Crónicas

Vértize + El Vicio del Duente: Tsunami de rock and roll

«A pesar de llevar solo un año de trayectoria, Vértize ha logrado hacerse notar en la escena del rock actual con una propuesta única, llena de energía, frescura y autenticidad. Su impacto se debe no solo a su estilo arrollador, sino también a colaboraciones destacadas, como la que han realizado con su productor, Iñaki "Uoho" (Platero y Tú, Extremoduro)»

22 marzo 2025

Sala The Godfather, Madrid

Texto: David Torrecillas. Fotos: Naia van den Berg

Uno de los géneros más importantes de nuestros tiempos, y que ha perdurado hasta nuestros días desde la década de los 50, es el rock and roll. Este género ha evolucionado muchísimo a lo largo de los años y, a día de hoy, podemos disfrutar de su esencia rebelde y contestataria gracias a grupos como Vértize, que no solo mantienen viva la llama de esta música, sino que además la convierten en sinónimo de fiesta y alegría. Desde su nave espacial, nos traen una versión de rock and roll nunca antes vista, con muchos gritos, frenesí y acción para rato, que mantuvo cantando y saltando a una sala abarrotada de gente.

Vértize

La noche comenzó con El Vicio del Duende, una banda de rock zaragozana fundada en 2004, que prometía hacérnoslo pasar de p*ta madre. Este grupo ha sido parte de la vida de muchos aficionados al rock durante los 2000 gracias a una discografía repleta de temas destacados y ritmos vibrantes.

A lo largo de su carrera, han lanzado nada menos que cinco discos, el más reciente de ellos publicado este mismo año bajo el nombre de ‘Como sigue estando el mar’, en celebración de su 20º aniversario. En este álbum, recopilan lo mejor de su trayectoria, ofreciendo un viaje nostálgico a través de sus canciones más emblemáticas. Con muchas ganas de arrancar el espectáculo, la banda subió al escenario y se dispuso a deleitar al público con una potente selección de temazos.

El Vicio del Duende

El concierto arrancó con "El huracán", seguida de "Lo que queda" y "¡Qué importa!", una manera inmejorable de dar comienzo al show y conquistar al público desde el primer acorde. La banda tiene ese don especial de crear canciones con ritmos vibrantes y letras que evocan días soleados, capaces de convertirse en recuerdos imborrables. Sus temas son de esos clásicos que, sin importar los años que pasen, la gente seguirá recordando con cariño por la buena vibra que transmiten y la nostalgia de la primera vez que los escuchaste. Es puro y duro rock de los 2000, con ese espíritu fresco y desenfadado que marcó a toda una generación.

El setlist continuó con "La ciudad del viento", "No hay salida" y "Voces", momentos en los que la alegría era palpable en cada rincón de la sala. Se veía en los rostros del público, en los saltos y los coros improvisados, y también en la sonrisa de la banda mientras tocaban. Y es que, ¿qué puede ser más emocionante que ver en vivo a una banda de tu infancia (adolescencia, etc.), rodeado de gente que canta y salta contigo? Esa es una de esas experiencias que no se viven todos los días, y que se quedan grabadas para siempre.

Después llegó el turno de "1000 días" y "Lejos", momento en el que la banda aprovechó para recordarnos que estaban celebrando 20 años desde su formación. Fue entonces cuando una chica entre el público gritó emocionada: "¡Sois mi infancia!", desatando sonrisas en el escenario y haciendo que el grupo se sintiera aún más querido.

El ambiente siguió subiendo de nivel con "La luna duerme sola", "Números" y "Dejarlo atrás", que convirtieron la sala en un gigantesco karaoke. Solo se escuchaban las voces del público cantando a pleno pulmón, creando un momento mágico en el que todos estaban conectados por la música.

El Vicio del Duende

Tema tras tema, seguían desplegando su arsenal de hits. Sus canciones recuerdan a grupos como Fito & Fitipaldis, que también conquistaron los años 2000 con su sonido animado y su capacidad de convertir cualquier escenario en una fiesta. Y si de nostalgia se trataba, aún faltaba lo mejor. Llegaba el turno de los temas pertenecientes a su álbum 'Humo' (2009), y el público lo sabía. Así, nos llevaron de vuelta en el tiempo con su versión del popular "Y nos dieron las diez", seguida de "A contrarreloj", haciendo que la emoción en la sala alcanzara su punto más alto.

Para cerrar su espectacular puesta en escena, la banda interpretó su mayor éxito, "Quisiera", una canción que actualmente acumula más de 6.7 millones de reproducciones. Este fue, sin duda, el momento más esperado de la noche. Con su emotiva melodía y un estribillo pegadizo, la canción conquistó por completo a la sala, convirtiéndola en un coro unánime.

Pero aún quedaba un último regalo para el público. "Sigo" fue el broche de oro, desatando una ovación de aplausos y silbidos que resonaron en todo el recinto. Con esta despedida épica, la banda dejó el escenario, dando paso a la actuación de Vértize.

Lo de Vértize fue simplemente una locura. Os digo que literalmente no cabíamos en la sala de lo abarrotada que estaba. La llegada del combo madrileño captó de inmediato la atención de todos los espectadores, creando una expectación impresionante.

Vértize

A pesar de llevar solo un año de trayectoria, la banda ha logrado hacerse notar en la escena del rock actual con una propuesta única, llena de energía, frescura y autenticidad. Su impacto se debe no solo a su estilo arrollador, sino también a colaboraciones destacadas, como la que han realizado con su productor, Iñaki "Uoho" (Platero y Tú, Extremoduro).

Con varios singles en su haber y un rock and roll de diez, Vértize subió al escenario con una actitud arrolladora. Influenciados por bandas legendarias como Extremoduro y Platero, con toda la esencia de nuestra escuela, Jose Roa en guitarra y voz, Janfri a la guitarra, NJ Cardoso al bajo y Dani Díaz tras la batería estaban listos para demostrar cómo suena el rock más puro y duro.

Con una intro envolvente, Vértize comenzó a preparar el terreno para los primeros acordes de "Alaridos" y "Punto de colisión". Desde el primer momento, la banda se movía sin descanso por el escenario, desatando una energía arrolladora que contagió a todos los presentes. No paraban quietos, querían proclamarse reyes de la noche, y lo dejaron claro con esos ritmos clásicos y poderosos, perfectamente acompañados por la inconfundible voz de Jose. Y tengo que decirlo: esa voz es única. Transmite fuerza sin necesidad de gritos excesivos ni vibratos forzados, logrando una interpretación potente y, al mismo tiempo, natural.

Es algo muy curioso, porque en los singles ya se percibe su esencia, pero en directo es brutal. Jose le mete aún más caña, elevando cada tema a otro nivel y convirtiéndolos en una descarga pura de energía y adrenalina.

Vértize

Luego, un alien hizo su aparición en el escenario, con una guitarra más, añadiendo un toque aún más épico a las canciones y convirtiéndolas en algo verdaderamente memorable. Las siguientes piezas fueron "La mula", "Perros" y "El filo de mi mitad", en las que las letras se hicieron notar entre el público, que las coreaba sin parar. Y, sinceramente, poco se habla de esos solazos. Por destacar uno, me quedo con el de la última canción mencionada, que empieza con un ritmo relajado y termina a una velocidad impresionante, dejando a todos boquiabiertos. La energía no decayó y siguieron con su interpretación de "Hay poco rock 'n' roll" de Platero y Tú y el grandioso tema en el que grabara el solo de guitarra Uoho, "Redención".

Vértize

Se terminaron de coronar con "A fuego" de Extremoduro, un homenaje necesario a una de sus mayores influencias musicales. No podía faltar esa referencia a un clásico que marcó el camino de la banda.

Para este punto del concierto, la atmósfera era simplemente mágica. El público disfrutaba como niños el día de Reyes, y la banda, cada vez más conectada con nosotros, se acercaba al público, nos hacía cantar y nos deleitaba con su energía. Esto sí que fue un show en condiciones, una verdadera fiesta de rock.

Finalmente, después de "Sangre" y "Vientos", llegó el último bombazo de la noche: "Ninfa del Kas". En ese momento, la banda brilló como auténticas estrellas, dando una despedida épica que elevó la energía de la sala a niveles estratosféricos.

Redacción
Etiquetas: , , , , ,

Categorizado en: , ,

Esta entrada fue escrita por Redacción

1 comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *