No existen demasiados proyectos que busquen trascender las fronteras y rescatar diferentes culturas étnicas e indígenas repartidas a lo largo del globo. Si por el llamado “efecto mariposa” aprendimos que un mero aleteo podría desencadenar un huracán al otro lado del mundo, no debería ser descabellado asumir que algunas características comunes se repitieran con un patrón similar en diversos territorios. El discurso dominante parece llegar hasta el último rincón, pero eso no impide que sigan desarrollándose otras realidades paralelas.
El rock étnico y experimental de Enbor Arnasa precisamente busca reivindicar estas últimas, un proyecto compuesto en esta etapa por el vocalista y guitarrista Iñaki Espartza y el batería salvadoreño Dani Córdova, aunque como nos comentó el primero, a partir de septiembre contarán para el directo con un bajista de Guatemala, si no me equívoco. Espíritus creativos unidos, pese a provenir de contextos muy diferentes.
La ambiciosa gira de conciertos de presentación del disco ‘Atzinetik zeharo izorraturik’ ya había recalado por lugares como El Salvador o Guatemala y llegaba al País Vasco en un recinto tan curioso como el auzoetxea de Larrabasterra (Bizkaia), una antigua iglesia transformada en centro cultural con una magnífica biblioteca que contaba con secciones especiales dedicadas al anarquismo vasco, Palestina o diversos movimientos sociales. Toda una encomiable iniciativa para reutilizar templos que de otra manera estarían muertos de risa.
Junio siempre resulta un mes complicado para las actuaciones discretas en directo, puesto que, por una parte, la agenda suele estar a tope, y por otro, varios festivales empiezan a contemplarse muy cercanos en el horizonte. Sumemos además un caluroso día de playa con conciertos gratuitos no muy alejados de allí y hasta un multitudinario acto en Bilbao de una conocida central eléctrica, quizás para compensar tantos años de enchufes y puertas giratorias.
Enbor Arnasa
En este complicado contexto era casi un orgullo haber apostado por Enbor Arnasa, que iniciaba la gira estatal “Indar Baten 26 Tour” en una localidad tan discreta como Larrabasterra (Bizkaia). Por los motivos detallados en párrafos anteriores, no se esperaban muchedumbres, pero unas chicas de un grupo de teatro alternativo no dudaron en quedarse al concierto y animar así el evento con curiosas coreografías.
Con Iñaki Espartza y Dani Córdova situados en sus respectivos puestos a guitarra, voz y batería empezaron a dar rienda suelta a su metal experimental con “Bihotzez”. “Ezin izan dute, Taluc” o “Byakko agertu da” fueron otras de las piezas del disco que en teoría presentaban, pero también se recibió con saltos “Arratsaldetan”, quizás de los temas más accesibles de su catálogo.
Que el dúo ya había compartido escenario previamente se notó en la compenetración que demostraban ambos en las distancias cortas, aunque seguro que su sonido cobrará otra dimensión con la incorporación del bajista que señalábamos anteriormente. No obstante, habría que destacar el carácter artesanal de la propuesta, pues no resulta común presenciar un concierto con solo dos miembros y que tampoco se eche en falta ningún elemento.
“Zeruratu”, que significa “subir al cielo” en euskera, fue añadiendo profundidad a la velada, al igual que “Sortzen”, aunque esta canción estaba más cercana al metal tradicional. Con tanta variedad estilística era complicado aburrirse, se producía más bien el efecto contrario, que los temas se sucedían a la velocidad de la luz.
“Saoirse Don Phalaistin” se convirtió en uno de los puntos álgidos, colando unos segundos de tapping, y con las chicas desatadas en las coreografías. Esto último había que verlo, casi se tornó como un espectáculo adicional al concierto, pues bastaba que Iñaki pidiera unos saltos para que todas se animaran levantando brazos y piernas como en una clase de aerobic.
En un momento dado hubo riesgo de escisión de público, puesto que algunas querían marcharse a casa, pero en vista de que solo faltaban un par de cortes para terminar, optaron por quedarse hasta el final, y así seguir dando colorido al show. Lealtad de auténticos fans.
La oscura “Minez Negar”, con influencias de death metal y algunos tonos guturales, marcó los instantes finales del recital, antes de que “Nora Joan Baleukate” cerrara la velada sin que ninguno de los presentes se hubiera aburrido lo más mínimo. Un servidor desde luego que no, y las chicas del teatro, tampoco parecían amuermadas, por algo aguantaron hasta que terminó. La llamada a los pueblos indígenas había encontrado su eco en un emplazamiento alternativo, abierto por completo a otras realidades.
El concierto de Enbor Arnasa previsto para el 13 de junio en Salamanca se aplazó, pero el que todavía sigue en pie es el del 19 de junio en la sala Mytho de Bilbao junto a Amorphia y Altar (entradas aquí). Heavy, thrash y death metal desde otras latitudes.
El punk me salvó la vida y el hard rock siempre ocupó un lugar especial en el corazón, al igual que el rock gótico, pero nunca me he cerrado a otros géneros. Cual buscador de oro en el lejano Oeste, agito mi peculiar colador para quedarme con aquello que particularmente llame la atención o sobresalga del resto de propuestas, pues creo con firmeza en la vieja máxima de que de todo se puede aprender, o sacar algo de provecho, como decían los antiguos.








