
La falta de seriedad reinante puede que nos haga volver a las antiguas tradiciones. Alguna certeza habrá de ejercer a modo de brújula en tiempos de incertidumbre en los que a menudo se invierten los papeles y lo que antes era puro pensamiento lógico ahora se torna una auténtica amenaza

Nunca hay que fiarse de las apariencias. Es más, aconsejaría lanzarse en plancha hacia todo lo que se antoje descabellado o por lo menos complicado. De sobra es sabido que unos pocos segundos pueden bastar para cambiar una composición global y lo que antaño parecía un muermo absoluto acabe siendo