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Crónica de The Dead South + Benjamin Dakota Rogers en Madrid: Cánticos hacia el lejano oeste

The Dead South

Qué grata sensación la de abrir la agenda un jueves por la tarde y descubrir que, para paliar la espera del ansiado fin de semana, hay un buen plan. Si la música en directo entra en la ecuación, el placer está asegurado, y más aún si se trata de una banda cargada de personalidad como The Dead South. El pasado 26 de marzo, el conjunto canadiense aterrizó en Madrid, inaugurando en la mítica sala La Riviera la gira de conciertos que tienen prevista celebrar en nuestro país.

Benjamin Dakota Rogers

Con el despertador aún sonando de fondo, me sumergí en mi armario, rebuscando las mejores prendas para la ocasión. No podía faltar un cinturón con una buena hebilla de aires sureños ni una chupa de cuero. Cuando me acerqué a las inmediaciones de La Riviera, el frío, intensificado por la cercanía del río, azotaba con fuerza, pero eso no impidió ver a gente con atuendos de lo más extravagantes: sombreros y botas de cowboy, prendas vaqueras y chaquetas Levi’s dignas de un auténtico redneck.

Benjamin Dakota Rogers

El cantante canadiense de folk Benjamin Dakota Rogers fue el encargado de caldear el ambiente, sustituyendo al australiano William Crighton, y hará lo mismo en los otros dos conciertos de The Dead South en España. Sin embargo, una particularidad con la que contamos la mayoría de periodistas es que siempre tenemos el tiempo pisándonos los talones, con la mala suerte de que no pude disfrutar de este espectáculo.

Por suerte, gracias a la lente de Henrique Pratas, el concierto ha quedado inmortalizado a través de su fotografía. “¿Sabéis si ya ha tocado el telonero?”, pregunté a un grupo de chavales mientras recuperaba el aliento tras haber acudido lo más rápido que pude. “Ah, ¿qué había telonero?”, me respondieron, lo que terminó de destruir mis esperanzas.

The Dead South

Nada más acceder a La Riviera, me quedé sin palabras al ver el escenario. Estaba plagado de un atrezzo que simulaba a la perfección un poblado de una película ambientada en el Lejano Oeste: barriles de madera, edificios dignos de un western clásico de John Wayne e incluso una iglesia muy característica de estos filmes al fondo de todo.

The Dead South

Cuando se apagaron las luces, el público comenzó a rugir al son de una penetrante melodía de banjo. Tras desplegar su reconocible bluegrass, aderezado con country y folk, entre otros géneros, el vocalista Nate Hilts se acercó al micrófono dando la bienvenida a su público: “Hello, we are The Dead South”, dijo mientras chapurreaba español. No hubo problema en que el concierto continuara en su mayor parte en inglés, ya que, más allá de la gran presencia de público local, también se podía apreciar una notable asistencia de melómanos procedentes de países anglosajones.

La atmósfera que iba generando el espectáculo era la de una de esas noches que se aderezan con un bourbon o un whisky (palabra que se escuchó en repetidas ocasiones a lo largo de sus canciones), algo que ellos no dudaron en hacer. “This song is about having way too many cervezas”, exclamaron, dando paso a “Time for Crawlin’”. Al concluir el tema, cumplieron con lo que predicaban y brindaron con el público, regalándose un buen trago.

The Dead South

Uno de los momentos más memorables del concierto llegó gracias a una inesperada sorpresa: The Dead South llevaron a su terreno uno de los cortes más emblemáticos de The Doors. Se trata de “People Are Strange”, un tema inmortal de Jim Morrison y los suyos que adquirió una nueva personalidad.

Con la llegada de “In Hell I’ll Be in Good Company”, el público se desató por completo: bailaba, reía, cantaba… la entrega era absoluta. “You guys are going down as the best crowd of the tour”, dijo la banda, dejando claro que La Riviera estaba siendo el mejor público de la gira. Cuando se bajaron de las tablas, el público se resistió a abandonar el lugar, provocando, con sus variopintos sonidos y silbidos, que regresaran para regalarnos un instrumental de lo más atmosférico, generado únicamente a través de la guitarra acústica y el violonchelo.

The Dead South

The Dead South se despidió de la capital concluyendo su viaje sonoro, que transitó desde su Canadá natal hasta Madrid, con un interludio que navegó hacia el lejano Oeste. Sus canciones dejaron entre el público un regusto a bourbon añejo que rememoraremos cada vez que vuelvan a sonar en nuestros auriculares.

Alfonso Herreros

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