No hubo sorpresa el domingo: Jinjer, Unprocessed y Textures triunfaron en Bilbao. El bolo encapsulado dentro del Route Resurrection atrajo a un público numeroso, especialmente a los aficionados a las vertientes más modernas y progresivas del metal, con presencia de distintas generaciones, rozando el lleno en la Santana 27.
Los ucranianos Jinjer, como cabeza de cartel, eran el plato principal de la noche. El cuarteto, inmerso en su “European Duél Tour 2026”, presentó su álbum ‘Duél’ (2025), confirmando sin demasiadas dudas su condición de nombre sólido dentro de la escena actual. Su amplia aceptación entre los bangers es evidente y, liderados por la potente y carismática Tatiana Shmaylyuk, simplemente se comieron el escenario bilbaíno, como lo hicieron una noche antes en Madrid.

Textures: Tras los pasos del tiempo perdido
Abrieron la velada los neerlandeses Textures, muy esperados por los amantes del metal progresivo. El quinteto regresó a los escenarios tras varios años de silencio, acompañado de nuevo material, ‘Genotype’ (2026). Tuvieron que acomodarse a un escenario bastante reducido, con hasta tres baterías dispuestas para los distintos actos, lo que relegó el set de batería del siempre imponente Stef Broks a un lateral. Aun así, el músico ofreció una auténtica cátedra de técnica, groove y polirritmia, bien secundado por el bajista Remko Tielemans, probablemente el miembro más expresivo y motivado sobre las tablas.
Las guitarras de siete cuerdas de Bart Hennephof y Joe Tal, sólidas y precisas, junto a los teclados de Uri Dijk, aportaron cuerpo y atmósfera a un repertorio que no necesita disparar pistas para sostenerse en directo, solo músicos talentosos y mucho oficio. Al frente, Daniël de Jongh volvió a demostrar por qué es una pieza clave en el sonido de Textures, con una voz versátil, capaz de moverse por registros muy distintos y dotar al conjunto de una personalidad inconfundible.

El setlist constó de siete temas y una intro. Del reciente ‘Genotype’ (2026) interpretaron “Closer to the Unknown” y “Measuring the Heavens”, mostrando un sonido más maduro y melódico; en este último, la voz brilló con especial protagonismo. De ‘Phenotype’ (2016) cayeron dos piezas, “New Horizons” y “Timeless”, mientras que de ‘Dualism’ (2011) recuperaron “Singularity”, en un breve pero efectivo repaso a su trayectoria.
Los momentos más memorables llegaron con los dos temas finales: “Awake” y “Laments of an Icarus”, ambos de ‘Silhouettes’ (2008). Fue ahí donde los seguidores del Textures más clásico, vinculados al math metal y al tech-metal, nos sentimos plenamente reconocidos: complejidad técnica, atmósferas bien construidas y esas texturas que ayudaron a definir el sonido del metal progresivo moderno y, en buena medida, del djent.
Ojalá haya ocasión de verlos nuevamente como cabeza de cartel, con un setlist más extenso; el parón de casi una década les ha hecho perder presencia en una escena que no espera a nadie.
Unprocessed, Favoritos del público más joven
Los alemanes Unprocessed subieron al escenario y demostraron por qué conectan especialmente con las nuevas generaciones de metal. La banda combinó momentos de potencia brutal y metalcore con machaques ultragraves, junto a pasajes melódicos cercanos al pop, todo sostenido por guitarras de ocho cuerdas y técnicas de fingerstyle que recuerdan demasiado a Polyphia, no en vano las colaboraciones con Tim Henson los últimos años han sido recurrentes.

El público joven respondió con entusiasmo, generando pogos y energía constante, mientras el guitarrista y vocalista principal Manuel Gardner Fernandes, sin duda el líder sobre el escenario, se mostró con actitud segura y convincente. El sonido fue sólido en general, y la puesta en escena correcta, matizado con varias intros disparadas para añadir atmósfera al show, aunque por momentos no les alcanzó del todo para cubrir las expectativas que genera un grupo que venía con fama de virtuosismo técnico, mostrando todavía bastante margen de crecimiento musical en directo.
El setlist incluyó siete surcos de su más reciente placa, ‘Angel’ (2025), entre ellos “111”, “Sleeping With Ghosts”, “Beyond Heaven’s Gate”, “Sacrifice Me”, ¨Solara¨… y tres temas de su anterior trabajo ‘…And Everything In Between’ (2023), “Glass”, “Lore” y “Thrash”. La actuación resultó disfrutable, dejando claro que Unprocessed tiene un público joven y entusiasta, y que su evolución futura merece seguirla de cerca.
Jinjer: En las grandes ligas
Los originarios de Donetsk han forjado su fama a pulso, gira tras gira, kilómetro tras kilómetro, por escenarios de todo el mundo, demostrando que no son un fenómeno pasajero ni un éxito efímero. A Bilbao llegaron por primera vez hace diez años, cuando dieron un bolo cercano y underground en la sala Edaska Rock Club de Barakaldo; desde entonces, su carrera se ha disparado, consolidándolos como uno de los actos más sólidos del metal contemporáneo, respetados por crítica y público por igual.

La diferencia con aquel primer encuentro con el público bilbaíno era evidente. Esta vez, como cabezas de cartel de la gira, Jinjer contó con todos los medios necesarios para que su música brillara aún más: las luces y las proyecciones meticulosamente pensadas añadían dimensión y protagonismo al show, acompañando cada cambio de ritmo y clímax del set. En el escenario, Tatiana Shmayluk desbordaba simpatía y carisma, una verdadera diva, vestida de blanco en esta ocasión, mientras sus compañeros se mantenían más discretos, cada uno en su rincón, disfrutando lo que mejor saben hacer: tocar metal de alto nivel con pasión y precisión.
El setlist de la noche fue un repaso cuidado de su discografía, con especial protagonismo del recién estrenado ‘Duél’ (2025), del que sonaron hasta ocho temas incluyendo “Green Serpent”, “Fast Draw”, “Kafka” o “Duél” entre otros. La banda equilibró su repertorio mostrando tanto los nuevos temas como clásicos recientes, creando un recorrido dinámico que permitió al público disfrutar de la evolución de Jinjer sin perder consistencia ni intensidad. No hubo tiempo que perder: los temas caían como bombas sin misericordia sobre Bilbao.

Mientras tanto, Roman Ibramkhalilov se lucía con riffs densos, precisos y afilados; Eugene Abdukhanov aportaba groove sólido y contundente al bajo; y Vladislav Ulasevich dominaba la batería con técnica, creatividad y control absoluto, una verdadera demostración de cómo se toca una batería de metal moderno. Juntos, los tres instrumentistas demostraban por qué Jinjer funciona como una máquina afinada y letal sobre el escenario. Por su parte, Tatiana hacía gala de su registro vocal, pasando del clean más afinado y cercano al pop al gutural más desgarrado y más profundo sin despeinarse, como lo hizo en “Judgement (& Punishment)”, un crossover de géneros desde el reggae y el groove al metal técnico.
A todo ese crecimiento artístico y profesional se le suma un peso imposible de ignorar: tras el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, los miembros de Jinjer vivieron de primera mano el horror de la guerra en Ucrania, con su bajista Eugene Abdukhanov relatando la necesidad de esconderse de los bombardeos. Un contexto que da aún más valor al oficio, la disciplina y el nivel técnico que hoy exhiben sobre el escenario.

De ninguna manera podían faltar temas como “I Speak Astronomy”, “Teacher, ¡Teacher!” y el superhit ovacionado por el público “Pisces”, imposible dejarlo fuera. En el encore cayeron “Sit Stay Roll Over” y “Micro”, cerrando un concierto que mantuvo a los asistentes extasiados de principio a fin.
En el público, una bandera ucraniana se mezclaba con una ikurriña, símbolo de orgullo y conexión con la sala. Al terminar un bolo de esta magnitud, solo quedaba agradecer y volver a casa, conscientes de que las pocas horas que quedaban hasta el lunes no disminuirían el recuerdo de una noche inolvidable.
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