whisky caravan
adventus

Puscifer

Existential Reckoning

BMG Music (2020)

Por: Alfredo Villaescusa

9

Allá por finales del siglo XIX, los llamados estetas reivindicaban un movimiento artístico que estuviera por encima de cualquier consideración política o moral. Con la belleza en su cúspide, confiaban, por una parte, en la ciencia y en otras señales del progreso, mientras que, por otra, censuraban la deriva materialista de la sociedad. Ser superficial y simplista era un crimen que no merecía perdón y que implicaba en la práctica el ostracismo absoluto en los círculos sociales. Que nos eleven el espíritu y lo demás ya se iría viendo.

Una filosofía similar parece seguir Maynard James Keenan con su proyecto Puscifer, que regresa a pleno rendimiento un lustro después con una obra no apta para todos los públicos. Para los no versados en los delirios de este hombre, mencionar que en esta faceta, alejada tanto de Tool como de A Perfect Circle, no existe una formación al uso, sino que se supone que se van rotando diferentes invitados. No obstante, la recurrente presencia del multiinstrumentista Mat Mitchell, así como de la hipnótica vocalista Carina Round, contradice un poco esto último y nos anticipa aquel mítico dicho de que las reglas están para romperlas.

Seguimos avisando a desnortados de que apenas hay guitarras en el que quizás sea el trabajo más electrónico de Keenan, por lo que los sintetizadores de ecos ochenteros de “Bread and Circus” no deberían sorprender a los ávidos de emociones fuertes. “Apocalyptical” gana en intensidad y se antoja muy apropiada para los pandémicos tiempos que vivimos, pese a que ese “todo va a salir bien” que repiten en la última canción suena más a coña marinera que a otra cosa.

“The Underwhelming” es otro apabullante ejercicio de estilo, al igual que “Grey Area”, donde alcanzan probablemente su cenit en lo que a las voces de Maynard y Carina se refiere. Ambos tonos se conjugan a la perfección, sin superponerse en casi ningún momento y complementados como si fueran el yin y el yang hasta un extremo que asusta. Esa peculiar simbiosis sería el mayor atractivo de este álbum para degustar con tranquilidad, drogas a tope o un cuelgue importante en el bolo.

“Theorem” se acerca al trip-hop de Massive Attack por sus recargadas atmósferas, mientras que “UPGrade” se antoja una alucinante flipada psicodélica para escuchar en el desierto de Arizona y esperar indicios de vida extraterrestre. La cosa no afloja para nada en “Bullet Train To Iowa”, que nos lega otro de los instantes más inspirados del conjunto en una pieza in crescendo plagada de matices trip-hoperos, industriales e incluso góticos; faltan palabras para describir ese preciosista canto de cisne final con ecos de la angustia existencial del “A Forest” de The Cure. Maravilloso.

El minimalismo predomina en “Personal Prometheus”, con gélidos sintetizadores ochenteros, una vez más, envolviendo la robótica y distorsionada voz de Maynard. Una tónica futurista similar adquiere “A Singularity”, con una intensidad tremenda y fragmentos memorables en los que vuelvo a acordarme de la banda de Robert Smith o de aquella narcótica colaboración de este último junto a los post rockeros 69daysofstatic. Miel para paladares exquisitos. “Postulous” rememora de nuevo la vertiente más atormentada del sonido trip-hop de Bristol, antes de que “Fake Affront” mantenga el subidón con la enigmática voz de Carina. Y “Bedlamite” cierra esta colosal obra dejando más preguntas que respuestas y con ese “todo va a salir bien” que resuena tanto en la cabeza como el famoso “¿Alguna vez os habéis sentido engañados?” que pronunció Johnny Rotten en San Francisco en 1978 y marcó el final de Sex Pistols.

Si eres de los que con ‘Mezzanine’ de Massive Attack llegas a otro nivel de conciencia, no te asusta comerte el tarro ni tampoco le das importancia a las etiquetas de géneros, entonces tal vez puedas adentrarte en esta distopía a la vez retro y moderna que nos propone Keenan. El equivalente musical a los hongos alucinógenos.

Etiquetas: , ,

Categorizado en: , ,

Esta entrada fue escrita por Alfredo Villaescusa

2 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.