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40 años de ‘Never Say Die!’ de Black Sabbath: La despedida de una formación de leyenda

Blog: Mariano Muniesa

28 septiembre, 2018 5:50 pm Publicado por  3 Comentarios

No será recordado nunca como uno de los mejores álbumes de Black Sabbath. Ninguna de sus canciones ha traspasado la barrera del tiempo y su grabación supuso una amarga experiencia para todos sus miembros en tanto en cuanto en esas semanas se plasmó claramente ante ellos que el final de la formación original del grupo ya sería solo cuestión de tiempo. Pero sin embargo, al escucharlo hoy, 40 años después de su edición, además de su valor documental e histórico como el último trabajo de una de las formaciones clave en la historia del Heavy Metal, sorprende como incluso en unas circunstancias tan adversas, el talento musical del grupo dejó en ‘Never Say Die!’ piezas que demuestran que ni siquiera en ese momento los Sabs dejaron de ser una banda grande, grande de verdad. Nos remontamos a aquel año de 1978 siguiendo el relato de Mariano Muniesa, quien ha buceado en sus archivos una vez más y nos trae la cruda historia del disco que fue la banda sonora de los últimos 20 meses de vida de los Sabbath creados originalmente como Polka Tulk en 1968

Arrancando la cuenta atrás: el álbum que se empezó a grabar sin Ozzy Osbourne

Black Sabbath, una de las bandas más grandes de la historia del rock y grupo clave en la creación de lo que hoy conocemos como Heavy Metal a partir del blues progresivo inglés de finales de los 60, escena en la que se formaron en 1968, entre 1969 y 1975 habían llegado a lo más alto en el mundo del rock. Reconocidos como los pioneros de todo un género, triunfando en todo el mundo, incluido el siempre exigente mercado norteamericano, haciendo maratonianas giras mundiales y dejando para la historia una serie de álbumes que son auténtico patrimonio de la historia de la música popular contemporánea.

Pero ese éxito, tal y como le ocurrió también a muchos otros grupos de aquel periodo, se cobró un precio muy alto, con toda seguridad demasiado alto. Los excesos con el alcohol y las drogas, unas relaciones conflictivas y tormentosas con sus managers que terminaron en un largo proceso judicial y el cansancio acumulado de muchos años de actividad constante, sin tiempo para recargar baterías y refrescar ideas, habían convertido a Black Sabbath a mediados de los 70 en una banda agotada creativamente, con unas relaciones personales muy deterioradas entre ellos y que en muchos aspectos, funcionaba por mera inercia. Después de editar en el verano de 1975 ‘Sabotage’, álbum considerado unánimemente su último gran álbum clásico, su siguiente entrega, ‘Technical Ecstasy’ supuso un considerable bajón de calidad y evidenciaba a todas luces que si bien en sus últimos dos discos anteriores, aún ya dentro de una situación difícil eran todavía capaces de sacar trabajos en los que se reconocía a aquellos Sabbath densos, oscuros, crudos, demoledores, en ese disco ya solo se percibía el hastío, el cansancio y la ausencia total de inspiración que existía en el seno del grupo.

En la gira de aquel disco las ya muy tensas relaciones entre Ozzy Osbourne y el resto del grupo, que empeoraron todavía más, provocaron que cuando terminó aquella gira, en el verano de 1977 Ozzy anunciase que se marchaba de Black Sabbath para poner en marcha un proyecto en solitario bajo el nombre de Blizzard Of Oz, con los músicos de una banda llamada Necromandus. En aquel momento, se dice – tesis mantenida por el autor del libro  ‘Black Sabbath, Cuatro décadas entre el cielo y el infierno’ Miguel Asturias- que Ozzy, además de estar muy a disgusto en Black Sabbath y harto de discutir constantemente con ellos, se decidió a anunciar su abandono y a formar este proyecto porque Tony Iommi le había dicho confidencialmente que iba a dejar Black Sabbath para formar un nuevo grupo y que ante la ruptura de facto de la banda, él quería poner en marcha ese nuevo proyecto cuanto antes. Si he de ser sincero, tal tesis nunca me ha merecido mucha credibilidad.

En cualquier caso, el proyecto no funcionó primero porque Ozzy, sumido en un alcoholismo total en aquel momento e incapaz de trabajar y rendir al cien por cien, nunca llegó a entenderse ni a hacer algo realmente sólido a nivel musical ni con Necromandus ni con Dirty Trucks, otro grupo con los que lo intentó por segunda vez. En tanto en cuanto, no era la primera vez que Ozzy había anunciado que se iba del grupo para luego volver y ante la necesidad de empezar a preparar un nuevo disco que tenían que entregar por contrato a su compañía discográfica en 1978, Black Sabbath buscaron un nuevo cantante,  siendo el elegido el inglés Dave Walker, quien había sido vocalista de Savoy Brown y Fleetwood Mac, y que en ese momento cantaba en una formación californiana llamada Mistress. Tony Iommi le conocía de sus comienzos en Birmingham y le propuso unirse a Black Sabbath para empezar a trabajar en ese proyecto de nuevo álbum. Walker aceptó la oferta y a primeros de noviembre de 1977 voló de San Francisco a Londres para unirse a la banda no solamente como vocalista, sino como letrista. Entre noviembre y diciembre el grupo tuvo lista la base de un nuevo LP, aunque salvo algunas demos de trabajo y algunos ensayos, no se llegó a grabar nada con Dave Walker, a pesar incluso de que esta formación llegó a aparecer en el programa de televisión de la BBC Midlands “Look Hear” el 6 de enero de 1978, presentando su hit “War Pigs” más una versión temprana de lo que eventualmente se convertiría en “Junior’s Eyes”.

Sin embargo, en tanto que Ozzy no conseguía formar una banda estable, no lograba tener temas y el proyecto en solitario parecía destinado al fracaso antes siquiera de haber nacido, y que por otro lado Geezer Butler y Bill Ward no se encontraban a gusto con Dave Walker y pensaban que Tony Iommi se había equivocado, Don Arden, el manager de los Sabs propuso a Ozzy olvidar el proyecto de Blizzard Of Oz, que retomaría en 1980 y que aceptase el ofrecimiento de volver al grupo. A mediados de enero de 1978, Ozzy volvió pero poniendo como condición que no se utilizase para el nuevo disco nada de lo que habían hecho con Dave Walker y que todo el trabajo del disco empezase de cero. A pesar de ello, algunos temas ya montados, como “Over To You” o “Hard Road” sí que se mantuvieron desechando las letras de Dave Walker y en el caso de “Swinging The Chain”, sí que se mantuvo la letra escrita por Dave Walker, pero ante la negativa de Ozzy a cantarla, fue Bill Ward el que grabó las voces.

Una intentona fallida

El regreso de Ozzy a Black Sabbath para hacer ‘Never Say Die!’ no mejoró en modo alguno las relaciones entre ellos, muy en especial entre el cantante y Tony Iommi, quien se resistió a que Ozzy volviera y al final aceptó que volviera en realidad muy presionado por su manager y sus otros compañeros de grupo. Tan es así que según recordaba Geezer Butler, “Ozzy y Tony apenas se dirigían la palabra. Cada uno hacía su trabajo, grababa sus tomas, pero cuando por ejemplo, Ozzy grababa una canción, el ingeniero, Dave Harris, nos preguntaba: “Bueno ¿qué os parece esta toma?” y tanto Bill como yo, según el caso, decíamos: “Oh, bien, por mi esta OK” o “Quizá podrías repetirla, podría mejorarse”, pero Tony no despegaba los labios. No hacía ni un solo comentario”.

El grupo se desplazó en enero de 1978 a los Interchange Sound Studios de Toronto, en Canadá, donde los Rolling Stones habían mezclado su disco en directo ‘Love You Live’.  Allí estuvieron casi hasta finales de abril en una grabación muy lenta y que se interrumpió varias veces ante los constantes viajes que Ozzy tenía que hacer a Inglaterra ante el grave estado de salud de su padre, quien falleció en el transcurso de la grabación. Les  costaba mucho avanzar, las tomas quedaban mecánicas, frías, no gustaban al grupo que por tanto las repetía una y otra vez. De hecho, alquilaron un viejo cine abandonado cercano a los estudios como local de ensayo para trabajar y pulir más los temas antes de empezar a grabar, pero… en palabras de Tony Iommi, “aquellos ensayos eran otra pesadilla. Ozzy llegaba siempre tarde, muchas veces borracho, sin saberse las letras, las semanas pasaban y día tras día, cuando llegábamos al estudio y volvíamos a escuchar lo que habíamos grabado, todo nos parecía una mierda”.

“Ozzy no hizo mucho, mejor dicho, no hizo nada por arreglar la situación” – aseguraba Geezer Butler- “ponía pegas a todo, de entrada ya no le gustó la idea de grabar en Canadá y hubo que convencerle tras horas de discusiones de que valía la pena grabar allí. Se quejaba constantemente del personal del estudio, diciendo constantemente que eran unos incompetentes, ni siquiera le gustaban las letras que yo tuve que escribir porque él se negaba a cantar las de Dave Walker. Bill, que era quien mejor se llevaba con él y que había sido de los que más insistió para que volviera, un día se encaró con él y le dijo a gritos: “¡Joder! ¿Se puede saber para qué has vuelto? ¿Para ser todo el puto día un jodido grano en el culo? Tratamos de grabar un disco ¿entiendes? en lugar de estar todo el día jodiendo nuestro trabajo, ¿querrías tratar de ayudarnos, de aportar algo o si no cerrar tu apestosa boca?”. Ozzy se marchó y tardó dos días en volver”.

Ni siquiera la labor de Don Airey, ya en esos años prestigioso teclista que puso una nota de frescura y de originalidad en aquellos temas, lograba levantar la situación.

‘Never Say Die!’ estaba previsto que se editase en junio de 1978 para hacer coincidir su lanzamiento con una gira que iban a hacer ese verano para celebrar el décimo aniversario de la formación de la banda, pero los constantes retrasos en la grabación hicieron inevitable aplazar su salida a finales de septiembre, más exactamente el día 28. Sin embargo, en la gira por Gran Bretaña que el grupo hizo entre mayo y junio de aquel año la banda incluyó en el set-list “Never Say Die!”, que además fue estrenada en primicia en el Friday Rock Show de la BBC Radio 1 del mítico Tommy Vance justo en la víspera del comienzo de aquella gira.

La portada, un diseño de la famosa agencia Hipgnosis, fue elegida por los Sabs después de rechazar una primera idea que se les propuso, en la que aparecía un grupo de cirujanos listos para empezar una operación. Tres años más tarde, esa sería la portada elegida por los Rainbow de Richie Blackmore para su álbum ‘Difficult To Cure’.

Tema a tema

Never Say Die!

El tema título con el que se abría el disco era un tema de hard rock muy clásico, con una melodía muy pegadiza, y fue una buena elección como single en tanto si bien el álbum no fue ni mucho menos un éxito comercialmente hablando, “Never Say Die” si fue un impacto de ventas, sobre todo en Inglaterra. Es un tema en el que destaca el buen hacer de Bill Ward en la batería, tiene fuerza y cabe señalarlo como el mejor tema del disco. Ha sido versionada por Overkill en su disco de versiones ‘Coverkill’ y por Karma To Burn en su disco ‘V’.

Johnny Blade

Un tema que adolece del gran defecto, de la mayor carencia que pienso que justificadamente señalaron la mayoría de críticos a las canciones que integraban ‘Never Say Die!’. Musicalmente, no era una mala idea, pero el grupo la desarrolló sin convicción, sin imprimirle fuerza y la opaca producción, no especialmente afortunada en esta y en otras muchas canciones del disco, hicieron de ella una pieza que no transmitía, no comunicaba. Y sobre todo, no tenía, ni “Johnny Blade” ni ninguna otra pieza de las incluidas en ‘Never Say Die’ algo fundamental en un disco de Black Sabbath; los riffs de guitarra penetrantes, esas bases de ritmo sólidas, profundas, ese sonido tétrico, denso, la seña de identidad de siempre de Black Sabbath, apenas se vislumbraba tan solo en algunos detalles aislados del álbum. “Johnny Blade” era un tema muy pegadizo, seguía la línea de “Never Say Die!”, pero la producción puso demasiado por encima del resto de la instrumentación la voz de Ozzy, los arreglos de Don Airey quedaron mal mezclados y el tema, repito, no transmitía fuerza y quedó flojo, muy flojo.

Junior´s Eyes

Este fue de los temas del breve periodo de estancia en Black Sabbath de Dave Walker que aunque se volvió a grabar en Toronto, se mantuvo de la criba impuesta por Ozzy en su regreso al grupo. Es un hard rock potente, fuerte, que aun siendo un tema más en la onda del hard rock americano standard de finales de los 70, conserva, sobre todo por la impronta de Tony Iommi y su muy buen trabajo de guitarra, un eco muy estimulante de los Sabbath del comienzo, en especial en la parte intermedia, más blues y más llamémosle, “setentera”.

Hard Road

Aunque no tengo constancia exacta del dato, aseguraría que este fue otro tema de la “época Dave Walker”, por cuanto en efecto la melodía es muy tipo rock americano aunque el riff sea de la más pura tradición de Tony Iommi. Fue el segundo single que se editó de este trabajo a finales de octubre de 1978 y es junto a “Never Say Die!” la canción más trabajada y elaborada del disco, así como la que tuvo un mejor acabado final. De nuevo muy potente y sólido en la batería Bill Ward, en esta ocasión sí siendo capaz de crear junto a Geezer Butler esa base de ritmo densa y voluminosa propia de Black Sabbath.

Shock Wave

El poderoso riff de guitarra con el que se abre este tema prometía un auténtico cañonazo, pero… de nuevo, la voz de Ozzy demasiado alta, la base de ritmo sin apenas fuerza y salvo el riff, lo cierto es que el tema era simplemente de relleno, una idea poco trabajada y poco inspirada.

Air Dance

Medio tiempo con partes baladísticas, original en su instrumentación y en donde juega un papel muy importante las partes de piano y teclado de Don Airey, pero nuevamente, una deficiente producción deja la canción en una suerte de intentona fallida, que ni siquiera consigue transmitir intensidad usando la reverb y diversos ecos para la voz de Ozzy. El bajo está desnivelado a lo largo de todo el tema y la guitarra apenas tiene nada de garra.

Over To You

Quizá el tema de todo ‘Never Say Die!’ que guarda una conexión mayor con esos Black Sabbath de los buenos tiempos que Ozzy siempre aseguró que quería recuperar en este trabajo. Aquí sí hay un trabajo bien ejecutado y bien producido de la base de ritmo, especialmente en el bajo de Geezer, la voz de Ozzy está en el plano en el que debe estar y el riff de Tony es excelente. Unos arreglos realmente muy atractivos y unas transiciones instrumentales en las que por un momento parece que estuvieran haciendo jazz-rock, hace de este medio tiempo uno de los mejores temas de ‘Never Say Die!’ o cuando menos sin duda, uno de los más originales.

Breakout

Blues rock instrumental con sección de viento como apoyo y arreglos de trompeta, saxofón y clarinete de Will Malone, asistente auxiliar en la producción del disco y que año y medio más tarde, sería el productor del primer álbum de Iron Maiden. Una pieza lenta, sin apenas atractivo y que da toda la impresión de que se compuso y se grabó como material de relleno.

Swinging The Change

Tema compuesto en la etapa de Dave Walker, es la única canción de la historia de Black Sabbath cantada por el batería Bill Ward. Es un hard rock sólido, con un toque de blues progresivo bien matizado que resultó una buena opción para cerrar el álbum.

El preludio de la ruptura final

El ‘Never Say Die Tour’ comenzó el 16 de mayo de 1978 en Sheffield, Inglaterra, y finalizó el 11 de diciembre del mismo año en Alburquerque, Nuevo México, tras recorrer en dos tramos Inglaterra y Estados Unidos – en el primer tramo americano, con Van Halen de teloneros- y un breve periplo en octubre por Alemania y Francia. Durante la gira, el grupo hizo en general buenas actuaciones, la misma crítica que fulminó el disco -hubo críticos que llegaron a definirlo como “un puro montón de mierda” o “lo peor que han hecho Black Sabbath en toda su trayectoria”- sí elogió el buen nivel de sus actuaciones en directo, lo cual hizo que al menos momentáneamente sus relaciones personales mejorasen.

Pero ‘Never Say Die!’ resultó un fracaso comercial estrepitoso. La compañía de discos, que tampoco había quedado satisfecha del anterior ‘Technical Ecstasy’, empezaba a tener serias dudas sobre Black Sabbath e hicieron saber a Don Arden que si el próximo trabajo del grupo no elevaba considerablemente las ventas, la firma de un nuevo contrato estaría muy seriamente comprometida.

Tratando de repetir la jugada de la época de ‘Black Sabbath Vol.4’, Don Arden convenció al grupo de trasladarse a una lujosa mansión que alquiló para ellos en una selecta zona de Bel-Air en Los Angeles al objeto de trabajar en una atmósfera tranquila y relajada, pudieran inspirarse y componer material que hiciera del próximo disco un revulsivo y el inicio de una nueva etapa más exitosa. La banda al completo con todo su equipo voló a finales de febrero de 1979 a la soleada California y se instaló en la casa-estudio con todas las comodidades y facilidades para trabajar en nuevas canciones.

Pero tan solo dos semanas después, se constató la cruda realidad. El grupo estaba creativamente agotado. Nada de lo que probaban funcionaba, no conseguían ponerse de acuerdo en que rumbo seguir y sobre todo entre Ozzy Osbourne y Tony Iommi no tardaron en saltar chispas. El cantante pensaba que Iommi quería convertir al grupo en una formación de AOR y se oponía a todas las ideas que presentaba, mientras que Iommi mantenía que todo lo que se le ocurría a Ozzy era volver a grabar ‘Master Of Reality’. Las discusiones subieron de tono, día tras día el trabajo no avanzaba, de nuevo el alcohol y las drogas perjudicaron tanto el ritmo de composición y ensayos como el clima y el ambiente interno dentro de la casa hasta un punto en el que la ruptura se hizo no solo inevitable, sino ya total y definitiva.

El 27 de abril de 1979 se anunció oficialmente que Ozzy Osbourne había dejado de ser el cantante de Black Sabbath. Y esta vez no fue una declaración de Ozzy sacada de contexto, sino la propia oficina de management del grupo la que comunicó la marcha del vocalista de manera oficial.

Obviamente, en el fondo fue lo mejor que le pudo pasar a las dos partes. Un Ozzy Osbourne alcoholizado y adicto a las drogas, deprimido, desmotivado y hastiado de un grupo con el que había perdido toda química personal y musical, gracias al apoyo de su mujer Sharon salió de aquel callejón sin salida, montó una banda en la que sí que podía desarrollar sus propias ideas e inició un carrera en solitario que le convertiría en un auténtico mito viviente. Por la otra parte, Black Sabbath cerraron ya definitivamente la etapa que se había cerrado en falso dos años antes y tuvieron el acierto de elegir como sustituto de Ozzy a uno de los mejores cantantes de rock de toda la historia, Ronnie James Dio, a otro portento del mundo de la producción como Martin Birch y tras reinventarse por completo como grupo, justo un año más tarde sacaba a la venta el disco que les relanzó a nivel mundial y les hizo recuperar el prestigio y la credibilidad perdidas: ‘Heaven And Hell’.

¡Nunca digas muerto otra vez!

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