Amantes del folk metal, reuníos, llenad vuestros cuernos de hidromiel y acudid a la hoguera. SombraS llama a disfrutar de una nueva colección de canciones con la que se materializa la determinación de la banda por volver a la carga tras una década de letargo.
Con el violín de Jakob Marín Boiso como guía y la voz de Maribel Vera “Hizori” como protagonista, recorremos un camino que nos ofrece doce paradas en las que deleitarnos con todo lo que esperas desde que he escrito las palabras folk metal... pero un poco más potente. No hay pérdida, déjate atrapar mientras suena la instrumental “Oniria”, que empieza a poner las cartas sobre la mesa.
No pueden ser mejores los mimbres que la banda que se completa con la guitarra de Aarón Fernández Boiso, Jofre Garnés Castellanos al bajo, y Mario Sánchez Palacios tras la batería nos presenta desde el estallido de “El eclipse”. Una elocuente cabalgada guitarrera de metal se acompaña por la primera de miles melodías de violín antes de que Hizori nos muestre el filo y el carácter de su garganta.
El camino de crisis, cambio, introspección y reconstrucción personal que se representa en la combinación de sueño y realidad, o también cielo e infierno, como vemos en la portada, crea una experiencia de constante ascenso en un disco que no deja de mejorar con el paso de los temas hasta el sobresaliente tramo final.
El sonido de la banda barcelonesa no tardará en compararse con una versión de guitarras más duras y aceleradas, hasta thrashers por momentos, de los primeros Mägo de Oz. Esto ocurre especialmente por una producción tan limpia que parece que estemos en un directo hasta el último acto. Pero lo importante es que el disco enganchará con temas de inmediata asimilación folk como “Desconecta”, la más heavy “El rechazo”, con un simpático guiño funk en el estribillo a dos voces; o la festiva “Tu nueva vida”, que no cuesta imaginar bailando en círculos infinitos.
“El hombre de blanco” luce versatilidad dentro del género: de inicio agresivo, a tiempos más rockera, siempre épica, y con la vocalista ampliando registros en su interpretación, a la que, como ocurre también en “Máscara oxidada” hay momentos que le desborda la pasión entre extremos de delicadeza y agresividad.
Ese mismo carácter imparable nos espera en “La trampa”, que da paso a la parte final del álbum, que es la que más ha captado mi atención. “Revelaciones” brilla con más de siete minutos que parten desde la calma y van creciendo ("Tarara" mediante) en intensidad sin perder el control. Seguimos con la locura de “Vesania”, con detalles progresivos, extremos y de folk patrio haciendo más interesante la escucha a cada paso. Y el final llega con “Hizori”, en la que parecen visitarnos todos los actores citados para un aplastante último acto en el que se pone toda la carne en el asador.
El potencial de lo mostrado es tremendo, y estoy deseando ver cómo el próximo capítulo de esta historia le pone riendas a este purasangre para dosificar toda esa fuerza.
Escucha ‘Atrapada por un sueño’ en Spotify:
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