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Tool

Fear Inoculum

Sony Music

Por: Juan Destroyer

9

Aseveró Einstein hace más de cien años que el tiempo es relativo. Casi 5.000 días nos separan de ‘10,000 Days’ (2006), pero a mí se me antoja anteayer el momento en que tuve entre mis manos su estereoscópica cubierta. Con un poco de suerte no transcurrirán otros cinco millares de cúlmenes solares en el horizonte antes de que vuelvan a dejarme ojiplático y pegado a la silla, pero pase el tiempo que pase, seguro que abriré su disco con las mismas dosis de ilusión e intriga.

Se han vuelto a superar, esta vez con una pantalla en la que se reproducen místicas imágenes de esas que tanto le gustan al grupo, con el ojo nuevamente como eje, y acompañadas de sonidos que parecen sacados de un documental sobre los misterios del universo. Declaró el guitarrista Adam Jones que el número siete les ha acompañado en todo el proceso de creación y grabación del álbum, y siete son las canciones que contiene el formato físico, tres más en la versión digital (en realidad tres interludios), que puedes descargar íntegramente con un código unipersonal.

“Fear Inoculum”, tema título, es también la primera canción y lo único que nos dejaron escuchar del disco antes de la fecha de salida. Se trata de 10 minutos de crescendo iniciados por el e-bow de Jones. Progresivamente se van incorporando el resto: la percusión de aires tribales de Danny Carey, el bajo con eco de Justin Chancellor y, finalmente, la sinuosa voz de Manynard James Keenan. Sobre la mesa muchos de los elementos que conforman la quintaesencia de Tool, una banda única; ¿o acaso conoces muchos grupos en los que el batería sea el principal instrumento solista? La explosión final, con un cambio de tónica a una nota más grave y Carey acribillándonos a golpe de bombo y timbales, sin duda desatará la locura en sus conciertos.

En la columna vertebral de “Pneuma”, los tres instrumentistas se compactan para ofrecerle a Maynard un cimiento bien sustentado; sobre él pinta unas melodías que se abalanzan sobre esas partes del cerebro que rara vez usamos. Poco a poco van deshaciendo la estructura, saturándola y derivándola hacia tesituras más dinámicas pero igualmente catárticas.

¿Cómo definir el entreacto “Litanie contre la Peur”? ¿Eres capaz de imaginarte un chiflo del tamaño de un órgano eclesiástico, soplado por un gigante en el vacío espacial? Pues eso.

“Invincible” es una de las canciones que estrenaron en vivo antes de que saliera el disco. La calma impera en su taimado arpegio de guitarra, que es el pivote de la pieza incluso cuando los tambores de guerra anuncian un viraje en los acontecimientos, nuevamente con un aumento paulatino de la intensidad guiando sus pasos. Los seguidores del grupo bien saben que Jones es poco dado a los solos convencionales de guitarra, pero aquí hay algo parecido a uno, salpicado de destellos de whammy. Es un efecto ya viejo, como el leve vocoder que durante unos instantes adorna la voz de Keenan, pero en sus manos todo suena innovador. Si aún no entiendes por qué Danny está considerado uno de los mejores baterías de un planeta Tierra que por instantes parece quedársele pequeño, solo tienes que prestarle atención a lo que nos tiene preparados para la segunda mitad de una canción que se va hasta cerca de los 13 minutos.

“Legion Inoculant” vuelve a ser un pasaje entre composiciones. Su solemnidad ancestral se funde con la inmensidad sideral que precede a “Descending”, otro tema que ya habían tocado en directo. Un bucle cuasi tántrico de bajo es el leitmotiv en sus primeros minutos, pero nuevamente cabalgará hacia derroteros insospechados, donde esta vez será Jones quien se erija protagonista; primero haciendo slide, luego desarrollando una armonía a dos guitarras, más allá con riffs que parecen traídos de Palm Desert. Y sí, consiguen que siga sonando a Tool. To be or not to be, canta Maynard. No sé muy bien a qué se refiere, pero sea lo que fuere, ellos lo son.

Al llegar a “Culling Voices” estoy tan abrumado que me cuesta unas cuantas escuchas adentrarme en ella. Si eres capaz de construir un puente entre los dos mundos, los acordes de bajo podría haberlos firmado Steve Harris para una de sus composiciones de largo desarrollo en Iron Maiden. Lo que pasa es que aquí tardan en despegar seis minutos. Eso sí, cuando lo hacen es para encaminarse a un impacto inevitable que vuelve a conectar con nuestros instintos más primarios. Dicho en cristiano: dan ganas de saltar y sudar, paradoja total porque comenzaste la canción sumido en un estado hipnótico.

Pasado el trance, llega la rayada “Chocolate Chip Trip”, un persistente maquineo que produce desasosiego sobre el que Danny se despacha a gusto con un solo de batería.

Con sus cerca de 16 minutos, podrías pensar que “7empest” es la canción en la que más ralentizarán la llegada de la tormenta, pero al contrario, se vienen arriba desde bien pronto y se quedan ahí la mayor parte del tiempo, manteniéndote en vilo y muy lejos del mundo real. Te dejan extasiado, fundido por el viaje que te acabas de pegar.

Después de tamaña hazaña, yo habría puesto punto y final al disco. La outro selvática “Mockingbeat” no me aporta nada, ¿será culpa del precipicio emocional al que me han asomado?

Son uno con la fuerza, la fuerza está con ellos.

@JuanDestroyerMR

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No, definitivamente el nuevo disco de #tool #fearinoculum no lo encontrarás en el #topmanta

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11 comentarios

  • MASTODON1980 says:

    Es un auténtico discazo. Hay que decirlo, eso sí: gustará mucho y convencerá de sobra a todos sus fans, entre los que me incluyo. Pero se hará pesado a los que no lo sean.
    13 años de espera han merecido la pena. 7empest podría considerarse desde mi punto de vista en una de sus 10 mejores composiciones de toda su discografía. Una jodida maravilla de riffs y percusión que no se acaba nuuunca(gracias a Dios). Por poner una pega, la voz de MJK ha perdido protagonismo, me habría gustado oírle rugir más.

  • Juandie says:

    Difícil papeleta para este nuevo álbum de su superar su ultimo álbum del año 2006 aunque los alternativos TOOL nunca defraudan ni en disco ni en directo.

  • Chencho says:

    Sencillamente brutal!! No existe en el Planeta una banda que se les acerque, ni de lejos. Y en directo , ni les cuento. Tuve la oportunidad de verles dos veces este año y ha sido una de las experiencias audiovisuales más intemsas e increibles de mi vida.

  • Eidnanuj says:

    Recomiendo al redactor que relea su escrito… Y que deje las drogas

  • Chochuz says:

    Lo grandioso es que Tool siga siendo inconfundiblemente … Tool ! Esa música que escarba en los rincones más reconditos del cerebro. Esa música que te psicoanaliza y te devela tu verdadera realidad síquica. Tool es al Rock, lo que David Lynch a la cinematografía.

  • Israel says:

    Ya llevo algunas escuchas del disco y lo primero que tengo que decir es que es un disco en el que Adam Jones está más presente que ninguno. Con unos riffs hipnoticos, laberínticos, épicos por momentos. Es el chamán de este disco sin duda alguna. Parece como si lo hubiera parido él y hubiera dicho, \”aquí os dejo esto, meter cada uno lo vuestro\”, y ahí es donde Maynard no es que haya salido perdiendo, pero si se le echa en falta más creatividad melódica en algunos momentos (y esto lo digo porque son tool, uno de los 5 mejores grupos de la historía del rock). Maynard nos tiene acostumbrados a hacer lo que nadie es capaz de hacer y las veces que le de la gana y de llevarte donde nunca has estado, y de expresar la pena, el odio y la compasión como tu nunca serías capaz. Y cuando uno pica tan alto, corre el riesgo de que lo que no este al mismo nivel ya no mola, y si mola pero cuando acaba el disco dices \”joder y el maynard rabioso?\” \”Y el Maynard de giros imposibles y de tocar la fibra y llevarte a lugares desconocidos?\”

    Pero son tool, y tool en su peor día creativo es el mejor día de inspiración de la mayoría de los mortales, con lo cual te sabe a gloria bendita.

    Sin duda creo que es una continuación natural de sus predecesores, Lateralus y 10.000 days, un episodio mas de este giro más espiritual que hicieron hace ya casi 20 años.

    • Sese says:

      100% de acuerdo Israel.
      Adam es aquí el que propone los momentos más reconocibles de cada tema (Pneuma, Culling, 7empest…especialmente)
      Maynard, cómo en los directos, en segundo plano. Eso ya ha escocido ha cierto sector de la afición.
      Cómo con bandas referentes para Tool, King Crimson…., Red o Larks Tongues in Aspik, son álbumes míticos de KC, pero no son la bara de medir de los siguientes… No comparemos discos pasados… la creatividad debe fluir más o menos acertadamente, hacia lo nuevo y desconocido. Tool saben de ello más que nadie.

  • sebaT says:

    Nuevamente se superaron , siempre unicos e inconfundibles a estas alturas la banda , no invento ni la rueda , fuego y otros elementos , pero lo que existe lo llevan a otro nivel (lynch , musicos experimentaron la psicodelia como hendrix y zappa , ademas de otros artistas subrealistas) estarian claramente orgullosos de la extrapolacion llevaron a otro nivel , a manos de los unicos y reales 4 fantasticos (tool)

  • Pepe says:

    No se que camello han elegido para ponerse en sintonia y crear este disco.
    A mí me ha volado la cabeza, los llevo escuchando desde Undertow y no me esperaba el pelotazo que han parido.
    Jones es el arquitecto, y Carey junto Anchellor los cimientos de tan majestuosa catedral. Maynard está más comedido. Quizás no consumió lo mismo que el resto, Me recuerda mucho al Maynard de APC. DISCAZO con una producción maravillosa. Salu2.

  • CHARLES says:

    Me parece que un punto resaltante, que no ha sido tomado en cuenta, es la actualizad mundial de la música (la buena música me refiero), donde todo es efímero, descartable, de rápido consumo y posterior olvido. En ese escenario Tool nos saca un Álbum (si, Álbum, palabra casi extinta para otros grupos) con canciones sólidas de más de 8 minutos, con una prolijidad única de sus instrumentistas. Esto para mi es uno de los grandes logros del RocknRoll de estos tiempos oscuros!!!

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