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Historias normales

Rock CD

Por: Alfredo Villaescusa

9

Dicen que para escribir algo con cierta enjundia es necesario haber vivido. Conseguir un bagaje de experiencias con una sinceridad tal que atrape al oyente y que no resulte en absoluto un gesto impostado. Ya se sabe que cualquier artista, incluso cuando parece estar degustando tranquilamente una copa, en realidad está trabajando, tomando notas igual que el concienzudo novelista obsesionado por el detalle imagina tramas, personajes y giros argumentales en las situaciones más cotidianas. Que el cerebro no descanse nunca.

Tal vez una estrategia similar hayan seguido estos madrileños durante los ocho años en los que no compusieron material nuevo y se centraron en los directos. Una circunstancia que no ha perjudicado para nada esa facilidad innata con la que parecen ungidos para las composiciones frescas y pegadizas que entran como un tiro y te hacen repetir hasta acabar la botella de su embriagante licor dulzón. No resulta desde luego sencillo llamar la atención en un campo tan trillado como el pop rock, a pesar de que en ocasiones se acerquen al rock urbano de estribillos comerciales tipo Despistaos.

Pero dejémonos de prejuicios y disfrutemos de un trabajo redondo que debería epatar a aficionados a Los Secretos, La Guardia y otras glorias ochenteras fundamentales para entender la música patria del pasado siglo. Así, “Por qué te fuiste” nos engatusa de primeras con una letra que aborda algo tan desgarrador como el final de una relación. Que levante la mano el extraterrestre que nunca haya sufrido semejante mal trago. En una tónica más reposada, “La vida no tiene color” sigue conservando ese halo al mítico combo de los hermanos Urquijo, en especial en las melodías o en ese leve deje country que también puede recordar a Duncan Dhu.

“Junto a ti” quizás asuste a los aguerridos, pero se trata de todo un temón para poner a tu pareja, ligue o poliamor a modo de declaración de sentimientos profundos. Impecable una vez más esa alternancia de voces masculina y femenina que sin duda es una de sus señas de identidad más características. “De verdad” no afloja en cuanto a emoción a flor de piel antes de ese éxtasis de almíbar llamado “Gracias”, otra de esas soberbias piezas que quizás no admitirías que te encanta simplemente por hacerte el duro. Vuelve a reproducirla ahora que nadie te mira.

“En tu galaxia” posee una base contundente en la que casi bordean el hard rock y no sería descabellado acordarse de Bryan Adams o La Trampa, no son pocos los estribillos en este disco que rememoran himnos de Pablo Perea del calibre de “Acércate y bésame” o “Volver a casa” y eso no es decir poca cosa. “Un lugar perfecto” reincide en las cuitas sentimentales sin perder la dignidad, al igual que “Volver”, con frases tan lapidarias como “me podías haber roto los dientes y no el corazón”. Para espíritus sensibles.

Y “No es tan fácil” ofrece otro chute de endorfinas para no bajar de la nube en una larga temporada. Menos mal que “Para siempre una vez” nos pone en modo adiós, un broche emotivo similar a esas despedidas en estaciones de tren que vemos en las películas en las que el protagonista siempre termina corriendo por el andén y saludando con la mano como si le fuera la vida en ello. Ya coincidiremos en otras circunstancias.

En definitiva, si justo andas en uno de esos momentos en los que has conocido a alguien especial que te hace estar despierto hasta altas horas de la madrugada y no sabes qué escuchar de fondo que vaya acorde a tan elevados propósitos, dales una oportunidad a estos chicos. Canciones sinceras de esas que tocan la fibra sensible y no escatiman en alardes melosos. Date todo un atracón de azúcar.

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