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Cinco historias que nunca imaginaste de ‘Exile On Main St.' de los Rolling Stones

Blog: Mariano Muniesa

12 mayo, 2022 12:56 pm Publicado por  1 Comentario

En su día os contamos en este blog de Mariano Muniesa cómo fue la historia de la elaboración, ensayos y grabación del que es considerado por muchos de los fans del grupo su mejor y más redondo trabajo, ‘Exile On Main St.’. Hoy, al acercarse la fecha de celebración del 50 aniversario de su edición, el mismo autor rebobina y, ya al margen de la historia más o menos oficial, te trae cinco historias sobre ese excelso doble álbum y las circunstancias en las que fue grabado que seguro no conocías.

1. Los Rolling Stones se exiliaron fiscalmente en Francia… ¡por consejo de un inspector de hacienda inglés!

Mick Jagger y Keith Richards en 1972. Foto: Larry Rogers

La razón básica y fundamental por la cual los Stones se marcharon a vivir a Francia y por la que ‘Exile On Main Street’ se grabó en el sótano de la Mansión Nellcotte que alquiló Keith Richards en el sur de Francia en 1971, fue porque, en un claro ejemplo de negligencia y despreocupación por la gestión de sus ganancias, nunca supieron que su mafioso manager Allen Klein había estado evadiendo el pago de impuestos desde 1967 y desviando esas cantidades a negocios y actividades muy poco claras y de las que el grupo nunca tuvo conocimiento. Cuando Allen Klein y los Stones rompieron relaciones en el verano de 1970, Klein, haciendo suya aquella famosa frase de Woody Allen de “toma el dinero y corre”, vació las cuentas de los Rolling Stones y se marcho a Estados Unidos, dejando al grupo una deuda con la hacienda británica de muchos miles, casi de millones de libras.

Cuando el nuevo equipo de abogados y de management del grupo se encontró con esa papeleta, obviamente se reunieron con cualificados dirigentes del Ministerio de Hacienda del Reino Unido de la Gran Bretaña, y un inteligente al tiempo que realista inspector jefe del fisco británico, cuyo nombre nunca se llegó a conocer –todo indica que a petición suya- sugirió a Mick Jagger lo siguiente: “Miren, si se quedan en el país, con la intervención de Hacienda sobre todos sus ingresos, pueden estar diez años cobrando un penique y con mucha suerte, dos o tres chelines de cada libra que ganen. Si en cambio, se marchan a trabajar a un país cuya moneda tenga una convertibilidad favorable a su situación con la libra esterlina, pueden liquidar la deuda, dado el potencial de su actividad, y beneficiándose de una negociación flexible con el Ministerio, a dos, como mucho tres años. ¿Qué les parece Francia?”.

El resto de la historia ya es conocida…

2. Keith Richards alquiló durante 36 meses una mansión millonaria para vivir y grabar ‘Exile On Main Street’… ¡por el equivalente actual a 100 euros al mes!

La primera intención del grupo cuando decidió establecerse en el sur de Francia era instalarse en Niza, pero el precio de la vivienda allí, pensando en que debían ahorrar para poder liquidar la deuda con la hacienda británica, les llevó a buscar otras alternativas más económicas. Un agente inmobiliario le hizo saber a Keith que había una gran mansión frente a la playa en la población de Villefranche Sur-Mer llamada Nellcotte, de dos plantas con muchas habitaciones y dormitorios, terraza con vistas al mar y pantalán más un gran sótano, que llevaba 20 años sin alquilarse y en un estado muy deteriorado, en la que nadie quería vivir porque durante la ocupación nazi de Francia había sido utilizada como centro de detención e interrogatorios de miembros de la Resistencia. Por tal motivo, su precio era irrisorio, de manera que Keith aceptó e instaló allí el cuartel general de los Stones durante su residencia en el país galo.

Se cuenta que durante los dos años en los que Keith Richards y su mujer, Anita Pallenberg, vivieron en Nellcotte, nunca se suscribió un contrato con las autoridades francesas para tener electricidad: el suministro eléctrico se hizo merced a que Bobby Keys, el saxofonista de los Stones y gran amigo de Keith, hizo un empalme de cables de un poste lindante con la casa a la caja general de electricidad de la mansión. Agradezcamos por tanto a los contribuyentes franceses de comienzos de los 70 su contribución a la grabación de esta masterpiece.

3. ¿Los Stones crearon la vanguardia poética radical “flarf” 30 años antes de su invención? La letra de “Casino Boogie” se escribió mezclando aleatoriamente frases de artículos de prensa

No es de las más conocidas canciones de ‘Exile On Main Street’, a pesar de atesorar una innegable calidad, pero es favorita de muchos de sus fans, entre los que me cuento y que es de las que otorga ese plus de calidad tan especial e indefinible que posee para el mundo Stone ‘Exile On Main Street’. Lo más curioso del caso es que musicalmente fue una de las últimas canciones que Mick y Keith compusieron para este disco porque tras cuatro meses entre la primavera y el verano de 1971 escribiendo temas casi sin parar un día tras otro, llegó un momento en el que ya en especial a nivel de letras, según Mick Jagger, estaban empezando a repetirse, a no ser capaces de crear historias originales.

En las cercanías de Villefranche Sur-Mer, en la Riviera mediterránea francesa donde Keith se había instalado y donde con la inestimable ayuda de la famosa “Mighty Mobile”, la unidad móvil de grabación que los Stones habían adquirido en 1970, estaban grabando ‘Exile…’, había muchas salas de juego y casinos, a los que varios miembros del grupo iban con frecuencia, con lo cual de ahí salió el titulo de la canción y la idea para hacer una letra… pero no mucho más.

Keith Richards, en su autobiografía 'Life': “Llegó un momento en el que se nos agotó la inspiración. “Casino Boogie” surgió cuando ya estábamos extenuados, y entonces recordé la vieja estratagema de William Burroughs: recortamos unos cuantos titulares de periódicos y fragmentos de libros al azar y lo mezclamos todo en el suelo a ver qué salía. Y funcionó para “Casino Boogie”. Me sorprende que no lo volviéramos a utilizar, la verdad, pero en aquel momento era pura desesperación”.

30 años después surgió con una fuerza inmensa, recogiendo la huella de las vanguardias artísticas de los años 20 en lo literario –ultraísmo, dadaísmo, etc.-, lo que hoy se conoce como el “flarf”, una rompedora corriente literaria que crea poemas partiendo de los primeros resultados de búsquedas en Internet de los más diferentes temas entre sí, al estilo de lo que fue en las artes plásticas la creación por parte de Picasso y Duchamp del collage pictórico a comienzos del siglo XX o en la literatura, los poemas de la etapa más experimental del Premio Nobel español Juan Ramón Jiménez. Deliberadamente o no, los Rolling Stones siempre han estado en la vanguardia de los avances culturales.

4. “Happy” se grabó en tan solo cuatro horas

Ha afirmado en muchas ocasiones Keith Richards que al igual que tiene en sus archivos de cientos de grabaciones y ensayos canciones que llevan 35 ó 40 años esperando encontrar los acordes, el puente, el cambio, en definitiva la clave que le dice: “OK, la tengo, esta canción está terminada ¡por fin!”, hay otras que, como muchas veces señala Elton John, surgen volando por el éter y en cuestión de minutos son ya canciones terminadas si te cogen sentado frente al piano o con la guitarra en la mano. Una de ellas, de las más emblemáticas y características de esta época de los Stones es el “Happy” cantado por Keith Richards. Dejemos que él mismo explique cómo se creó.

 “Debía ser finales de julio, más o menos. Recuerdo que hacía mucho calor, así que al despertarme, me fui a la playa a darme un chapuzón, y volví a Nellcotte como a las tres de la tarde y bajé al sótano a ver si había alguien por allí, porque habíamos quedado para dar el remate final a cosas que habíamos estado grabando la noche anterior. Yo me senté por allí con la guitarra y al poco fueron llegando Jimmy Miller, Bobby Keys, Charlie Watts, y mientras esperábamos a los demás, les dije: “¡Hey, se me ha ocurrido esta idea! ¿La probamos?” y entonces la ensayamos dos o tres veces, a todos les encantó y dijimos: “Venga, vamos a grabarla y a ver qué les parece a los demás”. Probé con slide y una guitarra de cinco cuerdas, y a la tercera toma, ya teníamos “Happy”. En cuanto a la letra, la improvisé, las palabras fueron brotando de mis labios, y la verdad es que no sé de dónde las saqué. Bueno, aquello de que “nunca me quedaba un dólar a la caída de la tarde” y que por ello buscaba un amor que me hiciera feliz, sí lo había experimentado alguna vez. Lo cierto es que cuando llegaron los demás,  hacia las ocho de la tarde, la canción ya estaba hecha y hasta grabada. Sólo tuve que añadir mi grabación del bajo y algunas partes de guitarra a la versión final, ya a comienzos de 1972 en Los Ángeles”.

5. La portada de ‘Exile On Main Street’ inspiró cinco años después la estética punk-rock

"El tono general de la época era de anarquía”, explica el diseñador y figura del pop-art de los años 60 John Van Hamersveld. “Traficantes de drogas, hippies violentos, fanáticos y locos que quedaron de los años 60, todos desafiantes, distorsionados y buscando su sitio en una década en la que ya no encajaban. Hasta que llegaban a Nellcotte”.

Hamersveld es hoy mundialmente conocido sin duda por el cartel que elaboró  para la promoción del documental de surf de 1966 ‘The Endless Summer’. En relación con esta historia, el diseñador ya estaba trabajando en un proyecto con los Stones en Los Ángeles en enero de 1972 cuando él y el destacado fotógrafo suizo Robert Frank se inscribieron como equipo creativo para su próximo álbum.

Aunque en general se supone que la portada de ‘Exile On Main Street’ es un collage, la toma principal era en realidad una foto de la pared de un salón de tatuajes de la Ruta 66, tomada por Robert Frank cuando pasaba por allí en 1950. Para subrayar el punto clave: que el de los Stones de mala reputación, drogadictos y exiliados fiscales eran tan extraños para el resto del mundo como los fanáticos del circo: el reverso de la portada tenía tomas de los miembros de la banda reunidos en un efecto de collage similar.

Cuando el gerente de la Rolling Stones Records, Marshall Chess, le pidió a Van Hamersveld que seleccionara una imagen de la portada con fines promocionales, había una opción obvia. “Dije: “¿Por qué no nos llevamos al tipo con las pelotas en la boca?’”, recuerda el diseñador. “Esa es la foto más increíble que he visto”. Parece que a los Stones les gustó la portada de ‘Exile…’ ya que contrataron a Robert Frank para filmar su gira estadounidense de 1972, aunque la película resultante, ‘Cocksucker Blues’, disgustó mucho al grupo, quienes se negaron a su exhibición comercial durante muchísimos años y llegaron a estar pleiteados judicialmente con Frank.

Sin embargo, la generación siguiente que abrazó el anarquismo y le puso como banda sonora la agresividad sonora del punk rock, aunque renegara de los Stones, sí hizo suyo como uno de sus elementos estéticos el concepto y la idea que rodeó el arte final del ‘Exile On Main Street’. Dijo en 1984 Johnny Rotten: “La estética del ‘Exile..’ lo queramos o no, estableció muchos elementos de la imagen del punk rock”. El mismo año en que colaboró ​​con Van Hamersveld en la portada del álbum de su banda PiL, ‘This Is What You Want… This Is What You’.

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