus acérrimos con el mejor punk de un veterano de lo políticamente incorrecto. “Fosa común”, “Un minuto en libertad” o “Fóllate al líder” desataron la euforia de los asistentes; incluso en un par de ocasiones algún espontáneo invadió el escenario siendo desalojado por seguridad. Esto debió de poner a los seguratas en alerta, pues el resto de la noche se esforzaron por mantener al público contenido, tarea difícil cuando el huracán Evaristo ya se ha desatado.

“Mucha muerte” o “Esclavos del siglo XXI” eran de obligado cumplimiento. Continuó con “Fascículos” o “Bla bla bar”, para no dar ni un respiro. Con “N#1 en USA” nos demostró que es el puto amo allá donde vaya. Tampoco se dejaron en el tintero “Vendido” justo antes de “Txus”, que sonaba por segunda vez en ese mismo escenario tras la cover de La Fuga. También cayeron durante el show otras piezas de La Polla Records como “Porno en acción”, y todos tan contentos. A esas alturas de concierto era temazo tras temazo y la locura se había apoderado de todos los presentes; el maestro sabe de sobra dar a su público lo que necesita en cada minuto. Gatillazo siempre ha mantenido su esencia original, lo cual no es de extrañar con Txiki a la guitarra y Tripi a la batería, miembros perennes de la formación.

“Johnny”, otra reliquia de La Polla, desbordó el show, tan enérgico que el propio Evaristo se dirigió a los miembros de la seguridad para pedirles calma y manifestarles que no era necesario que guardaran tanto celo. “¡Que nadie me quiere pegar!”, les espetó, bien traído justo para introducir el tema que siguió, “Sseguratass Blindaoss”, que también le dio pié a comentar con sorna el episodio reciente en que la Guardia Civil le denunció por dedicarle a la Policía su mítica jota. La modificó confesando con sorna que se había “acojonado” y tras una nueva versión, coreó otra en la que solamente pronunciaba la palabra “policía” dejando el calificativo para el público al final de la misma. Fue el mismo que cuando la ley mordaza le acechó. El broche final con “Odio a los partidos” elevó la irreverencia al nivel que merecen los Gatillazo. Gran concierto y grandes letras para los tiempos que corren.

Boikot

No nos quisimos apartar del escenario Brugal, puesto que tocaba recibir a los últimos de la noche, esperadísimos Boikot, que iniciaron con casi quince minutos de retraso, algo que no condicionó el disfrute de los adeptos. Tras una presentación motivadísima por parte del maestro de ceremonias Jason Cenador, como venía acostumbrándonos durante estas dos jornadas, el escenario quedó a oscuras con los únicos elementos destacados de la estrella roja y los tambores iluminados a cada lado, puesta en escena que eligieron para éste año.

Aullaron las sirenas y salen los músicos a escena, al tiempo que resonaron los tambores como intro hasta que apareció en la pantalla la frase “Tu indiferencia es la ignorancia”, mítica de su triada de canciones “Pueblos”, integrada a lo largo de la mítica trilogía ‘La Ruta del Ché’. Grass rompió entonces la expectación anunciando con la batería la inconfundible “De espaldas al mundo” y los presentes comenzaron a dejarse llevar. Con “Karraskal” hacía acto de presencia el confeti, augurando la fiesta en ciernes. Le siguió “Pueblos III”, culminada con el fragmento final de “Stop Censura”. A las cinco y media de la madrugada sonaba “No pasarán” para no dejar que los ánimos se apagaran; los pogos a estas alturas eran un constante desde las primeras filas hasta el final, y es que Boikot siempre llena.

Continuaron con “Bubamara”, la incendiaria “Gasolina, vidrio y mecha” y “Sin tiempo” cargaron de energía a unos weekers incombustibles pese a la jornada intensa que se vivió durante toda la noche. La introducción a “Inés” fue el pretexto para recordar el drama de los refugiados y reivindicar la solidaridad con ellos, y antes de “Bajo el suelo” fue momento de una proclama feminista que dejó bien claro que no es lo mismo un abuso que una violación, tal y como dejó bien claro Alberto Plá. Muy sentido con la que está cayendo en éste país con la lacra de la violencia de género.

Siguieron con “Jarama” para volver a lanzar confeti sobre el público anunciando que llegaba el final muy a nuestro pesar y al suyo. Pero aún quedaban cartuchos y “Naita ná” precedió a su último single “Hablarán las calles”, con músicos de Aspencat y La Raíz. Pese a que han transcurrido más de siete años entre ellas, el público las coreó como si ambas fueran igual de habituales, dejando constancia de que Boikot ha sabido mantener su encanto y su sello a la vez que ofrece nuevos temas originales que siguen llegando hasta las entrañas.

Bum, bum, bum y dispararon su “Skalashnikov” a quemarropa, sin contemplaciones, igual que se iban sucediendo los temas, con cierta urgencia por completar el setlist. No sería un festival sin Boikot, y no sería Boikot sin “Comandante Ché Guevara”; puños en alto de principio a fin para brindar por la resistencia. Y de un brindis a otro, con la imprescindible versión del “Kualkier día” de Piperrak de por medio, Juankar instó a levantar las cervezas y brindar con “Grito en alto” por una noche de borrachera con los colegas, poniendo punto y final a su actuación y dejando a los presentes empapados en sudor y rendidos a sus pies.

Izal

La jornada del viernes 6 se presentaba más tranquila para los amantes del buen ruido tras una noche destroyer a más no poder, pero la organización del festival no era ajena a este hecho y acertó emplazando el inicio de los conciertos a las últimas horas de la tarde, haciendo compatible también el disfrute de la playa. Los primeros valientes que salieron a escena a eso de las 18:30 fueron Antílopez en el Torremar Victoria, con un show buenrollero y natural, y Arco un poco más tarde en el Brugal. A las 20:00 saltaba a escena El Canijo de Jerez, quedándose con la mayoría de espectadores que se inclinaron más por él que por Sidecars en el Brugal. El que fuera alma máter de Los Delinqüentes sorprendió con un show eminentemente rockero en el que no se dejó de lado canciones de la banda que lo catapultó a la cima y que echó el cierre con una versión del “So Payaso” de Extremoduro que fue excusa ideal para comprobar si las cuerdas vocales del respetable aún tenían fuelle.

Probablemente gran parte del público del Canijo se quedó para El Langui, a la que se sumaron los fans de La Excepción generando una marea considerable. Tanto él como el gitano Antón nos tienen acostumbrados a un directo de calidad que gusta a todos, y es que el rap puede ser muchas cosas cuando se hace con clase. Langui nos dio un pequeño susto al caerse del escenario, pero ello no le impidió continuar hasta el final con profesionalidad pese a que la caída había resultado bastante aparatosa, algo a tener más que en cuenta y de agradecer. Hubo también tiempo para el cariño filial cuando su hijo salió a cantar junto a él. Sin duda, independientemente, del gusto musical de cada uno, los integrantes de La Excepción gustan y mucho, porque lo que hacen lo hacen desde el cariño y el buen gusto. Y eso se nota.

Llegó luego la hora de Izal, y el escenario Brugal, que con Sidecars había estado hasta transitable, comenzó a llenarse. Antes de las 22:00 que se inició el concierto ya resultaba toda una hazaña reencontrarse con conocidos o ir tan siquiera a la barra; hordas de miles de fans, fundamentalmente mujeres, llenaron el recinto esperando ver a Mikel y a la banda en todo su esplendor. Salieron a escena puntuales con el consiguiente jaleo. La formación, que lleva en el panorama musical desde 2010 pero que se encuentra en su momento más álgido, fue repasado los temas de su discografía, abriendo con “Autoterapia” y siguiendo con “Agujero de gusano”. Mientras, tras de sí en la pantalla, podíamos ver la reproducción de un ojo gigante dentro de una pirámide que recordaba al la simbología illuminati. Tras estos temas, desgranó ante el público los títulos de todos sus álbumes, que tuvieron su cuota de representación en un prolongado y aclamado repertorio. Llenazo absoluto por una marea que coreó más de lo que bailó, algo comprensible cuando hablamos de indie o pop rock. Cerró con “El pozo”.

La Maravillosa Orquesta del Alcohol

Después de Izal le llegaba el turno a Macaco en el Torremar Victoria, media hora antes que La M.O.D.A en el Brugal. Fueron éstos últimos quienes acapararon casi toda la atención. La Maravillosa Orquesta del Alcohol conquista al gentío allá donde va con unos directos solventes y de excelente sincronización que inundan de folk el ambiente. Sólo hay que ver la icónica calavera tocando el acordeón de su telón de fondo para entender cómo se dejan influenciar por el punk y el hardcore para ofrecer una propuesta musical más que efectiva. Los de Burgos abrieron con “Nubes Negras” y mantuvieron al público bailando en todo momento, con mayor o menor intensidad pero sin tregua. No faltaron “Una canción para no decir te quiero”, “Mil demonios” o  “La inmensidad”, pertenecientes a su último trabajo ‘Salvavida (de las balas perdidas)’ de 2017. Entre un extenso set list, no podían dejarse olvidada “1932”, “¿Quién nos va a salvar?” u “O Naufragar”, todas ellas coreadas por un público cómplice entre sí y con los músicos. Uno de los momentos más fervorosos llegaba con “PRMVR”; manos en alto y gritos al cielo.

La voz rasgada de David Ruíz resultaba perfecta para “Nómadas”, a la que siguió “Flores del Mal”, en la que Caleb Melguizo se marcó un solo de batería impecable y atronador. Con “Vasos Vacíos” tomaba el protagonismo el acordeón de Joselito Maravillas haciendo honor a su nombre para la intro; y con “Hijos de Johnny Cash” los presentes se vinieron arriba a ritmo de country. Continuaron pataleando al ritmo hasta que llegó “Los Lobos”, que meció al personal en un principio y poco a poco elevó a su compás los ánimos, que no cesaron cuando llegaron los primeros acordes de “La vieja banda”. Le siguió “Hay un fuego”, en la que Alvar de Pablo se marcó un solo de saxo sublime. Tampoco olvidaron “Himno nacional”, para cerrar acto seguido con el tema “Los héroes del sábado” entre sendos aplausos y vítores. La magia de La M.O.D.A es llegar a todos con su mestizaje folklórico, y sin duda lo lograron.

De la M.O.D.A en el Brugal partimos contra la marabunta que se aproximaba para el comienzo de la sesión de David Guetta. No fue nada fácil llegar hasta el Torremar Victoria donde el italiano Alborosie ofrecía una alternativa con un reggae de calidad para los pocos que no estábamos interesados en el DJ francés.

Desakato

De nuevo en el Brugal, mientras en el Torremar Victoria La Mala Rodríguez pisaba el tablado, llegaba el potente directo de Desakato, que comenzaron su actuación con “Huracán” para ir abriendo boca, seguido de uno de sus mayores éxitos, “Octubres rotos”, que el público coreó a la perfección. Tampoco dejaron pasar la oportunidad de manifestar su posición contra la violencia machista, y gritaron “¡la manada sois vosotras!” exclamaron, justo antes de “Animales Hambrientos”. Si ya la potencia de los asturianos estaba empezando a poseer al público, con “Columnas de humo” se lo tomó al pie de la letra y con un gran pogo, las columnas de polvo casi llegan al cielo. Como recompensa, presentaron una primicia de su próximo trabajo, que augura ser un discazo, dejando a los presentes con la miel en los labios. Mientras que Pablo suele mantener la compostura sobre el escenario, Pepo es un experto en incitar al público, y bajó al foso para pedir un buen circle pit. Dicho y hecho. Entregados al son de los ritmos potentes, llegó el tema estrella, “Cuando salga el sol”, en la que Pepo saltó al público, navegando sobre la marea con gran habilidad. Cuando lo devolvieron al escenario, prosiguieron con “La tormenta”, para despedirse finalmente con “Pánico en Frankfurt”, como no podía ser de otro modo, con un buen pateo. Supieron, como siempre, dar la caña que se espera de ellos.

Por si no hubiésemos tenido suficiente, tomaban el relevo The Qemists, portentoso grupo británico que mezcla D&B, electrónica o big beat con contundente rock y metal. Pusieron al público patas arriba con su sonido guerrero para dar el mejor final de noche posible a los weekers, desgranando con sobrada actitud y absoluta devolción por la audiencia contagiosas canciones de sus tres álbumes hasta la fecha y llegado a versionar a bandas de referencia internacional en su terreno como los nipones Crossfaith o los británicos Enter Shikari. El suyo fue, sin lugar a dudas, uno de los conciertos más intensos y emocionantes de todo el festival, tras el cual, para quien aún tuviese fuerzas, quedaba toda una sesión a cargo de los Dub focus en el mismo escenario.

Llegaba el último día de festival cargado de platos fuertes. La tarde comenzaba en el Brugal con The Grooves, que ofreció una propuesta sin moldes y lleno de energía que mezcla rock con altas dosis de electrónica, regado con vientos sensuales y elegantes. Pusieron a bailar a los primeros que se acercaron al recinto. Las madrileñas metieron al público en el bolsillo.

Neuman

Les siguió en el Torremar Victoria el grupo granadino Eskorzo, que se encuentra presentando su último trabajo, ‘Alerta Canibal’. Levantó al personal con sus nuevos temas sin olvidar los clásicos que le han consagrado como una de las bandas con más energía sobre los escenarios del panorama actual, y bajo lluvias de confeti constataron que al Weekend se va a vivir una de las mejores fiestas del verano.

Mientras, en el Brugal llegaba el momento de Neuman. La banda, que este año cumple dos décadas de recorrido, ofreció una actuación sublime repleta de un envolvente post rock minimalista fronterizo con el indie que no decepcionó. Liderados por Paco Román, aprovecharon la ocasión para presentar su cuarto trabajo, ‘Crashpad’, haciendo las delicias del respetable.

A las 21:30 hacía su aparición en el Torremar Victoria un clásico de los festivales al uso de los últimos años, Dubioza Kolektiv, banda bosnia que mezcla dub, reggae, ska, hip-hop y rock con folklore bosnio aderezado con letras políticas. Uniformados de amarillo y negro, fueron un torrente de energía durante todo el show y dejaron a los presentes extenuados por no dar ni un sólo respiro. Los Dubioza son adrenalina pura en directo y saben contagiárselo a su público.

Llegaba el momento más esperado de la noche y uno de los más esperados del festival: como cabeza de cartel, era el turno de Bunbury. Nadie quiso perdérselo. Pasaban diez minutos de las diez de la noche cuando comenzaba la música orquestal con la que inició el directo para templar a las masas que se mostraban impacientes por verle. Por fin salía a escena, ataviado con un traje sesentero blanco impoluto para presentar su nuevo disco, ‘Expectativas’. El maño abría con “La ceremonia de la confusión”, tras lo cual dio las gracias por asistir a los presentes y éstos corean al unísono su nombre de pila. Aprovechó para comentar su último lanzamiento y afirmar que esperaba haber seleccionado un repertorio que fuera de su agrado. Siguió con “La actitud correcta”, dando ejemplo con una puesta en escena propia de un showman. Él sabe que lo es y así lo transmite en sus directos. Poses imposibles al más puro estilo de Elvis que relucían sobre el escenario.

“En bandeja de plata” y “Cuna de Caín” fueron las siguientes, cada una de ellas aplaudida con efusividad. A reseñar el estupendo trabajo del técnico de sonido, que permitió que no se deslucieran ninguno de los temas y se le oyera de forma clara y transparente desde todos los puntos, algo que no sucedió con otras bandas. Con “Despierta” empezaba a subir la temperatura y el maestro se quitó la chaqueta para dejar al descubierto el tatuaje de los míticos Héroes. Continuó con “El hombre delgado que no flaqueará jamás”, mientras tocaba una preciosa acústica, revelando toda una declaración de intenciones. Era luego el turno de “Hay muy poca gente”, tema que dedicó a los mencionados Neuman, y “Que tengas suertecita”, single que daba nombre a su disco ‘El viaje a ninguna parte’, de 2004. “Cabaret” fue el siguiente tema escogido que el público reconoció y coreó desde el principio.

Bunbury

Se fueron sucediendo “Vámonos”, “El extranjero” e “Infinito”, tema en el que bajó al foso para sorpresa de quienes se encontraban en las primeras filas. “Si” arrancó mas cánticos del respetable. Tras esto, presentó a la banda y llegó el momento cúspide con “Maldito duende”, tema de Héroes del Silencio que interpretó en su totalidad en el foso subido sobre las vallas mientras sus fans extasiados acompañaban cada palabra. Se despidió con “Lady Blue” y “La constante” entre un extenso aplauso que reconocía que tras tantos años sobre el tablero, le quedan muchas partidas que ganar.

En el mismo escenario, horas después, pasadas las 2:15 de la madrugada, era la hora de Celtas Cortos. La banda vallisoletana de folk rock demostró por qué lleva más de 30 años cosechando éxitos. Rompía con la intro de la Chaqueta Metálica “Aquí mi fusil, aquí mi pistola” para empezar con “Haz turismo”, a la que los congregados se entregaron con pasión. Aprovecharon después “El emigrante” para lanzar un mensaje de solidaridad con nuestros vecinos africanos – “todos somos uno, parte de lo mismo, todos estamos conectados” – y para reprobar la situación actual en la que cientos de personas están muriendo en el mar por buscar una vida en Europa, proclama que fue fuertemente aplaudida. Más tarde, con “Ataque con poesía” pusieron de nuevo a todo el mundo a bailar.

Uno de los momentos cumbre del concierto llegó de la mano de “No nos podrán parar”, levantando las primeras nubes de polvo y dejándole protagonismo a la gaita de Antón Dávila. “Legión de mudos” y “La senda del tiempo” fueron las siguientes. En esta última, la flauta de Goyo nos puso la piel de gallina y llenó de magia la escena. Como no podría ser de otro modo, se marcaron un par de instrumentales que pusieron a todo el mundo a saltar en un pogo bastante considerable.

Llegaba, para recuperar algo de aliento, la melódica “Retales de una vida”, con la que afloraron las emociones de aquellos que la recordaban con nostalgia y también de las generaciones más jóvenes que allí se encontraban. Pero si hubo un tema unificador por excelencia, ese fue “20 de Abril”, que puso al gentío patas arriba, y es que los buenos temas nunca dejan de gustar. Cerraron con “Tranquilo majete” entre aplausos y peticiones de bises. Gran ovación por parte de un público entregadísimo que se quedó con ganas de más folk.

El mejor heavy metal también tuvo su espacio en el festival y llegó de la mano de Avalanch tras una presentación a la altura de las circunstancias, como no podía ser de otra manera, por parte de Jason Cenador. Entre el público se oyó: “¡Tú sí que eres un heavy de puta madre!”, y no era para menos la efusividad de la introducción, puesto la internacional banda radicada en Asturias con ansia por los metaleros del festival. No todos los días se ve por aquellas tierras a músicos de la envergadura del batería norteamericano Mike Terrana, los descomunales guitarristas Jorge Salan y Alberto Rionda – este último, al frente de la nueva encarnación de la banda bajo el reclamo de “All Star Band” –, el teclista Manuel Ramil, el vocalista Isra Ramos o el bajista sueco Magnus Rosén.

Avalanch

Abrían con la intro de “Santa Bárbara” para arremeter después con “En tierra de nadie”, volviendo loco al personal. Le siguió, al igual que en el disco al que presta nombre y cuyo decimoquinto aniversario siguen conmemorando, “El ángel caído”. Las siguientes, prosiguiendo con el guión, fueron la sobrecogedora “Xana” y “Corazón negro”, en la que Jorge Salan y Alberto Rionda deleitaron al respetable con un duelo de guitarras apoteósico. Continuaron con “Delirios de grandeza” que fue coreada con gran motivación por el personal. Llegó entonces el momento balada con “Antojo de un dios”, sucedida por los tres gloriosos actos de “Las ruinas del Edén”.

Un abrumador solo de batería de Mike Terrana y el riff del “Another One Bites the Dust” de Queen allanaron el terreno hacia “Alas de cristal”, que nos hizo volar a todos, dejando ya a un lado ‘El ángel caído’ para transitar por otros estadios de su dilatada discografía. Con “Lucero” Isra se bajó al foso a cantar con un público que se lo dio todo; querían metal y tuvieron metal. El broche de oro lo puso la imprescindible “Torquemada”, tesoro del power metal patrio que se erige como un himno sin paliativos cada vez que es ejecutado en vivo, sobre todo cuando tras ella hay intérpretes de tamaña envergadura.

El festival continuaba en el Torremar Victoria con SFDK para dar paso en el Brugal a Pendulum Dj Set tras la cancelación a última hora de Ill Niño por enfermedad del vocalista. Los weekers tuvieron, pues, un final apoteósico para regresar a casa con la pila totalmente descargada pero la sensación de haber disfrutado de un aniversario a la altura de lo prometido. ¡Por muchos Weekend Beach más que llenen las noches de la costa del sol del mejor ruido!

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