Tal vez haya que recuperar aquello que nos decían los antiguos de que para cambiar el mundo es necesario salir entre semana. Porque hacer eso el finde está al alcance de cualquiera, pero muy pocos aguerridos se atreven a ir contracorriente de toda lógica mental, laboral y social antes de tirarse en plancha pegándose una buena juerga un martes o miércoles. Que ya son los nuevos jueves, como nos decía la siempre apreciable sabiduría popular.

En el complicado contexto actual, con tanta oferta concertil por doquier, era sin duda una jugada arriesgada planear un show en día laborable, pero al final los enmascarados Sanngre demostraron que ya se han ganado una respetable porción de fieles que les acompaña incluso en circunstancias que a priori no parecen las más propicias.
Lo bonito de la cita era además que se había juntado un conglomerado de fans tan variopinto como el cartel que colgaba durante la actuación de los protagonistas de la velada que decía “thrash core punk hard brutality”. Vamos, que no iban a cantar coplas. En el bilbaíno Kafe Antzokia se reunió peña del punk, del metal, del hardcore y otros estilos, todos bajo el denominador común de la tralla bruta antisistema que todavía mantiene esa entrañable costumbre de ciscarse en todo lo establecido. Y que no se pierda nunca, por mucho ofendidito que aparezca.

Que no iba a ser una noche de sutilezas nos lo demostraron en un primer momento Frakture, locales que le daban un thrash metal sin demasiadas vueltas de tuerca. Poseían además un toque incisivo a lo S.A. que les llevó a dedicar “Ez Dugu Ahaztuko” a Iñigo Cabacas, fallecido por una carga policial en 2012, con las siguientes palabras: “¡Ni uno más, hijos de puta!”.
Lo cierto es que el estilo no era de los que más nos llamaba la atención, pero nos resultó muy entretenida la actuación, en la que se montaron pogos y se agitó bien la cabellera. Los ánimos subieron con la versión “Obligación” de Anarko, en la que contaron con la ayuda de los dos vocalistas actuales de Sanngre. Auténticas bestias pardas.

Que un grupo se defina como “los que robaron los caballos a los cuatro jinetes del apocalipsis” es ya de entrada para agarrarse los machos, llevarse la mano a la cartera y comprobar que sigue en el lugar adecuado. Tal se antojaba la actitud con los enmascarados Sanngre, que al no desvelar su identidad confirman que una banda puede funcionar entre la peña también de este modo, sin egos de ningún tipo, a pesar de que entre sus filas se encuentren veteranos de Rat-Zinger, Radikal Hardcore y otros combos de la zona.
El comienzo resultó desde luego abrumador con “Siete segundos” y “Europa”, dos bombazos sónicos para meter en situación a cualquiera. El frontman Podri acababa de abandonar la formación para centrarse en Rat-Zinger, pero en este aspecto no han perdido ni un ápice de potencia y rotundidad, con dos cantantes que se compenetraban a la perfección y conseguían la difícil tarea de involucrar al personal en el descomunal recital que íbamos a presenciar aquella noche.

Ponían otra pica en Flandes con “Nacidos para reventar el sistema” y seguían deseando buenos deseos con “Muerte y destrucción”. El doble bombo de la batería parecía a veces que hasta te aplastaba la cabeza, todo un muro de ruido que no estaba al alcance de cualquier grupo de recién llegados. Aquí había veteranía a punta pala enfocada al noble arte de hacer caña, que incluso en eso deberían mantenerse los galones.
Y para devolver el favor a los teloneros, el vocalista de Frakture echó un capote a nivel vocal en “Soltad al dóberman”, otra de las cimas de la velada. “Mi Hiroshima” confirmaba que no habría lugar en el repertorio para permitirse un descanso. Los más jóvenes así lo entendieron montando pequeños pogos cerca del escenario. Ni un respiro.

No se olvidaron de su reciente single “Despertarás muerto”, tema procedente de su álbum compartido junto a los canarios II Madres, y metieron cera con categoría en “Vuelve a por más” y “Atízale”. No estamos seguros si se trató de una alucinación auditiva, pero incluso nos pareció distinguir el riff de “Angel of Death” de Slayer en un momento concreto, aquí no se escondían las influencias, anda que no tendrán referencias en ese amplio espectro compuesto entre el punk de The Exploited y el crossover de Suicidal Tendencies.
“Tu ley” retumbó en el recinto con su ensordecedor mensaje antifascista. No hace mucho el batería Rikki Rockett (Poison) nos comentaba que para que el rock vuelva a lo más alto debería tener algo detrás, algo que en su opinión le falta a muchas bandas actuales. Y lo que encontramos en el interior de un contundente envoltorio es un rotundo puñetazo en la mesa, un dardo contra buenrollistas y otras perjudiciales especies de la fauna contemporánea. Que no se pierdan ciertas tradiciones de antaño, como aquellas letras contra los de arriba y otros siervos a sueldo del Estado. Que el miedo cambie de bando. Ya va siendo hora.

Una actuación tan demoledora solo podría tener un final de altura, con la colaboración de su exvocalista, Podri de Rat-Zinger, que se subió a las tablas para otorgar el puntapié definitivo con la inmensa homónima “Saangre”, todo un himno para dejarse la garganta en el estribillo. Y los más animados hasta pueden añadir ese “hijos de puta” que distingue a los pasionales frente a los que tienen horchata en las venas. Convertido a su culto por completo.
Si salir entre semana es como desafiar al poder establecido, hacer un concierto un jueves y encima petarlo eso ya es reventar el sistema. Como poco. Puro material de insurrección. O como dicen ellos en “La Resistencia”, algo tan salvaje como “dar una paliza al Premio Nobel de la Paz”, y a otros “gasolina y fuego”. Qué maravilla poder soltar tensión con un bolazo que se antojaba la banda sonora perfecta de un día de furia. Cabreados del mundo, uníos.
El punk me salvó la vida y el hard rock siempre ocupó un lugar especial en el corazón, al igual que el rock gótico, pero nunca me he cerrado a otros géneros. Cual buscador de oro en el lejano Oeste, agito mi peculiar colador para quedarme con aquello que particularmente llame la atención o sobresalga del resto de propuestas, pues creo con firmeza en la vieja máxima de que de todo se puede aprender, o sacar algo de provecho, como decían los antiguos.
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Un comentario
Extenso resumen hacia las cañeras descargas que se curraron estas dos buenas bandas como son SANNGRE y FRAKTURE en el Kafé Antzokia bilbaino presentando cada una de ellas sus respectivos álbumes.