Lunes en la capital del estado, y al frío cortante que circulaba por las calles y acariciaba la piel solo había una forma de combatirlo: desatando una llamarada interior incombustible y elegante. Los responsables de ello serían Tarja Turunen y Marko Hietala a través de su metal sinfónico finlandés con su gira conjunta “Living The Dream Together Tour 2026” y esa fragancia tan Nightwish que cargan y que esparcieron por toda La Riviera.
Los dioses del rock son caprichosos. Quizás, por eso son dioses. Nos conducen, nos guían, nos arropan y nos iluminan con propuestas que saben que vamos a aceptar gustosamente. A los directos de los otrora miembros del legendario combo Nightwish había que sumarle las propuestas de dos grupos que supieron encender el fuego desde primera hora: Serpentyne y Rok Ali and The Addiction.
Cuando llego a la sala, observo cómo hay un despliegue de considerable envergadura. Buses de dos plantas, trailers, caravanas y crew por doquier. Síntoma evidente e inequívoco de que no solo se iba a disfrutar de un evento único, sino de su gran calidad en cuanto a producción, despliegue técnico y talento humano.
A las 18:20 horas, con una puntualidad impecable y siguiendo el guion establecido a rajatabla al ser cuatro grupos en la jornada, inauguraba la tarde Serpentyne perforando el interior del respetable. Pese a la prontitud del inicio de los decibelios, un número considerable de fans iban poblando el recinto madrileño.

El combo supo jugar sus cartas y sacar jugo a su corta y emotiva presentación. Entendieron a la perfección que el público acudía a ver a dos titanes y que ellos debían emplearse a fondo en mostrar su propuesta. Su cantante es una especie de maga que, mediante sus gestos, sus miradas y sus interpretaciones va hipnotizando a la parroquia.
Piezas como “Into the Night”, perteneciente a su último trabajo de estudio, 'Tales from the Dark’; “Away from the World” y “Run for Your Life” fueron muy bien recibidas. A su conclusión, los aplausos acompañaron efusivamente.
Desde aquí, mi agradecimiento sincero a todo el staff de profesionales de Rock and Control por alertarme del comienzo “madrugador” del increíble mini festival sinfónico.
Primer cambio logístico en la larga jornada del pasado lunes. Tras los correspondientes ajustes sobre el stage, ingresan Rok Ali and The Addiction para dejar su huella. La banda demuestra un gran dominio del espacio, y su directo es sólido. Por cierto, es para destacar el enorme y pulcro sonido que transmitieron los cuatro artistas a lo largo de todo el evento con cada una de las propuestas.

La frontwoman empujaba con su gola y sus compañeros la secundaban con energía y solvencia. Agradecieron el cariño y la predisposición que mostraba toda la platea, y tuvieron emotivas palabras para la protagonista de la noche, la talentosa Tarja. Durante su show ofrecieron un recorrido sonoro amplio y, seguramente, el menos sinfónico de todas las agrupaciones. Canciones con alma y contundencia como “Change the Script”, “Vanishing Screams”, “Pulse” y “Violently Fast” se llevaron las palmas. Poseen gran crudeza y una energía ideal para el directo.
Los fans rugen mientras se inician los correspondientes cambios en el escenario. Hay expectación máxima y eso se palpa en el ambiente. Se percibe que hay sed de metal. Se enciende la enorme pantalla central, se prueban por última vez los instrumentos, y la tradicional sala ya muestra un número considerable de público, quizás un poco menos de lo esperado por un servidor. Cantidad no es calidad.
Como un dragón semejante a los que luego serian protagonistas en sus trabajadas visuales, aparece Marko Hietala para saludar con un gesto cercano a todo el respetable y, tomando su bajo cual hacha nórdica de conquistador que surca aguas gélidas, se prepara para demostrar su sabiduría y su virtud a la voz y a las cuerdas. Abre con “Frankenstein's Wife”, perteneciente a su último trabajo de estudio, ‘Roses from the Deep’, sobre el que pivotaría todo el directo.

En vivo, el presente artístico del cantante corrobora su gran momento. Se muestra bromista, conversador y con ganas de seguir agitando el fuego encendido a primera hora de la tarde.
Acompañado por guitarra, teclados y batería, sus alas de fuego y furia se enlazan en todo momento con su larga cabellera blanca. Brazos en alto, manos haciendo cuernos, las melenas siguiendo el ritmo y el frontman luciendo capacidad pulmonar en “Proud Whore”, la cual sonó titánica. Un asistente ingresa una guitarra española sujeta a un pie metálico y, acto seguido, llega “Isäni ääni” para clavarse como daga afilada en el alma de todos los presentes. Es menester recordar nuevamente el pulcro sonido de todos los grupos en la noche. Se podía percibir cada nota, cada golpe de baqueta, cada blanca y negra del piano. Se conectaban músicos y fans canción a canción.
“The Dragon Must Die”, la cual es pura lava ardiente con aroma celta, la festiva “Juoksen Rautateitä” y la desgarradora “Roses from the Deep” son la preparación ideal del terreno para que llegue uno de los momentos estelares de la noche. Cual emperatriz del metal sinfónico de raíz pura, por un lateral del escenario y ante una atronadora ovación aparece imponente Tarja para acompañar a Marko, emulando la versión de estudio en “Left on Mars” y hasta las emblemáticas palmeras de la sala aplauden la colaboración al finalizar. Para concluir, el bajista hace que su dragón interior escupa fuego sagrado por última vez en la noche (o no) con “Stones” y se despedía apoteósicamente el todoterreno finés.

Nuevos cambios en el stage, los ajustes de rigor y todos preparados para Tarja y su concierto de verdadera epopeya en Madrid. A lo largo de poco mas de una hora y media supo guiar a los todos los presentes por un sendero de metal sinfónico que incluyó matices de folk metal y power metal. Una verdadera opera donde la lírica se volvió una con su voz.
Como intro utiliza “The Golden Chamber”, y a continuación envuelve con todo el caudal de sus pulmones a la platea con “Eye of the Storm” e “In for a Kill”. Verdaderamente, en este momento dejo de escribir para ponerme nuevamente de pie, cerrar los ojos y revivir esos compases iníciales y aplaudir hasta sangrar.
Sin lugar a dudas, su voz es una de esas obras sagradas que han creado los dioses del rock, esos mismos que nos han citado un lunes por la tarde para demostrarnos que sin metal no podemos vivir. Rubricamos que efectivamente es así, porque un vital metal nos ofrece la vocalista en “Demons in You” y “Victim of Ritual”. Ambas hicieron temblar los cimientos de la ciudad. El don inmaculado denominado voz es más que un instrumento en la frontwoman. Es una forma de expresarse, de comunicarse, de expandirse, de escribir paginas sagradas en el libro de la memoria de cada uno de los presentes.

Tras el saludo oficial y afectivo, pese a su perfecto dominio del castellano, se notaba que Tarja media sus palabras y sus esfuerzos vocales. Quería cuidar su garganta para el enorme trabajo, dedicación y entrega que haría en la noche y que realiza a lo largo de la gira conjunta con Marko. También habla con su mirada, con sus gestos, con sus andares sobre las tablas. Va de costa a costa del escenario y regala cuernos con su manos y gestos cómplices. La emperatriz nórdica sabe cautivar y transmitir.
A la mitad de concierto, y para sorpresa muy grata, diría yo, de algunos, colocan cinco taburetes altos en el centro del stage. Bajan las luces hasta ubicarlas en una tonalidad tenue e ingresa Marko Hietala. Este toma asiento junto a Tarja y, rodeados por los compañeros de la intérprete, realizaron en formato electroacústico y enlazadas piezas como “Feel for You”, “The Crying Moon”, “Eagle Eye” y “Higher than Hope”, reviviendo momentos de la carrera en solitario de Tarja y trayendo el espíritu más puro de Nightwish. Pero el público quería sangre y necesitaba ver cómo las dos líneas azules de la bandera finlandesa se cruzaban en ese punto exacto que no es perfecto pero que genera explosión.
Con los decibelios a pleno rendimiento, ya de pie, interpretan conjuntamente los dos protagonistas de la noche junto a la banda de Tarja para delirio y éxtasis de los fans un set plenamente de Nightwish. Cayeron clásicos como “Slaying the Dreamer”, “Wishmaster” y “Wish I Had an Angel”, siendo muy aplaudido este segmento. Se vivió como un karaoke y como una comunión colectiva para honrar en la ceremonia del lunes al grupo que cruzó sus caminos. Entre medias, y de forma solitaria, la cantante afrontó “I Walk Alone” y “Dead Promises”.
Para finalizar un lunes de verdadero fuego y metal sinfónico, Tarja concluyó apoteósicamente con “Until My Last Breath” ante una atronadora ovación.
La gira conjunta de Tarja Turunen y Marko Hietala, “Living The Dream Together Tour 2026”, pasó por Madrid arrollando todo elegantemente a través de un metal sinfónico finlandés de verdadera matrícula de honor. Del fuego venimos y hacia el fuego vamos.
He cursado mis estudios de Derecho y Ciencias Políticas en Granada, teniendo puestos mis cinco sentidos en los héroes, mitos, leyendas y también en las propuestas emergentes del género.
Escribo con mi pluma cargada de tinta en MariskalRock y en La Heavy, con rigor, honestidad y tratando de conectar con los lectores desde mi prisma.
Sin Rock and Roll, no hay vida.
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