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Crónicas

Barón Rojo: ¡Heavy Rock a “Volumen Brutal”!

«El show supuso una alegría personal que aumentó al comprobar que todo el Escenario Santander respondió de maravilla y conectó con la banda»

12 mayo 2018

Escenario Santander, Santander

Texto y fotos: Fernando Martínez

Llegaron los años 80 y con ellos, la mejor década que el heavy metal ha vivido en España y en el resto del mundo; empieza a gestarse el nacimiento de la banda más representativa del heavy metal español. Barón Rojo fue, sin duda, el grupo de rock duro más grande nuestro país. Lo fue a comienzos de los ochenta, pero aún hoy los hermanos de Castro se mantienen como titanes contra viento y marea, demostrando que aún les quedan muchos vuelos por realizar. Sigue siendo un lujo ver su directo. Su sonido, perfectamente conjuntado, y su “particular” forma de realizar sus shows, siempre repletos de grandes éxitos, hacen que salgas de cada uno de sus conciertos con una imborrable sonrisa. Girar se ha convertido en su mejor manera de sobrevivir.

Con Armando y Carlos de Castro no hace falta mucha parafernalia, sólo la música; hagan lo que hagan, lo hacen bien. Estos tipos no necesitan efectos especiales, sólo volumen, emociones y una buena descarga de heavy Rock. Barón Rojo no decepcionó, lo que significa que lo bordaron. Estuvo todo lo bien que puede estar una banda que se bate el cobre durante años dándolo todo en cada concierto. La noche de sábado en el Escenario Santander no consiguió llenar la sala como dos años atrás. Esta vez solo se quedó en casi media.

Muchos de los allí presentes teníamos claro que Barón Rojo es mucho más que un grupo de heavy rock: sigue siendo un referente y, décadas después de que fuera creado el grupo, sigue estando en primera línea de fuego, sin parar de contratar nuevos shows.

El concierto fue apoteósico: me quito el sombrero ante Barón Rojo. La banda sonó fantástica. Barón se divirtió y el show fue sublime, de matrícula de honor. Armando de Castro: qué puta máquina, qué profesionalidad, qué soporte, qué coros, qué movimientos, qué actitud… ¡bravo señor Armando! Carlos de Castro menos intenso, eso sí… Como novedad en esta gira, encontramos una mampara de metacrilato que rodea los tambores de Rafa para aislar el estruendo de la batería de los coros e instrumentos, evitando así acoples en los micrófonos y mejorando la acústica en el escenario. Me es difícil definir mis sensaciones del concierto. Sí os puedo decir que salí con la admiración intacta, los ojos alucinados y la sensación de haber recibido mucho más de lo que esperaba. Es necesario remarcar que soy seguidor de Barón desde 1983 y que ya difícilmente me sorprendo.

Advierto que este es un gusto que me quiero dar. Si existe una banda y una música en España que retrata de cuerpo entero lo que fue mi adolescencia en plenos 80, esa fue y es, sin duda, la obra de Barón Rojo. Aún recuerdo mi primer concierto de Barón con 16 años de edad, hace ya treinta y dos años. Mil kilómetros hasta un pueblo de Andalucía para verlos junto a Santa, el grupo de Jerónimo Ramiro y, por aquel entonces, la cantante argentina Leonor Marchesi. Desde Santander a Madrid y de allí hasta Málaga en el tren Costa del Sol. En Atocha se llenó un vagón con heavies que se desplazaban hasta el sur, con sus chalecos vaqueros llenos de parches, sus cinturones de metal, pantalones ajustados y el radio cassette al hombro con heavy metal a todo volumen. La gente que íbamos a los conciertos en los años ochenta llevábamos una carga de emociones brutal. Esto nos hacía vivirlo de una manera muy intensa.

Tal vez, la música pasaba a un segundo plano: era más importante el hecho de estar allí y vivir intensamente aquellos conciertos para luego compartir las experiencias con tus colegas. Hoy en día el que va a un show es porque realmente le gusta y desea oírlo bien (con buen sonido), deseando que esa actuación sea la mejor posible de su artista favorito. Hoy todo ha cambiado y el país se ha desarrollado en todos los aspectos. Hoy en día la gente accede a los conciertos de otra forma porque tiene más medios, más dinero y, normalmente, un vehículo para poder llegar al lugar donde se celebra el concierto. En aquella época toda era más complicado. Simplemente llegar al sitio del show era toda una aventura. Ahora todo es de otra manera: hoy llegas a un sitio en medio día cuando antes, quizá, tardabas 24 o 48 horas.

En fin, mi devoción por los “barones” surge en 1982, cuando llega a mis manos el disco ‘Volumen Brutal’. Desde ese momento, fue mi banda de cabecera nacional. Barón Rojo es parte de mi adolescencia, merecía estas líneas y hoy, con varios años más encima, sigo sintiendo la misma emoción cuando les veo encima de los escenarios con la misma energía que hace décadas. Lo sé, faltan dos miembros originales y no puede ser ni parecido. Bueno, ¿qué formación con más de 30 años conserva a toda su tropa original?

El público, entregadísimo desde el primer momento, coreó cada uno de sus grandes éxitos, y es que aquí no vale aquello de este es nuevo y aún no me lo sé. Los madrileños comenzaron con “Te espero en el infierno”. A partir de ahí, repasaron más de quince gloriosos temas. Suena el segundo de la noche “Incomunicación” y el recinto estalla. Ahí están gloriosos, impresionantes; la adrenalina no cabe en nuestro cuerpo y sale en forma de gritos y saltos. Siguen “Las flores del mal” y “Breakthoven”, increíble cómo suenan en directo. Es el turno de “Caso perdido”, corte al que le siguen “Hermanos del Rock and roll”, “Satánico Plan” y “Cuerdas de acero”. Cómo disfrutamos con esta última canción, de las mejores del repertorio. Ahora le toca a la coreada  “Hijos de Caín” y, después, “Con las botas sucias”. Armando se sale en los solos de guitarra y te lanza a disfrutar en brazos del sonido heavy que tiene esta banda. Comienzan los acordes de una canción que nos hace vibrar: “Los Rockeros van al infierno”. Con “Concierto para ellos” el escenario se viene abajo. Todos los presentes cantan, saltan y bailan uno de los mejores temas que se ha escrito en la historia del rock en nuestro país…  ¡Fantásticos! Carlos y Armando más en forma que nunca, Rafa Díaz brutal en la batería y soberbio el nuevo bajista José Luis Morán, quien se dio a conocer por formar parte del grupo madrileño Esfinge, grupo que despuntaría en el Trofeo de Rock Villa de Madrid de 1985. Nueva formación, pero muy buena.

José Luis Morán, nuevo bajista de Barón Rojo

Llega la brutal “Resistiré” (la letra del tema se compuso 5 minutos antes de ser grabada), de nuestras favoritas. ¡Cómo suena en directo! Seguía uno de los himnos del grupo, “Siempre estás allí”. El recinto no paró de cantar este tema muy influenciado por los de Jimmy Page. El corte llegó a nuestros oídos como tocado por una mano divina, una piedra preciosa. Letra tremendamente trabajada, una serie de melodías y armoniosas de calidad extra, una balada totalmente conseguida, limpia, cálida, tierna y poderosa a la vez, que se adaptaba como un guante a cada pasaje de este tema tan diverso y emotivo que les aupó al éxito más rotundo. El corte, transición y cambio de rumbo es de escándalo, uno no se cansa de escucharla y acompañarla. No queremos que se acabe, pero el final está aquí: la última onda expansiva de rock que llega nos destroza y la magia poco a poco se desvanece… Finalmente, se encienden todas las luces de la sala mientras el público sigue cantándola.

Llegamos al final del concierto, pero el respetable no para de ovacionar y pedir más. “Una más”, gritan desde el escenario. Suena “Casi me mato”, dando el cerrojazo a dos horas de concierto, de magia y de evasión. Hora de volver a la realidad…

El show supuso una alegría personal que aumentó al comprobar que todo el Escenario Santander respondió de maravilla y conectó con la banda. Barón Rojo, para muchos, fue la primera escuela con la que nos sentimos rockeros y eso se notó esta noche. Disfrutamos de un concierto cargado de nostalgia, veteranía y, sobre todo, profesionalidad, en una sala en la que raramente falla la acústica y en la que Barón Rojo sonó a un… ¡Volumen Brutal!

Redacción
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Esta entrada fue escrita por Redacción

1 comentario

  • Jose dice:

    Fue bestial e inolvidable una vez mas el concierto,tal y como lo describes,coincido plenamente en todas tus apreciaciones,y me llena de satisfacción lo disfrutaras tanto,¡no era para menos!,el sonido,impecable,¿recuerdas también la pantalla de fondo con la que se proyectaban constantemente imágenes en cada tema?,yo no había tenido ocasión de verla en ningún otro concierto de Baron Rojo,un 10 también por ello!solo una pequeña puntualización,con el mejor animo constructivo,por supuesto,Casi me mato sonó en formato de pequeño fragmento incluido en el medley de Los rockeros van al infierno,los temas que interpretaron ya en el bis final fueron Baron Rojo unida a Son como hormigas,con las que finalizaron el concierto y se despidieron.Mi sincera enhorabuena y felicitación por la crónica y por tu fidelidad al grupo!

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