Quizás al final lo de madrugar esté por completo sobrevalorado. Todavía recordamos la que lío Enrique Bunbury hace unos años cuando dijo en una entrevista que levantarse antes de las doce era de “mala educación” y no tardaron en saltar los adalides de las buenas costumbres llamándole “vago”, entre otras lindezas. No cabe duda de que a ese sistema que nos quiere alienados y sin pensamiento crítico le conviene que todo el mundo se levante a horas intempestivas y así seguir rodando en la rueda de hámster. ¿Gente despierta a las dos de la mañana? No, por favor. ¿Cómo se les controla entonces?
El dúo bilbaíno Darkold no duda en proclamar en su página web que escriben canciones para los que “piensan demasiado a las 3 de la mañana”, por lo que rompen una lanza de entrada a favor de esas almas noctívagas que jamás se plegaron a esa costumbre infantil de acostarse con la puesta de sol y levantarse con las gallinas. En ese entorno de madrugada es precisamente donde florece el darkwave aderezado de industrial o rock alternativo, entre otros géneros, de esta prometedora formación cuyos referentes van desde Placebo o Marilyn Manson hasta artistas de synth pop en la línea de TR/ST o Minuit Machine.
Dado que no suelen abundar las oportunidades de asistir a un recital gótico por la zona norte, era obligado acudir a la bilbaína sala Mytho por lo menos para apoyar estas propuestas que se salían de la norma habitual. El tiempo con abundante lluvia no acompañaba demasiado, por lo que imaginábamos que estaríamos apenas un reducido grupo de fieles, así que nos sorprendió que se superara incluso la cifra de las sesenta personas, como nos dijo el vocalista Arka Devbil.
Pizzería Moloch

Algunos acudieron a la llamada de los cántabros Pizzería Moloch, que ejercieron de perfecto contrapunto a la noche con su estilo a caballo entre el after punk, el rock gótico y el industrial. Por su teatralidad en escena y letras desasosegantes recordaban bastante a Eyaculación Post-Mortem y hay que reconocer que piezas tipo “Jihad” o “Toro de bronce” tenían su punto, aparte de su cuidada puesta en escena, con guitarrista maquillado cual espectro y un inquieto vocalista que se esforzó en la noble tarea de involucrar al respetable.
La herencia de Parálisis Permanente o de sus paisanos Paralítikos parecía evidente en “Cultos de la muerte” o “Ataúd”, por lo que brindaron un rato entretenido con niebla a cascoporro, aunque sin llegar a los extremos de The Sisters of Mercy. No creo que existan en la península muchos grupos de su estilo, por lo que ya solo conseguir verles en directo suponía un privilegio. Puro corazón underground.
Darkold

Una de las características básicas para que un grupo destaque es el componente visual, las cosas nos suelen entrar en un primer momento por los ojos, hay que asumirlo, por eso mismo todo el mundo se acuerda de los espectaculares maquillajes de Kiss, los movimientos epilépticos de Mick Jagger o los de Iggy Pop arrastrándose por el suelo. Darkold, en ese sentido, habían venido con la lección aprendida y también optaron por poner de relieve ese mismo elemento ya en la misma apariencia tanto de Arka Devbil como de Koldo Iglesias, además de otros detalles del escenario, como el trono situado en la parte de atrás o un plástico que colgaba del techo que posteriormente desplegaron.
“Deleted” nos sumergió de inmediato en su universo darkwave, remitiendo a los Paradise Lost de ‘Host’ o incluso ‘One Second’, lo cual ya constituía todo un aliciente para un servidor. “Hooded Avenger” pegó un giro más electrónico hacia lo que podrían hacer Blutengel o Aesthetic Perfection, música para las pistas de baile oscuras, en definitiva.

Una de las cosas que más llamó la atención fue la asombrosa química entre Arka y Koldo, que parece como si llevaran toda la vida tocando, pese a tratarse de un proyecto que prácticamente acaba de nacer. Sabemos que en el caso del segundo ya existía cierta trayectoria previa, por lo que no extraña que gran parte del peso musical recaiga en su tejado. El vocalista, por el contrario, abordaba su primera experiencia de este tipo, así que se torna obligado reconocer el valor para subirse a un escenario y manejar la situación con soltura, a pesar de ciertas dificultades técnicas.
Anunciaron una versión de un grupo que les había influenciado y una chica respondió: “¡Las Grecas!”. Pero por suerte no se esperaba “Te estoy amando locamente” ni nada de flamenco esa noche, así que sonó “Bicep” de TR/ST, una elección tal vez muy para sibaritas, pero que certificaba la tremenda personalidad del combo. En este aspecto, hubo una de cal y otra de arena, porque la siguiente revisión de la velada ya sí que era todo un himno del movimiento gótico como “Sacrifice” de London After Midnight.

El sencillo “Cake of (F)Lies” contó con el manto de plástico que mencionábamos antes, un objeto que luego se transformó en tocado de boda cuando se desperdigó entre el público. Dicho tema fue del mismo modo uno de los puntos álgidos al fundir el darkwave con el poso industrial de Nine Inch Nails, ojalá sigan por esa senda. Y en “Sharp Glass” evocaron a otras leyendas como New Order, en concreto a su viejo éxito “True Faith”, por lo menos en el inicio, luego el corte discurre por otros derroteros.
“Niebla y silencio” muestra su incursión en el idioma de Cervantes, con cierta atmósfera marcial a lo Rammstein, aunque en directo tampoco pudimos fijarnos demasiado en la letra. “Forbidden Desires” marcó el final del repertorio, literalmente, según anunció Koldo, así que no les quedó otra que repetir temas, como el celebrado “Cake of (F)Lies” y “Hooded Avenger”. Deberían haber optado mejor por versiones, ya que eso de repetir las canciones siempre nos recordó a los conciertos de las estrellitas de radiofórmula, donde el personal acude a escuchar un corte, o dos o tres a lo sumo. Todavía tienen trayectoria por delante.
Lo más complicado en la mayoría de actividades, ya sea escribir o componer, suele ser empezar, reunir la suficiente motivación para ponerse a ello, sin distracciones del exterior. Con este primer concierto en Bilbao sentaron las bases para unos cimientos sólidos que sin duda cristalizarán con muchos más matices en el futuro. De momento ya han convocado la llamada con su música para seres nocturnos. Sean bienvenidos lechuzas y búhos, alondras abstenerse.
El punk me salvó la vida y el hard rock siempre ocupó un lugar especial en el corazón, al igual que el rock gótico, pero nunca me he cerrado a otros géneros. Cual buscador de oro en el lejano Oeste, agito mi peculiar colador para quedarme con aquello que particularmente llame la atención o sobresalga del resto de propuestas, pues creo con firmeza en la vieja máxima de que de todo se puede aprender, o sacar algo de provecho, como decían los antiguos.
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