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Crónicas

Shikillo Festival 2018: El buen camino

«Lo más seguro es que en 2019 volvamos a estar por estos lares, mas si no fuera así, que el Shikillo continúe por la senda que lleva, que es la buena»

Del 1 al 4 de agosto

Candeleda, Ávila

Texto: Javier Pérez. Fotos: Sandro Santos

Cuarto encuentro consecutivo con el Shikillo. Su progresivo crecimiento tanto en términos de público como de organización satisface a unos asistentes que, en el último rincón del Valle del Tiétar, han encontrado un evento que se ha ganado por derecho propio un hueco en la locura de los festivales estatales.

 

Así se lo pasó el público en el concierto de La Pegatina

Su principal arma es un cartel más que interesante, con una agrupación en bloques con nombres de estilos parejos que hace más fácil el movimiento de masas y el trabajo de los medios. Trato cordial y comodidades para todos dejan un regusto satisfactorio cuando, 4 días después de su apertura de puertas, abandonas el recinto con una sonrisa de oreja a oreja. Todo esto a pesar de la enorme mella que habrá hecho en tu cuerpo las decenas de horas de conciertos y un calor sofocante que se intentó paliar con mangueras rociando al personal y con unas primeras actuaciones que retrasaron sus horas de inicio. A pesar de ello, alguna banda de apertura tuvo que vérselas con audiencias escasas.

El Shikillo mantiene intactas sus señas de identidad: diversidad musical, pocas aglomeraciones (a excepción del sábado, jornada en la que los tres puestos de comida se quedaron cortos), el encanto de la zona, los conciertos en las piscinas naturales que amenizan el día y la fiesta grande con dos escenarios paralelos en el Campo de Fútbol Municipal.

Empezamos.

Miércoles 1 de Agosto

No teníamos intención alguna de arrancar con la fiesta de presentación, pero una de nuestras grandes debilidades de la actualidad en la escena del rock de aquí se puso de largo en este jueves. Jornada ineludible por culpa de, cómo no, Whisky Caravan.

Tras el largo viaje y la recogida de acreditaciones correspondiente, entramos en el campo de fútbol para toparnos con el arranque del concierto de Silenciados. A pesar de que la jornada era de puertas abiertas, estuvimos casi en familia. La historia ya empezaba a acumular algo de retraso, pero consiguieron levantar el ánimo de los allí presentes con “Patas arriba y destartalado”, “Con el humo dibujando calaveras” o el cerrojazo que supuso “Vivir a la deriva”. Me hubiera gustado escuchar “Delincuente de por vida”, pero me quedé con las ganas.

Whisky Caravan

Whisky Caravan se subieron al entarimado sin telón de fondo (en sus propias palabras, “se les olvidó”…) y ni falta que les hizo. Abren la veda con “La guerra contra el resto” para, desde ahí y en algo menos de una hora, soltar una retahíla de metralla en forma del mejor rock and roll que se está facturando en este puto país. Sin mediar palabra, con una fuerza bruta impepinable, “Días de niebla”,” Volver” o “Genie” caen como martillazos que posiblemente nos dejen secuelas. Divino placer.

Para mi gusto, algo absolutamente personal, el repertorio pudo ser mejor. Eché en falta “A salvo en el dolor” o “Si vas a disparar”, pero es tal el cancionero que han gestado que toquen lo que toquen no hay margen de error.  En la recta final, Danny se baja al foso para repartir tragos de whisky sobre las primeras filas y dar carpetazo con una soberbia “Naufragio”. Actitud y talento, imagen y descaro. Rock, puro rock.

Kitai

Kitai aparecieron en escena con una parafernalia rara avis en un festival, pero muy de agradecer. Telón de fondo, dos hinchables, luces rojizas, máscaras en sus miembros y bomba de humo. Los primeros espasmos llegan al ritmo de “Fuego en la radio”, y el personal flipando. Los primeros minutos de la actuación sufrieron el acople de crujido que sonaba a cable roto, el mismo que ya habían arrastrado Whisky Caravan en menor medida. Afortunadamente, abordaron el problema de inmediato y ya hasta el final el micro sonó como debe.

“Riviera Maya” sacó de camerinos a cuatro personas disfrazadas de variopintos muñecos para acompañar la interpretación, el “Should I Stay or Should I Go” en plan hardcore puso a todo Dios a bailar, nos pidieron luz y silencio en la que da nombre a la banda, reventaron con “H2O” y sacaron una batería flotante que el público se encargó de sujetar en volandas. “Fuego” se los llevó de Candeleda como salvajes triunfadores. Bravísimo Kitai.

Jueves 2 de Agosto

Primera jornada como tal, y la de mayor congregación de grupos que entraban en nuestros intereses.

Aphonic

Aphonnic fueron los encargados de abrir la tarde a las 20h… y pagaron las consecuencias. Cuando salieron a escena apenas seríamos unas 15 personas frente a ellos; cuando se largaron, no pasábamos de las 70. ¿Y? Y nada. Les importó cero. Ellos a su rollo se marcaron un bolazo salvaje al alcance de muy pocos. Son una maquinaria engrasadísima y su metal rico en matices, contundente y especial, nos llevó por delante. Me guardo de recuerdo “Mi capitán”, siempre predilecta, “Aquellos maravillosos”, “Seré quien”, dedicada a los buenos amigos; y “Osos de color salmón”. Nos vemos pronto, gallegos. Fijo.

Desde Asturias, Mala Reputación ya se enfrentaron a una cantidad de público razonable, mas no es la mejor vez que los he visto. El sonido era justito (tónica general de toda la jornada del viernes en el escenario Amstel) y, aunque quizá sean cosas mías, el repertorio elegido tuvo altibajos. Entretuvieron y me entretuvieron, indiscutible. Pero es que son una bandaza con unos mimbres bien puestos para construir conciertos memorables. Por supuesto que “Salgo a buscar”, “Que la Tierra”, e incluso el amago de cover del “Best of you” de Foo Fighters siempre reconfortan, pero lo dicho, supo a menos de lo posible.

Mala Reputación

Def Con Dos salió a por todas. Si en el tablado paralelo los vatios iban justos, en este atronaron, haciendo difícil el aguante en las primeras filas. Dinámicos, hirientes, rabiosos, El Escuadrón de las Sombras triunfó a lo salvaje por méritos propios. Estaba cayendo la noche y que te sacudan con “Mundo chungo”, “La culpa de todo la tiene Yoko Ono”, “El coche no”, “AMV”, “España es idiota” o un tridente infernal armado con “De cacería”, “El día de la Bestia” y “Armas pa´l pueblo” te deja para el arrastre. Por cierto, Alberto Marín es HEAVY METAL. Esto fue el Def: una iracunda descarga que mejora con los años (y se estabiliza con la formación actual).

Desakato

Desakato debe ser la banda en directo que más veces he visto en los últimos dos años (quizá no, pero igual da) y jamás de los jamases me han defraudado. No sería justo decir que ha sido la vez que más me han gustado (me volvieron loco en el #AKubierto 2017) y aun así, hablamos de un concierto notable.

Pepo no dice ni hola cuando ya le tenemos sobre las primeras filas, algo que repetiría en varias ocasiones (y que le costó que le arrancaran el sonido interno), en una demostración de actitud y entrega dignas de mención aparte. Van como motos y nos dan lo que esperamos: “Humo negro”, “Animales hambrientos”, “Columnas de humo”, “La cura”, “Carta de un paria”… Se les va de las manos el final debido a varios problemas en la guitarra de Pablo que les hace finalizar la actuación sin el instrumento en ristre. Nunca dejéis de tocar “Cada vez”, por favor.

El carisma, el saber estar, el no pasar por el aro… Estas aptitudes unidas a un cancionero en el que cabe de todo, un vigor en vivo más que plausible, y una facilidad extrema de transmisión, conforman un cóctel que La Raíz ha sabido manejar para conmovernos a todos. Hoy en Candeleda iban a volver a hacerlo. ¿Hacer el qué? Pues conseguir que miles de personas se dejaran la voz y el alma en una noche de jueves que será difícil desprender de nuestras retinas… una vez más.

La Raíz

Desde que comenzó la etapa de ‘Entre poetas y presos’ les he entrevistado dos veces, he hecho dos críticas de sus álbumes y les he visto muchas veces en directo. Si de esta no vuelven, mi recuerdo sobre ellos será imborrable.

En cuanto a su paso por el Shikillo, pocas pegas. El repertorio es más o menos el que llevan descargando dos años (canción arriba, canción abajo). De ahí que nos emocionaran con el rasgueo inicial de Zanza para dibujar el tema que da nombre a su última obra de estudio, nos llevaran en volandas con “El tren Huracán”, nos pusieran como felinos con “Rueda la corona” o “Llueve en Semana Santa”; y nos situaran al borde del colapso emocional con “Suya mi guerra”, “La hoguera de los continentes” o el colosal broche de “Nos volveremos a ver”.

¿Y nos volveremos a ver? Aún me queda Madrid. Habrá que intentarlo al menos.

Viernes 3 de Agosto

La penúltima jornada empezó para nosotros a las 21h, y aunque la agenda era cortita, nos dieron las 4 de la mañana.

Hora Zulú

Hora Zulú van tan sobrados que pueden permitirse el lujo de arrancar con “Y si acaso”, y que mole. Después te escupen “Mis barraqueras” y listo, ya estás ganado para la causa. ¡Pero! Sí, hay un pero. Y es que en esta rola se evidencia en exceso que sólo van con una guitarra. Al tema le falta cuerpo, y es curioso porque la base de ritmo cubrirá ese hueco eficazmente en las demás composiciones.

De ahí en adelante tiran con “Que la Tierra te sea leve”, “Agua de mayo”, “Toma y obliga”, “Andaluz de nacimiento”, hasta el final con “A ver si me entiendes”. Aitor es una bestia como frontman que no necesita gastar clichés para llevárselo de calle. Y con eso arrastra la actuación siempre a terreno victorioso.

Los de Marras llegaban al caer la noche para poner al festi en ebullición con una salida explosiva al son de “Poeta”. Mantuvieron las constantes altas, pero me dejaron la sensación de que la cosa fue de más a menos. “¿De qué se ríe?”, “Hierbagüena”, “A tu vera” y “Hoy” las echo en el saco de lo que más me gustó de su puesta de largo.

Los de Marras

Sin tiempo para pensar (ni para ninguna otra cosa) tomábamos situación en el Escenario Candeleda porque el folk rock de alta calidad que pone sobre el papel La M.O.D.A., ineludibles.

Los burgaleses andan presentando ‘Salvavida (De balas perdidas)’ y el Shikillo Festival es un marco incomparable para dejarte mecer por un caudal de sentimientos bucólicos que entran fácil. De ello se encargan “1932”, “Quién nos va a salvar”, “Los hijos de Johnny Cash”, “Mil demonios”, “La vieja banda” o la bajada de telón con “Héroes del sábado”.

Fueran madurando el concierto manejando los tiempos con suavidad hasta dejarnos satisfechos al 100%. Palabra. La Maravillosa Orquesta del Alcohol sigue expandiendo su arte: nosotros ya somos sus títeres.

Otros que se largan para no volver (¿o sí?) son la fusión explosiva de Los Chikos del Maíz y Habeas Corpus. Riot Propaganda han reventado medio estado a base de bolos como éste: duro, agresivo, reivindicativo; pero no exento de baile, pogos, y cánticos puño en alto. Si tengo que elegir ahora sin mirar mis notas me acuerdo de “Plata o plomo”, “Bienvenido al paraíso”, la que pone nombre a la banda, “Cambiarlo todo” o “Guerras púnicas”. Por algo será, imagino.

Ocupaban buena plaza en el cartel, la aprovecharon, y se dio por sentado cuando acabó su espectáculo que la congregación masiva de gente frente a ellos no fue casualidad.

La M.O.D.A.

Asian Dub Fundation tuvieron el honor de ser el gran cabeza de cartel del día y del festival. Para nosotros no tenían excesivo interés, pero visto la espantada hacia el exterior del recinto de una cantidad de gente increíblemente numerosa, podríamos decir que no éramos los únicos.

A Narco los vimos mientras nos batíamos en retirada, lo que no quita para que gozáramos, otra vez, con la contundencia salvaje que preparan los sevillanos en su rave del Diablo.

Si montas un festival, cuenta con ellos: son una bomba de relojería que estalla sobre la tarima y  arrasa con todo lo que pilla a su paso, nosotros incluidos. Como puñales nos rebanaron el cuello “El trapichero”, la salvaje “Son ellos” o “Chispazo”. Debo darle más cancha a ‘Espichufrenia’, que lo tengo pendiente desde hace un año.

Sábado 4 de Agosto

El último día de festival teníamos apuntados 4 grupos para cubrir, pero no nos enteramos del cambio de hora de Los Benito, con lo que cuando pisamos el recinto nos topamos con Beret, cuya propuesta atrajo una importante cantidad de seguidores que cantaban con pasión acompañando a lo que salía del PA.

La Fuga

La Fuga arribó en Candeleda con sus telones y nos soltó una actuación contundente, de banda a la altura de su legado. Las nuevas no brillan entre el público festivalero como puedan hacerlo sus grandes himnos, pero dudo que nadie de allí saliera defraudado.

Porque la indiferencia que pudo generar “Banderas” o “Mi perdición” la contrarrestaron con “Majareta” o “Baja por diversión”. Porque Adriá de La Pegatina aprovechó que pasaba por allí para cantarse con ellos “Pedazo de morón”, y porque el póker que forman “Por verte sonreír”, “Heroína” salpimentado con el “Txus” de La Polla, “Buscando en la basura” y la sempiterna “P’aquí p’allá” no hay nadie que lo resista. El rock de toda la vida sigue teniendo hueco en los festivales, y hoy lo puso La Fuga.

Lo de Boikot es digno de estudio y de elogio. Después de llevar la de Dios de siglos pateándose medio mundo, es ahora cuando están disfrutando de su momento más dulce. Si hay un combo ideal para un fregao de este calibre, ese es el de los vallecanos. Y el llenazo increíble que consiguieron así lo atestigua.

Están como un auténtico tiro, y aunque en más de una ocasión el sonido se les enmarañó más de la cuenta, reventaron del todo un Shikillo que enfervoreció al recibir “Pueblos”, “Bajo el suelo”, con la colaboración a la guitarra de Raquel de Yo no las conozco; “Inés”, con la presentación de, precisamente, Inés, que se cantó el tema junto a dos niñas que no pararon de saltar; “No pasarán”, “Sin tiempo para respirar” o el broche con el “Kualkier día” de Piperrak.

Se quedaron sin minutos o decidieron descartarla de antemano, el caso es que no cerraron con la habitual “Grito en alto”.

Intachables, se han ganado por derecho propio encabezar lo que les echen. Desde aquí sólo me queda darles la enhorabuena y pedirles que de vez en cuando se acuerden de la vieja guardia, y rescaten algo de sus primeras obras. Que ya, que sí, que no vendría a cuento, pero molaría, ¿no?

Boikot

Nuestra parada final se la íbamos a dedicar a La Pegatina, que en tiempo sobre tablas compartía con Boikot la cabecera del sábado.

No hacen metal, y si me apuras apenas hacen rock and roll, pero los catalanes son puro y adictivo entretenimiento. Un entretenimiento con nombres propios como “Heridas de guerra”, “Y volar”, “Ni chicha ni limoná”, “El Revulsio”, “Mama”, “Muérdeme”…

No quisieron dejar pasar la oportunidad de reivindicar la libertad de expresión en “Ahora o nunca”, y se marcaron un bis con un “Mari Carmen” que hizo temblar la Sierra de Gredos y “Lloverá y yo veré”, con Pedro de La Fuga devolviéndoles la visita. Así se completó un concierto divertido con mucho trabajo detrás y que, si nada lo impide, nos convenció del todo para estar a finales de año en el WiZink Center de Madrid en la que prometen va a ser la fiesta del año.

Y hasta aquí. Con Zoo sonando de fondo enfilamos el camino hacia el coche para volver a casa altamente satisfechos. Lo más seguro es que en 2019 volvamos a estar por estos lares, mas si no fuera así, que el Shikillo continúe por la senda que lleva, que es la buena.

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