Smith/Kotzen
Black Light/White Noise
BMG (2025)
Por: Alfredo Villaescusa
9
Cuando se juntan dos personas de indudable talento y contrastada trayectoria de varias décadas, la principal tentación reside en gustarse demasiado y limitarse a ejecutar un despliegue de virtuosismo de tendencia onanista, por el mero disfrute propio, sin tener otra consideración. Los más contenidos no necesitan demostrar continuamente lo buenos que son, prefieren dejar que la música sea la que hable, armarse de canciones con mayúsculas en vez de repetitivos ejercicios instrumentales capaces de dormir al más pintado.
El tándem creativo formado por Richie Kotzen (Poison, Mr. Big) y Adrian Smith (Iron Maiden) se ubica sin duda en este último grupo con una reválida de aroma a clásicos de los setenta, pero sin quedarse atrapada en la noche de los tiempos. Respecto al debut, lo más reseñable es que dan un paso más en la consecución de un sonido propio, distintivo, de banda de verdad, nada que ver con las simples acumulaciones de egos que pululan por ahí y que en realidad aportan más bien poco.
De esta forma, los característicos juegos de voces de Smith y Kotzen brillan desde el principio en “Muddy Water”, con una apertura épica que deberían utilizar también en los conciertos de la gira. En “White Noise” el riff de entrada a un servidor ya le hace pensar en algo tan gordo como “Wishing Well” de Free, aunque Deep Purple o Whitesnake también parecen otras referencias importantes, pero eso solo por un lado, porque el estribillo entronca directamente con el rock alternativo de los noventa, con unos tonos muy similares a los del añorado Chris Cornell de Soundgarden. Toda una reivindicación de ese movimiento que algunos cerriles todavía siguen diciendo que acabó con el metal, lo que hay que oír.
“Black Light” se torna más enfocada hacia los ochenta, tal vez por ese regusto funk que predominaba en gran parte de las producciones de la época. He aquí el poderío compositivo de Smith y Kotzen en pleno esplendor en el que seguramente sea el corte más directo y accesible del conjunto, con incluso unos coros en plan Bon Jovi en la parte final. “Darkside” cambia de rollo de manera radical con un country rock muy en la línea de “Dry County” del rockero de Nueva Jersey o de los temas en esa onda de los suizos Gotthard. Esto lo podría haber petado en radiofórmulas décadas atrás.
“Life Unchained” posee otro comienzo magistral a las seis cuerdas, de los que casi te podían hacer saltar lágrimas, antes de acelerar un poco el ritmo hasta acercarse a una pieza hard rock de tendencia clásica. Dicha tónica la replican en “Blindsided”, pero con un riff bastante más potente y un despliegue vocal mucho más llamativo.
En “Wraith” intuimos de nuevo la huella de la década de los cardados y las hombreras, pero lo hacen con tanta clase que se les debería permitir regodearse en ese periodo las veces que quieran. Atentos otra vez al dúo de voces que se marcan Smith y Kotzen. “Heavy Weather”, como podría anticipar el mismo título, es un blues pesado para entonar en una plantación sureña, con cadencias que sentimos como si fueran cadenas y un estribillo luminoso de los que cuesta olvidar.
“Outlaw” cuenta con otra apertura majestuosa y una atmósfera tan clavada al ‘1987’ de Whitesnake que a veces te parecerá estar escuchando a David Coverdale, mientras que el evocador cierre con “Beyond The Pale” nos termina de situar en otra dimensión gracias a la maestría contenida de un par de genios que deberían juntarse más a menudo si es para legarnos discazos de este calibre. ¿Cómo no se les ocurrió unir sus talentos antes?
En suma, he aquí hard rock del siglo XXI, con un marcado sabor tradicional, ya lo hemos dicho, pero sin apestar a viejo ni transmitir la sensación de una habitación sin ventilar. El talento fluye libre, sin cortapisas de ningún tipo, ambos músicos son como un yin y yang en materia creativa, se complementan a la perfección, por lo que esperamos desde ya su tercer disco.
Coincidiendo con la salida de ‘Black Light/White Noise’, el nuevo disco de los guitarristas Adrian Smith (Iron Maiden) y Richie Kotzen (Poison, The Winery Dogs), el mítico Bastard Heavy Rock Bar, situado en los bajos de Argüelles (Metro Argüelles o Moncloa, Madrid), acogerá el viernes 4 de abril desde las 21.00 una fiesta oficial con regalos oficiales de la banda como vinilos, Cds firmados, camisetas, parches o pósters. Entre los obsequios destaca un Vinyl Test Pressing, de alto valor entre coleccionistas, firmado por los propios Smith y Kotzen. ¡No te lo pierdas!