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Crónicas

Lamb of God + Kreator + Municipal Waste en Madrid: Corrosión acelerada

«La espera de tres años no hizo sino incrementar la voracidad de alto voltaje con la que el público acudía a la Sala La Riviera de la capital, y no importó que fuera miércoles para que, a media tarde, ya luciese un aspecto espléndido. El personal tenía ganas de desahogo, esparcimiento y liberación»

15 marzo 2023

Sala La Riviera, Madrid

Texto: Jason Cenador | Fotos: Alfonso Dávila

Que lo bueno se hace esperar es algo que siempre se ha escuchado y con frecuencia ha experimentado la mayoría de los mortales. En este caso, la tan manida alocución fue llevada casi al extremo por los sucesivos aplazamientos que uno de los acontecimientos capitales del metal más corrosivo que iban a tener lugar en la ciudad de Madrid sufrió a lo largo de los últimos años, los shows de Kreator y Lamb of God en su gira conjunta.

Randy Blythe (Lamb of God) volando por los aires

No en vano, en aquella fatídica primavera pandémica de 2020 en la que iba a celebrarse originalmente el concierto, la banda de apertura no iba a ser Municipal Waste, sino los texanos Power Trip, cuyo cantante, Riley Gale, falleció repentinamente a los 34 años en agosto de ese mismo año. No pudimos evitar acordarnos de él.

Municipal Waste, jarana y desahogo

Municipal Waste

La espera de tres años no hizo sino incrementar la voracidad de alto voltaje con la que el público acudía a la Sala La Riviera de la capital, y no importó que fuera miércoles para que, a media tarde, ya luciese un aspecto espléndido coincidiendo con el arranque, a las 19:00, de la actuación de Municipal Waste. El personal tenía ganas de desahogo, esparcimiento y liberación, y el patio de recreo que plantea el combo de Virginia en cada concierto es el contexto ideal para que, por unos instantes, nada importe nada.

Su crossover thrash metal es pura diversión y adrenalina, y como sus canciones no son muy largas que digamos, el reducido tiempo de actuación no fue óbice para un repertorio bastante extenso de cera, zapatilla y mosh pits constantemente incentivados por Tony Foresta. El vocalista estuvo en su salsa todo el show y se rindió a la implicación del público llegando a disculparse por no haber tocado en la ciudad en tanto tiempo. “Este sitio mola mucho, y además tenéis palmeras”, comentó en un momento dado, con una simpática alusión a la sempiterna palmera del local madrileño. Seguro que si entrase un sábado a las dos de la madrugada a él, saldría despavorido.

Municipal Waste

El último plástico de los de Richmond, ‘Electrified Brain’ (2022), tuvo una generosa presencia en el repertorio con martillazos sonoros como la inaugural “Demoralizer”, “Grave Dive”, “Blood Vessel” y la trepidante “High Speed Steel”, pero cortes irresistibles como “Slime and Punishment”, “Sadistic Magician”, “Wave of Death” o la festiva y corrosiva a partes iguales “Born to Party”, con ese “Municipal Waste is gonna fuck you up” correado a viva voz por todos los presentes, las que más patas arriba pusieron el lugar. Firmeza y rotundidad sin contemplaciones para un grupo que no requiere de adorno ninguno para, con su credibilidad y entrega sobre el escenario, saborear el reconocimiento generalizado.

Municipal Waste

Kreator, garantía de (violenta) calidad

Kreator

A estas alturas, cualquiera que haya vivido a los germanos en acción más una vez sabe a ciencia cierta de su precisión en escena, de lo engrasadísimos que están siempre los engranajes de su máquina de aniquilar con el thrash metal más reluciente desde una óptica melódica jamás acuñado. Emergidos como el apéndice musical de la más encarnizada violencia sonora, con el paso de las décadas fueron edificando su propio concepto musical que se enriqueció con lustre instrumental sin perder de vista la visceralidad primigenia, en un equilibrio que trasladan al directo con tanto énfasis como finura.

Se hizo corto, excesivamente corto, el show de Kreator, que compartían cabecera de cartel con un tótem como Lamb of God y cuyo repertorio no fue diferente al que habríamos podido disfrutar en cualquier festival, suprimiéndose así uno de los mayores alicientes de acudir a un concierto de sala. No hubo margen ninguno para la sorpresa, no cupo oportunidad de escarbar en las honduras de su discografía y, por el contrario, obtuvimos un repertorio ejecutado a la perfección, sí, pero demasiado previsible. Un greatest hits en toda regla que nos dejó con muchas ganas de más.

Kreator

El “Run to the Hills” de Iron Maiden retumbó en una sala que echó en ocasiones de menos algo más de volumen, tratándose de la banda que se trataba, antes de que la intro “Sergio Corbucci Is Dead” condujese a la incontestable “Hate Über Alles”, abanderada de su más reciente álbum, al que presta título.

El público, que agotó entradas, se rindió enseguida ante la sublime eficacia de Mille Petrozza y los suyos, con el hacha finés Sami Yli-Sirniö imprimiendo una finura y una pericia monumentales al tiempo que enriquece el thrash con esos aportes melódicos próximos al melodeath, el bajista Frédéric Leclercq (ex-Dragonforce) absolutamente integrado en la dinámica y el histórico batería Ventor manteniendo en primer plano su pedigrí como uno de los percusionistas más completos y abrumadores del panorama.

La épica melodía de “Hail to the Hordes” y su propio carácter nos vino a recordar a Manowar por unos instantes – salvando las distancias, sobre todo en la calidad humana de sus individuos –, si bien el infranqueable muro sónico delataba la autoría de unos Kreator que habían arribado a sembrar el caos, siempre paradójicamente alineado con una fraternal camaradería que cultivan hacia y para el público cada vez que se suben a un escenario. Por eso, Mille, siempre muy metido en su papel de frontman, animó a un wall of death que detonaron con el arranque de “Awakening of the Gods”, enseguida interrumpida para fundirse con un siempre colosal “Enemy of God”, una delicia desbordante de salvajismo musical impecablemente canalizado que, eso sí advertimos algo acelerada en ciertas partes.

Kreator

La virulencia y la expectoración de las más perniciosas turbaciones de cada cual prosiguieron al tiempo que este aquelarre de terapéutica depuración sonora avanzaba de la mano de otro clásico, “Phobia”, que cosechó la aclamación unánime de la banda por parte de unos concurrentes encantados con su supremo nivel. Petrozza, agradecido y afectuoso, dio entonces paso a “Betrayer”, sucedida por “Satan Is Real” y una “Hordes of Chaos” siempre majestuosa, inmensa, en la que, no obstante, percibimos a un vocalista conservador en sus algaradas vocales al bajar el tono y la estridencia habitual de su voz en algunas ocasiones, tal vez inducido a ello por la exigencia de una larga e intensa gira que no da tregua.

Como recursos estéticos, Kreator llevaba esta vez dos pobre sujetos – de mentira, no nos alarmemos – violentamente empalados en unas enormes lanzas a sendos extremos del escenario, y junto a ellos salieron dos personajes enmascarados – estos de verdad, pero tranquilos, que es solo performance – portando sendas lanzas luminosas muy similares a los que habían hecho polvico a los mencionados muñecos mientras la banda defendía “666 – World Divided”, antesala de “Phantom Antichrist” (precedida, claro, de la intro “Mars Mantra”), que por su fulgor melódico nos trajo a la cabeza a Arch Enemy, con quienes, por cierto, ya han compartido con éxito algún que otro gran periplo.

Kreator

“The Strongest of the Strong”, una pieza de su último disco interesante pero poco novedosa en la que enfatizan en su vertiente más heavy, fue dedicada a Municipal Waste y Lamb of God, sus compañeros de aventura en este recorrido por la vieja Europa, y tras ella Mille Petrozza ondeó una gran bandera como pretexto para la fulminante “Flag of Hate”, agradecida incursión en su época más pretérita.

Con los enmascarados de las lanzas de luces rojas de nuevo flanqueando el escenario, arremetieron con la imprescindible y fenomenalmente acogida “Violent Revolution”, tras la que el precipitado y a todas luces excesivamente temprano broche de oro llegó con la encarnizada “Pleasure to Kill”.

Lamb of God, a piñón fijo

El contraste entre Kreator y Lamb of God fue la representación paradigmática del contraste que con frecuencia ocurre en los terrenos más extremos del metal entre la escena europea y la americana, aunque esto se trate, por supuesto, de una generalización, de una impresión somera aunque colectivamente admitida en mayor o menor medida. La lucidez melódica y el puso orgánico de Kreator dio paso a la fiereza adusta y abrumadora del groove metal de Lamb of God, canela en rama para sus entregados acólitos.

Lamb of God

El combo oriundo de Richmond, Virginia, misma ciudad que vio nacer a los primeros de la tarde, dispuso, como sus predecesores, de apenas hora y cuarto para dejarse la piel bajo los focos, y vaya si lo hicieron. Randy Blythe es un auténtico animal de escenario, una bestia que parece que estuviera encadenada de manos y pies hasta el segundo antes de saltar a escena. Como un león enjaulado con ansias de libertad, en cuanto salió frente al público, corrió sin parar, saltó como si la gravedad no fuese con él y, por supuesto, rugió frente al micrófono todo lo que su resistente y privilegiada garganta le dejó y aún un poco más. Además, tuvo, como su predecesor frente al micro principal, palabras de cariño para las otras dos bandas participantes en el tour. Tiene cincuenta años, pero su vitalidad está en al mismo nivel que la del adolescente que se quiere comer el mundo.

Lamb of God

Durante buena parte del concierto, que comenzó robusto e inapelable con “Memento Mori”, cuya sosegada intro fue la calma antes de la más infranqueable tempestad, el sonido no acompañó en absoluto el certero desempeño de todos en escena. La batería de Art Cruz, que con su impresionante agilidad y salvaje pegada nos hizo olvidar la alargada sombra del gran Chris Adler, tapaba con frecuencia la bola de sonido difícil de desentrañar que configuraban el resto de los instrumentos, y eso empañó la experiencia, que no el disfrute de sus hordas.

Sin tregua ni piedad, prosiguieron con “Ruin” y una “Walk With Me In Hell” que siempre es un plato fuerte de sus conciertos y que se antojó tempranera, pues sus destellos melódicos resultaron refrescantes en una retahíla de composiciones que fueron cayendo a plomo, sin bajar el pistón ni un solo instante y sin mucho resquicio, la verdad, al dinamismo sonoro. Tralla sin compasión y a piñón fijo, un encefalograma intenso pero sin demasiadas oscilaciones que puede llegar a aburrir a los no tan duchos en su materia.

La cascada de salvajismo continuó aplastándonos de la mano de “Resurrection Man” y “Ditch”, primera de su más reciente álbum, ‘Omens’, si bien “Now You've Got Something to Die For” puso una marcha más en el entusiasmo ya de por sí desbocado de los presentes. Ni público ni banda tenían tiempo que perder, y por ello, con un Blythe dispuesto a que la quietud jamás fuera una opción ni encima ni en frente del escenario, se desgañitaron sin parar con “Contractor”, “Omerta”, “Omens”, “11th Hour” y “512”, temas que sonaron precisos, rítmicamente implacables y durante los que la ecualización fue mejorando progresivamente.

Lamb of God

La traca final llegó con la triada infalible que configuraron “Vigil”, “Laid to Rest” y la monumental “Redneck”, coreadas hasta la extenuación por la audiencia en estupenda química con una banda que cumplió con su cometido sin fallar pero tampoco sorprender.

Jason Cenador
Algún día en
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Esta entrada fue escrita por Jason Cenador

1 comentario

  • Juandie dice:

    Extenso resumen hacia las potentes descargas que se curraron estas tres pedazos de bandas metaleras en la mejor sala rockera de Madrid como es La Riviera a través de estos grandes temas de Thrash Metal y Metal.

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