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Crónicas

Granito Rock 2018: La mayoría de edad de un clásico

«El gran festival gratuito de rock y metal que cada año se celebra en la llamada "capital de la sierra de Madrid" cumplió dieciocho años con portentosas actuaciones de bandas emergentes y encabezado por Primal Fear»

28 julio 2018

Plaza de los Belgas, Collado Villalba (Madrid)

Texto: Jason Cenador. Fotos: Javier García Hualde

Siempre es emocionante asistir a un cumpleaños especial, y el del Granito Rock celebrando sus dieciocho años de existencia lo fue. No sin acierto, el maestro de ceremonias habitual, Juan Destroyer, elogiaba sobre el escenario el evento puntualizando que son muy pocos los que han alcanzado semejante longevidad. Aún más mérito le otorga el hecho de ser gratuito y al aire libre, condición que ha perdurado durante todo este tiempo pese a los ajustes que la crisis impuso, manteniendo la apuesta por el talento emergente y por acercar a la capital de la sierra madrileña a bandas de renombre.

Revés Country Punk

Este año no iba a ser menos, y los cuatro ganadores del certamen que cada año se convoca para decidir quiénes forman parte del sustrato del cartel acompañaron a un grupo de categoría como los alemanes Primal Fear y un combo valenciano, Synlakross, que demostró que no fue la casualidad la que lo puso como colofón a la velada.

Abrieron la veda Revés Country Punk, un incipiente conjunto que, como reza su nombre, fusiona el punk con raíces en los grandes clásicos del género – de hecho, versionaron con gancho el “I Wanna Be Sedated” de The Ramones – con unas pinceladas country trazadas en buena medida por la guitarra electroacústica de su vocalista, dando como resultado un estilo muy efectivo. Canciones como “Sin rodeo”, “Otro trago”, “No eres una más”, en la que el típico silbido del folclore norteamericano no faltó a su cita; o “Hacia ningún lugar” convencieron a un público que iba creciendo en número conforme pasaban los minutos. ¿Los Volbeat del punk rock? A escala estatal, bien podrían ser catalogados así.

Ego Maniacs

Con un desparpajo impresionante, los jovencísimos Ego Maniacs se presentaron en su propia localidad, sobre ese escenario que, sin duda, han soñado muchos años pisar. No en vano, cuando el Granito Rock daba sus primeros pasos, algún miembro del grupo ni siquiera había nacido. Para que luego digan que no hay relevo generacional.

El trío irrumpió con inusitada energía con “Cry my fuckin’ Name”, en la que Christian Ney, vocalista y guitarrista, soltó una desgarradora gutural que a más de uno le hizo presagiar que estábamos ante un combo de metal extremo. Nada más lejos de la realidad, su estilo se puede enmarcar en un variopinto metal alternativo que tan pronto se codea con influencias de Pearl Jam como lo hace con el sonido más agresivo de bandas como Megadeth, de la que ni cortos ni perezosos, se marcaron una digna versión del “Symphony of Destruction”. Producto de esa heterogeneidad que se irá diluyendo conforme su sonido se consolide hacia una determinada dirección, también se atrevieron a parafrasear con acierto el “Detroit Rock City” de Kiss, e incluso acometieron un movimiento de Mozart a modo de instrumental. En cuanto a sus piezas, “Drop It Down”, “One of Many”, “Walk to Rock” o “A Little Vision of You” convencieron a muchos que estarán ya rememorándolas escuchando su primer EP, ‘Welcome Back to Life’.

Wild Krash

Se calentó aún más la noche, que en vísperas de una temida ola de calor no estaba siendo precisamente fresca, al entrar en ebullición la atmósfera cuando los sevillanos Wild Krash pisaron el tablado para descargar su enérgico heavy rock, crudo, directo y auténtico a más no poder. Con una actitud de lo más entregado y tan poseídos por su papel que se dirigían a la audiencia en inglés – algo que no dejará de resultarme curioso –, el trío fue pura dinamita defendiendo los trepidantes y emocionantes temas de su primer disco, que recibe el mismo nombre que la banda.

Prendieron la mecha, tras la preceptiva intro, con la irresistible “Sons of the Night”, que dio paso a Tyrant y a una “Hard Liquor” con la que es imposible no emborracharse de alto voltaje y corear su estribillo. Si Lemmy levantara la cabeza, estaría orgulloso de la importa de su legado en temas como “I’ve Got the Poison”, “Under Fire” o “Road For Hell”, con el que cerraron un show inapelable, robusto y sin artificios. Son tres, pero suenan como muchos más y, sobre todo, hacen que cualquier escenario se les quede pequeño. Si esto no es rock and roll de verdad, que baje Dio y lo vea.

Next Step

Aquellos que acudieron prestos a la llamada del talento de nuevo cuño no se arrepintieron con ninguna de las bandas, y mucho menos con Next Step, últimos triunfadores del concurso presentes. Presentados por Juan Destroyer junto al cura metalero Vicente Esplugues, su metal alternativo rezumó una solidez impropia de una banda incipiente, producto de una dedicación absoluta que, batida en la coctelera del talento, da como resultado una aleación fantástica de pegada y consistencia en canciones con mucho que ofrecer.

Cayeron temas como “Wounds Become Scars”, “Echoes of a Life”, “End of Falling”, “Nature Calls” o “Eternal”, a cada cual mejor recibida por un público que olvidó por momentos la entidad de lo que se avecinaba. Influenciados por el metal alternativo norteamericano – hubo quien vio en ellos una nítida influencia de Alter Bridge – y con un saber estar determinante, se reivindicaron como un grupo muy a tener en cuenta para el futuro. Hasta tuvieron el atrevimiento de versionar a su manera el “I Kissed a Girl” de Katy Perry

Primal Fear

Llegaba al fin la hora del show de Primal Fear, que se iba a retrasar por un problema sufrida por la banda en su desplazamiento en avión a Madrid. Tal y como nos hizo saber Jesús Ruiz, miembro de la organización que por vez primera se dirigió a la audiencia del festival que con tanto tesón ha trabajado año tras año, la banda arribó con cuatro horas de retraso y, para colmo de males, les fue extraviado el equipaje. Tanto es así que el bajo y hasta el chaleco de Ralf Schepers, que venía con lo puesto, les fue prestado por Wild Krash en un formidable gesto de solidaridad entre grupos.

Juan Destroyer presentó el festival un año más

Con un retraso motivado por la prueba de sonido que no pudieron realizar debido a las circunstancias, abrieron fuego con “Final Embrace”, sucedida por “In Metal We Trust”. Las tensiones que pudieran haber sufrido durante tan accidentada jornada se evaporaron de golpe y porrazo, pues ante nosotros se hallaba una banda fenomenalmente plantada, con un Scheepers siempre pletórico de voz y dispuesto a animar sin cesar a una audiencia que, ahora sí, es bastante numerosa.

Entre canciones como la robusta “Rulebreaker”, la gloriosa “Nuclear Fire” o la portentosa “Angels of Mercy”, se fue sucediendo un concierto sin fisuras en el que la hermandad del heavy metal se encaramó a su cénit. Mención aparte merece ese medio tiempo conmovedor llamado “Fighting the Darkness”, que con sus tres movimientos sucesivos es toda una montaña rusa de emociones, cambios de ritmo y majestuosa profundidad. Cómo no, el momento más celebrado coincidió con ese agudo y abrumado estribillo del gran clásico de los teutones, “Metal Is Forever”. Y es para siempre gracias a la dedicación, la dignidad y la pasión blandida por bandas como Primal Fear.

Synlakross

El colofón de la velada lo puso Synlakross, que con la enérgica Patricia Pons al frente fue todo un huracán de death metal melódico bañado de modernidad y sustentado sobre una base rítmica completamente infranqueable. Con una influencia del metalcore del otro lado del charco bastante reseñable, incurrieron exhaustivamente en su segundo y último trabajo hasta la fecha,  ‘Death Bullets for a Forajido’, del que atronaron piezas como “Attack On Train”, “Just One Shot”, “Billy the Kid” o “Dead Valley”, agrietando nuestros tímpanos unas guitarras correosas y las escarpadas guturales de una Patricia Pons que se reivindica show tras show como una excelente frontwoman a quien su cuello le tolera una generosa dosis de headbanging.

Hubo tiempo para versionar a In Flames con “Colony”, cover que ya conocíamos por el single publicado a comienzos de este año, y para coronar adelantos de su próximo álbum, ‘Malice Murder’, tales como “Fatal Frame” o “Dark Seed”, este último tenebroso y agitado colofón a un Granito que sigue reivindicando la música más auténtica y potente accesible a todos los públicos. Es por ello por lo que hay que admirarlo y, sobre todo, defenderlo a capa y espada. Desde esta humilde morada del rock, así será, esperemos, durante al menos los próximos dieciocho años.

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