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Crónicas

Jelusick: Un músico enchufado que sabe hacer de todo

«Todo estaba por lo alto y, a pesar de la estanqueidad que producía la obligatoriedad de estar sentados, el ambiente era de efervescencia»

21 septiembre 2021

Sala Bóveda, Barcelona

Texto y fotos: Josep Fleitas

Tras más de año y medio, poco a poco vamos cogiendo forma con respecto a los conciertos. De momento, el pequeño formato es el que va deshaciendo el obligado letargo que las polémicas normas de la pandemia han provocado. A las consabidas medidas de toma de temperatura y mascarillas, hay que sumar la también controvertida de restringir el aforo y obligar a disfrutar los eventos en directo aposentados en sillas. Intentando ser positivo, que cuesta un mundo ante esta impuesta nueva normalidad, esto nos da pie a disfrutar de una manera más relajada y ambiental de los conciertos. Desde luego, no es lo ideal, y mucho menos ante planteamientos tan cualitativos y enervantes como el que el croata Dino Jelusick y el trío de excelsos músicos que le acompañaron, nos presentaron en una sala que, al menos, gozó de un más que merecido Sold Out.

A pesar de su juventud, 29 años, Jelusick ha sabido exprimir muy bien las grandes dotes vocales y multiinstrumentales que posee. Ya a la edad de 16 años se proclamó vencedor del Festival de Eurovisión en la categoría juvenil, y de ahí, no ha parado de crecer y crecer, consiguiendo grandes logros con su formación de cabecera, lo que le proyectó a ser una de las voces, ni más ni menos, que de la Trans-Siberian Orchestra, donde coincidió y entabló amistad con Jeff Scott Soto (S.O.T.O., Sons Of Apollo) y Joel Hoekstra (ex-Night Ranger, Whitesnake), con quienes ha compartido escenarios y unos covers que le han dado la oportunidad de ser elegido por David Coverdale como teclista, pero también para apoyarle en las voces en la, nuevamente, anunciada última gira de su serpiente blanca.

Casi las 21:15 y el escenario empezó a brillar con la destreza de una banda que desde el primer momento dejó clara su gran capacidad y calidad ante un inicio en el que Jelusick exprimió sus dotes vocales en tres temas de su banda Animal Drive, concebidas ante los intensos “Goddamn Marathon”, “Had Enough” y “Fade Away”, que ayudaron a calentar el ambiente más que a ser participativos, pero eso se rompió ante el primer cover que Dino aportó en el  amplio setlist que durante dos horas iba a ofrecernos, y lo hizo afrontando un excelso “Burn” en claro alegato a la recién asumida noticia de su incorporación a las filas de Whitesnake.

Dino Jelusick

Tras el clásico de Deep Purple un comunicativo y distendido Jelusick no quiso bajar el listón y planteó el que hasta el momento es el único tema del próximo álbum que contará con su nombre como escudo de batalla y que da nombre a esta minigira europea ('The Healer Tour'). “Healer” es un tema de buen hard ‘n heavy, intenso, dinámico y muy exigente, en el que además de la parte vocal, muy Coverdale, destacó la gran tarea del hasta el momento poco exprimido hacha Ivan Keller. 

Consabido es que Jelusick es un gran cantante y buen teclista, cosa que había dejado clara en su participación a los teclados en todos los momentos en los que la falta en directo de su compañero de filas en JSK, Igor Matkovick, le hizo ser multidisciplinado en directo, pero también es un buen batería, como comprobaríamos más tarde. En esta ocasión el croata enfatizó la potencia del himno de Dirty Shirley (proyecto en el que Dino comparte line up con el guitarrista George Lynch (Lynch Mob, ex Dokken), el baterista Will Hunt (Evanescence) y los bajistas Davey Rimmer (Uriah Heep) y Trevor Roxx), “Here Come the King”, acompañando en las baquetas a un efectivo Mario Lepoglavec. Con todo por lo alto, la parte central de otro cover, en este caso para emular a otro de los ídolos de Jelusick, el siempre añorado Ronnie James Dio, en “Heaven & Hell”, que hizo subir los decibelios en la sala antes de otro reencuentro con Dirty Shirley ante el también pétreo “Higher”, en el que nuevamente el cantante dio muestras de sus buenas dotes a unos teclados que iban a ser los protagonistas de los siguientes minutos al dar Dino descanso a la banda y entonar un acústico con una nueva excelsa entonación a lo Coverdale de los míticos “Looking for Love”, “This is Love” y “Love Ain’t no Stranger”.

Ivan Keller

Los covers estaban teniendo el esperado resultado de incendiar el buen concierto que se estaba viviendo en la Bóveda, pero eso no quitaba mérito al resto del setlist, y buena muestra de ello fue el feeling de otro buen momento en la etapa de Animal Drive como es “Father” y en la intensidad del increscendo que desprendió el enérgico “Dirty Blues”, con un Luka Brodarick al bajo que llegó al delirio cuando Jelusick abandonó el escenario para cantar sobre la próxima barra del bar. 

Todo estaba por lo alto y, a pesar de la estanqueidad que producía la obligatoriedad de estar sentados, el ambiente era de efervescencia, cuando un potente “Bad to the Bone” y un alargado e imponente “Stormbringer”, con un gran solo de guitarra por parte de Ivan Keller, que sigo pensando que debería explotar más su talento. La efectividad y la adrenalina siguen con un nuevo hit de Animal Drive, “Tower of Lies” antes de que Jelusick propusiera un juego de voces con el público que acabó en dos nuevas versiones, “Uncle Tom’s Cabin” de Warrant y “Monkey Business”, en el que Dino se mostró mucho más efectivo de lo que es ZP Treat al mando del micro de unos Skid Row necesitados de la inyección de nuevos himnos con los que volver a convencernos.

El set finalizó con dos nuevas muestras de Animal Drive, “Deliver Me” y “Devil Took My Beer Away”. Pero Jelusick estaba enchufado y aunque Keller le hacía gestos de que ya era hora de finalizar, Dino propuso un intercambio a Lepoglavec, quien cedió sus baquetas a Jelusick y, micro en mano, entonó con buenos registros el siempre contagioso “Smoke on the Water”. Quedó clara la maestría de Dino con las baquetas y ya con cada miembro en su sitio, un nuevo juego con el público llevó al cuarteto a hacernos disfrutar de otros dos covers, “The Look” de Roxette y “Bark at the Moon” de Ozzy. 

Público sentado en la Sala Bóveda de Barcelona

El final debería haberse dado con este, y la banda se mostraba impaciente por dejar el escenario, pero Dino se lo estaba pasando muy bien y forzó a sus compañeros a cerrar la noche con una sorpresa, una buena versión de “Scream of Anger” de Europe que acabó haciendo más que bueno el haber acudido a este concierto en el que tanto la banda como la organización (Rrs Promo – Eclipse Group) y el público estuvieron de matrícula.

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Esta entrada fue escrita por Josep Fleitas

1 comentario

  • Juandie dice:

    Potente concierto de esta banda croata como son JELUSICK que tanto con temas propios como con algunas versiones lo bordaron en una de las mejores salas de la ciudad condal.

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