Aquellos que osan vaticinar que el rock está agonizando, a la espera de una muerte temprana y angustiosa, deberían lanzarse de lleno a las salas de conciertos. Allí se encontrarán con nuevas generaciones que llevan el género por bandera, defendiéndolo con brío y desparpajo. Es el caso de Vamos Con Todo, una banda de espíritu rebelde nacida de las cenizas de Volvoreta. Los hermanos Carlos Martín (voz y guitarra) y Alejo Martín (guitarra), acompañados por Capi (bajo) y Maca (batería), se subieron al escenario de la emblemática Sala El Sol para presentar su nuevo disco, bautizado con un guiño directo a sus orígenes: ‘Volvoreta II’.
Bakkali
Siempre es un placer manosear la agenda de conciertos y descubrir que el escenario elegido es la Sala El Sol. El céntrico local madrileño lleva haciendo historia desde 1979, año en el que emergió acogiendo a unos jóvenes Nacha Pop. Con el tiempo pisándonos los talones, nos sumergimos de lleno en una sala donde se respiraba un ambiente cargado de actitud punk y entrega absoluta por parte de los allí presentes. El público ya daba saltos al ritmo de Bakkali, que lo dio todo sobre las tablas con un concierto cargado de crudeza y energía.

El guitarrista, con un largo recorrido en formaciones como Tres Pollos, estuvo acompañado por una banda dispuesta a dejarse la piel sobre el escenario y asegurarse así de caldear el ambiente para la llegada de Vamos Con Todo. Temas como “Lunático” o el encargado de poner el broche de oro al espectáculo, “Medio Pollo” —ambos publicados originalmente junto a Tres Pollos—, aumentaron vertiginosamente el pulso de la noche y terminaron de encender a un público que ya se encontraba completamente entregado.
Vamos Con Todo
Con las luces apagadas y los asistentes expectantes, comenzaron a sonar los primeros acordes de “Sirius”, la mística y atmosférica pieza instrumental de The Alan Parsons Project que la icónica banda emplea como preámbulo de su clásico “Eye in the Sky”. En medio de ese clima de epicidad, los miembros de Vamos Con Todo irrumpieron en el escenario colgándose sus respectivos instrumentos. El público comenzó a gritar mientras el humo se adueñaba de la sala, al mismo tiempo que el conjunto de La Alcarria (Guadalajara) arrancaba con una poderosa versión rockera del “Himno de la Alegría”. Inevitablemente, la gente empezó a tararear y corear la archiconocida melodía, ahora revestida de una nueva impronta gracias a las guitarras eléctricas de Carlos Martín.

“La funeraria” fue una de las grandes protagonistas de la primera parte del show. Los asistentes dejaban que su cuerpo se moviera al ritmo de su contundente riff de guitarra. Muchos acudieron equipados con camisetas de Vamos Con Todo e incluso de Volvoreta, brindando así pequeños homenajes al pasado de la banda.
Una de las grandes sorpresas que encontramos en su disco es la absoluta alegoría al gran Rory Gallagher. A la banda no le tembló el pulso a la hora de interpretar uno de sus clásicos más célebres, “Bad Penny”, rebautizado para la ocasión como “Moneda falsa”. Adaptada al castellano, la canción se convirtió en uno de los momentos más eufóricos de la noche, afrontando con la cabeza bien alta los exigentes solos inmortalizados por Gallagher.

Con “Si tú quieres” y “Puente colgao”, la banda continuó demostrando que su verdadero hábitat es el escenario. Se percibía un aura de pasión y disfrute al interpretar sus canciones, sostenida por una gran complicidad entre los músicos. Esa conexión iba mucho más allá de lo musical, ya que todos parecían moverse en perfecta sintonía, incluso en el vestuario: camisetas de rayas, cada una de un color diferente, aportando una presencia armónica y muy reconocible sobre las tablas. “El repartidor” fue una de las piezas más memorables del repertorio gracias a una de las mejores letras del álbum. Es una de esas canciones con alma de himno, capaz de traspasar las fronteras del rock y llegar también a oídos ajenos al género.
Uno de los momentos que probablemente quedará grabado en la retina de los asistentes llegó cuando Vamos Con Todo interpretó “Color rosa”. Carlos Martín, equipado con una bata blanca como si de un farmacéutico se tratase, derrochó pasión con la guitarra mientras cargaba contra la manera en que la sociedad se anestesia a base de medicación ante cualquier tipo de circunstancia.
Vamos Con Todo exhaló, a través de sus riffs y su actitud, que el rock —especialmente en su vertiente urbana— está en buenas manos. Su espectáculo dejó un gran sabor de boca entre los presentes, que pudieron respirar tranquilos al comprobar que existe relevo generacional y que la buena música todavía tiene mucho que contar.
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