Crónicas
El Drogas en Valls (Tarragona): En todas sus versiones
«Es lo que tiene el rock, que no pasa de moda ni envejece»
21 marzo 2025
Sala RedStar, Valls (Tarragona)
Texto y fotos: Javier Plaza
“Pon esa música de nuevo, son un montón de recuerdos”, cantaba Barricada. Ver a El Drogas en directo es eso, una ruleta de emociones: euforia, pasión, alegría, paz, y también nostalgia de un pasado en el que éramos más jóvenes e ignorantes. También hay algo de placer y locura, que invita a compartir unos litros de cerveza y calimocho, como hacíamos en el parque o en el bar de aquel barrio conflictivo donde todos hemos matado las horas con nuestros amigos de siempre.
Como con los que yo fui a la primera de las dos grandes noches de El Drogas en la sala RedStar de Valls (Tarragona) el pasado fin de semana. El genio navarro hizo dos sold out seguidos en medio de un polígono industrial oscuro y sin vida nocturna. De hecho, las entradas para la actuación del sábado se agotaron tan rápido, meses antes, que tuvo que programar una segunda, el viernes.
Enrique Villarreal sería ‘Sir’ si hubiera nacido en Inglaterra. Es una leyenda. “Quien no quiere a los Barri, no quiere a su madre”, dijo Kutxi Romero. Pues eso. Aunque sería injusto no destacar la prolífica trayectoria de El Drogas en solitario, en Valls se vistió también de La Venganza de la Abuela y de Txarrena. Con un pañuelo en la cabeza, gafas de sol, chaleco y corbata, echó un vistazo al pasado y no escatimó el presente. Para ponerse en pie y aplaudir hasta que nos sangren las manos.
Salió temprano y puntual, sobre las ocho y media, y se marchó dos horas y media después, a punto de marcar el reloj las once de la noche. Por poco no fue una fiesta de tardeo. Empezó en modo La Venganza de la Abuela con “Fue 24 D... ¿y qué?” y siguió con “Mientras arde tu país”, “Come elefantes”, “Nos queda poco tiempo” de Txarrena y “En punto muerto”.
La banda sonaba como un tiro, con un espectacular Txus Maraví a la guitarra, y la buena acústica de la sala acompañaba. Primeros amagos de pogo en las filas delanteras, sin la intensidad de unos veinteañeros, pero con la sabiduría de unos cuarentones (o más) curtidos en mil batallas.
La primera de Barricada fue “Problemas”. Momento de éxtasis colectivo. El concierto llegó a su ecuador con un intercambio de trallazos de El Drogas y de la banda que le encumbró como uno de los más grandes de la historia del rock and roll patrio. “Peineta y mantilla”, “Objetivo a rendir”, “Víctima”, “Nada sin ti”, “Puede ser”, “Bahía de Pasaia” (momento piel de gallina)… La fiesta ya era total. Y tocaba presentar al resto del grupo, Eugenio Aristu ‘Flako’ al bajo y Nahia Ojeta a la batería, que sustituye a Brigi (Koma).
La segunda mitad del show fue eminentemente Barriquera, con excepciones como “Salvaje mirar” y “Azulejo frío” de Txarrena, o “Frío” de Alarma, que se colaron entre una retahíla de clásicos imperecederos: “Lentejuelas”, “En blanco y negro”, “Esta es una noche de rock and roll”, “Todos mirando”, “Oveja negra” o “No hay tregua”. Para entonces, los asistentes ya saltaban, empujaban y pisaban como chavales. Algunos, los menos, lo eran de verdad, otros de espíritu. Es lo que tiene el rock, que no pasa de moda ni envejece. Y al día siguiente más. El Drogas volvió a subirse al escenario de la Sala RedStar y volvió a triunfar. A gusto.
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1 comentario
Pequeño resumen hacia el gran concierto de ENRIQUE VILLARREAL EL DROGAS y sus buenos músicos a través de temas propios y versiones de mis adoraos e históricos BARRICADA en dicha sala tarraconense.