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Crónica de Celtian en Madrid: Una oda al folk metal

Celtian arribaba con todo su talento, con su magnetismo y cargados de armonías hipnóticas en la noche del pasado sábado 9 de mayo a La Riviera, uno de los templos más emblemáticos de la música en vivo de Madrid. Lo que allí se vivió fueron casi tres horas, en las que, acompañados por ilustres invitados, ofrecieron intensidad, fuertes emociones y canciones trepidantes cargadas de folk metal con las que se apoderaron de todos los seguidores.

Desde muy temprano, en las inmediaciones de la sala madrileña, se observaba una enorme fila con fans, familias al completo, parejas, seguidores caracterizados con ropajes celtas, otros luciendo vestimentas de la Tierra Media, banderas de diversos países y hasta un grupo de amigos caracterizados especialmente para la ocasión con faldas y boinas escocesas.

Al ingresar al recinto y antes de que subieran los voltios en la última parada de su exitoso tour "Secretos de amor y muerte", se podía contemplar cómo la decoración tenía un protagonismo muy importante, un enorme peso, recreando una especie de bosque encantado, con un arco de madera noble que formaba un umbral entre lo terrenal y lo fantástico, abundante musgo, una gran pantalla presidiendo la escena, decoraciones florales en los pies de micrófonos y en los amplificadores. También se veía una grúa para captar todos los momentos de la noche junto al resto de cámaras distribuidas por la sala.

Las luces se van a cero, el respetable ruge, disparan la intro, la cual ya se incrusta en el centro del pecho del público, e inician la noche con “La profecía”, seguida de “Sueños de cristal”, para hacer que el volcán entre en plena ebullición y las canciones sean como lava sonora que van envolviendo a los fans. Vaya apertura. De esas que dejan huella. Hay conciertos que quedan grabados en la memoria, en el alma y en material audiovisual. Pues el increíble espectáculo que ofreció Celtian en Madrid reunió estas tres características.

Su directo es muy celebrado; se ve cómo las gargantas se fusionan en una sola voz y tratan de alcanzar los registros de la gola de Xana Lavey, la frontwoman de la agrupación madrileña, pero eso es humanamente imposible. Es para degustar el poderío de las cuerdas vocales de la cantante, quien de forma continua recuerda que todo quedará registrado por las cámaras y que están muy ilusionados por afrontar un cierre de gira con tantas muestras de cariño. En el concierto había fans llegados desde distintas partes del orbe como México, Inglaterra, Perú, Ecuador y hasta Australia, que se sumaban a los seguidores locales. Nadie quería perderse la importante cita.

En primer término, invitan al stage a Jorge Salán y a Fernando Mainer, guitarristas de Mägo de Oz, para que aporten su talento en “Renacer”, canción de su disco de estudio 'Secretos de Amor y Muerte'. Pero esto no cesa y el cuerpo de baile Irish Treble se suma con su danza en “Molly Bawn”. Anteriormente Celtian interpretó de forma sublime “Nueva Era” y “Sendas de leyenda”.

A otro de los capitanes de la agrupación madrileña, el flautista Diego Palacio, se lo ve incombustible. No disminuye ni un ápice en su encantamiento a través de cada nota que ejecuta. Por su parte, Xana comenta ante los continuos gestos de cariño para la banda: “Me voy a emocionar y no voy a poder seguir”, palabras respondidas con un aplauso cerrado.

Por la pantalla central, las visuales acompañan en todo momento, ayudando a crear una experiencia absoluta en el show. Tras la interpretación de sus himnos “Maleficio de sangre” y “Tu hechizo”, la lista de invitados ilustres seguía sumando nombres. En esta oportunidad, Francesco Antonelli, teclista de Mägo de Oz, aportaba sus texturas en “Siempre seré tu estrella (canción de cuna)”, para la cual el público forma un océano de luces con las linternas de sus móviles. Una de las estampas de la velada, sin lugar a dudas.

Tras el emotivo momento íntimo, llega otra vez el vendaval desatado en toda su magnitud con “Magia de luna”, de su gran álbum 'Sendas de Leyenda'. Presentan a Kike Sanz, guitarrista del grupo Lujuria, y a Rosalía Sairem, vocalista de Therion, quienes aportan su oficio en “La musa del bosque”. A lo largo de todo el concierto, la comunión entre la banda y los presentes fue absoluta. Las canciones eran cantadas por ambas partes con alma y vida.

El encantamiento es notorio. La química con la platea también. El musgo decorativo del escenario toma vida propia y también se pone a bailar. Isra Ramos y su potencia dicen presente en “Al otro lado del camino”, la cual es épica en directo. Instantes después regresan las bailarinas de Irish Treble, quienes aportan su arte en la tradicional “Hills of Clogher”, junto a Sara Emeber y su violín. A cada uno de los invitados, Xana le dedicaba emotivas palabras y en los rostros de la ilustre lista de artistas que aportaron su talento se veía ilusión. No eran simples colaboraciones, era un hermanamiento a través del folk-metal. Esto se fusionaba con la enorme química que desplegaba la banda en el concierto. Las tablas y la experiencia de todos los integrantes de Celtian quedaban reflejadas en vivo.

Marina Sweet, vocalista de Xeria, aporta su caudal de pulmones en “Mirada de fuego”, incluida en el álbum de estudio 'En tierra de hadas'. Hablando de hadas, por la sala se veía bailar a ninfas, magos, hechiceras, hadas y espíritus de evidente raíz celta. Algunos seguidores brindaban con vasos con forma de cuerno. Hasta las legendarias palmeras del recinto se sumaban y danzaban mientras cantaban. La celebración era apoteósica, pero lamentablemente encaraba su recta final.

Xana avisa que llegaba otro momento íntimo y en formato acústico “Oh Catarina” funcionó como una flecha certera. Nunca nadie de los presentes olvidará esa ejecución. Carlos Z, guitarra de Xeria, y de nuevo la violinista Sara Ember, junto a Celtian, afrontan “Caricia mordaz”.

El epílogo llegaba con la narrativa “El hijo del ayer”, seguido de la furiosa “Serena”, pero aún había una última píldora de metal celta. Rosalía Sairem, vocalista de Therion, decía presente nuevamente junto a la cantante de Xeria, Marina Sweet, y con todos los ilustres invitados sobre el escenario afrontaban, acompañando a Celtian, una versión de antología de “En tierra de hadas”. La lluvia golpeaba fuerte en los exteriores del recinto, pero adentro culminaba una tormenta de folk-metal de evidente e indomable espíritu celta. Foto de familia y un aplauso unánime junto a una ovación que aún resuena en la ciudad. Celtian cerró apoteósicamente su gira mundial en Madrid y ofreció una auténtica oda al folk metal.

Mauro Nicolás Gamboa

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