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Crítica de Adgar: Máscaras y demonios

La última vez que Adgar sacó un trabajo de estudio con temas nuevos España no había ganado el mundial de fútbol, la extrema derecha era un recuerdo de épocas lejanas y los que ahora cumplen la mayoría de edad no habían nacido. Dieciocho años han pasado desde aquel ‘Tiempos de cambio’ de 2008, pero la banda no ha estado parada.

Todo el bagaje que han ido ganando estos cántabros, con conciertos, diferentes proyectos como un recopilatorio y, sobre todo, componiendo, lo plasman en un majestuoso y poderoso ‘Máscaras y demonios’. En él se dan cita el heavy y el power más clásico con tintes modernos y una producción que pone cada instrumento en su lugar.

Pero lo mejor es darle al play y comprobarlo desde una “Obertura del mesías” que ejerce como introducción jugando con un toque de música clásica y el heavy metal más puro. Unas líneas que también recorren en “Tan cerca tan lejos”, un tema más barroco con un solo y un coro final que aportan un rollo más sinfónico.

El doble bombo de Javier Murga te va a martillear en “30 monedas de plata”, donde la fuerza y la épica con las voces en el estribillo conjugan ese sonido heredero de Judas Priest con un barniz del siglo XXI, mientras que en “Barco de papel” evocan el sentimiento de perseguir metas que nunca llegan aunque te dejes el alma, todo ello con un envoltorio más a lo Helloween, ya que navegan entre ese heavy y ese power que ambos temas pueden ejemplificar.

Al comienzo hablaba de la producción de la que se ha encargado Dani G., además de ejercer como cantante, que ha conseguido que todos los instrumentos suenen equilibrados, ninguno por encima del resto, pero a su vez sonando limpios y luciéndose como las guitarras de Javi Ochoantesana y Tuko. En “Algún día” se disfruta de todos, con la voz sin subir a agudos innecesarios y sin acaparar todo como ocurre en otros discos. Lo redondea todo versos para tatuarnos como: “Algún día volveré a volar con mis alas de metal”.

El heavy más clásico nos sorprende en “La huida” y en “Entre la espada y la pared”, con un equilibro en todo el trabajo que lo hace alejarse de ser lineal y aburrido. Por eso también podemos disfrutar de la contundencia maideniana de “Puños de acero”, con una base demoledora, el poderoso bajo de Diego Saiz "Sephi" marcando el ritmo, y los riffs afilados dibujando melodías.

Las sorpresas llegan incluso hasta la despedida con “Punto y final”, donde el doble bombo nos deja un cierre lleno de intensidad que podría recordar a los Saratoga de ‘El clan de la lucha’.

La espera ha merecido la pena para volver a disfrutar de un trabajo de Adgar, pero que no pasen tantos años hasta su continuación.

Escucha ‘Máscaras y demonios’ en Spotify:

Borja Díaz

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