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Crítica de Madame Babilonia: Despierta

Hay tanta oferta cultural hoy en día que a veces lanzamientos encomiables pasan desapercibidos a nada que uno no preste la suficiente atención a la escena. En el caso del rock urbano, el legado de Barricada, Los Suaves, La Fuga y tantos otros combos sigue muy vigente por muchas décadas o años que pasen. Es un refugio seguro a salvo del caprichoso vaivén de las modas o tendencias pasajeras, aquellos sabores de toda la vida que siempre agrada redescubrir una vez más.

Los murcianos Madame Babilonia no pretenden cambiar el mundo ni tampoco inventar la rueda con su hard rock sincero, callejero, y con letras nacidas para ser entonadas a pulmón en las distancias cortas. He aquí once cortes que podrían encajar con diversos estados de ánimo, desde esa euforia que uno siente antes de salir un sábado por la noche hasta esos momentos reposados que todo el mundo afronta en algún periodo de su vida. Y por supuesto tampoco faltan los preceptivos homenajes o guiños a grandes figuras de la historia de la música, tanto de nuestro país como de fuera.

De esta forma, “Es rock & roll” nos agarra de las solapas en un primer momento con un mensaje básico, pero no por ello menos efectivo, es el pistoletazo de salida para ponernos de inmediato en situación. “Creí haber visto tus ojos” es otra gran composición, con cierto aire al “Princesa equivocada” de Ilegales, un tema de esos que te llega muy dentro y te convierte de un plumazo en fan de este grupo con tan buen gusto en letras y melodías.

El rollo ochentero de “Ángel de medianoche” mola bastante y no sería descabellado acordarse de Sangre Azul o Beethoven R., otra pieza que demuestra que realmente se curran las canciones. Y en “A Rosendo” sobran las palabras, pues se trata obviamente de un homenaje al padre del rock urbano Rosendo Mercado, con diversas alusiones al eterno artista de Carabanchel.

“Eva sin nombre” adopta una perspectiva más comprometida a nivel social con una desgarradora historia que coronan con una alusión al mítico álbum ‘Tubular Bells’ de Mike Oldfield, otro corte que en directo tiene que ser una pasada. “Hay veces” baja las revoluciones sin que merme en absoluto la calidad y constata que en ese terreno un poco más reposado tampoco se mueven con pies de barro. Poesía en vena.

“No me lo pidas esta noche” recupera el nervio rockero, con punteos magníficos y riffs contagiosos que revelan el enorme talento que tenemos entre manos. “Casualidad” muestra su faceta más cruda y contundente, aunque no se aleja del hard rock con resabios melódicos tan característico de este redondo. “El lado oculto” constituye otra delicia que nos lleva a preguntarnos por qué este grupo no está ya arrastrando ingentes multitudes. La vida es muy injusta, y el negocio de la música todavía más.

La homónima “Despierta” posee un rollo más americano, en plan Bon Jovi en la época de ‘New Jersey’, sería entendible que cualquiera se calzara un sombrero de cowboy al escucharla. Cierran con la balada “Al final”, el necesario descanso del guerrero después de haber experimentado tantas emociones a lo largo del disco, que no han sido pocas.

Si te tira el hard rock o el rock urbano de ecos ochenteros, disfrutarás como un enano con este lanzamiento que contiene todo lo fundamental para elevarse un rato de la vulgar monotonía. Textos y melodías de las que tocan la fibra sensible copan cada uno de los cortes con una impecable maestría. ¿Cómo no les he descubierto antes?

Alfredo Villaescusa

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