El noveno álbum de estudio de Kissin’ Dynamite llega marcado por una circunstancia inevitable: ‘Kissin’ Dynamite’ será el último trabajo de la banda con Hannes Braun como vocalista sobre los escenarios. El cantante abandona la actividad en directo, aunque continuará vinculado al grupo como compositor y productor. Por eso estamos ante un disco con cierto carácter de despedida, pero muy lejos de sonar como un epitafio.
La propuesta resulta especialmente interesante porque de sus trece canciones, seis son nuevas y siete recuperan temas de los primeros trabajos de la banda, ‘Steel Of Swabia’ (2008) y ‘Addicted To Metal’ (2010), reinterpretados con la experiencia acumulada durante casi dos décadas. Una manera inteligente de cerrar un ciclo mirando hacia los comienzos sin renunciar al presente. “Glory Days” abre el álbum con ese espíritu de celebración que siempre ha acompañado a Kissin’ Dynamite. Guitarras contundentes, melodías pegadizas y un estribillo pensado para grandes escenarios. “I Salute You”, junto a Saltatio Mortis, mantiene esa vocación de himno, mientras que “Heart Attack”, recuperada de ‘Steel Of Swabia’, permite comprobar cuánto ha madurado la banda desde sus primeros pasos.
“Night Is Calling” devuelve el protagonismo al material nuevo y demuestra que los alemanes no necesitan reinventar su fórmula. Su hard rock melódico continúa funcionando gracias a unos riffs efectivos y, sobre todo, a la capacidad para construir canciones que entran rápidamente. “Out In The Rain”, con Amaranthe, y “Love Me Hate Me” recuperan el pasado desde dos perspectivas diferentes, mientras que “Lie For Me”, también procedente de ‘Steel Of Swabia’, cuenta con Anna Brunner. Las colaboraciones aportan matices interesantes, pero en ningún momento hacen que Kissin’ Dynamite pierdan el control de sus canciones.
“I’ll Be” es probablemente el corte que adquiere mayor significado dentro del contexto del álbum. Su mensaje sobre permanecer al lado de alguien encaja inevitablemente con la despedida de Hannes. Se marcha de los escenarios, pero seguirá componiendo y produciendo, por lo que no estamos ante una ruptura definitiva.
“Steel Of Swabia”, con Ralf Scheepers de Primal Fear y Sam Totman de DragonForce, supone otro de los grandes momentos del disco y conecta directamente con los orígenes de la formación. “Against The World”, “Nothing Breaks Like A Heart” y “Only The Good Die Young” continúan alternando pasado y presente hasta llegar a “The Good In Goodbye”, un cierre cuyo propio título resume perfectamente el espíritu del álbum.
‘Kissin’ Dynamite’ funciona así como disco de hard rock y como documento de una transición. Las canciones nuevas representan el presente, las regrabaciones recuerdan los cimientos y Hannes Braun pone voz a la última etapa de una formación que ha crecido enormemente desde 2008. Quizá por eso titular el álbum con el propio nombre de la banda sea tan acertado. No es un funeral, sino un brindis por lo vivido y una mirada hacia lo que está por venir. Hannes Braun abandona el escenario, pero Kissin’ Dynamite todavía tienen mucha pólvora.
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